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Tarjeta negra

Desde la mediocre tarea del mundialista Baldassi en el superclásico hasta el papelón de Laverni en Chacarita-Boca, un muestrario de ineptitud llamativa en quienes se suponen deben administrar justicia en el campo de juego.

Por Carlos Poggi ·

29 de marzo de 2010
Tal vez imbuído de la soberbia que da el estar en la lista de los que tocarán el pito en el Mundial de Sudáfrica, Héctor Baldassi concurrió a la Bombonera por segunda vez y , a pesar del sol que se había encargado de echar luz sobre el esperado Boca-River tras el temporal del domingo 21, se le vino la noche con una tarea poco feliz.

La Coneja corrió poco y mal, se olvidó el aerosol para marcar posición de pelota y ubicación de los defensores en los tiros libres, no sancionó con tarjetas rojas cuando y cuánto debía y dio toda la impresión de sobrar un partido que no era precisamente para cancherearlo porque sobre él juez cordobés estaban posados los ojos de todos los hinchas y de los dirigentes de acá y de allá.

Frente a eso, la pésima tarea de Federico Beligoy en Banfield-Gimnasia, no es que signifique un salvoconducto al perdón, si no que demuestra lo mal que está el arbitraje del fútbol en la Argentina en todas sus categorias. Peleas entre jues de línea en la primera C, expulsión de un jugador equivocado en un partido de primera como ocurrió con Laverni en el caso de Ezequiel Muñoz cuando el de la roja debió ser Barroso, dan pie para un cuadro de situación lamentable.

La reflexión que cabe hacer es si quienes deben administrar justicia se equivocan de tal manera, aun con aquilatada experiencia en la conducción, cuál será el ejemplo para aquellos jóvenes que están haciendo sus primeras armas en la actividad y que sueñan con ser jueces de elite.
 
Papelón tras papelón, tumulto tras tumulto, ya de nada sirve agregar cuarto o quinto árbitro al costado de las líneas cuando se reiteran fallos y fallas que si no fueran tan serios causarían gracia. A esta altura , el Colegio y la Escuela de la AFA deberían convocar a una reunión urgente con sus miembros para buscar, si no una solución, al menos una manera de ir cambiando el perfil de quienes son el elemento más importante de un partido de fútbol.