River revivió los viejos malos hábitos del año pasado pero está a tiempo de reaccionar
El Millonario sufrió un duro revés ante Tigre que lo retrotrajo a un 2025 que aún no ha logrado enterrar.

RIVER tuvo una noche para el olvido el sábado pasado que le reavivó los fantasmas de un 2025 que todavía no ha logrado dejar atrás.
Otra derrota sacatécnico que tiró por la borda las buenas sensaciones que había dejado durante los dos primeros partidos (ante Barracas y Gimnasia) y el primer tiempo frente a Rosario Central.
Sin embargo, el Millonario revivió los viejos malos hábitos del año pasado: un equipo sin peso ofensivo ni creativdad, una defensa endeble y un retroceso en las contras rivales lento y en inferiorirdad numérica.
Si bien a River le salió todo mal y a Tigre todo bien, hay un síntoma que el equipo de Gallardo repitió durante estas cuatro primeras fechas: es un equipo que no siente el gol.
No tiene jugadores que se desvivan por el gol. Además de la prolongada sequía de sus delanteros (ninguno de ellos ha logrado marcar en este 2026), los volantes tampoco son llegadores: a Fausto Vera, Gallardo está tratando de convertirlo en un 8 con llegada, pero el ex Mineiro no siente esa posición (aún) como propia, pese a sus buenas intenciones.
Además, River carece de un gambeteador. Salvo algunas esporádicas apariciones de Tomás Galván, en el Millonario nadie agarra la pelota y encara a los rivales, proponiéndoles un uno contra uno para generar peligro, generar espacios y vulnerar a la defensa contraria.
Tanto Colidio como Salas y Driussi no son voraces dentro del área. De hecho, durante la noche para el olvido ante Tigre, en varios pasajes del juego, tanto Colidio como Salas se encontraban fuera del área en la misma acción, por lo que el peso ofensivo del Millonario era prácticamente nulo.
Además, no cuenta con un tanque de área que sienta el gol, que se desviva por el gol, que esté esperando ese centro a la olla para poder cabecearlo entre los centrales rivales.
Hubo dos muy buenos envíos de Matías Viña (fue reemplazado en el entretiempo por Marcos Acuña) al corazón del área de Tigre que parecieron inofensivos, pero eso se debió a que los delanteros de River no pesaron en el área contraria.
Gallardo está a tiempo de meter un timonazo y tratar de imprimirle otro sello a un River que recibió un cachetazo a tiempo como para reaccionar y salir del embrollo.
El Millonario no puede permitirse otra noche más de estas, con los mismos tintes de las derrotas del año pasado en el Monumental ante Riestra, Sarmiento o Gimnasia, con insultos a los jugadores desde los cuatro costados y pedidos de disculpas posteriores de los protagonistas hacia los hinchas.
El próximo jueves por la noche tendrá en La Paternal otra prueba de fuego para demostar de qué está hecho este River versión 2026, ante un rival que siempre lo complicó en su cancha como Argentinos Juniors.
Foto de portada: AFP




































