"Cuando pa'Chile me voy": Carlos Palacios, el irredento que quiso Riquelme y suma varias polémicas en Boca
Miguel Russo lo desafectó del partido por Copa Argentina por una supuesta lesión, en otro episodio polémico de los que atesora desde que arribó al Xeneize.

LAS DOS PUNTAS es el título de una conocida pieza folclórica con letra de Osvaldo Rocha y música de Carlos Ocampo que fue intepretada por Los Chalchaleros, entre otros famosos artistas, y que Carlos Palacios, el jugador oriundo de la localidad trasandina de Renca que se desempeña en Boca, parece tomar como himno.
"Cuando pa' Chile me voy, cruzando la cordillera, late el corazón contento", rezan los primeros versos de la cueca que parece inspirar al muchacho de 25 años que aprovecha cada oportunidad para eludir la nostalgia mejor que a un contrincante en la cancha y encontrar solaz en su patria. Ese consuelo y paz que en la Ribera le resultan tan esquivos.
Palacios fue desde siempre una debilidad para el presidente de Boca, Juan Román Riquelme, que lo quiso mucho antes de su arribo, concretado a fines de 2024 y efectivizado en los primeros días de un 2025 en los que ya sumó más escándalos que goles y jugadas virtuosas.
Este lunes se supo que Miguel Ángel Russo no lo tendrá en cuenta para el partido del miércoles por Copa Argentina ante Atlético Tucumán debido a una supuesta tendinitis en ambas rodillas, lo que no hace más que engrosar la lista de hechos polémicos que abundan en su currículum vitae Azul y Oro.
Un hecho que llamó la atención fue su irrupción en el medio de la barra brava de Colo Colo, su antiguo club, para alentar al equipo como si fuera uno más de ese grupo y con un pasamontañas que le cubría el rostro, aunque los videos lo dejaron en evidencia.
Pero la primera mancha fue la ausencia a una práctica en marzo, cuando el entrenador aún era Fernando Gago, lo que devino en que no fuera convocado para el partido contra Newell's en Rosario. El motivo del faltazo: un viaje a su Chile natal del que volvió más tarde de lo pensado ya que perdió el vuelo de regreso, y que incluyó la polémica fotografía durante una fiesta con el rapero Dillom.

"Me dieron dos días libres, sábado y domingo. Me confié porque tomé casi el último vuelo de Chile a Argentina que era a las 11:30 de la mañana. Cuando iba al aeropuerto, tuve un choque y debí quedarme ahí a solucionar el problema porque tuve que dar mis datos. De inmediato avisé al club que no llegaba al entrenamiento", se excusó.
Un mes más tarde, en los movimientos precompetitivos para el Superclásico en el Monumental que su equipo perdió con River, el chileno hizo un polémico gesto: se frotó los brazos como para demostrar que "tenía frío" en dicho escenario, lo que se tomó como una clara provocación de su parte. Además, a pesar de la dolorosa derrota que constituyó un fuerte golpe, tomó la decisión de volar a su tierra natal para disfrutar del tiempo libre.
A mediados de mayo, al hacer un balance de su estadía, el volante ofensivo evaluó que "me fue súper fácil la adaptación" y sostuvo que no le costaba nada lidiar con el Mundo Boca: "¿Presión? Yo entro a jugar a la pelota nomás. Dios me dio un don, un privilegio y siento que a veces no razono el lugar en el que estoy. Entro al estadio y siento que estoy jugando con mis amigos. La presión la llevaba antes, cuando era chico y cuando no era yo. Ahora trato de disfrutar la vida".
En junio, en medio de un pesado clima tras la caída en la Bombonera contra Independiente, realizó un vivo de Instagram desde su auto. El ex Colo Colo observó un comentario que decía "Dejá la joda", pero no se aguantó y respondió: "Dejá la joda dice este. Cada cual en su vida, cómo les duele".
A fines del mismo mes, en una entrevista que concedió en su tierra, consideró que "si tenía un día libre quería disfrutarlo, siento que no tiene nada de malo salir a algún lado y compartir con amigos, querer divertirse un rato, no te va a hacer mal ni te va a hacer una persona diferente. Tengo una vida más allá de la presión, soy joven. Pero trato de quedarme en mi casa, al mall no he ido nunca".
En cuanto a lo futbolístico podría decirse que hay un antes y un después para Carlos Palacios con la casaca Xeneize. Todo lo bueno que insinuó hasta antes de la derrota con el Millonario se diluyó a partir de ese momento y tuvo más malas que buenas en lo que siguió después, con un decepcionante papel en el último Mundial de Clubes.
Fue titular en las primeras dos fechas del Torneo Clausura: los empates con Argentinos y Unión, pero en ninguno de los dos pudo imponer sus condiciones. Hasta que llegó la determinación de Russo de no contar con él para el viaje a Santiago del Estero.
Los líos antes de Boca
Fuera de la atmósfera de Boca, Palacios ya había experimentado situaciones con sabor a polémica en la Selección de Chile, mientras todavía era futbolista colocolino. Al aducir "motivos personales", en octubre de 2024 abandonó la concentración tras la derrota con Brasil y en la antesala de un duelo clave con Colombia.
Además de su enojo por los pocos minutos que le daba el técnico Ricardo Gareca, privilegió compromisos con Colo Colo, que estaba a punto de ser campeón. "Todo jugador quiere representar a su país, pero también es un momento duro porque sabemos que no voy a poder jugar dos partidos que te pueden definir un año, o arruinar un año. Creo que eso no debería volver a pasar en el fútbol chileno", señaló en su momento el propio Carlitos.
Asimismo, el Tigre subrayó que "no hay nada más importante que la Selección", en contraposición con Arturo Vidal, quien defendió la actitud de Palacios: "Sabemos que el fútbol permite que muchos hablen, pero son pocos los que conocen la verdad, hoy estamos contigo. Te quiero mucho, hermano, y acá estamos para ti y tu familia. El pueblo Albo esta contigo", manifestó el Rey Arturo.


































