Urgencia y pragmatismo en Córdoba: Sampaoli recupera a dos marginados para enderezar el rumbo
Ante el mal inicio en el torneo y una defensa endeble, la dirigencia de Talleres dejó de lado las diferencias contractuales y disciplinarias para reincorporar al plantel superior a dos jugadores.
La delicada actualidad futbolística que atraviesa Talleres obligó a la cúpula dirigencial a replantearse decisiones que parecían sentenciadas. Hundido en el fondo de la tabla de la Zona A del Clausura y convertido en el equipo con la valla más vencida del certamen, la institución priorizó las necesidades deportivas por encima de los cortocircuitos contractuales. En este escenario, Matías Catalán y Juan Sforza fueron perdonados y reintegrados a la dinámica del grupo principal, tras haber permanecido entrenándose de manera diferenciada en el CARD.
El caso de Catalán se había originado a raíz de su negativa a renovar el vínculo que lo une al club hasta diciembre, una postura que derivó en su separación preventiva mientras buscaba horizontes en el mercado de pases, donde estuvo en la órbita de Estudiantes de La Plata. Por su parte, la situación de Sforza respondía a una decisión táctica vinculada a su relegación a un grupo de proyección de salida, ya que su contrato también expiraba a fin de año y no era considerado prioritario. Sin embargo, la acumulación de malos resultados y las alarmantes fallas en el funcionamiento defensivo y la contención cambiaron drásticamente el panorama.
Mediante un comunicado oficial, la institución dejó en claro que la prioridad absoluta es el bienestar colectivo, señalando que ambos futbolistas mantuvieron un comportamiento profesional durante su etapa apartados del plantel. Para el cuerpo técnico que encabeza Jorge Sampaoli, esta medida representa una bocanada de aire fresco y la posibilidad de sumar variantes de jerarquía, aportando experiencia en la última línea con el defensor y alternativas de quite en la zona central con el mediocampista.
Aunque su titularidad no está garantizada y dependerá pura y exclusivamente del rendimiento semanal, la decisión dirigencial marca un golpe de timón enfocado en enderezar el rumbo de un equipo que urge de respuestas inmediatas dentro de la cancha.




































