Primera División

Ander Herrera y una revancha que llegó exactamente cinco meses después

El experimentado español fue resiliente y tuvo su premio con una titularidad que se hizo esperar demasiado.

Por Redacción EG ·

17 de noviembre de 2025

ANDER HERRERA, de vasta trayectoria europea y destacadas participaciones en Manchester United y PSG, llegó a Boca con sus credenciales y la ilusión de cumplir el sueño de disfrutar del fútbol en la atmósfera de la Bombonera. Pero el mayor de sus rivales fueron las sucesivas lesiones musculares que lo tuvieron mucho más tiempo fuera de la cancha que adentro y que recién para el Mundial de Clubes creyó que había vencido.

El pasado 16 de junio estuvo entre los once que arrancaron la aventura Xeneize en el destacado certamen contra Benfica, pero un puñado de minutos después una nueva dolencia lo sacó de pista con el plus de una expulsión en el banco de suplentes por protestar.

 

La lesión que tuvo a Ander Herrera 103 días sin jugar.
 

Sus días en la Ribera parecieron llegar al epílogo, pero el vasco quiso una chance más, más allá de que la rebelde lesión lo postergó por mucho tiempo más. Pasaron 103 días, ni uno más ni uno menos, para que estuviera de nuevo corriendo a la pelota. Fue el 27 de septiembre, en la derrota con Defensa y Justicia, cuando disputó algunos minutos y hasta le cometieron el penal que decretó el empate parcial de paredes.

 

En su vuelta contra Defensa y Justicia le cometieron un penal.
 

Desde ese encuentro, ingresó en los siguientes cinco con un nivel cada vez más importante y haciendo valer el peso de su jerarquía. A tal punto que Claudio Úbeda decidió incluirlo desde el vamos este domingo contra Tigre.

Ander nuevamente demostró su capacidad y cumplió una muy buena tarea que se vio coronada con un sostenido aplauso cuando se produjo su salida a los 30 minutos del complemento nada menos que para que ingrese otro redimido: Edinson Cavani.

 

Cuando le tocó salir para que entrara Cavani, recibió una ovación.
 

Exactamente cinco meses pasaron desde aquel fatídio 16 de junio hasta este reconfortante 16 de noviembre en que demostró y se demostró a sí mismo que además de la capacidad futbolística, la resiliencia es otra de sus virtudes. La historia de Herrera en Boca todavía tiene varios capítulos por desarrollar.