Pleno de juventud y jerarquía: el dato histórico que marcó el triunfo de Francia en Bruselas
Con el tanto de Michael Olise, la selección francesa se impuso por 0-1 ante Bélgica en un encuentro donde tres futbolistas debutaron como titulares en un mismo partido por primera vez en dieciséis años.
El método de Zinedine Zidane en el banco francés no conoce de especulaciones y volvió a quedar demostrado en la compleja visita al estadio Rey Balduino. Sin Kylian Mbappé, desafectado por una dolencia en la rodilla, y con un carrusel de modificaciones que abarcó ocho variantes respecto al once inicial anterior —repitiendo únicamente el guardameta Mike Maignan y el central Maxence Lacroix—, el técnico apostó por dar un golpe de timón y oportunidades. Entre ellas, la noche de Bruselas dejó una marca estadística notable al permitir el debut como titulares de tres jugadores en un mismo encuentro (Andy Diouf, Jérémy Jacquet y Lucas Da Cunha), algo que no sucedía en el combinado galo desde el 11 de agosto de 2010 en un amistoso ante Noruega (Adil Rami, Aly Cissokho, Charles N'Zogbia, Guillaume Hoarau, Stéphane Ruffier, Yann M'Vila.)
El partido se planteó desde el inicio con un guion espeso para los visitantes. A pesar de la profunda rotación que dejó fuera de inicio a nombres pesados como Michael Olise, Ousmane Dembélé o Rayan Cherki, 'Les Bleus' dominaron los tiempos e insinuaron peligro constante. En el primer tiempo, Desiré Doué estrelló un derechazo contra el larguero y Maghnes Akliouche probó con un libre directo repelido con apuros por el portero Lammens, mientras que Bélgica respondió replicando con un aviso claro de Kevin De Bruyne que rozó el poste. La exigencia del trámite obligó a Zidane a mover el banco pasada la hora de juego, recurriendo primero a Ousmane Dembélé y apostando en el tramo final por la magia de los revulsivos.
Fue entonces cuando emergió la jerarquía individual para destrabar un 0-0 que parecía inamovible. Michael Olise, ingresado en el minuto 77, se inventó una jugada sensacional en el minuto 88: control, conducción, desequilibrio y una precisión quirúrgica con un remate raso para batir a Lammens y firmar el agónico 0-1.
Este triunfo no solo valió tres puntos de oro y estiró el dominio histórico sobre los vecinos belgas para hilvanar su sexta victoria consecutiva ante este adversario desde 2018 —igualando la racha de seis triunfos al hilo que ostentan frente a Islas Feroe desde 2004, y quedando por detrás de otras marcas top de la selección como las ocho ante Finlandia entre 1960 y 2013, las diez frente a Portugal entre 1978 y 2015, o el récord absoluto de 14 victorias consecutivas contra Luxemburgo entre 1934 y 2017—, sino que confirmó la enorme profundidad de plantilla de una Francia que sabe ganar con rotaciones masivas, sin su máxima figura y con pinceladas de puro talento.



































