Primera División

La historia de Miguel Ángel Russo en Boca

Campeón de la Copa Libertadores 2007, vivió tres ciclos como DT del club, todos con Riquelme como protagonista, tanto como jugador como presidente.

Por Redacción EG ·

08 de octubre de 2025

"Más que recordarlo, lo quiero volver a vivir". Marzo de 2020,Miguel Ángel Russoaún era entrenador de Boca y revelaba su deseo al observar una foto suya alzando la Copa Libertadores en el Estadio Olímpico de Porto Alegre. La sexta y última conquista del trofeo más deseado por el Xeneize. El pasado 2 de junio, a 18 años de aquella final frente a Gremio, estampó la firma y arrancó su tercer y último ciclo en el club, para encaminar a un conjunto de la Ribera sumergido en una profunda crisis futbolística.

La historia de Miguelo y Boca comenzó a fines de 2006. Alfio Basile se había marchado a la Selección Argentina y Ricardo La Volpe -enfrentado con el vestuario- dilapidó la posibilidad de obtener el tricampeonato, por lo que fue eyectado del cargo.

 

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Con la necesidad de calmar las aguas, encarar una renovación del plantel y obtener resultados, el 16 de diciembre Mauricio Macri lo presentó como nuevo director técnico del club tras su buen paso por Vélez, en el que ganó el Torneo Clausura 2005 y alcanzó las semifinales de la Copa Sudamericana.

Contrario a lo que se esperaba, Russo llevó tranquilidad al seno del plantel pero sin depuración mediante. Con la incorporación a préstamo de Juan Román Riquelme, la salida de Fernando Gago y la aparición de un sorprendente Ever Banega, forjó un equipo que peleó el Clausura con el San Lorenzo de Ramón Díaz al mismo tiempo que se encaminaba a ganar la Libertadores.

 

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Sin embargo, el retorno del 10 a Villarreal en el segundo semestre y la prohibición de FIFA de que disputara el Mundial de Clubes, marcaron un quiebre. El Xeneize fue eliminado en octavos de la Sudamericana, cayó con River en el Superclásico y ante Milan, en Japón, estuvo lejos de competir. La derrota 4-2 ante el elenco de Carlo Ancelotti significó el fin del ciclo.

La vuelta de Miguel al Mundo Boca se daría en diciembre de 2019 tras las victoria de Jorge Ameal, Mario Pergolini y Riquelme en las elecciones de ese año. Con Madrid 2018 aún latente, el conjunto de la ribera venía de sufrir otro golpe: la eliminación en semifinales de la Libertadores a manos de River con Gustavo Alfaro como DT.

 

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Nuevamente, Russo era el elegido para pacificar y marcar el sendero rumbo a la gloria."Cuando entré por primera vez en 2007 y en 2020, me abrieron la puerta y no me dijeron 'suerte profe' o 'suerte Miguel'. Me dijeron: 'Hay que ganar la Libertadores'. Boca es así", reconocía.

Al igual que en su primera experiencia en el club, alternaría un comienzo prometedor con un final decepcionante. Tres meses después de asumir el mando, el Xeneize le arrebataría en la última fecha la Superliga 2019/2020 a River. Además de eliminarlo en dos mano a mano y de ganar la Copa Diego Maradona.

 

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Pero tal como había confiado Russo, los hinchas exigían la Libertadores. Las eliminaciones en semifinales de la edición 2020 y en octavos de la Copa de 2021, sumadas a una seguidilla de diez partidos sin victorias, terminaron con una reunión en el predio de Ezeiza para dar por finalizada su segunda etapa.

Cuatro años más tarde, en momentos de crisis, donde la armonía es un bien escaso o inexistente, el nombre de Miguel Ángel Russo volvió a ser en Boca sinónimo de concordia y tranquilidad.

Pero la enfermedad que lo aquejaba desde hacía siete años recrudeció y no le dio tregua en los pocos meses en los que estuvo al frente del equipo. Comenzó a vérselo desmejorado a medida que pasaba el tiempo, ya desde el Mundial de Clubes, su primera competencia en la última etapa.

A lo largo del Torneo Clausura que está en curso debió ausentarse en algunos partidos y todo entró en un tobogán a principios de septiembre, cuando fue internado a lo largo de una semana y luego volvió a dirigir un par de prácticas para estar en el banco en el empate contra Central, donde se lo recibió como el ídolo que es.

Su último partido en el banco Xeneize fue el 2-2 contra Central Córdoba en la Bombonera, el 22 de septiembre, tras lo cual ya no se presentó en las prácticas para priorizar su cuidado pero en su casa y rodeado de su familia, que fue la forma que él mismo decidió para plantar su lucha hasta el final. Se fue como él quería: vigente y fundamental con su sapiencia nada menos que al frente de uno de los equipos más importantes del mundo.

 

Imagen Miguel Russo, durante su último partido al frente de Boca.
Miguel Russo, durante su último partido al frente de Boca.