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El gran conventillo
Lo echaron o se fue. Se fue o lo echaron, da lo mismo porque en este "convento" afista todo es posible. La ética no tiene cabida, el sentido común menos y los cargos son pomposas designaciones que no cumplen ninguna función. O mejor dicho, sí, porque no funcionan.
Otro más y van...Diego Maradona, el verborrágico encargado de la Seleccion Nacional que fracasó en Sudáfrica ya es historia. Julio Grondona ,que nunca lo quiso, se encargó de destacar ante los micrófonos y cámaras, más el soporte del comunicador oficial, Cherquis Bialo, que no lo habían echado. El nuevo desocupado del fútbol argentino cree, y lo dice, que sí lo echaron porque él estaba dispuesto a continuar al frente del equipo argentino.
Después del 0-4 ante Alemania y de las palabras de la Presidente de la Nación que respaldó al ídolo nacional, se pensó que el héroe del 86 con pantalones cortos podía continuar en su puesto al menos hasta la Copa América. Después del "aeropuertazo" de bienvenida popular la especie se reforzó, pero tras el viaje al paraíso chavista y a los datos de algunas encuestas que daban francamente en baja al Diego de la gente, el respaldo oficial se trocó en un abrir de brazos y soltar de manos.
Algunos dirigentes no afectos al "Sí Julio" también hicieron oir su descontento y el clima propicio para la continuidad -algo difícil de considerar si se hubiera tratado de otro personaje- se fue esfumando hora tras hora. La reunión mentada entre el mandamás de la calle Viamonte , y de mucho arraigo en Zurich, fue el disparador para la salida. Nunca se sabrá si hubo cuestionamientos o no, si se puso en tela de juicio a tal o cual colaborador, pero seguro que a Don Julio nunca le cayó bien tener a Ruggeri en el predio de Pretoria, mientrás él miraba todo a distancia.
Lo concreto es que la Selección está interinamente a cargo de otro técnico cuestionado por su labor al frente de la selección juvenil Sub 20. Y quien supervisa todo es quien una vez, antes de poner su trasero a disposición para los eventuales festejos post Sudafrica 2010, dijo que se iría si Maradona dejaba su cargo. Bilardo sigue como si tal cosa. Y está bien que así sea, porque en el conventillo del fútbol argentino, auténtico refugio discepoliano, " todo es igual, nada es mejor; lo mismo un burro que un gran profesor" .







































