Los goles más rápidos de Boca–River: el ranking histórico de los Superclásicos
En la antesala del gran duelo de este domingo desde las 15 en La Bombonera, repasamos aquellas conquistas tempraneras que sorprendieron a todos desde el vestuario
En la antesala del gran duelo de este domingo desde las 15 en La Bombonera, donde Boca y River se medirán por la 15ª fecha del Torneo Clausura 2026 bajo el arbitraje de Nicolás Ramírez, repasamos aquellas conquistas tempraneras que sorprendieron a todos desde el vestuario en el cotejo más vibrante del fútbol argentino.
El gol de Manuel Lanzini a los 43 segundos del primer tiempo, anotado el domingo 5 de mayo de 2013 en el estadio Alberto J. Armando en el empate 1-1 por la 12ª fecha del torneo Final, se mantiene de manera inquebrantable como el gol más rápido en toda la historia del Superclásico del fútbol argentino.
Aquella tarde de vértigo en La Bombonera dejó una huella imborrable en los registros del derby moderno, en un encuentro donde Santiago Silva terminó decretando la igualdad definitiva para el conjunto xeneize a los 38 minutos de la etapa inicial tras una intensa búsqueda del desnivel.
Otra de las emociones más fulmianates vividas en Brandsen 805 se registró el 15 de abril de 2007, durante la 10ª fecha del torneo Clausura, cuando Boca y River volvieron a firmar un empate 1-1 con emociones tempranas.
En esa ocasión, Pablo Ledesma sorprendió a todos al convertir a los 50 segundos del primer tiempo, una cifra que continúa catalogada como el tanto más veloz de un jugador boquense en el historial oficial del clásico, mientras que Mauro Rosales se encargó de estampar la paridad definitiva a los 4 minutos del complemento para silenciar parcialmente el recinto auriazul.
Por su parte, en el estadio Monumental, uno de los gritos más célebres desde el pitazo inicial tuvo lugar el 28 de octubre de 2012 por la 12ª fecha del torneo Inicial, en un vibrante empate 2-2 que mantuvo a los espectadores al borde de la butaca.
En aquella jornada disputada en Núñez, Leo Ponzio abrió la cuenta para el elenco local apenas transcurrido 1 minuto y 29 segundos de juego con un tiro libre que sorprendió a Agustín Orión y condicionó el desarrollo táctico de todo el pleito.
Las crónicas de mediados del siglo pasado también guardan registros de anotaciones repentinas en partidos memorables repletos de emociones y alta cosecha de goles. El 24 de noviembre de 1957, en el Monumental, River se impuso por 5-3 en un festival ofensivo que tuvo su puntapié inicial con la conquista rápida firmada por Norberto Tucho Menéndez al primer minuto de juego.
En la misma sintonía de vértigo retro, el inolvidable 5-4 disputado el 15 de octubre de 1972 en la cancha de Vélez Sarsfield vio cómo el tanteador se rompía de inmediato gracias a la aparición de Carlos Mastrángelo, quien estableció el primer tanto para el conjunto de Núñez al minuto del período inicial en una tarde inolvidable para los libros de estadística.





































