La drástica sanción que la FIFA planea para los jugadores que se tapen la boca tras el escándalo Vinícius-Prestianni
Tras el polémico cruce en Da Luz que sacudió al fútbol mundial, la FIFA y la UEFA analizan una medida sin precedentes que cambiará la forma en que los futbolistas se comunican dentro del campo

Tras el escandaloso cruce entre Vinícius y Prestianni, el conflicto ha escalado a niveles institucionales profundos, provocando la intervención directa de la UEFA y de Gianni Infantino. En el seno de los máximos organismos del fútbol existe la firme convicción de que el racismo y las conductas de odio deben ser erradicadas mediante medidas drásticas y novedosas.
Una de las propuestas más disruptivas proviene de Mikaël Silvestre, exfutbolista de renombre y actual miembro del Panel de Jugadores de la FIFA. En declaraciones a Sky Sports, Silvestre reveló que se están estudiando vías para sancionar a los futbolistas que se tapen la boca con las manos o la camiseta al comunicarse en el campo.
“Estamos tratando de buscar vías para sancionar a los jugadores que se tapan la boca. Una cosa es hablar de algo táctico con compañeros o tener una discusión casual, pero este caso fue claro de odio entre jugadores. En especial de uno a otro. Posiblemente necesitamos sancionar este tipo de conducta cuando se pone la mano delante de la boca o se tapan usando la camiseta”, explicó.
El representante de la FIFA subrayó que, aunque el proceso de implementación requiere consenso con los árbitros, es fundamental que el estadio sea consciente de lo que sucede y que los jueces tengan herramientas para actuar con claridad. Silvestre enfatizó que, ante testimonios de peso como el de Mbappé, si se logra probar un acto de racismo, el infractor no debería jugar el partido de vuelta y tendría que enfrentar una suspensión de gran magnitud junto a programas de educación obligatorios.
Duras críticas a la postura de José Mourinho
La actuación de los líderes fuera del campo también fue puesta bajo la lupa. Silvestre lanzó un fuerte recado a José Mourinho, cuestionando sus declaraciones tras el encuentro en Da Luz. Para el miembro de la FIFA, el entrenador luso intentó desviarse de la verdad para encontrar una excusa y proteger a su equipo a un costo inaceptable. El mensaje fue claro: los técnicos deben ser modelos de conducta y no pueden avalar comportamientos de odio bajo ninguna circunstancia.
Finalmente, Silvestre buscó desmarcar a la sociedad portuguesa del incidente, aclarando que, a pesar de la grandeza del Benfica, lo ocurrido fue un hecho puntual de un jugador que no representa los valores de toda una nación. El Panel sobre la postura conjunta de los futbolistas, compuesto por 16 exjugadores de diversas nacionalidades, continúa supervisando estas acciones para garantizar que el impacto del racismo dentro y fuera de la cancha sea combatido con total rigor.






































