Resiliencia: la transformación de Agustín Marchesín para ser salvador de Boca
El arquero atravesó varios momentos duros para disfrutar de un presente que soñaba.

AGUSTÍN MARCHESÍN era mirado de reojo por la generalidad del hincha de Boca y sobre él pesaba, injusta o no, la futbolera sentencia de que "no te salva nunca", aplicada a aquellos arqueros de los que no se recuerdan tapadas clave que sirven, tanto como un gol, para ganar partidos.
Sin embargo, un par de actuaciones consagratorias hicieron cambiar radicalmente la opinión de la tribuna, que ahora lo reconoce como uno de los pilares en los que el Xeneize basa su espectacular racha de seis triunfos consecutivos, algo que no pasaba desde hace mucho.
Las pruebas de esa reconversión están en las dos últimas presentaciones del equipo, contra Talleres y Argentinos. En ambas resultó clave para afianzar triunfos que depositaron al cuadro de Claudio Úbeda en la semifinal del Torneo Clausura.
Contra los cordobeses tuvo un primer tiempo en el que de no ser por sus intervenciones la historia podría haber sido diferente. Una de ellas fue el penal que le atajó a Mateo Cáceres, y paradójicamente los penales fueron una especie de estigma para el ex Lanús, ya que el primero de sus momentos difíciles en la Ribera tienen que ver con ello. Marchesín estuvo en el ojo de la tormenta por salir antes del cierre del famoso partido con Alianza Lima que le costó a Boca la clasificación a la Copa Libertadores. De ese modo ingresó Leandro Brey basado en una supuesta fortaleza mayor a la suya para la tanda de penales que al final se perdió.
"Es una tontería que yo no quise estar o que me borré. El arquero siempre sueña con llegar a esa instancia. Es la gloria máxima. Son decisiones que se toman que uno tiene que respetar", explicó el protagonista meses después.
Lo cierto es que en otra definición, la de octavos del Torneo Clausura contra Lanús, el día del 0-0 con insultos para Boca por parte de los hinchas, Marchesín detuvo uno y el equipo siguió adelante. Sin embargo, el 1 fue puesto bajo la lupa porque ese día hizo gestos a la tribuna y pidió que cesaran los gritos hostiles para los jugadores.
UN CLÁSICO PARA EL OLVIDO
En la derrota Superclásica en el Monumental por 2-1 contra River, el hombre que también fuera convocado a la Selección Argentina recibió fuertes cuestionamientos por haberse "comido" el golazo de tiro libre de Franco Mastantuono y fue motivo de burla porque antes del choque manifestó a modo de arenga: "se caen a pedazos", en alusión a su rival, además de realizar ademanes relacionados al descenso del Millonario.
LOS ROCES CON PAREDES
En la fecha 10 del presente certamen, Boca perdió en Florencio Varela con Defensa y Justicia 2-1 y se lo responsabilizó por los dos goles del Halcón: cometió la falta del penal que decantó en el primero y salió mal en el segundo, convertido en tiempo de descuento.
Como si fuera poco, tuvo un encontronazo con Leandro Paredes, el símbolo del equipo: "Marche, Marche, tenés que jugar acá, boludo… Estamos atacando allá, los centrales en la mitad, acá tenés que estar, boludo", le recriminó el capitán.
Marchesín no se quedó atrás y le contestó, además de acariciarle la cabeza. "Y, pero boludo, tenés los dos centrales parados en la mitad de la cancha", continuó el ex Roma en su explicación.
LESIÓN INOPORTUNA
Además sufrió una lesión muscular en el 2-0 contra Aldosivi en Mar del Plata: recibió una pelota, hizo una gambeta, salió jugando y sintió una molestia muscular que lo sacó del encuentro. Luego de ser reemplazado, el ex Porto hizo la seña típica de haber sentido un desgarro.
Ahora reconoce que fue un momento complicado, pero que lo hizo más fuerte para afianzar este presente alentador. “Después de la lesión me costó volver a agarrar ritmo. Ahora estoy bien, me siento bien. Hay energía positiva, estamos en un momento lindo del equipo", expresó.
Este domingo contra Argentinos se convirtió en la figura indiscutida del triunfo boquense al conjurar de movida una clara chance de gol de Nicolás Oroz, al minuto de juego. Después resguardó el cero con varias intervenciones importantes y al sellar el pase de ronda manifestó su alegría: "Llegué a Boca con la misma humildad de siempre, nunca dejé de trabajar, en silencio. Estamos muy bien, se formó un grupo espectacular. Nos estamos haciendo fuertes con nuestra gente".
El ex Porto que cumplió el sueño de defender los colores de los que es hincha atraviesa su momento de gloria afianzado en las estadísticas, ya que hace cuatro encuentros que no le convierten tantos. Está a dos compromisos de conquistar el objetivo máximo de ser campeón, aquel que soñó y que ahora ve al alcance de sus manos salvadoras.





































