El dueño de la historia: Lionel Messi batió un récord legendario que resistió casi un siglo
Tras marcar en el triunfo ante Egipto, el capitán argentino encadenó seis partidos consecutivos convirtiendo en fases de eliminación directa de los Mundiales.

Esta racha formidable comenzó a edificarse en el inolvidable trayecto de Qatar 2022. El astro argentino destrabó el encuentro de octavos de final ante Australia abriendo el marcador a los 35 minutos. Posteriormente, estiró su eficacia en los cuartos de final frente a Países Bajos, donde convirtió de penal a los 73 minutos. La regularidad del diez continuó en las semifinales contra Croacia, facturando nuevamente desde los doce pasos a los 34 minutos de la primera mitad. El broche de oro de aquella cita se dio en la histórica final ante Francia, donde Messi firmó un doblete con tantos a los 23 minutos de penal y a los 108 minutos de la prórroga, completando así cuatro encuentros al hilo con festejos en las fases definitivas.
La mística goleadora se trasladó al Mundial de 2026. Tras estirar su vigencia en el durísimo cruce de dieciseisavos de final ante Cabo Verde anotando a los 29 minutos, el capitán argentino llegó al sexto partido consecutivo convirtiendo en llaves eliminatorias gracias a su gol frente a Egipto, un hito absoluto que le permitió quebrar un triple empate histórico que se mantenía intacto desde mediados del siglo pasado.
Hasta esta hazaña del rosarino, el récord mundial estaba en manos de tres leyendas que habían logrado convertir en cinco partidos seguidos de mata-mata. El brasileño Leônidas da Silva lo consiguió entre los Mundiales de 1934 y 1938, marcándole de forma sucesiva a España, Polonia en tres ocasiones, Checoslovaquia en dos partidos diferentes y Suecia por duplicado, quedando interrumpida su racha únicamente por no haber disputado la semifinal ante Italia en 1938. Por su parte, el húngaro György Sárosi firmó una gesta similar en las mismas ediciones, anotando consecutivamente frente a Austria en 1934, y luego ante Indias Orientales Holandesas, Suiza, Suecia e Italia en el torneo de 1938. El último en sumarse a ese lote selecto había sido el brasileño Vavá, quien repartió sus cinco partidos anotando en las definiciones de Suecia 1958 contra Francia y la final ante los locales, y Chile 1962 ante Inglaterra, Chile y Checoslovaquia.
Con casi un siglo de diferencia respecto a los primeros artilleros de la Copa del Mundo, Lionel Messi grabó su nombre en absoluta soledad en la cima de la estadística. Su consistencia en los momentos de mayor presión del planeta no solo mantiene a la Selección Argentina en lo más alto de la competitividad, sino que redefine por completo los límites de la longevidad y el impacto goleador en el fútbol contemporáneo.



































