Las Entrevistas de El Gráfico

1994. El príncipe y el guerrero

Por Redacción EG · 21 de enero de 2020

Redondo en el Real y Simeone en el Atlético, eran los líderes de los dos gigantes de Madrid. Tras un clásico, El Gráfico los reúne para hablar de todos los temas y de Passarella, el nuevo DT de la Selección.

Cuando Redondo llegó -con sesenta minutos de atraso por culpa de uno de los habituales atascos en el Paseo de la Castellana, encima bajo la lluvia- ya Simeone estaba enfrascado en un tema que, de un tiempo a esta parte, le consume una porción importante de su infinita energía. Con el chaleco y la corbata Versace que había elegido para la ocasión bien puestos, con un plato de sopa servido por su esposa Carolina apoyado sobre las rodillas, pretendía darles más fuerza a las palabras para que la idea quedara clara...

-Todos piensan y dicen en la Argentina que yo soy bilardista. Pero, ¿sabés qué digo? Que estoy con ellos -con Pacha, con Pipeta- desde los 16 años, desde que nací, pero cuando uno nace no sabe quiénes son los padres. Y aprende de ellos por una cuestión de no tener otra posibilidad... Yo traté de sacar lo mejor de Bilardo cuando estuve con él, pero en este momento, por ejemplo, te diría que soy más basilista que bilardista. Aunque tampoco es así, ¿eh?, porque trato de sacar de todos lo mejor. Te digo más: de dos entrenadores que aprendí mucho fue de Lucescu, el rumano, y de Luis Aragonés, el español. Pero todos dicen Simeone es bilardista, pum, bilardista...

-Bueno, tu juego se adapta fácil y claramente a lo que proponía Bilardo...

-¿Sí? Acabo de estar con Maturana, que todos declaran tiene un fútbol bonito, y se identificó conmigo.

 

Diego Simeone se convirtió en un símbolColchonero, en el campo y después en el banco.

Diego Simeone se convirtió en un símbolColchonero, en el campo y después en el banco.

 

En ese momento fue que sonó el timbre en el hermoso primer piso del edificio donde vive el Cholo, típica residencia de La Vaguada. Barrio madridista si los hay -y no madrileño, que no es lo mismo-, tres pisos más arriba habita Jorge Valdano y a pocas cuadras está la ciudad deportiva del Real. Quizás por esa referencia, Fernando entró en zona con naturalidad, se disculpó por la tardanza con su estilo, acomodó por primera vez con los dedos su pelo detrás de las orejas y se dispuso para hablar, apenas después de saludar a los padres de Diego, de visita en Madrid.

-Así como él es Bilardo para la gente, ¿vos sos Menotti?

-Sí, sin duda. Si me tengo que identificar...

-¿Por qué?

-Está muy claro, es por gusto, me identifico con ese tipo de fútbol. Es una elección, respetable en cada uno.

-¿En el Real Madrid estás expresando plenamente este sentimiento?

-Sí... Tengo esa suerte, que ya tuve en Tenerife.

-Y lo tuyo Cholo, ¿tiene que ver con el estilo del Atlético? Olvidémonos de lo coyuntural...

 -El Real Madrid siempre fue el equipo que juega bonito y el Atlético el que corre, el que tiene más fuerza... No puedo hablar de identificación, pero por lo que me da la gente, más allá de los resultados, sí, está bien.

-La diferencia radica, me parece, en que ahora te molesta esa identificación, Cholo...

-No, me molesta el encasillamiento. Porque yo no soy de nadie, yo soy yo. Ni bilardista, ni menottista, ni nada. Y eso no lo comparto para nada con él: Fernando dice que le gusta jugar de una forma; yo no, si no, me voy a jugar a la plaza... Porque si soy profesional, trato de adaptarme a lo que me piden: estuvo Maturana, ahora está D'Alessandro, cambio el cassette y listo...

Son tan diferentes el Madrid y el Aleti que detrás de ellos pueden enumerarse decenas de imágenes contrapuestas. Pero, para el caso, basta con unas pocas, fundamentales para la visión argentina de un derbi madrileño.

 

Fernado Redondo paseo su elegancia en el mediocampo del Real Madrid durante 6 temporadas.

Fernado Redondo paseo su elegancia en el mediocampo del Real Madrid durante 6 temporadas.

 

De un lado, Jorge Alberto Francisco Valdano y su Real Madrid, que viven horas de gloria aun cuando los resultados recién empiezan a darse: un fútbol lujoso y espectacular, que convoca multitudes en cualquier lugar donde juegue; la revolución de gestar, quizás, una nueva Quinta, dejando fuera del equipo a esa celebridad llamada Butragueño y convocando a flamantes aspirantes a estrellas, como ese... chaval llamado Raúl.

Del otro, Roberto Jorge D'Alessandro y su Atlético de Madrid, que viven horas de incertidumbre aun cuando la Liga comienza de nuevo para ellos: acaba de partir Francisco Maturana, el enésimo técnico que se come el insoportable Jesús Gil y Gil, y el "hispano argentino" (tal como le dicen aquí al ex arquero que alguna vez partiera de San Lorenzo) trata de poner en orden las cosas. ¿Qué hizo? Convocó a los hombres que antes el mismo presidente había defenestrado y llamó a colaborar a los jugadores que -a excepción de Simeone- en el ciclo anterior habían hecho -o dejado de hacer, mejor- lo imposible para que el colombiano se fuera.

De un lado y del otro, por supuesto, Fernando Carlos Redondo y Diego Pablo Simeone. Embanderados detrás de los estilos, con una valoración individual que excede las de sus equipos y con una definición encontrada por Carolina, la esposa del Cholo, que les cae fenómeno: el Príncipe y el Guerrero.

De ellos fue el derbi. Así, con i, como corresponde en la tierra de la Real Academia.

Los diarios deportivos locales "As" y "Marca" los eligieron para anunciar el clásico madrileño más esperado de los últimos tiempos.

De eso empezamos a charlar, ya sobre el BMW 525i bordó de Fernando porque el espectacular Porsche Carrera del Cholo hubiera resultado chico en el viaje hacia la Puerta de Alcalá, el lugar elegido para simbolizar el encuentro.

-¿Se está dando un renacer en el fútbol argentino y se encarna en ustedes?

-Personalmente, no puedo decirlo, pero estoy contento de que sea así. Es una satisfacción, porque a la vez abre las puertas al fútbol europeo, que es un anhelo de todos -responde Redondo.

 -Cuando estábamos en los diarios, decíamos mirá qué lindo, nos sentíamos orgullosos... Y lo importante es que no somos sólo nosotros -agrega Simeone.

-De eso se trata, ¿está de moda el fútbol argentino, Fernando?

 -Si tomamos como base a los jugadores en Europa, se concluye que el jugador argentino tiene algo especial, se lo prefiere.

 -¿Por qué se lo prefiere? Hubo un bache, no hace mucho...

-A mí me parece que el jugador argentino es diferente. Técnicamente es muy capaz, se adap-ta con facilidad al medio donde está y quiere ganar siempre.

-Esta semana fui a hacer un trámite y el tipo del Atlético que me llevó, decía que íbamos a perder. Yo lo quería matar, ¿cómo vas a ir con esa mentalidad a la cancha? Demos siempre un paso más, el que falta... Acá son muy conformistas.

-¿Piensan que esta reacción tiene que ver con lo que pasó en el Mundial?

-No creo que tenga que ver...

-Lo que pasa es que en el Mundial, aunque nos fue mal a nivel resultado -y mirá que yo soy resultadista, ¿eh?-, a nivel juego demostramos que se podía hacer algo diferente. Fijate: Cáceres, Batistuta, Balbo, Chamot, Redondo, yo, estamos jugando todos...

 -Yo creo que también tiene que ver con la apuesta futbolística de hoy en día. En el fútbol español, por ejemplo, se busca algo más abierto: ahora el Zaragoza, nosotros antes en Tenerife... Se busca un jugador capacitado para eso, que en definitiva es para jugar al fútbol, y se encuentra al argentino.

 

Diego Pablo Simeone y Fernando Carlos Redondo luciendo sus diferentes estilos de vestir delante de un símbolo de Madri: la Puerta de Alcalá.

Diego Pablo Simeone y Fernando Carlos Redondo luciendo sus diferentes estilos de vestir delante de un símbolo de Madri: la Puerta de Alcalá.

 

Estamos en la Puerta de Alcalá, bajo la lluvia. "No vamos a tener problemas para estacionar, acá Simeone es famoso", había dicho Redondo y acertó, aunque no fue necesaria ninguna influencia: el terrible tránsito madrileño dejó un mágico hueco.

Un espacio, de eso se trata. Para abrirse de esta euforia que significa representar a dos de los más populares equipos de España y hablar de un tema clave: la Selección Nacional.

 -¿Qué sensación les dejó a ustedes el Mundial?

-Si esta Selección hubiese ganado el Mundial, habría sido histórica... Pero no lo supimos demostrar-dice el Cholo.

-Yo separaría las cosas muy claramente: para mí, los dos primeros partidos fueron una cosa y a partir de la sanción a Diego, otra. Viendo a los otros, notábamos que podíamos estar arriba. Lo que pasó alteró la convivencia, y luego el equipo sin Diego y sin Caniggia también cambió. Sin desmerecer a los que entraron, en absoluto- dice Fernando.

-Nos costó encontrarle la vuelta al sistema. Primero la gente no creía... Después lo de Diego golpeó, y cuando fuimos a jugar contra Rumania ya no estaba. Así y todo, ese partido, jugado tras diez veces más, no lo perdemos más...

-A veces un resultado no indica lo más justo. Estábamos para mucho más...

-¿Y a nivel individual?

 -Para mí fue muy positivo, yo lo disfruté, fue algo especial -asegura Redondo.

-¿No se esperaba más de vos?

-Esas valoraciones yo no las hago, las dejo para ustedes.

 -Yo quedé contento, porque me entregué, di todo lo que puedo dar. Me sentí bien conmigo mismo, que es lo más importante. Después del partido ante Colombia por las eliminatorias, uno sentía que había dejado cosas sin hacer; después de Rumania, no...

-Yo lo vi de nuevo, quedó claro que se les pudo ganar.

-¿Vos lo viste otra vez? Yo intenté, pero aguanté diez minutos, pppfffuuu...

-¿Y ahora? ¿Qué ven hacia adelante?

-Te digo sinceramente, desde el partido con Rumania estoy esperando la nueva convocatoria... Los que jugamos en la Selección sabemos lo importante que es. Creo que Passarella nos conoce bien a los que estamos afuera, que tenemos las mismas ilusiones que el pibe de 19 años que citó por primera vez y va a entrenarse en colectivo...-respuesta estilo Simeone.

-La mejor manera de tener una posibilidad es hacer las cosas lo mejor posible en tu club... -respuesta estilo Redondo.

-¿Qué opinan de los requisitos de Passarella? Llamémosle secundarios, si quieren...

-Con respecto al pelo, me parece que hay temas mucho más importantes. Si es un requisito, es mínimo, lo cumplo. Pero las fundamentales son otras cosas.

-Seguramente para Passarella también, Cholo.

-Es más importante que se juegue bien y se ganen partidos.

 -A mí me parece que no tiene que ver con lo estrictamente futbolístico -tercia Redondo.

-Passarella dice que no es una cuestión estética.

-Yo te digo cuál es mi pensamiento.

-¿Y la rínoscopía?

-Yo estuve en Italia, a mí nunca me hicieron ese estudio, acá tampoco... No tengo problemas en hacérmelo... Pero el otro día fui al dóping y un médico me dijo: "Cómo estará el fútbol argentino, que ustedes mismos piden rinoscopia". Se tendría que haber manejado con discreción...

-A mí también me parece que faltó discreción, como dice el Cholo... Pero yo me hago todos los estudios que sean necesarios, como siempre. Lo que nos interesa es jugar al fútbol y, en todo caso, hablar de fútbol.

Cuando se volvieron a encontrar había llegado la hora del fútbol, justamente. Con 105.000 espectadores alrededor, con esa multitud que abarrotaba el mítico Santiago Bernabeu provocando una recaudación de casi un millón de dólares. Entonces ellos, Fernando y Diego, el Príncipe y el Guerrero,  se saludaron con un beso en la mitad de la cancha.

 

Redondo y Simeone antes de que comience el derbi madrileño del 5 de Noviembre de 1994. Ganó el Merengue 4-2.

Redondo y Simeone antes de que comience el derbi madrileño del 5 de Noviembre de 1994. Ganó el Merengue 4-2.

 

 Pero también hubo un roce, porque los dos son dueños de la mitad de la cancha en sus equipos y obligatoriamente se cruzaron: Redondo llevó la peor parte en un choque, se lo recriminó a Simeone, y allí terminó la historia. Después, todo fue juego... Incluso una acción que los unió tras el penal convertido por Simeone, en una imagen curiosa: el Cholo escuchó cuando Fernando le cantaba el palo izquierdo a su arquero Buyo y entonces cambió la dirección del remate; fue gol (ahí se ponían 4-2) y fue gastada: "Te escuché y se la cambié", le comentó a la pasada...

Redondo es el líder del Real Madrid. La pelota siempre va hacia él en la organización de la salida, pero la cuestión no se limita al traslado prolijo y al préstamo preciso: arriesga él mismo con zancadas que lo llevan hasta el área rival, mete pases que son puñaladas al corazón del otro.

Simeone es el líder del Atlético de Madrid. Cuando la sangre de todos se enfría, la de él se calienta todavía más. Y, a falta de orden y socios para salir, el torbellino de su pasión empareja las cosas. La pide siempre y, cuando no la tiene, se mata por recuperarla. .

Por lo demás, pasó lo previsible para la coyuntura. Tan previsible que el Frente Atlético -la hinchada del Aleti- usó el argumento de repudiar a los jugadores -con la excepción declarada de Simeone- para no ir al Bernabeu, que lucía unánime con el dominio de los Ultra Sur, esa brava aterradora no por su violencia y sí por su ideología, embanderada detrás de cruces esvásticas y banderas españolas con águilas negras en el corazón. Tan previsible que, sin necesidad de ese penal regalado por el pésimo árbitro López Nieto, el Real estaba 4-2 arriba (sería ése el resultado final) al fin del primer tiempo.

 Pudo ser el cierre del partido, también. La segunda etapa estuvo de más, sobre todo después de la infantil expulsión del único punta atlético, Kiko, por doble amonestación. Ya se había visto lo mejor: la preciosidad en el juego del equipo de Valdano, su agresividad inquebrantable, las maravillosas apariciones de ese chico Raúl, el esfuerzo del equipo de D'Alessandro por aprovechar los espacios que la propuesta madridista pone en juego en el fondo... La certeza de que, hoy por hoy, en este país se está jugando al fútbol como en pocos lugares del mundo.

La rueda habitual de prensa, en las entrañas del Bernabeu, también fue argentina. Primero, D'Alessandro: "Estoy enojado porque no me gusta que me roben la cartera cuando sé que me la van a robar... Hoy puedo valorar la actitud, y el equipo tuvo un 10. Para nosotros, la Liga empieza ahora... Desde el último puesto". Después, Valdano, quien cautiva a los periodistas españoles en cada aparición. Les dijo: "Hoy es un gran día para el madridismo... Hemos cambiado la fama de los derbis, siempre tensos y mal jugados. Es cierto que se resolvió más fácil de lo previsto, pero la celebridad de la camiseta que teníamos enfrente encendía luces de alarma... Enfrente hubo jugadores de muy buen nivel, como Simeone, siempre tan atento y concentrado a todo lo que sucede en el partido". Un mensaje inequívoco para quien alguna vez tuvo la posibilidad de vestir la otra camiseta y para quien fue el único jugador del Atlético que dio la cara: en la cancha y después ante todos.

El primero en salir, vestido con el uniforme del club y con una curiosa serenidad, el Cholo, señaló el error del árbitro en un penal desencadenante y se definió a sí mismo al responder...

-¿Te ha gustado el derbi?

 -No, porque perdí.

Una eternidad más tarde -el partido habla finalizado a las 22.45 y él apareció quince minutos después de la medianoche-, Redondo puso su broche: "He disfrutado el derbi, tuvo buen juego y hermosos goles".

En Madrid, a esta altura, todo empieza a congelarse. No los recuerdos, no los reconocimientos. Fernando Carlos Redondo marcha por el Paseo de la Castellana hacia su casa, bien cerca del Bernabeu, para festejar a su manera: con su esposa Natalia y el pequeño Fernando, recién llegado, celoso de su intimidad inquebrantable. Diego Pablo Simeone toma el mismo camino, pero va un poco más allá, hasta La Vaguada, donde lo espera Carolina y también sus padres, que ya preparan el regreso a Buenos Aires para seguir con el trabajo de todos los días, tan abiertos y queribles como siempre.

Uno ganó, el otro perdió, pero el derbi tuvo mucho de los dos. Del Príncipe y el Guerrero.

DANIEL ARCUCCI Fotos: FABIAN MAURI

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