LAS CRóNICAS DE EL GRáFICO

1983. Francescoli llega a River

- por Redacción EG: 06/12/2018 -

Por Daniel Dátola. ¿Cómo fue la llegada del ídolo Millonario a la institución? ¿Cómo veía el periodismo especializado a la joven promesa? Nota dedicada a Arturo Borda de parte de su hija Katya.

“Y claro, yo me imaginaba una bienvenida así. . . pero no tanto. Uno se crea su propia fantasía pero no es lo mismo que vivirlo. Cuando entré a la cancha traté de no pensar en nada, quería meterme en el partido enseguida. Había miles de ojos mirándome solamente a mí. . . Pero fue difícil, era demasiado. . ."

Viernes 23 de abril. Enzo Francescoli ingresa a la cancha auxiliar de River. Fue el primer entrenamiento con su nuevo club.

Enzo Francescoli hablaba pausado en el interior del auto, rumbo a la redacción de EL GRAFICO. Atrás vivía el ansiado debut y la incansable persecución de periodistas y curiosos. No fue fácil sacarlo del estadio. River continuaba concentrado y sólo fue posible conseguir la autorización una hora después del partido, cuando Varacka condicionó su salida: "si lo acompaña Chiche Diz". En el trayecto que va desde la concentración hasta la calle, cinco, diez, quince hinchas se acercaron a tocarlo, a alentarlo, a pedirle un autógrafo sin importarle dónde. Uno de ellos le propuso que escribiera su nombre en su campera. El delirio que aumentó la larga espera.

Después de la práctica, preparándose para una foto "clásica". Con la camiseta de River, probándosela antes del debut.

El vuelo 255 de Aerolíneas Argentinas  ya había tocado tierra. Unas doscientas personas entre gritos y algunas banderas, alargaban la vista desde la terraza del Aeroparque. Abajo, en el hall central, otro hombre esgrimía una sonrisa de satisfacción. Era el miércoles 20 de abril y seguramente una fecha importante en su calendario. Rafael Aragón Cabrera había alcanzado su meta. Por la escalerilla del avión bajaría el jugador que tantas preocupaciones, viajes a Montevideo y noches de fastidiosas tratativas le había traído. Enzo Francescoli ya era de River. La tediosa novela de su transferencia, con avales tan famosos como interminables, marchas, contramarchas, esperas, angustias, desilusiones y esperanzas, había terminado.

El apretón de manos de José Varacka. El técnico fue uno de los que más esperó la llegada del uruguayo.

José Varacka era otro que dibujaba sonrisas en su rostro cuando lo vio aparecer entre flashes y micrófonos. A él también Francescoli le había quitado el sueño. Junto al técnico, el puntero Alberto Bica y José Luis Zuttión, uno de sus nuevos compañeros, se preparaban para darle la bienvenida. El ex futbolista de Wanderers repitió hasta el cansancio la misma frase: ("Yo no soy ningún salvador, sencillamente soy un jugador de fútbol. . .") y se alejó con dirigentes y compañeros rumbo a la concentración de River Plate. Allí pasó la noche. Al día siguiente ultimó los detalles de su radicación en Buenos Aires y volvió a Montevideo por la tarde, para finalizar trámites pendientes. Regresó ese mismo día a la Argentina y esta vez sí en forma definitiva. Preparándose para el primer entrenamiento con su nuevo equipo. Bica y Zuttión fueron sus compañeros de cuarto en la concentración de River y junto a ello llegó a las 9.40 del viernes 22 al vestuario millonario. Decenas de periodistas de todos los medios registraron la salida rumbo al campo auxiliar donde se realizó la práctica. Era otro momento histórico para los riverplatenses y para este muchacho de 21 años (12-11-1961) en quien se alojó una ilusión y una expectativa semejante a aquéllas que en tiempos pasados crearon otros uruguayos como Walter Gómez y Roberto Matosas.

Una de las jugadas más claras que creo el uruguayo en su debut. Casi al final del primer tiempo, recibió de Chaparro y sacó un zurdazo violento que pase sobre el travesañito.

A las 10.20 de la mañana se inició la práctica de fútbol. Todos los ojos en el uruguayo. Un entrenamiento demasiado informal como para juzgarlo, dos o tres llegadas francas que tapó Goycochea (atajaba para el combinado formado por suplentes y chicos de las inferiores), un par de cambios de frentes interesantes. A las 12.05 finalizó la práctica y otra avalancha de periodistas cayó sobre él. A su lado, Varacka comentaba: "Es la primera vez que lo veo, pero colma mis expectativas. Sabe mucho, es un gran jugador..."

Francescoli almorzó en la confitería del club, durmió una breve siesta y a las 17.06 salió rumbo a la AFA para finalizar los detalles de su transferencia. Volvió a la concentración, se comunicó con sus familiares en Montevideo, cenó y se fue a su cuarto junto a Bica y Zuttión. De este Ultimo dijo: "Es un muchacho realmente formidable. Me esperó en el aeropuerto, charlamos mucho, me dio consejos... como si me conociera desde siempre.

Observando las fotos del partido en EL GRAFICO. Francescoli agradeció el aliento de sus compañeros y de la hinchada. También habló de Alonso. "Podemos jugar juntos…” dijo.

Eso y todo el apoyo que me dieron mis compañeros me hizo sentir muy bien, me dio confianza, tranquilidad. Aunque, en realidad yo soy un tipo bastante frio. No me doy cuenta de lo que pasa a mi alrededor. Fijate que cuando salí campeón sudamericano juvenil me pasó lo mismo. Recién ahora, a dos años, le doy la importancia que realmente tuvo en mi carrera. Con todo esto quizás, me esté sucediendo algo parecido..."

 

Este cabezazo era gol pero la base del palo izquierdo del arco de Vidallé no lo quiso. Fue un centro cruzado de Chaparro. Por derecha lo acompaña Bica.

Soy simplemente un jugador

 

Y llegó el domingo esperado. El grito de ¡uruguayo! ¡uruguayo! lo acompañó al salir de la concentración rumbo al vestuario. Detrás de las paredes seguía sonando su nombre. Enzo Francescoli se cambió lentamente mientras cada uno de sus compañeros se acercaba a alentarlo, a palmearle la cabeza, a demostrarle su confianza. “No to puedo dar nombres. Todos vinieron a decirme algo. Tarantini, Gallego, Fillol. . . hombres de mucha experiencia a quienes yo vi desde Uruguay cuando ellos ganaron el Mundial. Pero fue unánime, me decían que desde este momento estaban conmigo en las buenas y en las malas. Antes de salir a la cancha me aplaudieron... Si asumí mi responsabilidad con tranquilidad es por el apoyo que tanto ellos como el cuerpo técnico me dieron desde que puse los pies en el club..."

Desde las plateas tres hombres lo seguían con otro latido en el corazón. Ernesto Francescoli, su padre; su hermano Luis y su tío Ezio lo vieron aparecer por la boca del túnel, escucharon los gritos, observaron orgullosos la multitud de fotógrafos que lo llevaba de un lado a otro. Enzo comenzaba a escribir su propia historia en River.

- ¿Cómo viviste todo lo que rodeó a to pase?

- Por momentos vela la venta concluida y cuando ya me estaba haciendo ilusiones todo quedaba en la nada. Me llegué a sentir mal, preocupado, pero después me di cuenta que lo mejor que podía hacer era apartarme de todo, olvidarme del tema y que las cosas siguieran su curso. Si venía a River con un mes y medio de problemas en la cabeza no servía, y si me quedaba en mi equipo tampoco era bueno andar tan preocupado. Las últimas semanas conseguí escaparme y meterme en mi mismo. . . no fue fácil, pero lo logré gracias al apoyo de mi familia y de mis amigos...

—Además estaba el Milan terciando en el tema. ¿Te hubiera gustado ir a Italia?

—Esa pregunta me la hizo todo Uruguay. Yo soy un jugador profesional y no pretendo ni puedo decir este es mi equipo o aquel es el club en el que me gustaría seguir mi carrera. Las dos posibilidades eran buenas porque en las dos iba a poder mostrarme al mundo. Se hizo lo de River y hoy soy el futbolista más feliz que tiene este club.

—La semana pasada Bica comentó que vos no sos "tanto como la gente piensa". ¿Te enteraste de eso?

—Sí, claro. Alberto es un gran muchacho y sé muy bien que no hubo mala intención en sus declaraciones. Sencillamente fue realista. Aquí se me había puesto como un salvador o algo así y eso as un gran error. Por todo lo que se publicaba de mí mucha gente pudo pensar que Francescoli agarraba la pelota y el solo podía ganar el partido, y la verdad es otra. Vengo a acoplarme a un equipo y no a que un equipo se acople a mí. River va a mejorar como conjunto y no por una individualidad.

La pelota muerta en el pecho como para que Morresi lo admire, mirándolo bien de cerca. Un jugador al estilo de la mejor escuela de sir River. Inteligente. Frío.

— ¿Cómo lo viste en este partido?

—Bien... con ganas de salir adelante y con jugadores excelentes. Mejor en el primer tiempo y después jugando de contraataque. Creamos tres claras situaciones de gol y si no se dieron fueron por mala suerte o buena actuación del arquero. Pienso que eso es un buen augurio.

— ¿Con quién crees que te podes llevar mejor, hablar el mismo idioma futbolístico...?

—Con todos. . . Sí, claro, vos me vas a decir que elija a uno. Muchos me dicen que con Chaparro me puedo entender más. Pero es lógico, porque él está más cerca mío, pero aquí hay grandes jugadores...

— ¿Cuál es tu verdadera posición en la cancha?

—Hoy hubo gente que me comentó que no me había visto bien parado, que estaba demasiado adelantado, varios periodistas me lo recalcaron pero yo creo que no se puede juzgar por un partido. Con el correr de los entrenamientos y según lo que me indique el técnico se van a ir puliendo los errores.

—La pregunta sigue siendo válida. ¿Cuál es tu verdadera posición?

—En Wanderers me movía en todo el frente de ataque, delante de dos volantes. Quizás bajaba un poco más, pero eso depende del plan de cada partido. Mi verdadera ubicación en River la vamos a encontrar con tiempo, conociéndonos todos un poco más.

— ¿Estabas adelantado en el gol que te anularon?

—Sinceramente no sé... yo salí a gritarlo porque vi que el línea corría para el medio de la cancha. Después me enteré que el árbitro lo había anulado; por ahí tuvo razón, pero realmente no te lo puedo asegurar. Tuve algunas jugadas buenas como esa que hice al principio, que me ayudaron a tranquilizarme a tomar más confianza. También hice algunas males y ahí me di cuenta de lo que son estos muchachos... Cuando me equivocaba enseguida venia alguno a alentarme. Pero lo positivo de todo esto es que el equipo ganó.

Domingo 20 horas en la redacción de EL GRAFICO, agregando el diagrama de tapa con su imagen a las anteriores ediciones de nuestra revista. "Espero salir en muchas más", comentó.

La esperanza, desde adentro

Ya está en la redacción. Saluda con humildad, se deleita mirando las fotos del partido, observa la suya, la que será tapa de la revista, y dibuja una sonrisa. Hay en este chico una sencillez que atrapa, una madurez que sorprende y agrada. Se desprende en cada gesto, en la elogiable paciencia y respeto con la que atendió a los innumerables colegas que lo asediaron desde que pisó Buenos Aires.

—Soy un tipo tranquilo, no sé si maduro. . . soy muy joven. Pero si hay algo bueno en mi personalidad eso debe encontrarse en mi formación, en la gente que me rodea, en la suerte que tuve de hacerme de excelentes amigos y en que Dios me haya dado una gran familia. Mi vida en Montevideo siempre fue sencilla, jamás me moví de Capurro, el barrio en el que nací y crecí...

Se entusiasma al hablar de su Uruguay al que todavía no tuvo tiempo de extrañar. Nombra a sus mejores amigos (Audemar Mesa —a quien traerá a vivir a Buenos Aires apenas encuentre departamento—, Luis y Daniel Carreño) y a su novia Mariela. Pequeñas intimidades que rodean al hombre que envuelve al futbolista.

— ¿Tenés ídolos?

—Y. . . Morena. Fernando siempre fue mi marco de referencia, como jugador y como profesional. Siempre soñé con ser como el, por lo que transmite dentro y fuera de la cancha.

— ¿Y de los argentinos?

—Maradona, sin duda. Diego merece el mejor de mis conceptos, creo que técnicamente no hay, al menos en este momento, quien lo supere.

— ¿Lo viste jugar a Alonso?

—Sí, es un excelente jugador. Seguramente ahora me vas a preguntar si yo voy a poder hacer que la gente de River se olvide de él.  

—Esa era la siguiente pregunta.

—Y fueron varios los que me la hicieron, incluso estando en Uruguay. Sé perfectamente lo que siente la hinchada por Alonso y es lógico porque para ellos fue un ídolo y a los ídolos no se los olvida fácilmente. Pero lo que tiene que quedar bien claro en todo esto es que si yo juego mal o bien jamás voy a poder lograr borrar esa imagen, la gente va a seguir recordando a Alonso más allá de mí. . .

La pose clásica de los que saben: pelota al pie, la frente alta dominando el panorama. El pase saldrá para Commisso, pasando entre Sánchez y Carrá.

—Durante el partido, la misma gente que te alentó, por un momento coreó su nombre. Existe una posibilidad de que River también intente el regreso de Alonso. ¿Pensás que pueden jugar juntos?

—Yo nunca vi que dos jugadores no puedan estar en el mismo equipo por más que tengan el mismo puesto. Claro que puedo jugar con él...

—Uno de los dos tendría que ir de nueve. ¿A vos qué te gustaría?

—No tengo problemas en jugar en cualquier posición del ataque, de nueve, de diez. . . Yo no vine a decir esta camiseta es mía y no se la doy a nadie. Me muevo donde me ponga el técnico, haciendo lo más importante para al equipo. Con el diez, el nueve, o el veinticinco. . . el número en la espalda ya no tiene nada que ver con el trabajo del futbolista dentro de la cancha.

— ¿No creés en los especialistas?

—Es que el fútbol ha cambiado, se terminó el puesto fijo. Hay otras exigencias, principalmente físicas que hacen que todo tenga más dinámica, que el que marca también sepa irse al ataque y el que ataca también baje a seguir a alguien cuando el juego se lo indique. Sin movilidad constante pocos son los que pueden seguir en el fútbol…

—Mucha gente fue a la cancha exclusivamente a verte a vos. ¿En qué medida demostraste el que realmente sos?

—La imagen que cada uno se llevó de mí es totalmente personal. Yo soy optimista y sé que voy a rendir mucho más. Si me quedara con lo que hice hoy o con lo que voy a hacer el domingo que viene estaría obrando mal. Simplemente porque, por más bien que juegue, el próximo partido tiene que ser mejor...

Y el sueño ya se hizo realidad. Enzo Francescoli defendiendo los colores de su nuevo club, encarando hacia el arco de Vidallé entre Carlos Alberto Martínez y Juan Amador Sánchez.

Dice que la noche anterior al debut se durmió enseguida, que no soñó con nada, que se levantó a las 11 de la mañana y esperó confiado el momento de salir a la cancha. Fue el domingo 24 de abril, en el estadio Monumental. Enzo Francescoli asomó su figura por el túnel cerrando el último capítulo de una larga historia. El chico uruguayo comenzaba a escribir la suya, con el fútbol como bandera y una esperanza cruzando el río. Empujándolo hacia un final feliz.

 

DANIEL DATOLA

Fotos: EDUARDO GIMENEZ

 

ASÍ LO VIERON

ENRIQUE MACAYA MARQUEZ (Argentina Televisora Color) "No estuvo casi en el partido, por eso no se lo puede juzgar, estuvo más en el Uruguay que acá estuvo más lejos que cerca y no lo ayudó nada ni River ni Huracán."

CARLOS ALBERTO SIGUENZA (Crónica Vespertina) "Es un buen jugador, no un fenómeno. . . De todos modos no se lo puede juzgar con una sola actuación. Me da la sensación que es un tipo con un gran poder de definición. En cuatro o cinco partidos vamos a tener la verdadera medida de lo que puede llegar a rendir."

RICARDO GOTTA (La Prensa): —"A River le puede servir como un muy buen conductor pero pienso que no es el salvador que esperan sus hinchas, porque para ello necesitaría la ayuda del equipo y ahora no la tiene. Mostró habilidad, fuerza, fue bien de arriba en los cabezazos. Cumplió debajo de las expectativas y dejó abierta la puerta como para pensar que estamos en presencia de un muy buen jugador."

JUAN JOSE PANNO (La Voz). "Pienso que es más jugador que lo que demostró hoy porque tengo recuerdos del Sudamericano Juvenil de 1981, en Ecuador. Es importante en tres cuartos de cancha. No tiene las características del "manija" tal cual estamos acostumbrados o la de aquel que contagia fútbol. No tiene condiciones para ser ídolo pero va a ser importante para darle a River más definición. Patea muy bien, va bien arriba, con su tranco largo se puede hacer imparable. Redondeando, es un muy buen jugador de fútbol."

PEDRO ALEXIS GONZALEZ. "Este partido no es medida porque habría que considerar todo lo que pasó en la semana y la influencia de tener al público examinando cada uno de sus movimientos. A mí me pareció un muy buen jugador."

ALBERTO BICA: "Creo que cumplió pero también sé que es mucho más jugador de lo que hoy mostró. Tiene que conocer a los compañeros, saber cómo se mueve el equipo hasta encontrar la posición que más conviene a sus aptitudes. Enzo puede arrancar desde el medio hacia adelante, tirar paredes y llegar a definir.

ALBERTO CESAR TARANTINI: "Es un muy buen jugador. Eso se vio claramente en tres o cuatro jugadas. A mí no me dejó ninguna duda."

JOSE VARACKA: "Es el conductor que necesitaba River. A medida que pasen los días vamos a ir ajustando las líneas del equipo. De a poco se van logrando cosas y tenerlo a Francescoli era fundamental. Estoy muy conforme con lo que hoy hizo."'

FERNANDO NIEMBRO (Sport 80): "Muy buen jugador pero mal ubicado en la cancha. Jugó demasiado adelantado. Creo que se gastó mucho dinero en alguien que no es un conductor."

CARLOS JUVENAL (La Nación): "Arrancó muy de punta, muy lejos de sus compañeros. Después se paró un poco pero habría que considerar en qué condiciones se encontraba. Habrá que esperar para saber si tiene todas las virtudes que le han atribuido."

 

 

Por Redacción EG: 06/12/2018

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