"Es un milagro": Manu Ginóbili y sus consideraciones sobre la Generación Dorada
El prócer máximo del básquet argentino analizó el fenómeno logrado por un equipo irrepetible.

EMANUEL GINÓBILI, el prócer absoluto del básquet argentino, evocó la medalla de oro obtenida por la Selección masculina en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004."Lo revivimos hace un año y está siempre presente, el hecho de habernos juntado el año pasado lo trajo más a nuestra memoria. Estuvo muy bueno revivirlo juntos, juntarse los doce, veinte años después. No fue nada fácil, eso está claro".
En una entrevista con ESPN, al tratar de explicar el por qué de tamaña gesta, Manu dijo con simpleza que "esto es un milagro. Los cuatro anillos de la NBA son algo profesional, un trabajo, la preparación, el día a día. Pero esto es algo que no podés entender todavía cómo se dio: doce flacos de Argentina que terminan ganando un oro olímpico, se quieren, se aprecian, juegan bien juntos... Es una cosa muy rara y muy inusual que se dio y que lo vamos a valorar por siempre, sobre todo cuando ves los resultados de quiénes ganan los Juegos Olímpicos. Lo vas valorando cada vez más porque es algo muy único".
Otro momento épico del básquet que consiguió ese grupo fue vencer a la Selección de Estados Unidos conformada por los monstruos de la NBA en el Mundial de Indianápolis, en 2002. Ginóbili también lo trajo a la memoria y consideró que "fue increíble, el momento de sentir que le ganaste al equipo de la NBA fue increíble".
"Pasó un montón de tiempo, tenía quizá 25 cumplidos, en un momento fabuloso de ese equipo que sabía que podían pasar un montón de cosas. Lo sigo pensando ahora: nos queremos, nos gustaba estar juntos y nos divertíamos. No sólo éramos buenos y jugábamos bien, sino que nos divertíamos dentro de la cancha", profundizó.
De la Generación Dorada que quedó marcada a fuego y que será irrepetible, uno de los ídolos de San Antonio forjó una relación muy especial con Fabricio Oberto, quien perteneció durante cuatro temporadas a los Spurs y que ahora vive también en esa ciudad. "Cuando me dijo hace un par de años que venía, para mí fue espectacular. Tener un amigo más en San Antonio con el que compartimos cosas, salimos a andar en bicicleta. Un par de veces por semana se escucha la puerta y aparece Fabri. Es genial, un típo único, un personaje adorable".






































