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El tormento de Benedetto por la pérdida de su madre en la infancia

El delantero contó una situación que lo sacudió y condicionó en la vida diaria.

Por Redacción EG ·

02 de diciembre de 2025

DARÍO BENEDETTO, de último paso por Newell's y con ganas de seguir convirtiendo goles a los 35 años en algún club que le permita disfrutar del fútbol de manera más relajada, habló sin tapujos de una situación que lo sacudió desde pequeño: la pérdida de su madre.

"Perdí a mi mamá a los 12 años, mientras me veía jugar la final de un campeonato", contó con crudeza, y explicó que "fue por un paro cardiorrespiratorio, a los 40 años. Para mi papá empezar de cero de vuelta fue durísimo".

En diálogo con ESPN, el Pipa confesó que "mi vieja siempre fue un pilar, cada vez que me iba a pique estaba ella ahí arriba, hasta el día de hoy".

La traumática situación lo llevó a pedir ayuda en otros lados: "Lo traté con psicólogos; cambio todo porque esté mi vieja conmigo, no me importan los campeonatos, nada". Y reveló que la ayuda profesional se convirtió en un alivio bastante importante en todo sentido. "Soy feliz, con traspiés pero soy feliz. El fútbol no me hartó, sino las mañas que están alrededor. Casi me retiro, es la verdad. Pero tengo ganas de seguir jugando. Hago terapia hace seis años, es recontra recomendable y creo que todo jugador de fútbol tiene que hacer tereapia".

Al ahondar en sus orígenes, el futbolista que pasó su infancia en Berazategui afirmó que "vengo de una familia no de pasar hambre, pero de arreglarnos con lo que podíamos: si era leche con pan, leche con pan. Mi viejo era albañil. Si se podía una asadito o una milanesa, mejor. Pero agachábamos la cabeza".

Además reveló que "en el barrio no soy Pipa, soy Matute, por Matute Morales. Me metía en la cancha solo y relataba como si fuera Matute Morales (futbolista que jugó en Independiente y Racing, entre otros). Por eso en el barrio no me gusta que me digan Pipa; fuera del barrio, ya estoy acostumbrado".

Hincha de Boca desde chiquito, Benedetto dijo que "mi ídolo era Martín Palermo. Agarré la época de Bianchi con 8 o 9 años. Yo soñaba con jugar a la pelota, ser profesional. Y después obviamente con jugar en Boca y en la Selección. Haber llegado a Arsenal ya fue un logro increíble, todo lo demás me superó y no lo imaginaba".