Mundial 2026

El otro gol del Mundial que fue revisado por el chip de la pelota

Una jugada previa en la Copa del Mundo sirve como el reflejo perfecto para comprender la diferencia reglamentaria que desató el escándalo entre Portugal y Croacia.

Por Silvio Maverino ·

02 de julio de 2026

El debate reglamentario y tecnológico que hoy sacude al planeta fútbol tras la eliminación de Croacia a manos de Portugal tiene un espejo directo en este mismo Mundial. Para entender por qué el árbitro Espen Eskas tuvo que revisar en el monitor el agónico gol anulado a Josko Gvardiol, es fundamental viajar al antecedente inmediato de la fase de grupos durante el partido entre Suecia y Túnez, donde el sensor del balón Trionda resolvió de forma milimétrica un fuera de juego pero bajo un escenario normativo completamente diferente.

En aquel encuentro, cuando el reloj marcaba el minuto 83m 30s Mattias Svanberg convirtió de primera con la derecha en el área grande, luego de una asistencia de Alexander Isak, tras un tiro libre. En primera instancia, el asistente levantó su bandera y el gol fue anulado por un presunto offside en la trayectoria de la jugada. Sin embargo, la tecnología de la Copa del Mundo apareció para reescribir el destino del juego convalidando el tanto a instancias del VAR a los 85m 41s luego de detectar un toque de su compañero Alexander Isak en el primer palo, decretando el 4-1 parcial para Suecia.

La gran diferencia que hoy explica la indignación croata radica en el procedimiento de los jueces. En el gol de Svanberg, el árbitro principal no necesitó acudir a la cabina a revisar la pantalla porque se trató de un hecho puramente fáctico y matemático. El sensor interno de la pelota Trionda registró de manera inequívoca el impacto del botín de Isak, lo que modificaba el momento exacto del pase y habilitaba inmediatamente la posición de Svanberg. Al no haber futbolistas rivales interfiriendo ni rebotes confusos en el camino, el VAR simplemente le comunicó el dato duro al juez central, quien reanudó el juego otorgando el gol de forma directa.

Este uso inicial del chip fue celebrado por su velocidad y precisión, marcando el camino de lo que la FIFA busca con la automatización de las decisiones. No obstante, la carambola ocurrida en el descuento de Portugal-Croacia llevó al árbitro a ir al VAR. Mientras que con Suecia la tecnología resolvió la jugada por tratarse de una acción puramente tecnológica, con los croatas el chip detectó un roce que luego se desvió en un defensor portugués, "obligando" al árbitro a ir al monitor para interpretar si ese desvío era voluntario o no, transformando una herramienta de precisión en un nuevo foco de discusión humana.

 

(pauta publicitaria 970x90_A no encontrada)