Lionel Messi

El "Efecto Hockey": El peculiar reglamento que impulsó el nuevo récord histórico de Messi en la MLS

La Pulga alcanzó las 100 contribuciones de gol en apenas 64 partidos tras la victoria del Inter Miami ante Toronto FC.

Por Silvio Maverino ·

11 de mayo de 2026

La reciente victoria del Inter Miami por 4-2 ante Toronto FC volvió a poner bajo la lupa una de las particularidades más curiosas del fútbol norteamericano: su sistema de conteo de estadísticas. Mientras Lionel Messi celebraba haber alcanzado las 100 contribuciones de gol en tiempo récord (59 goles y 41 asistencias), los analistas internacionales sacaban sus calculadoras para notar una discrepancia que solo ocurre en la Major League Soccer.

La razón detrás de estos números "inflados" para el ojo del resto del mundo reside en la asistencia secundaria, un concepto que la MLS heredó de la antigua NASL y que, a su vez, fue importado directamente del hockey sobre hielo. En la liga estadounidense, se pueden otorgar hasta dos asistencias por cada gol anotado. Esto significa que no solo recibe el crédito quien da el pase final, sino también el jugador que realiza el pase previo, siempre y cuando su intervención sea determinante para la jugada.

Bajo este criterio reglamentario, Messi alcanzó las 100 participaciones en apenas 64 partidos, una cifra que pulverizó el récord anterior de Sebastián Giovinco por una diferencia de 31 encuentros. Si se aplicara el estándar de la FIFA o de las ligas europeas o del resto de América, donde solo se contabiliza el último toque antes del remate, el astro argentino tendría 90 contribuciones (59 goles y 31 asistencias), un número que sigue siendo de otro planeta, pero que marca una brecha de diez unidades respecto al registro oficial de la liga.

Esta diferencia de criterios genera un debate constante entre los puristas del deporte y quienes defienden la modernización de las estadísticas. Para la MLS, reconocer la asistencia secundaria es una forma de premiar a los "arquitectos" del juego, aquellos volantes creativos que inician la jugada rompiendo líneas, aunque no sean los que asistan directamente al goleador. En el caso de Messi, su visión periférica lo convierte en un beneficiario natural de esta regla, ya que muchas de sus intervenciones más brillantes ocurren dos o tres toques antes de que la pelota bese la red.

Más allá de las discusiones reglamentarias, lo cierto es que el impacto del capitán argentino en Norteamérica es total. Con46 títulos colectivos en su haber y siendo ya el máximo goleador y asistidor histórico del Inter Miami, Messi ha transformado la relevancia de la liga a base de goles y, por supuesto, de esas asistencias que en Estados Unidos valen doble.