Las Entrevistas de El Gráfico

1964. Farro, Pontoni y Martino...a 18 años de aquel ayer hablan de este hoy

Por Redacción EG · 22 de enero de 2020

Osvaldo Ardizzone testimonia el encuentro, tras años sin verse, del GRAN TRIO de aquel San Lorenzo del ’46. Un almuerzo de cuatro horas de charla vieja y nueva. “Y fue como volver a ver a una novia de ayer...”.

René sigue siendo el más ruidoso de los tres... El que más fácilmente ha sacudido las telarañas del ayer... Sabe que aquel René está ya sepultado en el mismo museo de los recuerdos... Que las famas por más famosas que sean duermen el sueño cruel del olvido en un casillero, en el sobre de un archivo, al que sólo de tanto en tanto llega la avidez revisionista del historiador... Por eso René se ríe siempre. Por eso come con devorador apetito, elige los platos del menú, el vino más añejo y más fino, restregándose las manos, como el gourmet que hace ya mucho tiempo postergó la gimnasia... Aquel René, elegante, con fonética francesa, hace hoy equilibrio con una pizza "mitad y mitad", gambeteando las mesas en su negocio de Belgrano junto a Mario Boyé, sin ninguna pena de poesía evocadora...

Este René es ya un adaptado. Un hombre de 1964. Cruelmente realista. Que no añora. Que no sueña. Que sostiene que "el ayer ya pasó hace mucho tiempo y que hay que pensar en el hoy y un poco en el mañana".

 — ¿Que querés "Chueco"? Cambiar la vida? ¡Lo nuestro ya pasó! No vas a ver más fútbol por que esto que hacen hoy no te gusta... ¿Y? Decime ¿cómo lo arreglas?

—Lo que pasa es que vos hablás así, René, porque estás en el negocio... Como seguís en el fútbol aceptás cualquier cosa...

Armando Farro , el "Chueco" para el fútbol, Bananita para la esquina de Moussy y Suárez en la Boca, es la contrafigura de René. Es el intransigente, el puritano insobornable. Para el "Chueco" todo es AYER, nada más que AYER. No admite nada. No acepta nada. Tiene 44 años, los mismos de René, pero vividos de otra manera. Con menos ruido, con menos ligereza, con menos diversión... En el corte de la ropa, en los gestos, en la seriedad, en el aumento de los anteojos, sigue siendo el otro, el mismo del 46, que René ya derrotó. Instaló una imprenta y esa es su única ocupación. Con ESTE FUTBOL NO QUIERE SABER ABSOLUTAMENTE NADA. Ni siquiera como espectador. Cada vez que habla acusa, reprocha, critica... Sin exaltarse, sin levantar nunca la voz. Pero con mucho aire de honradez...

—Yo le hago una sola pregunta a éste que habla tanto... ¿Si hoy cobraran un peso la entrada como antes. ¿Cuánto recaudan?

—¿Lo escuchás, "Negro"? ¿Fíjate lo que dice este vivo? —Se está dirigiendo a Martino—. ¡Pero lo que vos decís Armando es lo mismo que haberle presentado a Cristóbal Colón una chica en bikini, de esas que se ven en Mar del Plata! ¡Te vas a morir si seguís pensando en el 46...!

 Rinaldo Martirio, el "Negro", es el más firme aliado de Farro. Es el mismo intransigente, pero una versión distinta. Se dirige a Pontoni en otro tono. Es menos vehemente, pero más burlón.

 Con Martino, René tiene qué moderar sus absurdos irónicos... La historia del TRIO se actualiza en esta mesa... Farro era el peón. Martino fue el astro, tan astro como René. Martino también llegó a la noche de René y a la arena de Palermo. El "Chueco" fue otra cosa. Más barrio. Más humilde.

 —Pero vos no te hagas tanto el puritano, "Chueco", que alguna vez te tomaste tu buen whisky... No como nosotros, pero... te lo tomabas...

— ¿Sabe que pasa? ¡Que éste fue siempre capo! ¿No es cierto, "Negro"?  

Y el "Negro" sale al ataque...

 

Farro, Martino y Pontoni . ¡90 goles en 1946! El GRAN TRIO del Santo.

Farro, Martino y Pontoni . ¡90 goles en 1946! El GRAN TRIO del Santo.

 

ANTES Y AHORA

—Volvamos a lo de recién... El "Chueco" tiene razón. Vos hablás así porque tenés miedo de perder el negocio... Pero a vos no te puede gustar nunca lo que se hace ahora. Ni te puede gustar lo que vos mismo hacés en Almagro, o en cualquier otro club...

—Pero "Negro"...- ¡No tergiverses las cosas! Si no hay gente, ¿qué querés que haga "Negro"? ¿Que salga a jugar de igual a igual? ¿Que los obligue a jugar como lo hacíamos nosotros?... ¡No tiene sentido!..

— ¿No ves? ¡Por eso yo lo digo siempre!... ¡La culpa de que se juegue mal no la tienen los jugadores! ¡La tienen los que están en el negocio!

— ¡Qué rico tipo sos vos! ¿A ver si sos capaz de regalarle tu trabajo, tu imprenta a otro? Si yo me voy y les hago caso a ustedes va otro DT. ¿Y qué gano? Yo no "miento". Hago como todo el mundo. Me adapto a la gente que tengo. En una división de gente grande no voy a fabricar grandes jugadores... Cada cosa en su época...

— ¡Claro!... ¡Claro! Y porque todos piensan como vos, René, es que no salen jugadores —sigue atacando Farro.

—Seguís diciendo macanas, "Chueco". ¿A vos te enseñó alguno a jugar? Cuando era chico, en Rosario, no me dejaban jugar en los potreros porque la tenía siempre yo... ¿Y quién me enseñó a mí? ¿Quién le enseñó al "Negro"? Ustedes ¿qué quieren? ¿Que largue el puesto porque a ustedes dos no le gusta?

 

Impecable cabezazo de René Pontoni tras centro de Zubieta. Fue el segundo gol de San Lorenzo frente a Ferro a quien venció 3-1 en la última fecha del campeonato 1946. Foto: Poliznetti.

Impecable cabezazo de René Pontoni tras centro de Zubieta. Fue el segundo gol de San Lorenzo frente a Ferro a quien venció 3-1 en la última fecha del campeonato 1946. Foto: Poliznetti.

 

Pero no pierde el humor... Ya pidió un bife más y un huevo. Se lamenta dolorido porque no hay ranas... El "Chueco" come tan austeramente como sus mismos austeros principios...

 —Yo era la hormiguita de ustedes dos... Ya sé que me van a decir que los tres arrancábamos de atrás... Pero el que trabajaba era yo. El que corría gente era el "Chueco". Y además llegaba. Acordáte René que cuando me quedaba atrás el primero que gritaba eras vos. ¡Vamos, "Chueco"! ¡Llegue! ¡Llegue!

Y en el mismo tono de reproche, con algo de revancha, sigue Farro...

— ¿Por qué no le decís ahora a tu N° 8 que llegue arriba? ¿Por qué lo dejás que trabaje en la media cancha?

René se rasca la cabeza...

— ¡Pero si ustedes dos me peleaban todo el partido! Acordáte "Chueco"... Vos venías de atrás tocando corneta pidiendo paso para llegar al gol, porque te gustaba... Gritabas: "Chancha, abrite", y yo te sacaba gente de adelante tirándome a los costados... ¿O te olvidas de eso? ¿No se lo hacías al "Negro" también? Ustedes me quieren pelear a mí porque no hay jugadores como ustedes. ¿Que quieren que haga?

—Y allí está el desastre —dice Martino—. No hay jugadores, no salen y los pibes no tienen a quién imitar... Y los que, están más o menos con cartel creen que saben mucho porque el público también perdió el sentido del gusto... Ahora se aplaude cualquier cosa. Y se habla de cualquier cosa... Acórdate antes. Antes no le vendías tanto a la tribuna. Había que jugar igual los 90 minutos. "Onega es ún fenómeno", dice la gente. Para mí es un buen jugador y nada más. Decíme, ¿cuántos minutos lo ves? ¿Cuántas jugadas te hace por partido? ¿Lo vas a comparar con Antonio Sastre o con Labruna? ¿Y qué ocurre? Cada día que pasa nos acostumbramos a tolerar más...

 Farro quiere seguir hablando de los números 8... Dejó de ir al fútbol principalmente por los "especialistas" de media cancha... El almuerzo es ya un duelo. Farro-Martino versus Pontoni.

—Este tipo que fue un fenómeno defiende esto. ¿Cómo le voy a creer?

 Y vuelve a lo suyo...

 

Armando Farro convirtiendo frente a Estudiantes. El "Chueco" , un ejemplo de laboriosidad corrió una pelota que parecía perdida y llegó a ella antes que el arquero Gabriel Ogando consiguiéndola desviar hacia el arco desguarnecido. Foto: Kikuchi.

Armando Farro convirtiendo frente a Estudiantes. El "Chueco" , un ejemplo de laboriosidad corrió una pelota que parecía perdida y llegó a ella antes que el arquero Gabriel Ogando consiguiéndola desviar hacia el arco desguarnecido. Foto: Kikuchi.

 

 

AQUELLOS 90 GOLES

— ¡Fíjese! San Lorenzo en el 46 marcó 90 goles... ¡NOVENTA GOLES! Y yo jugando de atrás metí 13, el "Negro" 18 y René 20. Le pongo el caso mío no porque era un fenómeno. No fui crack. Pero yo bajaba y subía y marcaba goles. Ahora no se puede. ¿Por qué, René? ¡Contéstame! Nosotros nos entrenábamos, pero no nos matábamos.

Pero Pontoni mantiene su equilibrio. Defiende AQUELLO pero admite ESTO.

 — ¡"Chueco"! ¡"Chueco!... Mirá que hoy no se pueden marcar 90 goles... ¡Sacátelo de la cabezal... ¡Hoy te matan! Te marcan arriba. Te anticipan. No te regalan ni un metro. Te preparan un equipo de atletas para defenderse... No sigas pensando en el 46, que aquello se acabó…

 — ¡Bueno! Ya veo René que vamos a volver a la discusión de siempre... — dice Martino—. Estás muy equivocado, completamente equivocado... NO SE PUEDE COMO EN AQUEL TIEMPO, DEL 40 AL 48, PORQUE NO HAY JUGADORES COMO AQUELLOS. Esa es la única verdad. Antes se marcaba igual que ahora. Antes te marcaban jugadores de fútbol. Hombres que defendían y creaban al mismo tiempo. ¡Buscame un N° 4 como Sosa! Sí... ya sé, se iba al ataque, no volvía... ¿Y?... ¿Cuando la agarraba? ¿Cuando te enfrentaba?... ¡Un fenómeno! Seguimos: ¿te parecía poco la marca de Perucca? ¿La de Scarone?, aquel uruguayo de Gimnasia. ¿Acordate como iban fuerte los dos?

—Yo te hablo de otra cosa, "Negro"... De la marca arriba. Del anticipo. Antes podías recibir la pelota. Ahora no te la dejan recibir. Es distinto.

— ¡No!... ¡Son macanas! Te anticipan una vez, dos, tres veces... En un partido hay cien jugadas, quinientas jugadas... Juntamos a Pipo Rossi, a Loustau, a Pedernera, a vos, al "Chueco" Farro y vamos a ver qué pasa... Con 5 tipos que se desmarquen, que sepan tocar, que tengan habilidad, se termina con todo. Mueren los marcadores, los anticipadores y todos los sistemas que querés inventar... Este juego es para los que saben, no para los que no saben, René... ¿Juego fuerte? ¡Y todos podemos ser fuertes!... A nosotros nos marcaban a muerte... Imbellone y Silva se quedaban bien en la raya —como quieren inventarlo ahora— y se acabó. Arrancábamos de abajo, con desmarque, y salían todas... Pelé es un fenómeno, pero solo no puede jugar. Con un hombre solo que sabe no haces nada… ¡Y eso que ahora los jugadores tienen todas las facilidades! Antes para salir en la sexta tenías la obligación de romperla... ¡Acordate cómo comprábamos el diario!

 

Rinaldo Martino casi convierte el gol frente a Huracán tras centro de Silva. La mitad del estadio gritó la conquista. Fue el 25 de mayo de 1947. Foto: Kikuchi.

Rinaldo Martino casi convierte el gol frente a Huracán tras centro de Silva. La mitad del estadio gritó la conquista. Fue el 25 de mayo de 1947. Foto: Kikuchi.

 

— ¡Tiene razón el "Negro", René! Son macanas la marcación. Acordate del uruguayo Varela, el de Boca. No discuto si era buen o mal jugador. Pero en los corners y en los tiros libres lo marcaban 2 y 3 tipos... Y cabeceaba igual, René. Metía siempre goles de cabeza. Un domingo, cuando yo jugaba en Banfieid, mandamos a Lemmi a marcar encima al "Chueco" (García) de Racing... A los diez minutos, Lemmi gritaba en la cancha... "¿Por qué no lo marcan ustedes?"

René sigue mirando el menú para el postre. En el restaurante Nápoli ya quedan pocos comensales... Afuera llueve copiosamente...

— ¡Así comía antes este tipo! —dice Farro—. ¡Qué fenómeno!

— ¡"Chuequito"! ¡"Chuequito"! ¡No te hagas mala sangre! ¡Te vas a morir pronto! Acepta las cosas como están. ¡No hay nade que hacer! ¡Lo nuestro ya pasó! ¿Te acordás en España y en Portugal? ¿Vos te crees que ahora podríamos marcar 7 y 8 goles como en aquella gira? ¿Te acordás, "Negro", ese día que la tuvimos 15 minutos contra la selección española? ¿Te crees que ahora se podría hacer lo mismo? Me parece que no...

 

EL AYER NO VUELVE

—A mí me gusta el fútbol, "Chueco"... Me gusta, ¡qué le voy a hacer! Todo cambia... ¿No hay jugadores como antes? Bueno, habrá que hacerlo con los que hay ahora...

Pero ni Farro ní Martino se van derrotados. El "Chueco" se queda con su imprenta de Congreso. El "Negro" con el "Caño 14", un restaurante que instaló en Uruguay y Santa Fe y la mueblería…Fútbol de ahora, no. Martino va de tanto en tanto, sobre todo a ver a River. Farro a nadie. René seguirá haciendo equilibrio con una "mitad y mitad" en su pizzería de Belgrano. Pero los sábados por la tarde seguirá dirigiendo a Almagro, una "murguita ordenada", como dice elogiosamente. Seguirá siendo generoso con este fútbol de ahora. Aunque el "Chueco" y el "Negro" sigan reprochándole que "habla así porque está en el negocio"...

—Mi negocio para mí son las pizzas —dice René—. Ustedes quieren cambiar el mundo... ¡Están equivocados! ¡Noventa goles no se hacen más, "Chueco"! ¡El 46 no vuelve!... Nosotros no volvemos.

 

Casi dos décadas después de la fama Farro, Martino y Pontoni demostraban el mismo caracter que reflejaban en la cancha. Foto: Legarreta.

Casi dos décadas después de la fama Farro, Martino y Pontoni demostraban el mismo caracter que reflejaban en la cancha. Foto: Legarreta.

 

Salimos del restaurante bajo la lluvia... Martino se despide primero. Y se aleja en una estanciera Ika... Farro no trajo su automóvil.

—Vení conmigo, "Chuequito"... A vos te llevo a cualquier parte... Sabés que te quiero mucho... Podemos pelear con el fútbol de antes y de ahora, pero esta vez te hago de chofer... Vení, vení, que te llevo en el 1.500...

No se reunían desde hacía mucho tiempo. Desde hacía muchísimos años. EL GRAN TRIO de aquel 46 se volvió a  juntar en un "toque" gastronómico que apenas duró 4 horas... La vida los llevó a cualquier parte, lejos de todo aquello, lejos de AQUELLA GRAN FAMA... Los volvió a juntar otra vez nuestra pueril evocación, nuestro "vicio" de pasado... Y fue como volver a ver a una novia de ayer, postergada en el tiempo, pero sin aquel vestido blanco de aquella tarde de enero... René tiene razón... Aquello no vuelve más. Aunque el "Chueco" Farro siga soñando con los 90 goles de aquel San Lorenzo.

 El crudo realismo de René tiene razón... Martino es gastronómico. El Chueco" es imprentero. Y él, René, el nombre con fonética de galán francés, hace equilibrio todas las noches con una pizza "mitad y mitad" entre las mesas de su negocio. Por eso nos seguimos acordando del absurdo de René... "Miró lo que dice este vivo, "Negro". ¡Quiere cobrar otra vez un peso la entrada! "¡Pero eso es lo mismo que haberle presentado a Cristóbal Colón una chica en bikini, de esas que ahora se ven en Mar del Plata! ¡Vamos, "Chueco"!"

 René admite esto. Pero está seguro que no hay más de "aquellos"...

 

Osvaldo Ardizzone (1964)

Imagen de EL GRAN CAPITÁN FUI YO
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EL GRAN CAPITÁN FUI YO

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