(sin categoría)

Los héroes en off

Un bodrio en Munich. Alemania parecía un equipo de la B y Argentina uno del Nacional B. Acaso por eso se llevó el triunfo por la mínima. De fútbol ni hablemos.

Por Carlos Poggi ·

03 de marzo de 2010
Como no tengo sponsor ni con rayitas ni con pipa, digo que mejor recordemos el 78 y el 86 todos los días, que nos regodeemos con los Ardiles, los Luque, los Kempes, los Houseman, los Enrique, los Valdano, los Burruchaga y ni hablar del genio de Villa Fiorito. No olvidemos nada, acordémonos a diario. ¿Saben por qué? de tanto querer olvidar nos estamos olvidando cada vez más de jugar al fútbol. Y así, por más juego de palabras que se empleen será imposible convencer.
 
La selección de Maradona triunfó y eso es incuestionable como que también se impuso a uno de los grandes equipos de la constelación mundial. Pero lo que cuenta más allá de los numeritos estadísticos es entender cómo se jugó. Y para ese análisis, a tres meses de la gran cita sudafricana, se debe pensar friamente, no vender humo, que el humo en ciertos casos es una mercadería que suele jugar en contra más que a favor.

Se argumentará que Argentina fue sólido en defensa y acaso sea cierto, pero solo mientras Alemania - que hay que decirlo asombró tanto por lo lindo de su nueva camiseta como por lo feo de su juego tanto indiviudal como colectivo-, no se animó a explorar el territorio cercano a Demicheli y compañía. Cuando Verón y Mascherano perdieron la brújula, los Ballack boys arrimaron cierto peligro y hasta pudieron haber marcado el empate. Pero no hubo demasiadas ideas y salvo un error grueso no se podía esperar una caída del arco bien defendido por Sergio Romero.
 
Lo mejor -en cuentagotas, claro- fue el aporte de Di María en la creación, de Jonas Gutiérrez en el ida y vuelta, y el ingreso de Clemente Rodríguez, dúctil y arriesgado, que hizo mucho más que Heinze, y a esta altura debe haberse ganado un lugar entre los 23 mundialistas.  Verón aportó poco y Messi, en una posición muy lejana de la que debiera ocupar en la cancha, menos. Higuaín aprovechó bien el desliz del joven arquero alemán y no tuvo muchas más ocasiones para mostrarse.

El balance de este promocionado amistoso, el más serio, antes del debut en Sudáfrica, no dejó demasiados argumentos para el optimismo. Como partido fue un bodrio que hizo dolor los ojos de verdad, como exposición de habilidades tampoco colmó expectativas. Los alemanes silbaron a los suyos y los argentinos presentes en Munich aplaudieron a Maradona. Ninguna novedad, hay algunos que ven la realidad y otros que se refugian en el pasado. Insisto como no tengo sponsor, ni a tiritas ni con pipitas, digo que hay que siempre hay que recordar lo bueno.