Boca y Olimpia vuelven a verse las caras tras el abandono paraguayo
En 2016 jugaron por última vez en un partido que finalizó en escándalo.

Han pasado casi diez años desde aquel octubre de 2016, cuando en el Estadio 23 de Agosto de Jujuy, lo que debía ser una exhibición de fútbol terminó en un escándalo internacional que recorrió los medios de todo el continente.
Aquel 2-2 final quedó marcado no por los goles de Darío Benedetto o William Mendieta, sino por la retirada masiva de los jugadores paraguayos antes del pitazo final.
La controversia de aquella última vez estalló sobre la hora, cuando el árbitro Fernando Espinoza sancionó un penal por una mano inexistente de Alexis Rolín.
El clima ya era hostil, pero la situación alcanzó un punto de no retorno cuando Walter Bou ejecutó la falta, el arquero Víctor Centurión la atajó, y el juez ordenó repetirlo por adelantamiento. En la segunda oportunidad, Bou selló el empate, desatando la furia de los jugadores de Olimpia, quienes se sintieron despojados y decidieron abandonar el campo de juego por orden de su entrenador, Fernando Jubero, negándose a definir el trofeo amistoso por la vía de los penales.
Hoy, la historia ofrece una página en blanco para estos dos gigantes de Sudamérica que suman entre ambos nueve Copas Libertadores.
El partido en San Nicolás no solo sirve como preparación para las competencias oficiales, sino que funciona como una necesaria reconciliación deportiva tras aquel antecedente traumático. Boca llega con la intención de mostrar su mejor versión ante su público en el interior, mientras que Olimpia busca reafirmar su presente jerárquico en un duelo que siempre se juega con la intensidad de un cruce oficial.
En el balance histórico que hoy se actualiza, Boca domina el registro con 12 victorias frente a 9 de los paraguayos en un total de 29 enfrentamientos. El choque de esta noche será el número 30 de una historia que comenzó hace décadas y que tuvo su punto más oscuro en aquel abandono en Jujuy. Se espera que el marco en San Nicolás sea de absoluta fiesta, permitiendo que el fútbol sea el único protagonista y que el recuerdo de los incidentes de 2016 quede finalmente en el pasado.
Con las entradas agotadas y un operativo de seguridad a la altura, Boca y Olimpia reeditan un clásico sudamericano que tiene todos los condimentos para ser inolvidable. El objetivo de ambos clubes es claro: brindar un espectáculo de calidad y demostrar que la rivalidad más fuerte de la región puede dirimirse con caballerosidad dentro de los límites del campo de juego.
FOTO DE PORTADA: GENTILEZA DIARIO OLE




































