Primera División

Once años después: el antecedente de la sanción inmediata para Diego Ceballos

La AFA lo suspendió junto a Nazareno Arasa tras el escándalo en el Bajo Flores, un castigo que retrotrae al histórico parate impuesto al propio Ceballos después de la polémica final de la Copa Argentina 2015.

Por Silvio Maverino ·

29 de agosto de 2026

La inhabilitación temporal impuesta a Diego Ceballos, a raíz de su determinante intervención desde el VAR en el empate entre Deportivo Riestra y Vélez Sarsfield, revive una decisión institucional que parecía archivado en los anales de la máxima categoría local.

La cúpula arbitral decidió congelar también a Nazareno Arasa tras invalidarle de forma muy discutible una conquista agónica a los conducidos por Guillermo Barros Schelotto, una decisión que desató la furia en Liniers y obligó a las autoridades a tomar cartas en el asunto de manera urgente.

Este episodio inmediato encuentra un espejo exacto en el turbulento antecedente protagonizado por el propio Ceballos exactamente un día después de la final de la Copa Argentina de 2015, celebrada entre Boca Juniors y Rosario Central. En aquella oportunidad, la conducción central de la Asociación del Fútbol Argentino, encabezada entonces por el presidente Luis Segura, determinó cortar por lo sano e interrumpir por tiempo indeterminado las prestaciones profesionales tanto de Diego Ceballos como del juez asistente Marcelo Aumente, respondiendo al repudio generalizado por los groseros desaciertos que perjudicaron abiertamente al elenco rosarino en el estadio Mario Alberto Kempes.

La onda expansiva de aquel recordado papelón de 2015 generó movimientos inéditos en la estructura de designaciones del balompié nacional, marcando un hito al bajar de manera fulminante a un árbitro que ya se encontraba confirmado para impartir justicia en el compromiso inmediato entre Lanús y Sarmiento de Junín, donde la Comisión de Arbitraje debió improvisar de apuro la sustitución nominal designando a Patricio Loustau en su reemplazo.

Aquel traspié arbitrajista desnudó internas gremiales profundas y fuertes cruces dialécticos entre los referentes sindicales del sector y la dirección de formación arbitral y además forzó a la cúpula directiva de la entidad madre a someter a un profundo estado deliberativo y de revisión absoluta todos los protocolos vigentes de capacitación, evaluación y nombramiento de los jueces.

Hoy, la historia parece ensayar un inquietante loop temporal. Las polémicas tecnológicas, el repudio público de los cuerpos técnicos afectados y la inmediata sanción disciplinaria demuestran que las recurrentes fallas arbitrales continúan siendo un talón de Aquiles histórico, donde la sombra de los mismos protagonistas reaviva el eterno debate sobre la transparencia, la capacitación y la justicia dentro de los campos de juego del deporte argentino.