A solo 33 días del Mundial: Polonia y una era de efectividad histórica
Repasamos el ciclo de oro que la posicionó como la nación más ganadora de ese periodo 1974-1982
A medida que el calendario avanza y nos sitúa a tan solo 33 días para el inicio de la Copa del Mundo, los registros históricos invitan a repasar gestas que parecen imposibles en el fútbol moderno. Entre Alemania 1974 y España 1982, la selección de Polonia protagonizó un ciclo de oro que la posicionó como la nación más ganadora de ese periodo, logrando marcar la impresionante suma de 33 goles en apenas tres ediciones.
Esta asombrosa producción ofensiva fue el pilar para que los polacos cosecharan 12 victorias mundialistas en esos ocho años. Para tomar dimensión de la magnitud del logro, basta con observar que en ese mismo lapso superaron la línea de potencias tradicionales: Brasil registró 11 triunfos, Alemania Occidental alcanzó los 10 e Italia se quedó con 9. Aquella Polonia no solo jugaba de igual a igual, sino que estadísticamente era la máquina más aceitada del planeta.
La leyenda comenzó con un hito que cambió la historia del fútbol inglés y polaco por igual. El equipo de Europa del Este logró un empate agónico en Wembley que dejó a Inglaterra fuera del Mundial de 1974. Aquella noche fue la consagración de Jan Tomaszewski, el arquero que fue subestimado por la prensa británica y terminó siendo la figura excluyente. Ya en la fase final, nombres como Wladyslaw Zmuda, Kazimierz Deyna y Andrzej Szarmach deslumbraron al mundo derrotando a gigantes como Argentina, Italia y Brasil para colgarse la medalla de bronce. En esa cita, el implacable Grzegorz Lato se erigió como el máximo artillero del certamen con siete anotaciones.
La consistencia polaca se mantuvo firme en las citas posteriores. En Argentina 1978, el equipo demostró su jerarquía al finalizar como líder de su grupo, relegando al segundo puesto a la entonces campeona del mundo, Alemania Occidental. Aunque no lograron llegar a la final, sentaron las bases para lo que sería otra actuación memorable cuatro años después.
El broche de oro de esta generación llegó en España 1982, donde Polonia volvió a dominar sus grupos en la primera y segunda fase. Bajo la conducción de Antoni Piechniczek, y con un Zbigniew Boniek en un nivel estratosférico que lo situó entre los mejores jugadores del planeta, el equipo alcanzó las semifinales. Tras caer ante Italia, los polacos demostraron su temple al vencer 3-2 a Francia en el duelo por el tercer puesto, asegurando su segundo podio en menos de una década y sellando una etapa donde el gol siempre llevó su firma.

COLABORACIÓN: FIFA.COM
PORTADA: MATÍAS DI JULIO



































