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Floresta es una fiesta

Por segunda temporada consecutiva, Central y Gimnasia debieron jugar la promoción, un mini-torneo entre dos de los peores de primera con dos de los mejores de un certamen muy competitivo como el de la B Nacional. Beneficiados con una insólita ventaja deportiva, los platenses siguen en primera, pero los rosarinos descendieron por no poder y no saber aprovechar la franquicia. All Boys rompió los moldes y Floresta no para de celebrar el histórico ascenso.

Por Carlos Poggi ·

23 de mayo de 2010
Uno sí, otro no. All Boys, de manera increíble para estadígrafos, gurúes y fieles canallas, de forma futbolera sencilla y contundente, goleó a Central en el difícil Gigante de Arroyito y destrozó la injusta ventaja deportiva que suponía que con otro empate, al menos, tras el agónico conseguido en Floresta el miércoles pasado, el equipo orientado por Madelón seguiría en primera a pesar de completar otra temporada muy pobre en juego y resultados que lo obligó a disputar una nueva Promoción. 

El que no pudo torcer la historia fue Atlético Rafaela que otra vez contra Gimnasia y de nuevo en La Plata se quedó con las manos vacías porque no pudo mantener por lo menos el empate y tampoco sostener a los once dentro de la cancha. El equipo de Trullet terminó con ocho jugadores por dos expulsiones y la fractura del tabique nasal del arquero cuando ya había hecho todos los cambios. El empate parcial que clasificaba a los santafecinos fue una utopía, porque el joven colombiano Marco Pérez es un arma mortal destinado a sobresalir en cualquier lugar del mundo.

Con muy poco, Gimnasia se queda en primera. Con lo mismo, Central vuelve a los torneos de ascenso después de un cuarto de siglo. La diferencia fue que el rival de los canallas nunca sintió la presión del estadio lleno ni de los gritos ni la silbatina. Pegó rápido y , al revés de lo que ocurrió en Floresta, pudo marcar un segundo gol (no hubo un banderazo como el de Reta para perjudicarlo) y moverse tranquilo por el campo de juego con un jugador de potrero como el salteño Pérez García, las manos esta vez seguras de Nico Cambiasso (el destino lo hizo festejar el ascenso un día después que su hermano contribuyera a lograr la Copa de Campeones de Europa con el Inter de Milán) yla experiencia de Vella, Campdónico y Matos.

All Boys, después de 30 años vuelve a Primera. Floresta rima con fiesta y el barrio está convulsionado por la hazaña. Solo con una actuación heroica pudo quebrar la injusta ventaja deportiva que oblliga a los que se rompen el alma en un duro torneo de ascenso y se consolidan como mejores a definir en terreno enemigo y obligados a ganar al menos un partido y no perder el otro.  Lo justo sería definir al menos en terreno neutral en un partido con alargue y penales hasta definir. Y mucho más lógico, desde mi óptica sería que desciendan cuatro directamente a la B Nacional y que asciendan directamente cuatro. Y si fuese en campeonatos largos, sin promedios mucho mejor.

Ahora, por imperio de la goleada, los fieles seguidores del albo ya no hacen más cuentas ni piensan en injusticias reglamentarias, eso queda para los rafaelinos que por cuarta vez se quedaron en el umbral de la máxima categoría.  Las dos caras de una misma y apasionante historia futbolera.