Primera División

Ángel exterminador: la incidencia absoluta de Di María

Con 37 años volvió a Rosario Central, confirma su vigencia partido tras partido y demuestra que es imprescindible.

Por Adrián Wowczuk ·

07 de octubre de 2025

LA VUELTA DE ÁNGEL DI MARÍA a Rosario Central, tanto tiempo soñada y finalmente concretada, no se convirtió en un mero hecho simbólico y pintoresco. A sus 37 años, demuestra semana tras semana que está en plena vigencia al punto de convertirse en un arma fundamental para alimentar los sueños Canallas de dar la vuelta olímpica.

Lejos de aquellas molestias musculares que solían cortarle ritmo y regularidad, desde que se calzó por primera vez la casaca Auriazul para iniciar su segundo ciclo estuvo desde el vamos en los 11 partidos del Torneo Clausura. Del total de 945 minutos posibles disputó 912, lo que significa el 96,5% del tiempo total. Sólo restan completarse los 45' finales del encuentro con Sarmiento, por la fecha 7, suspendido en Junín al término de la primera etapa por un temporal.

En el debut con Godoy Cruz jugó 89', mientras que con Atlético Tucumán fueron 84'. En el que menos estuvo fue con Riestra (74') y con Boca salió cuando se cumplieron 80. En el resto de los compromisos protagonizó la totalidad del tiempo.

Es difícil imaginar el andamiaje del equipo de Ariel Holan sin Fideo como piedra basal. Hoy por hoy, es uno de los poquísimos insustituibles dentro del panorama del fútbol argentino, condición que podría equipararse con las de Leandro Paredes en Boca o Adrián Maravilla Martínez en Racing. En resumidas cuentas, si esos futbolistas no están, se nota y mucho, tal como ocurre con Di María.

 

El delantero campeón del mundo y bicampeón de América con la Selección Argentina ya dio sobradas muestras de su imprescindibilidad: le clavó un misil en el ángulo a Newell's para conquistar el clásico con un tiro libre inolvidable sobre la hora.

 

El golazo de Di María en el clásico contra Newell's.
 

Además le metió un gol olímpico nada menos que a Boca y enloqueció a todo River el pasado domingo en el 2-1 en el Gigante de Arroyito para erigirse en la figura excluyente. "Volví para jugar estos partidos", manifestó después.

La estadística marca que en 10 cotejos celebró 5 tantos (es el máximo artillero de Central) y dio 2 asistencias. También fue artífice de una obra maestra contra Gimnasia para ponerle el moño a una maniobra fenomenal y estampar el 3-1 que aplaudieron con respeto los hinchas Triperos a los que no les gritó la conquista por lo bien que lo habían recibido en el bosque platense.

Es que, venerado por los hinchas de Central y respetado por el resto de las parcialidades, la visita de Di María a cada cancha del país es una verdadera misa futbolera para rendir tributo a un ídolo de la Selección Argentina que trasciende los colores de una camiseta en particular. Es hasta un pedido de disculpas en loop por aquellas aciagas épocas en las que se le enrostraba el hecho de lesionarse a menudo y ser representante de una "generación perdedora de finales" redimida desde la consolidación de la Scaloneta y que también tenía hasta al propio Lionel Messi como cabeza.

"Quiero ser campeón con Central", subrayó el día de su presentación, el pasado 7 de julio. Di María respalda con hechos su ilusión máxima y la de todo el pueblo Canalla.