La pelota no dobla, pero el auto sí: qué le espera a Colapinto en su próximo desafío
La particular situación que vivirá el argentino en su quinta carrera en la Fórmula 1, en México.

FRANCO COLAPINTO absorbe como una esponja las enseñanzas que le deja cada circuito en sus primeras incursiones en la Fórmula 1, además de causar sensación con sus asombrosas cualidades. Si en Singapur fue el calor el gran rival, además del resto de los pilotos, en México, el próximo fin de semana, el tema a tener en cuenta será la altura.
El circuito Hermanos Rodríguez donde tendrá lugar el Gran Premio del país azteca se encuentra enclavado en el complejo Ciudad Deportiva Magdalena Mixhuca, en el oriente de la Ciudad de México. El trazado tiene una extensión de 4,303 kilómetros, repartidos en 17 curvas de las cuales diez son a derecha y siete a izquierda. La recta de 1,314 km permite exprimir a fondo la velocidad de su Williams.
Lo más complejo sin dudas será la altitud: 2.285 metros sobre el nivel del mar, con incidencia mecánica y física, ya que la reducción de densidad del aire llega al 25%. La exigencia de los motores será la máxima y se dificultará el agarre de los neumáticos, además de la reducción de oxígeno que experimentarán los pilotos.

Tal circunstancia no se repite en ninguno de los otros trazados que componen la temporada de la máxima categoría del automovilismo y específicamente no incide en la potencia sino en el trabajo extra que debe efectuar los turbocompresores para mantener el flujo de aire adecuado. Ello puede derivar en un sobreesfuerzo y minar la confiabilidad de los elementos.
Otras cuestiones a tener en cuenta por el efecto de la altura será la falta de refrigeración adecuada que pueden hacer sufrir a los frenos, la caja de cambios y otros sistemas y que llevarán a realizar modificaciones en las tomas de aire.

La aerodinámica será otro ítem a no descuidar en una pista en la que los monoplazas pueden alcanzar los 350 km/h con configuraciones de pista lenta como Singapur o Mónaco.
Para Senna, un infierno
Para dimensionar la magnitud de la exigencia del circuito basta decir que el genial Ayrton Senna se accidentó dos veces: en 1991 y 1992, y dejó una frase lacónica: "Correr en México es verdaderamente peligroso. ¡Esta pista es un infierno!".
"La pelota no dobla",dijo Daniel Passarella como entrenador de la Selección Argentina en 1996 por la altura de Quito, donde su equipo cayó con Ecuador sin atenuantes. La mítica frase no será aplicable al Williams de Colapinto, que buscará adaptarse de la mejor manera a las vicisitudes del nuevo desafío.
IMAGEN DE PORTADA: AFP







































