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Más de lo mismo

El paso madrileño del Maradona team no aportó nada para mejorar el ánimo con vistas a Sudáfrica. El DT sigue encerrado en su laberinto y las figuras se desfiguran. Por ahí, el sorteo del 4 de diciembre hace sonar el despertador.

Por Carlos Poggi ·

15 de noviembre de 2009
Más nombres, igual bajo nivel en el juego colectivo e individual y poco apego a la autocrítica enmarcaron el partido frente a España que aportó una nueva derrota en el resultado y similar desazón en la producción de un equipo que será cabeza de serie para el sorteo del Mundial que se realizará el próximo 4 de diciembre, pero que no mejora de su cabeza y comete errores en serie.

Si el DT cree que darle bolilla a los alcahuetes que lo rodean, muchos disfrazados de periodistas, es ir por el buen camino se equivoca y sería buenísimo que reaccione ya porque el camino a Sudáfrica se va acortando y el tiempo del cambio no abunda. Uno de esos amanuenses le preguntó al entrenador si la idea era no pasar un papelón frente a la selección ibérica. Ni lerdo ni perezoso como respuesta obvia al centro recién tirado, Diegote tiró: "con estos jugadores no puedo pasar papelones en ningún lado".

Vaya que arrojada declaración, que no aporta nada para el futuro pero pretende olvidar el pasado reciente: Argentina perdio 6-1 en Bolivia y le ganó con suma angustia como local al pero Perú de la historia. Dos papelones que tal vez como tuvieron distinto resultado puedan servirle a Maradona para tratar de ingresar en el purgatorio. Pero lo cierto es que por ahora, ya lograda la clasificación tan temida, el que sigue quemando la piel es el infierno de las dudas, las incoherencias y las declaraciones de compromiso.

Ya nadie como vidrios salvo que quiera autoflagelarse. La única verdad es la realidad, siglos antes y años después del toque justo de Perón, y en torno a la selección argentina lo concreto es que su juego no cautiva, que parecen tres equipos en uno y que los mentados conductores siguen sin aparecer y tal vez, como el caso Messi, no aparezcan nunca.

Pasó España, se sumó otra derrota, pero al margen de lo meramente estadístico duele comprobar que se sigue caminando con anteojeras por un sendero que cada vez exige menos margen de error para llegar con gesto triunfal a la meta africana..