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La cumbre le sienta bien a Peñarol

Los marplatenses son bicampeones y marcan una época en la Liga Nacional. Sus claves: batería de triples, firme defensa, rotación de jugadores, oficio y jerarquía. Los máximos: Leo Gutiérrez y Sergio Hernández, con récord de títulos.

Por O.R.O. ·

09 de agosto de 2011
Nota publicada en la edición julio 2011 de la Revista El Gráfico

Imagen AL TOPE. Con 8 títulos, Leo Gutiérrez pasó a ser el máximo campeón de la Liga Nacional.
AL TOPE. Con 8 títulos, Leo Gutiérrez pasó a ser el máximo campeón de la Liga Nacional.
Estamos viviendo la era de Peñarol de Mar del Plata en la Liga Nacional. Este bicampeonato logrado, de los tres títulos de los Milrayitas, decora el ciclo con cuatro series finales jugadas en las últimas cinco temporadas. “Peñarol es un gran equipo, que se armó para estar jugando las finales. En el plantel hubo jugadores con muchos partidos decisivos y recurrimos al banco durante toda la Liga. Gracias a Dios tuve todos los puestos cubiertos”, analizó el entrenador Hernández alabando las virtudes de todos sus hombres. Esta riqueza posibilitó que por séptima vez, en 27 ediciones, se consagrara campeón un equipo que no fue Nº 1 en la serie regular. También por eso le infringió al club más campeón de la historia, Atenas, su mayor derrota en playoffs (por 27 puntos, de visitante en la cuarta final).

LEO, EL UNICO. De los 15 jugadores que fueron protagonistas en su campaña campeona, hay uno que sobresale en Peñarol. Además, se escapó de la historia. Es Leonardo Martín Gutiérrez. Cordobés de Marcos Juárez, 33 años, 17 temporadas disputadas en la Liga Nacional desde el 10 de diciembre de 1993, con 801 encuentros disputados.

Imagen  LEO GUTIERREZ con la Copa Challenger León Najnudel y Tato Rodríguez encabezan la vuelta olímpica.
LEO GUTIERREZ con la Copa Challenger León Najnudel y Tato Rodríguez encabezan la vuelta olímpica.
Se dio el lujo de dejar atrás a dos leyendas como Marcelo Milanesio y Pichi Campana, para convertirse solitariamente en el máximo campeón de todos los tiempos. ¡Ocho títulos!: 1996, 1999, 2002, 2005, 2007, 2009, 2010 y… 2011.

Su compañero Martín Darío Leiva, también muy importante en la obtención del título al ser el máximo rebotero del plantel, hizo un trazo sobre la personalidad de Leo que lo grafica, lo exalta, y va más allá de cualquier cifra: “Leo nos hace mejores jugadores a todos nosotros”.
Tato Rodríguez, el símbolo que está en el club desde los 5 años y debutó en 1994, completa el retrato de Leo: “Es quien une al grupo, adentro y afuera de la cancha: Es un ganador, un líder. Nosotros nos apoyamos mucho en él en todo momento, sin duda, y él nos empuja hacia adelante. Lo suyo es tremendo: llevó a todos los equipos donde jugó a ser grandes”.

Es quien está atento para advertir y dar indicaciones al grupo. En el cuarto partido final hizo una recriminación a sus compañeros cuando había amplia superioridad y 21 puntos de diferencia. Explicó su aparente severa actitud: “Es que yo no quiero relajarme nunca, porque si cometés un error, lo vas a repetir otra vez…”.

Su tiro de tres se transformó en el arma con la que más daña al rival. En la reciente temporada hizo más intentos de triples (453 con el 38,2% de efectividad) que de dos puntos (246 con el 43,5%). Fue el que más veces lanzó desde los 6,75 / 6,60 metros de todos los jugadores participantes, 136 ejecuciones por sobre el segundo, Eduardo Horacio Villares, de Regatas Corrientes.
Para adornar su currículum, Leo batió el récord de la Liga Nacional en cuanto a triples convertidos en un partido. El 3 de diciembre de 2010, en el Polideportivo, le clavó 15 a Boca Juniors (sobre 22 intentados). Esa vez totalizó 48 puntos (máxima cifra general de la temporada) y su equipo venció 120-76. El diario deportivo Marca, de Madrid, consideró a los 15 triples como tope mundial para la alta competencia. En la NBA lo máximo llegó a 12 conversiones y está igualado por Kobe Bryant (de Los Angeles Lakers a Seattle SuperSonics), el 7 de enero de 2003, y Donyell Marshall (de Toronto Raptors a Philadelphia 76ers.), el 13 de marzo de 2005.

Hay más datos. El 20 de febrero de 2011 Leo pasó a ser el décimotercer jugador en la historia de la Liga Nacional en superar la barrera de los 10.000 puntos convertidos. Suma 10.436 (con 13,02 de promedio) y ya está undécimo en la tabla total.

Imagen SERGIO HERNANDEZ. Es el entrenador más campeón de la Liga con 5 títulos.
SERGIO HERNANDEZ. Es el entrenador más campeón de la Liga con 5 títulos.
LOGISTICA, CONTINUIDAD Y VIGENCIA. La temporada anterior había sido un monopolio de Peñarol. Sobre cinco participaciones en torneos todos vinculantes, festejó en cuatro desde diciembre de 2009 a mayo de 2010. Lo más celebrado de esos cinco meses, lo que venía buscando denodadamente y siempre con la mejor intención competitiva, fue que volvió a ser campeón de la Liga Nacional después de 16 años. Para aprovechar esa onda expansiva positiva, lo fundamental fue conservar en lo posible la estructura que la posibilitó. Es lo que hizo Peñarol renovando el contrato a dos piezas clave mientras se jugaban las finales del año pasado, lo que produjo un buen golpe psicológico. Una afuera de la cancha (por un año, el entrenador Sergio Santos Hernández, hoy el más campeón de la historia) y la otra, adentro (por dos, Leo Gutiérrez, el jugador más desequilibrante del siglo XXI en la competencia). La operación se completó con el resto del plantel, que prácticamente fue el mismo de la exitosa campaña precedente.

Este esfuerzo fue posible gracias a que su dirigencia siempre está atenta y se las ingenia. No se queda quieta, actúa. El binomio directivo ejecutivo lo integran el presidente Domingo Gabriel Robles y el secretario Alfredo Bruno Miño, también secretario de la AdC. Están respaldados por una veintena de directivos que ponen el hombro.

Imagen LA HINCHADA.  9.000 personas colmaron la noche de la final.
LA HINCHADA. 9.000 personas colmaron la noche de la final.
Peñarol cuenta con la hinchada más seguidora y pasional de la competencia. Pero algunas veces hubo grupos que se extralimitaron en desbordes y cayeron en la violencia, incluso haciéndole perder puntos al equipo. ¿Cómo reaccionó el club? Con un trabajo de purificación aplicando el derecho de admisión para identificar y separar a los revoltosos. “Lo cierto es que a determinada gente no se la ve más”, asegura la periodista Florencia Cordero, de Tiempo Deportivo Radio. Aquí también fue campeón.

CARACTER Y DETERMINACION. Por novena vez en la historia, las dos semifinales se definieron con barridas. Terminantes ambas con el 3-0, inapelables. Es necesario apuntar que Peñarol pudo hacerlo porque en Sunchales edificó una proeza contra Libertad. Perdía 57-29 cuando faltaba un minuto y medio para terminar el segundo cuarto, ¡por 28 puntos! ¿Imposible reaccionar? Nooo, estando Peñarol en la cancha. ¡Ganó 95-86! ¿Cómo? Por dignidad, por amor propio, corazón, por los jugadores y su entrenador y por eso que explica al carácter en una de sus acepciones: “Fuerza y elevación de ánimo natural de alguien, firmeza, energía”. Aquel momento fue el punto perfecto de otro rasgo del que este Peñarol hace gala.

Imagen NICO LAURIA. Encontró a su padre y fue la revelación
NICO LAURIA. Encontró a su padre y fue la revelación
SIEMPRE HAY UN JOVEN A MANO. A Sergio Hernández no le tiembla el pulso a la hora de sostener a un chico en el equipo, si ese chico le da confianza. En la temporada anterior sorprendió a muchos catapultando en la base, como suplente de Tato Rodríguez, a Facundo Campazzo, un petiso –morrudo y desenfadado- que surgió en Municipal de Córdoba. Nacido el 23 de marzo de 1991, hoy ya está afirmado en Peñarol (fue el sexto jugador en tiempo jugado), marca como un perro de presa, mete triples en los momentos decisivos y -como revulsivo que es- en la última final anotó 16 puntos, su récord personal.
En los playoffs de la reciente edición, ante el desgarro de Mata, fue el turno de Nicolás Pablo Lauría, marplatense desde el 9 de febrero de 1988, en el primer año de Peñarol en la Liga Nacional “A”.

Ala de 2,02 m, surgido en las formativas del club, tuvo dos temporadas de fogueo en Estudiantes de Concordia en la categoría "B" luego de haber disputado tres en la elite con Peñarol entre 2005 y 2008. El sábado 14 de mayo fue su día inolvidable cuando, en el Polideportivo, superaron 103-101, en tremendo juego con dos suplementarios, a Libertad de Sunchales en el segundo partido semifinal. Su planilla fue extraordinaria: 27 puntos, 7 triples de 9 ejecutados, 10 rebotes y 3 asistencias. Pero lo que más conmovió de Lauría fue su muy fuerte historia de vida confesada ante TyC Sports, mientras el público lo ovacionaba¨: “¡Olé, olé, olé / Nico, Nico, Nico!”.

Fabián Pérez le entregó el premio Sancor Seguros al Jugador más Valioso del electrizante encuentro y, entre lágrimas, balbuceó: “Más no puedo pedir, estoy muy emocionado además porque anoche pude encontrar a mi viejo y hablar con él. Gracias a Dios ahora puedo decir que tengo papá”. Es que habían pasado 21 años del último contacto cuando Nico tenía 2. Su padre, que vive en Estados Unidos, es Zachary Cooper, un pivote que jugó la “B” con Peñarol en 1986 y 7 partidos allí en la elite durante la temporada 1988. Terminó en Independiente de Neuquén en 1990/91. Total en la “A”: 2 temporadas, 17 partidos, 246 puntos (14,5) y 105 rebotes (6,2). Su compañero Kyle Lamonte lo ayudó en la localización y todo empezó en una página de Internet donde se buscan personas.

La inyección joven con protagonismo se completó con el ya mencionado Marcos Daniel Mata (ala, 25 años, mundialista en Turquía 2010), Alejandro Gabriel Diez (ala pivote, 24, luchador) y Selem Safar (escolta, 24, triplista).

La flamante carta de Hernández que está asomando se llama Franco Nahuel Giorgetti. Entró en 17 partidos en la reciente campaña. Nació en Resistencia (Chaco) el 2 de diciembre de 1992, es ala y mide 2,01 metros. “Tiene el talento y el carácter clásicos del jugador argentino y el biotipo balcánico que no abunda por estos lados. Entiende el juego como un adulto, conservando la audacia de un jugador de su edad. Su marca registrada es el tiempo para poner tapones y el tiro de tres puntos. Si aumenta su masa muscular, será seguramente un jugador de Selección mayor en algún momento”, es el anticipo esperanzado que Sergio le escribió a El Gráfico.

Por O.R.O. / Fotos: El Gráfico