No hay dos sin tres: Gallardo y una actitud que se hace costumbre
Las reacciones del técnico de River cuando las cosas no salen como pretende.
MARCELO GALLARDO no puede ocultar su bronca cada vez que River no hace las cosas como su cabeza lo imagina. A veces transmite ese enojo evidenciando poca paciencia ante el periodismo y molestándose por las preguntas que le hacen.
Para muestra basta un botón: durante este 2025, post goleada a Gimnasia por 3-0, soltó con cruda franqueza que "las críticas me resbalan, por no decir que me chupan un huevo", y luego de un empate con Talleres también demostró su honestidad brutal: "Estaba dudando si venía o no venía para hablar de lo mismo. Dije: ‘Bueno, voy a tratar de ir y hacerla corta’. No tengo mucho más para decir que esto".
Pero la decisión de directamente no hablar, como ocurrió este lunes con Lanús en la Fortaleza y tomada inmediatamente después de sufrir el baldazo de agua fría que lo dejó muy caliente en el último suspiro del partido por el 1-1 del Granate, ya comienza a ser moneda corriente.
En efecto, no es la primera vez que el Muñeco planta a los medios de comunicación y se va sin hacer declaraciones. Por ejemplo, el 5 de abril, luego de una opaca igualdad del Millonario en Junín contra Sarmiento, abandonó el Eva Perón luego de levantar la conferencia.
El 2 de febrero había ocurrido lo propio a posteriori de un insípido 0-0 con San Lorenzo en el Bajo Flores, aunque en esa oportunidad se dijo que fue por un estado gripal que lo tenía a mal traer.





































