¡Habla memoria!

El campeonato internacional de fútbol infantil de 1981: dos finales en el mismo partido, engaños y un campeón que demoró en ser consagrado

Hace cuarenta y cinco años, River organizó un torneo que dejó historias increíbles que merecen ser contadas.

Por Julián Marcel ·

10 de febrero de 2026

Más de 70 mil personas colmaron el estadio de River. Como en sus grandes jornadas, el Monumental brilló con la presencia de una multitud que esperaba ver un gran espectáculo de fútbol. Hinchas de ambos bandos vivaban y agitaban banderas, mientras los neutrales -otra parte importante del público presente-, esperaban no sin ansiedad el pitazo inicial del árbitro Alberto Haig. ¿Un encuentro de la Selección Argentina? ¿Un Superclásico? Nada de eso: ese 3 de febrero de 1981 se jugó la final del Primer Campeonato Internacional de Fútbol Infantil entre Inter de Milán y el sorprendente Tahuichi, de Bolivia. 

Surgido desde la mente de Juan Candelario Olmos, histórico dirigente de River y presidente del Fútbol Infantil de dicho club, este torneo contó no sólo con el apoyo de AFA y FIFA sino también de patrocinantes privados, aunque el torneo no era de carácter oficial. Lejos de apelar a cierta modestia, desde River se apostó con creces a dar vida al certamen e invitó a varios equipos de todas partes del mundo que accedieron gustosos a enviar sus representantes de hasta trece años de edad. El mismo Olmos contó en la edición 3198 de El Gráfico del 20 de enero de 1981: "Al principio se me ocurrió organizar algo así como el gran campeonato nacional de fútbol para chicos. Después pensé en juntar en un torneo a jugadores infantiles de todo el mundo. Visité embajadas, estudié todas las posibilidades, le comenté la idea a Eduardo Martino, presidente de la Subcomisión de Fútbol Amateur, quien me dio todo su apoyo, y comencé a elaborar, en borrador, el reglamento, una lista de clubes participantes... Cuando estaba todo preparado hablé con Aragón [Rafáel Aragón Cabrera, histórico presidente de River entre 1973 y 1983]. Apenas logré la autorización empezamos a mandar las invitaciones". 

 

Imagen El saludo entre los capitanes de Maccabi Tel-Aviv y Atlético Chalaco
El saludo entre los capitanes de Maccabi Tel-Aviv y Atlético Chalaco
 

El campeonato

El campeonato lo disputaron 24 clubes en seis zonas de cuatro. Los partidos se jugaron en dos tiempos de 30 minutos cada uno, con diez de descanso. De cada zona, se clasificaron dos para disputar los cuartos de final que, al igual que las semifinales, tercer y cuarto puesto, y final, se iban a llevar a cabo ni más ni menos que en el Monumental. No menos importante que este escenario, es que el torneo se disputó en los mismos estadios que en el Mundial '78: además de la cancha de River, se jugó en Vélez, Rosario Central, como también en Córdoba, Mar del Plata y Mendoza.

Las zonas eran los siguientes: 

ZONA A: River, Atlético Chalaco (Perú), Real Madrid (España), Maccabi Tel-Aviv (Israel)
ZONA B: América (México), Barcelona (España), Tahuichi (Bolivia), Velez
ZONA C: Partizan (Yugoslavia), Budapest (Hungría), Nacional (Uruguay), Rosario Central.
ZONA D: Flamengo (Brasil), Inter (Italia), Kimberley de Mar del Plata, Independiente
ZONA E: Stuttgart (Alemania), Rapid de Viena (Austria), Talleres de Córdoba, Boca.
ZONA F: Universidad de Chile (Chile), Olimpia (Paraguay), Independiente Rivadavia, Platense. 

 

Imagen Una acción entre Talleres de Córdoba y Stuttgart
Una acción entre Talleres de Córdoba y Stuttgart
 

Los clasificados a los cuartos de final ocuparon dos grupos de seis equipos que disputarían tres partidos que serían sorteados. Los ganadores de cada encuentro jugarían las semifinales, también en dos zonas pero todos contra todos. Así, por el Grupo A, Vélez eliminó a Central, Real Madrid a Nacional, y Tahuichi a Maccabi Tel-Aviv. Por el Grupo B, Talleres dejó en el camino a Kimberley, Platense a Boca e Inter le ganó a Olimpia.

Las semifinales trajeron la gran sorpresa del campeonato. En la Zona A, ni Vélez ni Real Madrid fueron quienes iban a jugar el partido decisivo, sino el Tahuichi de Bolivia tras derrotar en el duelo mano a mano a los españoles por 1-0 con gol de Gutiérrez al minuto 19 del segundo tiempo. La Zona B no trajo sorpresa alguna, e Inter se impuso ante Talleres y Platense. 

El equipo boliviano, fundado en 1978 por Rolly Aguilera en Santa Cruz de la Sierra, ya era conocido en los escenarios argentinos cuando obtuvo con superioridad el Campeonato Sudamericano de Fútbol Infantil de 1980 goleando 4-1 a Independiente en la cancha de Vélez.

 

Imagen El sorprendente Tahuichi, de Bolivia, ingresa a la cancha de Vélez
El sorprendente Tahuichi, de Bolivia, ingresa a la cancha de Vélez
 

La final que terminó dos veces

Inter y Tahuichi salieron a la cancha el martes 3 de febrero de 1981 a las 21.30 para disputar una final que, en la crónica de José Luis Panno y Fabián Mosteirin de la edición 3201 del 10 de febrero de 1981 de El Gráfico, mostró a los equipos "nerviosos, atados, corriendo mucho y jugando poco", para luego agregar que los italianos "no daban un centímetro de ventaja, le pegaban para arriba todas las veces que lo creían necesario y no se paraban nunca". Los bolivianos, en cambio, eran "prolijos con la pelota" complementando el buen funcionamiento con las intervenciones de algunos jugadores como los hermanos Vaca o Erwin Oliva.

Cerca del final del primer tiempo, Zeballos recogió un rebote sobre la derecha y la clavó en el ángulo superior del arquero italiano Gualdoni, dandole la ventaja a Tahuichi. Sin embargo, a los 18' del complemento, tras un pelotazo desde la derecha, el italiano Rivolta le ganó al arquero boliviano Aparicio, dejando servido el gol para Colombi. 

Los 60 minutos del partido habían terminado 1-1, por lo que debieron jugarse dos tiempos suplementarios de diez minutos cada uno para decidir quién sería el campeón del mundo, aunque tampoco aquí hubo modificaciones en el resultado. El torneo se tenía que definir por penalesy si la emoción del partido no había sido suficiente, los penales no iban a ser menos. 

 

Imagen La cobertura de El Gráfico de la gran final en su edición del 10 de febrero de 1981
La cobertura de El Gráfico de la gran final en su edición del 10 de febrero de 1981
 

La definición iba 3-2 a favor de Inter ya que Gualdoni le había atajado un penal a Robin Vaca. Su hermano, Alfredo Vaca, pateó el cuarto penal para los bolivianos y su débil remate fue atajado por el arquero italiano. El árbitro Haig llevó su silbato y dictaminó el final del encuentro: Inter era el campeón del mundo de fútbol infantil. "Por los altoparlantes, Leopoldo Costa anunciaba la entrega de premios. Algunos pibes italianos saltaban, otros miraban atónitos, los chicos bolivianos se desparramaban por el piso" decía la crónica de los periodistas de El Gráfico. 

Pero el partido no había terminado... 

Mientras los jugadores italianos estaban empezando a dar una vuelta olímpica, los delegados del equipo boliviano se le fueron encima al árbitro para decir que faltaba definir Inter el penal para consagrarse campeones. El árbitro notó que tenían razón y llamó de urgencia a los equipos a que vuelvan a formarse para que Minaudo marque -o no- el penal. Después de semejante grado de felicidad, los nerviosismos volvieron al chico italiano. Su remate dio en el palo y dejó el resultado abierto a falta de un remate cada uno. Rodolfo Romero pateó para Tahuichi y marcó igualando 3-3. Quedaba uno. Bollini acomodó la pelota para terminar el encuentro, pero Aparicio atajó el penal teniendo que definir en una segunda serie de tres remates por equipo. 

 

Imagen Diego Armando Maradona, presente en la final; a la izquierda de la imagen, Julio Humberto Grondona
Diego Armando Maradona, presente en la final; a la izquierda de la imagen, Julio Humberto Grondona
 

Tahuichi comenzó la serie con un remate de Céspedes que Gualdoni atajó. Después siguieron cuatro remates más que terminaron todos en gol. Monti, defensor italiano, se acomodó para patear y le dio a media altura, a la derecha del arquero y, ahora sí, sentenció el final: Inter venció 6-5 y se consagró como el primer campeón mundial de clubes de futbol infantil ante más de 70 mil personas. Los jugadores recibieron el premio, y a pocos metros de ellos estaban los dirigentes de River, el presidente de la AFA, Julio Humberto Grondona, y alguien que estaba en las primeras planas de los diarios argentinos porque en pocos días se iba a definir su pase a un equipo grande: Diego Armando Maradona. 

El campeonato había finalizado y tanto los jugadores italianos como bolivianos regresaron a sus países como figuras populares, producto de la repercusión que tuvo el torneo. 

Hasta que llegó lo inesperado... 

El engaño

Los jugadores de Inter volvieron a ser noticia en los medios de Italia no por su labor deportiva, sino por un engaño. El periódico Manifiesto publicó al día siguiente de la obtención del campeonato que uno de los jugadores había sido reemplazado por otro que superaba la edad máxima exigida. Este conflicto tenía un nombre y apellido: Massimo Pellegrini. Este chico, nacido en Frascatti el 15 de enero de 1966, había jugado como delantero para el equipo italiano y fue el goleador del equipo marcando siete tantos. Sin embargo, durante todo el torneo fue inscripto como Massimo Ottolenghi, el nombre de otro chico de la plantilla, que no quedó en la designación definitiva para el campeonato, nacido el 23 de marzo de 1967, y que ni siquiera viajó a nuestro país. 

 

Imagen Massimo Ottolenghi (en verdad Pellegrini), el principal protagonista de la historia. Lo acompañan Erwin Oliva de Tahuichi (izq.) y Carlos Taracido de Vélez (der.)
Massimo Ottolenghi (en verdad Pellegrini), el principal protagonista de la historia. Lo acompañan Erwin Oliva de Tahuichi (izq.) y Carlos Taracido de Vélez (der.)
 

Al día siguiente, todos los medios locales se hicieron eco de la noticia y no dudaron en señalar al club como principales responsables del engaño. El fútbol italiano volvía a ser protagonista después del Totonero, un escándalo mayúsculo de apuestas deportivas ilegales que involucró a equipos, jugadores y dirigentes del fútbol italiano: Milán y Lazio fueron relegados a la segunda división, y Paolo Rossi, estrella de Perugia, recibió dos años de suspensión -aunque luego fue levantada y le permitió jugar el Mundial 82-, entre otras sanciones. 

En "Una historia de horror y vergüenza", escrita por el corresponsal en Italia Eduardo Gómez Ortega y publicada en la edición 3202 de El Gráfico, se dice que no sólo el equipo sabía de este engaño, sino también todo el pueblo del jugador que en Argentina era llamado Ottolenghi y hasta los periodistas locales que cubrieron el campeonato. Sandro Mazzolla, consejero del Inter, dio una conferencia de prensa con el jugador involucrado, en donde excusaba la sustitución de los nombres diciendo que la lista de participantes al Mundialito había sido hecha tres meses antes, y que ahí figuraba el verdadero Massimo Ottolenghi. Después el jugador fue reemplazado, pero el nombre quedó. 

 

Imagen Massimo Ottolenghi (en verdad Pellegrini) festeja el título; a su lado, Mario Merenghetti, entrenador de Inter.
Massimo Ottolenghi (en verdad Pellegrini) festeja el título; a su lado, Mario Merenghetti, entrenador de Inter.
 

El vicepresidente de Inter, Giusseppe Frisco, exigió un informe urgente sobre lo acontecido, y apenas tres días después, decidió suspender a Mario Fiore -secretario del sector juvenil de Inter-, Mario Merenghetti -entrenador del equipo- y a Rodio Migliazza -funcionario que acompañó a la delegación a Buenos Aires-. Massimo Pellegrini, el jugador que sustituyó ilegalmente a su compañero, llegó a nuestro país con su pasaporte y documentación correspondiente. El problema vino directamente desde el club que nunca informó del cambio de futbolista. La total autonomía administrativa del sector juvenil de Inter logró que el cambio no haya sido notado y pasara inadvertido hasta la revelación de Manifiesto. En cambio Ottolenghi, el verdadero jugador, nunca dio declaraciones. Sólo aclaró que él siempre jugó de mediocampista, no de delantero.

Si bien el torneo no estaba dentro del marco de la FIFA, Inter recibió una suspensión oficiosa, y Tahuichi reclamó el título. El pedido fue accedido y un mes después de la gran final, el equipo boliviano fue declarado campeón del primer Campeonato Internacional de Fútbol Infantil. 

Fotos de portada e interiores: Archivo El Gráfico