Fútbol de ascenso

El agónico empate que terminó con un empujón y grito de guerra para su propio entrenador: "¡Poneme, hijo de puta!"

Fue, sin dudas, la imagen viral del fin de semana en el ascenso.

Por Silvio Maverino ·

22 de febrero de 2026

El estadio de Ferro Carril Oeste fue escenario de un final cinematográfico por la segunda fecha de la Primera Nacional. Cuando parecía que la visita se llevaba los tres puntos, un grito de desahogo de Franco García no solo selló el 1-1 definitivo, sino que protagonizó uno de los momentos más curiosos y picantes de lo que va del torneo.

El encuentro comenzó cuesta arriba para el conjunto de Caballito. San Miguel logró ponerse en ventaja gracias a una definición de Bruno Nasta, quien silenció al estadio. 

 

El "insulto" de la confianza: "¡Poneme, HDP!"

La historia cambió en el minuto 82, cuando el "Huevo" Rondina decidió el ingreso del uruguayo Franco García. El delantero entró con la premisa de salvar los papeles y, en la última jugada del partido, tras un centro desesperado al área, conectó el balón para marcar el empate agónico.

Lo sorprendente no fue solo el gol, sino la reacción inmediata del futbolista. García corrió directamente hacia el banco de suplentes y, cara a cara con su entrenador, lo empujó con las dos manos y le gritó de forma desaforada: "¡Poneme, hijo de puta, poneme!". El festejo, cargado de adrenalina y una pizca de humor negro, recorrió rápidamente las redes sociales.

Declaraciones tras el polémico festejo

Al finalizar el encuentro, el delantero uruguayo intentó calmar las aguas y explicar su exabrupto frente a los micrófonos. García aseguró que sus palabras fueron "producto de la confianza" que mantiene con el director técnico y que el festejo fue una manera de "bajar la tensión" tras haber ingresado pocos minutos antes del final.

Por su parte, Sergio Rondina se tomó la situación con mucha calma y humor durante la conferencia de prensa. El experimentado DT confirmó que el jugador efectivamente le gritó "poneme, hijo de puta" y, aunque calificó el epíteto de forma jocosa como una "falta de respeto", dejó en claro que no habrá sanciones ni consecuencias para el atacante.

El técnico valoró la personalidad del jugador para pedir pista de esa manera y, sobre todo, por haber sido el autor del gol que salvó un punto clave en Caballito.