Se fue libre de Boca a Barcelona y contó su versión después de cinco años: “En el momento decidí no hablar”
Mano a mano con El Gráfico, un ex defensor del Xeneize explicó las razones de su salida por la patria potestad y hasta expresó su sueño de llegar a la Selección.

EN LA CULTURA DEL FÚTBOL ARGENTINO está instalado que es muy difícil decirle que no a Boca y mucho más irse de las entrañas Xeneizes. Sin embargo, hay futbolistas que por diversas razones deciden hacerlo: crecimiento deportivo, salto económico, conflicto contractual o simplemente la persecución de un sueño.
Todas estas posibilidades se dieron en un jugador: Santiago Ramos Mingo. Formado en las inferiores del Xeneize, se fue del club a principios de 2020 por la patria potestad apenas cumplió la mayoría de edad y emigró a España para jugar en Barcelona B.
Su salida generó revuelo en Brandsen 805, donde incluso muchos hinchas en redes sociales llegaron a tildarlo de traidor. Ya con 23 años y de presente en Bahía de Brasil, donde registra muy buenas actuaciones, el defensor estuvo mano a mano con El Gráfico y dio su versión de los hechos.
“En aquel momento fue difícil. Nunca salí a hablar, entendía que era muy chico y no dependía sólo de mí. Me fui a los 18 como jugador libre, hasta esa edad no tenía contrato. Me lo empezaron a ofrecer dos semanas antes de que cumpliera años, cuando se enteraron de que había clubes que me querían llevar”, relató.

"Yo primero quise llegar a un acuerdo; cuando fue el cambio de dirigencia no estaban al tanto de mi situación ni de lo que había pasado. Al final lo mejor para ambos fue que yo no saliera a hablar. No quiero volver a ese tema porque ya pasó y cada uno sabe su verdad. Le deseo lo mejor al club, pero hay que mirar para adelante”, agregó remarcando su cariño hacia la institución que lo vio crecer y formarse como deportista y persona.
La partida de Ramos Mingo del cuadro de la Ribera se dio en medio de un proceso de cambio de dirigencia: Daniel Angelici dejó la presidencia a fines de 2019 y quien lo sucedió fue Jorge Amor Ameal, con Juan Román Riquelme como vice.
El zaguero afirmó que el proceso político afectó a la negociación sobre su continuidad en el club y aseguró que hubiese actuado de otra forma: “Al final yo era chico y a lo mejor en el momento era mejor hablar. Antes no era lo normal irse libre, no había casos. Lo primero que uno piensa es que es preferible no hablar y hacerse cargo de la decisión de uno por más que nadie sepa la verdad”.
"¿Si hubiese cambiado algo? Sí, contar la verdad y que se supiera lo que pasó. Le deseo lo mejor al club y quiero seguir adelante”, sumó a su respuesta como para dar vuelta la página defintivamente.
LA EXPERIENCIA EN BARCELONA
Tras emigrar de la atmósfera Azul y Oro recaló en La Masía de Barcelona, que le resultó una experiencia enriquecedora y, según sostiene, le “cambió la cabeza”. Tanto es así que lo convirtió en una nueva versión de jugador: “Fue una locura lo que aprendí. Me modificó todos los conceptos a nivel salida y también mi forma de jugar. Antes era más defensivo y aguerrido, el típico que defendía bien. Cuando llegué allí aprendí todo, me cambió mucho: presión, encontrar el hombre libre, todo”.

Su buen pie, inteligencia para la salida y velocidad lo llevaron a estar cinco meses con el primer equipo, donde además de absorber conocimiento futbolístico, se sorprendió: “Es tremenda la humildad que se maneja. Lo primordial es la persona, me sirvió para copiar ejemplos. Yo era más chico y no le prestaba tanta atención a los cuidados personales y ver a gente tan dotada en el fútbol hacerlo, me cambió todo”.
LA VUELTA A LA ARGENTINA
Una lesión muscular lo marginó y decidió ir a Bélgica para ponerse la camiseta de OH Leuven. Allí estuvo seis meses hasta que regresó a Argentina, donde fichó por Defensa y Justicia. Todo el conocimiento que Santiago adquirió lo volcó en el fútbol local, donde, a base de buenos rendimientos, se destacó al punto de llamar la atención una gigante empresa como City Group, que no dudó en comprar la totalidad de su pase en ocho millones de dólares, convirtiéndose así en la mayor venta en la historia del Halcón y superando ni más ni menos que la de un campeón del mundo: Lisandro Martínez.

EL PRESENTE EN BRASIL
El grupo lo llevó a Bahía de Brasil, donde se encuentra actualmente y disfruta del día a día: “Yo estoy muy bien; la gente es muy cálida, la ciudad muy linda y se hace muy acogedor. El idioma es muy similar y se entiende bien, es mucho más fácil la adaptación. El primer mes no entendía y después ya podía tirar portuñol”, confesó entre risas.
Su participación en el club nordestino es clave, con excelentes números entre los defensores de hasta 23 años del fútbol brasileño. En el Torneo Brasileirao disputó 28 de 32 partidos posibles y en la Libertadores estuvo en 9 de 10. También protagonizó los 2 de la Copa Sudamericana y 4 de los 6 que tuvo el equipo en la Copa do Brasil.
Sobre el Brasileirao y su complejidad analizó que "metés tres triunfos y estás en puestos de copas, están todos pegados en las tablas. El que se salva del descenso le lleva tres puntos a los demás; perdés y estás en esa zona. Les pasa a clubes que invirtieron también, es tan competitivo que es así. Es lo mejor, porque te obliga a mantenerte al 100% todo el tiempo, no podés bajar dos segundos porque te vas. Es una exigencia diferente. No es un tema de promedios: no hiciste una buena campaña y chau".

¿DE BOCA A RIVER?
Ya más maduro, su nivel de competitividad, acompañado del estilo de juego adquirido en Cataluña, lo posicionan dentro del clásico estilo que busca River Plate, club del que si llega un llamado no le cierra las puertas: “Yo siempre le digo a mi representante que cuando llega el momento, se decide. Yo puedo decir que sí o que no y cuando está para darse, no se da. Depende el presente en el que estás, la situación, el club en el que jugás, el momento de ellos… muchas variables como para decir si o no".
Además de tener ganas de una segunda chance en Europa, Ramos Mingo es una persona con sueños. El más importante de todos lo tiene muy claro: “Jugar en la Selección. Es importante para cada persona tener algo que te impulse en el día a día. Si llega, será porque Dios lo quiere y si no, apoyaré desde donde me toque como siempre”.

Nunca es fácil llegar a la cúspide, pero la convicción del zaguero y su voluntad para superar la adversidad e ir en busca de sus mayores anhelos lo posicionan en el camino correcto. Además de su talento, cuenta con dos armas imprescindibles: esfuerzo y humildad.







































