Qué determinó el DT de Inter en medio de un verdadero polvorín interno
Cristian Chivu y una decisión en busca de calmar el tembladeral que ocasionó la eliminación del Mundial de Clubes.

CRISTIAN CHIVU acaba de asumir como entrenador de Inter en reemplazo de Simone Inzaghi y en menos de un mes vivió su primera gran decepción al quedar eliminado del Mundial de Clubes de manera impensada ante Fluminense, en octavos de final.
La caída desató un tembladeral en los cimientos Nerazzurri y el primero que saltó fue el capitán y símbolo, Lautaro Martínez, quien fue tajante: "Hay que querer quedarse, ¿entienden? Aquí estamos luchando por los objetivos, así que el mensaje es claro: quien quiera quedarse, se queda; quien no quiera, que se vaya".
Después el presidente Guiseppe Marotta le puso nombre propio al asunto y señaló a Hakan Calhanoglucomo el destinatario de la bronca. "Hablaremos con él. Si hay condiciones para separarnos, lo haremos sin ningún problema", dijo el dirigente.

En tanto, el propio futbolista, en un posteo de Instagram subrayó que "respeto todas las opiniones, incluso las de un compañero, incluso las del presidente del club. Creo que en el fútbol, como en la vida, la verdadera fuerza reside en mostrar respeto, especialmente cuando las emociones están a flor de piel. Nunca he traicionado a este club. La historia siempre recuerda a los que se mantuvieron firmes, no a los que gritaron más fuerte", agregó.
Ante tal panorama, Chivu tomó una determinación en busca de descomprimir la situación: le dio una licencia de tres semanas a sus dirigidos, que además llegaban con mucha carga física encima tras la reciente y categórica caída por 5-0 contra PSG en la final de la Champions League.
En la última semana de julio el plantel se reintegrará a los entrenamientos para encarar la pretemporada que los ponga a punto de cara al debut en la Serie A, el lunes 25 de agosto contra Torino.

Después del duelo con los brasileños, el conductor se mostró en igual sintonía que el Toro: "También dije que debemos remar todos en la misma dirección, mantenernos en el mismo barco. Lautaro tiene razón".
"A veces la competitividad nos lleva a sacar a relucir este orgullo, pero debemos ir en la misma dirección. Es válido para todos los equipos, especialmente para uno como el nuestro, que quiere redimirse de una temporada difícil y que se prepara para el futuro con ambición", afirmó.






































