River y Gallardo, en busca de un viejo anhelo que generó una inédita reacción popular
Se reactiva la lucha por un objetivo que quedó trunco en el pasado cercano.

RIVER, que necesita dar un giro de 180 grados para cambiar el magro 2025 que llevó a su entrenador Marcelo Gallardo a calificarlo como "pésimo", ya tiene asegurada la llegada de su primer refuerzo, Fausto Vera, con el que se inició la renovación del mediocampo.
Para darle otra frescura al mismo sector y aportarle agresividad ofensiva y mayor categoría, el club de Núñez reactivaría la búsqueda de un elemento al que ya pretendió a fines de 2024: el uruguayo Leo Fernández.
En su momento se coqueteó fuertemente con la posibilidad de su arribo, pero Peñarol, el club donde milita, protagonizó una conmovedora patriada de la que formaron parte sus hinchas: se realizó una colecta en pos de juntar el dinero necesario para pagar una suma histórica para el Manya, nada menos que 7 millones de dólares por el 80% del pase. "Hay gente que nos llama y dice que Leo hizo feliz a su familia y quiere ayudar", había manifestado entonces el presidente Ignacio Rugilo.
River se había estirado hasta 6,5 millones, cifra que no convenció a Toluca, dueño de la ficha del futbolista, cuyo deseo también era el de permanecer en el cuadro charrúa.

Un año después la situación cambió y Peñarol, que necesita aliviar gastos, parece dispuesto a escuchar la propuesta de la Banda Roja, además de manifestar interés por un jugador que es propiedad del club argentino: Sebastián Boselli.
La idea del presidente Stefano Di Carlo sería la de ofrecer un préstamo con opción u obligación de compra, y si bien el Carbonero quisiera venderlo, no vería con malos ojos la posibilidad de sacarse de encima el abultado contrato de Fernández.

En la pasada Copa Libertadores, en la que Peñarol llegó hasta cuartos de final y cayó con Racing, jugó 8 partidos y metió 4 goles, con 2 asistencias. En el plano local llegó a 37 encuentros y marcó 11 tantos, además de brindar 11 pases gol.
Todavía no existen contactos formales pero es inminente el inicio de la negociación para, ahora sí, concretar lo que en su momento fue un fuerte anhelo riverplatense.


































