¡Habla memoria!

A treinta años del último regreso de Maradona

En la otra punta del mundo, Diego volvía a vestir la camiseta de Boca frente a Corea del Sur.

Por Julián Marcel ·

30 de septiembre de 2025

El 30 de septiembre de 1995, Diego Armando Maradona volvió a vestir la camiseta de Boca después de trece años, siete meses y veinticuatro días. Aquella mañana argentina de sábado, a 19.500 kilómetros de distancia, el Xeneize se trasladó a la otra punta del mundo para disputar un partido amistoso contra la selección de Corea del Sur en el Estadio Olímpico de Seúl.

La última vez que Maradona se había puesto la azul y oro había sido el 6 de febrero de 1982 en Mar del Plata por la Copa de Oro, en los tradicionales torneos de verano. Aquella noche, River se impuso por 1 a 0 con gol de Ramón Díaz. Poco después de ese encuentro, Diego sería citado para representar a Argentina en el Mundial que se iba a disputar en España, pero también cuatro meses después, firmaría con el Barcelona su primera experiencia internacional.

 

Imagen Una postal de Diego el día de su vuelta a Boca.
Una postal de Diego el día de su vuelta a Boca.
 

Atrás había quedado la suspensión por doping en el Mundial '94. El 24 de julio de 1995, Maradona y Claudio Paul Caniggia, proveniente de Benfica, estamparon sus firmas en el contrato que los vinculaba con el club de la ribera y que estaba presidido por Antonio Alegre y tenía a Silvio Marzolini como entrenador.

No era para menos: Boca ansiaba ganar un torneo que se le negaba desde el Apertura '92. Además de ellos dos como principales figuras, el club se había renovado con la adquisición de Arturo Yorno, Cristian Kily González y Darío Scotto, desde Rosario Central, la vuelta de Blas Giunta tras su paso por el Toluca mexicano y Raúl Peralta desde Deportivo Español. 

El partido 

70 mil personas colmaron el Estadio Olímpico de Seúl para ver la vuelta de Diego Armando Maradona. La última vez que había jugado un encuentro que no fuera de la Selección Argentina había sido el 21 de enero del año anterior, cuando su Newell's jugó contra Flamengo en Rosario y empataron sin goles. Diego no pudo completar en aquella ocasión el encuentro pues había sido reemplazado a los 34' del primer tiempo. Pero en Corea del Sur iba a ser distinto. 

 

Imagen La mirada atenta de Diego.
La mirada atenta de Diego.
 

Boca formó esa noche con Carlos Navarro Montoya, Nelson Vivas, Fernando Gamboa, Luis Medero, Carlos Javier Mac Allister, Fabián Carrizo, Blas Giunta, Diego Armando Maradona, Cristian González, Sergio Martínez y Claudio Paul Caniggia.

Los locales se presentaron con Kym Byung-ge, Hong Myung-bo, Huh Ki-tae, Chi Young-il, Kim Hyun-seok, Kim Pan-keun, Shim Hong-ki, Ko Jeong-woon, Ha Seok-ju, Hwang Sun-hong, Roh-sang-rae. 

Con un Maradona que no deslumbró pero que tuvo un juego que se distinguía del resto, Boca le ganó 2 a 1 al seleccionado asiático. El primer tanto lo marcó Mac Allister a los 41' tras un córner tirado por el mismo Diego. Antes del final del primer tiempo Ha Seol-ju igualó el encuentro con otro cabezazo producto de un centro.

En el complemento casi no hubo emociones y el partido se volvió chato. Con la intención de cuidarlo para el torneo local, Marzolini reemplazó a Maradona por Walter Pico a falta de tres minutos para el final. A los 89', Caniggia aprovechó un mal despeje coreano para habilitar a Martínez que marcó un golazo al picar la pelota desde fuera del área y sentenció el resultado. 

 

Imagen Una acción de Diego el 30 de septiembre de 1995.
Una acción de Diego el 30 de septiembre de 1995.
 

Las palabras de Diego

El Gráfico dedicó una extensa cobertura a este momento, reflejada en la pluma de Daniel Arcucci junto con la lente de Fabian Mauri, los enviados especiales a Seúl. "Volvió para siempre", se tituló la nota que incluía un extenso reportaje. Tras el partido sus primeras declaraciones fueron más que positivas: "Estoy muy contento por mis hijas, recién hablé con ellas y lloré mucho, muchísimo...También estoy contento por la Tota, que cuando iba al mercado tenía que escuchar que le gritaban '¡Efedrina!' [en referencia a la droga que lo terminó relegando del Mundial '94]. Fue un año y medio muy duro, muy duro. Yo digo que la gente de mi país es buena cuando quiere ser buena, pero muy hija de puta también cuando sabe que puede serlo".

 

Imagen Diego Armando Maradona ante Corea del Sur.
Diego Armando Maradona ante Corea del Sur.
 

Luego, declaró cuáles fueron sus principales dudas antes de volver a la actividad: "Dudaba de lo futbolístico, de eso dudaba...Mirá, hay jugadores que se lesionan y están un mes sin jugar: cuando vuelven les cueta el timing, la distancia, todo...¡Ese era el miedo mío! Yo estuve un año y medio sin divertirme con la pelota como a mí me gusta".

Pocos días antes de su vuelta, Diego sorprendió al mundo monstrándose con el cabello teñido con una franja amarilla. El Gráfico también estuvo presente en ese momento que fue más que una simple decisión estética: "Esto que me voy a hacer en el pelo también tiene un mensaje: es en repudio...En repudio de aquellos que confunden a la gente. Como el técnico de la Selección [Daniel Passarella]: a ver si se entiende de una vez que lo importante es la pelotita y no los aros o el pelo"

 

Imagen Diego Armando Maradona el día de su vuelta a Boca.
Diego Armando Maradona el día de su vuelta a Boca.
 

A su vez, la vuelta a Boca tuvo una larga lista de dedicatorias: a Charly García y Fito Páez("porque ellos dos representen lo que quiere la juventud: más transparencia"), pero también a los basquetbolistas Hernán "Loco" Montenegro, Esteban de la Fuente y Néstor García, los comediantes Antonio Gasalla y Carlos Perciavalle, al dirigente de Racing Juan De Stéfano, al escritor Ernesto Sabato ("Tendríamos que darle un sueldo nada más que por pensar"), a los abuelos, a los chicos, a Dalma y Giannina. 

Una semana después, el 7 de octubre, su casa La Bombonera lo recibió una vez más como el hijo pródigo para agradecer la vuelta, que sería la última pero no menos inolvidable. 

Imagen Las manos arriba en señal de agradecimiento al mundo y al fútbol.
Las manos arriba en señal de agradecimiento al mundo y al fútbol.
 

Foto de portada e interiores: Archivo El Gráfico