Las Entrevistas de El Gráfico

Fue descartado en el ascenso y la rompe en Ecuador: “No pensé que iba a trabajar de esto”

Rafael Monti, delantero de Vinotinto, lleva 13 goles en la LigaPro en 24 partidos y se ilusiona con más conquistas. La historia completa.

Por Pedro Basla ·

11 de agosto de 2025

RAFAEL MONTI es uno de los miles de futbolistas argentinos por el mundo. Con 25 años atraviesa el mejor momento de su carrera: lleva 25 goles en los últimos 13 meses en el club Vinotinto, de la Liga Ecuatoriana.

Sin embargo, al pico de su carrera no llegó por un camino de rosas. Descartado en el ascenso argentino, se fue a probar suerte a Europa, estuvo cerca de abandonar el fútbol al regresar y una prueba en el escalón más bajo le cambió la vida.

Nacido en Tigre en 1999, el primer intento que realizó fue en Platense, pero el colegio doble escolaridad lo obligó a abandonar la práctica. En sexta división llegó a Acassuso, club en el que debutó en la Copa Argentina contra Colón. “En un momento volaba, a los 18/19 años estaba en un gran momento, pero por manejos del club nunca entendí por qué no tuve mi espacio”, cuenta.

A fines de 2019 se fue a la costa de Girona en Cataluña a jugar un torneo regional con su hermano (NdR: Lorenzo Monti, mediocampista de Temperley). La pandemia le frenó el arranque, pero pasó por Jonquera, Costa Brava y La Scala. Un tema de ciudadanía y la enfermedad de su madre lo empujaron a regresar a su tierra natal. “Sin papeles, en España tenés las puertas cerradas en todos lados por el tema de los cupos. Hay millones de equipos, es complicado”, revela.

 

Imagen Rafael Monti es uno de los máximos goleadores de la Liga Ecuatoriana.
Rafael Monti es uno de los máximos goleadores de la Liga Ecuatoriana.
 

Fue su mamá la que le sugirió que se dedicara a ser futbolista: “Cuando era chico, no pensé que iba a trabajar de esto, lo tenía lejos y no hacía mucho para estar cerca. Le dedicaba más al colegio, el fútbol me salía bien y siempre me gustó un montón, pero era una actividad recreativa. Iba a un colegio bilingüe en el que no se juega al fútbol. Una charla con ella me cambió todo, porque me dijo que era lo que mejor hacía”.

El retorno fue sin dudas su momento más difícil como jugador. Lo recuerda con detalles: “Cuando volví en 2022 estaba en pelotas. No tenía club ni contactos. Empecé a buscar pruebas. No me veía nadie… Ya tenía edad de primera y cuando ya estaba medio resignado mi hermano me consiguió una en Muñiz. Fui y salí goleador. Fue como arrancar de cero y no paré más”.

Después de una gran etapa en el Rayo Rojo, subió a la Primera B para jugar en Fénix y en 2024 dio el paso que permitió su explosión: dejó Argentina y se incorporó al Cuniburo, que iba puntero en la segunda división de Ecuador, para disputar la recta final del campeonato, en la que convirtió 12 tantos. “Fui a Ecuador porque quería subir una categoría. Salió esto, me sedujo y el tema económico era mejor. Si hacíamos las cosas bien, íbamos a jugar en primera”, expresa.

 

Imagen El año pasado se consagró campeón en segunda división y no le pesó la adaptación a primera.
El año pasado se consagró campeón en segunda división y no le pesó la adaptación a primera.
 

A principios de este año, Cuniburo cambió de nombre y se transformó en Vinotinto, dado que el dueño es venezolano. Sin embargo, la modificación no repercutió para nada en su rendimiento: lleva 13 goles en 24 partidos en la LigaPro.

“El proyecto está muy bueno, es ordenado, las instalaciones mejoran cada día. Los rivales son rápidos, pero en el área distraídos y ahí aprovecho. Tenemos gente, no tanta porque es un club nuevo. Este es un país donde la gente no va tanto a la cancha, se nota el contraste con los grandes, Liga, Emelec, Barcelona”, detalla.

Goles son amores y su punto más fuerte es la capacidad de convertir. Lo primero que se busca en internet de un futbolista son sus estadísticas y eso lo posiciona alto: “Es lo que mejor hago. Desde que viajé, me pusieron de finalizador. Mi mayor virtud es la eficacia, concreto mucho. Le doy importancia a eso. Es todo desde la confianza”.

El fin de semana anterior convirtió un doblete frente a Delfín

Pese a la gran racha que lleva, no se la cree y pone el trabajo de cada día como la razón para mantenerse en este momento y buscar un reto mayor en el corto plazo: “Ser el goleador de la liga de Ecuador te cambia porque pasás de que no te quiera nadie a que te quieran todos. Así es el fútbol, a veces estás abajo y a veces arriba. El año que viene quiero jugar en un grande o disputar una copa internacional”.

Uno de los secretos para continuar en alza es su fortaleza mental, por la que no claudicó cuando, según él, estaba “en bolas”. Luego de un giro de 180 grados en su carrera, destaca la fidelidad de su entorno. “Intento atraer cosas buenas. Estuve en Muñiz y siempre supe que iba a estar donde estoy, en un lugar mejor. Mi familia y mis representantes me ayudan mucho. Mis amigos siguen siendo los mismos de siempre, con mi hermano jugamos online al Counter Strike”, sentencia.

Imagen de portada: gentileza Rafael Monti