¡HABLA MEMORIA!

Los grandes primeros cracks de nuestro fútbol

- por Redacción EG: 16/10/2018 -

Por Chantecler. El pionero y maestro del periodismo deportivo, se propuso dejar testimonio de quienes supieron ser figuras en el incipiente fútbol del 1900. Un artículo único e imprescindible para la historia del deporte nacional.

La nueva suspensión de una fecha del campeonato, me crea la obligación de llenar el vado de mi comentario semanal sobre el match principal de la jornada. Hace 15 días puse a contribución todos mis recuerdos para determinar las etapas que jalonaron el fútbol argentino y llegaron hasta mí voces de aliento y simpatía por esa exhumación que refrescaba la memoria de viejos aficionados y tenía referencias valiosas para quienes se ocupare del deporte desde hace pocos años.

En mérito a ese interés, que espero han de compartir la mayoría de los lectores, voy a dedicar el presente artículo a recordar a muchas -- las más que me sean posibles -- figuras de relieve que actuaron en nuestros fields desde hace más de 30 años, cuyas habilidades y hazañas constituyeron la fama de los clubs y el progreso y difusión del más popular de los juegos deportivos al aire libre.

El acervo de nuestro fútbol es rico en grandes figuras, pues en todos los tiempos tuvimos grandes cultores, jugadores cumbres en todos los estilos, particularmente en el que un día en Europa llegó a calificar la técnica rioplatense como distinta de las otras y más espectacular que todas ellas.

En este estudio, o para ser más modesto, en esta recordación, haré referencias también a jugadores rosarinos y uruguayos, que en las luchas internacionales rivalizaron con los nuestros en exaltar la admiración de las muchedumbres y que juzgados fuera de banderías, fueron tan dignos de celebrar como nuestros viejos y queridos cracks.

ALUMNI ESCUELA DE CAMPEONES. Una realidad con brumas de mitología en el fútbol argentino. Sus colores eran los mismos de River Plate, su sucesor más cabal.
ARRIBA: Guillermo A. Jordan,referee; Carlos Buchanan (centrehalf); Juan D. Brown (back, primo de Jorge) José Buruca Laforia (arquero), Carlos G. Weiss (wing derecho) y P.B. Browne (Half).
CENTRO: Carlos Lett, A.A.Mack (half), que jugaba con anteojos; Jorge Brown; Mariano Reyna (half), que fue referee y dirigente y cuyo nombe lleva el trofeo que él donara entre Porteños y Rosarinos; Eliseo Brown.
ABAJO: Alfredo Brown (insider derecho) y Ernesto Brown.
EN ÁNGULO: Izquierda, Carlos C. Brown (back); derecha, Arnaldo Watson Hutton (centre foward) hijo del padre del fútbol argentino:Alejandro Watson Hutton.-

 

EN LA ÉPOCA DE ALUMNI

Como dije en mi artículo anterior, la  época constructiva de nuestro fútbol arranca de la gloriosa etapa en que floreció el Alumni, el club de los Brown. Y la primer figura, la más querida y celebrada de todas, que surge espontáneamente a nuestro conjuro, es la de Jorge Brown, que, actuando primero de forward y posteriormente de back, fue ejemplo de caballerosidad y maestría de las futuras generaciones argentinas. Descendiente de anglosajones tenía todas las características salientes de su raza y era, por sobre todo, un hombre fundamentalmente serio, que imponía respeto, primero, y veneración después, a todos los que le siguieron a través de su larga y consagratoria campaña de maestro de nuestro fútbol. Capitán de Alumni e indiscutido de los teams internacionales, su gallarda figura paseó su presencia por los distintos fields del Río de la Plata, y en todas partes se le recuerda con verdadera unción, como se recuerda a los héroes.

En los primeros tiempos de nuestro fútbol un jugador actuaba por lo general en cualquier puesto y aun los que se especializaban como arqueros solían, a veces, actuar en otras líneas. Así lo vernos en la composición de los primitivos teams internacionales, en que por ejemplo, Ernesto Brown actuó en todos los puestos de las líneas de halves y forwards. De Jorge puede decirse que ocupó preferentemente el de centre-forward, primero, y el de back derecho después, y que, en uno y otro puesto, fue figura cumbre en su época. No era un jugador preciosista, sino que buscaba la colaboración de sus compañeros y, aunque poseedor de un dribbling seguro y eficaz, no se dedicó al gambeteo brillante como su hermano Alfredo, sino a repartir el juego como buen director de línea, facilitando la acción de sus compañeros que estaban en mejores condiciones para jugar la pelota.

Tapa de El Gráfico de 1923. Jorge Gibson Brown y su hermano Juan, disputaban el torneo de veteranos en la Liga de los Sábados.

Si su estilo sirvió mucho para orientar a los forwards de entonces llevándolos a la acción eficiente de las combinaciones, más eficientes aun fueron las enseñanzas que impartió a los backs, con sus rechazos calculados y dirigidos. En su época era costumbre e de los hombres de defensa el empleo de la potencia sin medida. Se tenía Como mérito el enviar la pelota lo más lejos posible y el público aplaudía con entusiasmo cuando el rechazo se hacía en alto enviando la pelota a las nubes. Fue el precursor del juego científico moderno de que un rechazo debe ser un pase al half o al foward, eliminando el juego improductivo, de back a back.

LAS PIERNAS DE ALAMBRE Y EL HOMBRE GOMA

En aquella época, cuando la pelota venía de alto, se la dejaba picar o pasar. Sólo dos hombres la jugaban eficazmente con la cabeza, uno de ellos, el pelado Ratcliff.

Más que Jorge, hubo dos hombres que llenaron de espectáculo las canchas: S.U. Leonard y A. P. Watson Hutton; no actuaron al mismo tiempo, pues aquel precedió a este, y cuando Watson vistió la casaca albirroja, Leonard actuaba en Quilmes. Leonard era tan delgado que sus piernas eran pasto del comentario; la imaginación frondosa de los periodistas de ahora habría rivalizado en multitud de motes: entonces hubo una sola definición: se le conocía por el forward de las piernas de alambre. Era un gambeteador incorregible; se entretenía en recorrer la cancha sin desprenderse de la ball hasta que se la quitaran, lo cual era bastante difícil.

Su gambeta era corta y de múltiples recursos, Fue el primer gran gambeteador de los muchos que tuvimos y que seguiremos teniendo. Hacía la bicicleta, que perfeccionó más tarde Calomino, o algo que se le parecía mucho. Apilaba y seguía apilando, como dice Borocotó, en esquives cortos y rápidos, alguna vez marcó goles apilándose hasta al arquero…

Watson Hutton fue más espectacular aún. Delirio de grandes y chicos, sobre todo de chicos... Jugaba de taquito y cabeza y choteaba formidables sobrepiques. Para su época tenía un dominio extraordinario de la pelota. La levantaba con cualquier parte del pie y la llevaba a cualquier parte de su cabeza para jugarla o volverla hacia abajo. Hacia malabarismo y arqueaba su cuerpo con notable elasticidad: por eso lo llamaron el hombre de goma. Fue artista y goleador y digno hijo de su padre, si este fue pionero directivo de nuestro fútbol incipiente, aquel lo fue como ejemplar de la escuela preciosista.

LOS OTROS BROWN

Uno de los más famosos de la familia de Jorge, fue Ernesto, apodado "El pacífico". Era el de contextura más vigorosa dentro de una familia atlética. Jugaba fútbol como si fuese una penitencia a que lo obligaba Jorge; casi siempre desganado, duro, flemático. Ya dije que de half y forward ocupó todos los puestos, pero donde más se distinguió fue como hall izquierdo y centre-forward. Habitualmente estaba parado en el field como si estuviese clavado como una estaca. Hoy parece absurdo que un hombre pueda jugar así; entonces no y, a pesar de ello, desesperaba verlo con su flema inglesa al cien por cien cuando su team iba perdiendo. Sin embargo, alguna vez se irritaba y más de un arquero pagó el tributo yendo a la red a buscar una ball que nunca supo por dónde había entrado.

Tenía un shot formidable digno de sus notables pantorrillas. Recuerdo que una vez actuando contra Quilmes en la cancha de Porteño, vecina a la de Estudiantes, ambas sobre la Avenida Alvear, donde actualmente están los jardines del rosedal más próximos al Monumento de los Españoles, envió desde su puesto de la línea media un shot tan largo y potente que la pelota fue a pasar por sobre el travesaño y cayó en la otra cancha, donde Estudiantes jugaba contra Belgrano. Si llega a ir un poco más baja, todavía el arquero quilmeño estaría haciendo vista de ese shot de más de 60 metros. Carlos Brown fue back. Como Alfredo, era delgado y más bien endeble; acompañó a Walter Buchanan primero, y después, a Jorge, era la antítesis de éste; jugador jocoso y original, no estuvo al nivel de la técnica de su hermano, pero a veces rayó a gran altura: chingaba con frecuencia y en un match contra el Southampton, en el que fue héroe, un goal lo hizo él mismo por marrar la pelota. Tenía caprichos; en el recordado match usó un fez de color rojo.

Gran arquero cuya fama comenzó cuando a raíz de un match contra Alumni defendió el arco de Barracas, soportando un asedio formidable en el cual, atajando todos los shots a todos los ángulos.

Alfredo Brown, fue otro maestro del dribbling, aunque distinto a Leonard y a Watson. Gambeteaba más sobrio y largo, pero muy seguro y solía shotear con más fuerza que lo que hacía pensar su delgadez. Su mayor hazaña, y realizó muchas, fue conquistar el goal de la victoria de Alumni contra el Sud África, en 1906. Las crónicas lo describen así: "Avanza Weiss velozmente por su ala y al llegar a la línea de los backs esquiva hábilmente a Robison y avanza hacia el área penal efectuando un oportuno pase a Alfredo Brown, que se cierra sobre el arco sudafricano. Este con toda serenidad amaga a la derecha del arquero, pero envía la pelota hacia el ángulo izquierdo y vence totalmente a W. G. Brown, goalkeeper de Sud África. Iban 16 minutos del segundo tiempo y fue el único goal del match, resultado que fue celebrado como una apoteosis". En ese partido actuaron Jorge y Carlos Brown de back, Ernesto de centre forward, Alfredo de insider derecho y Eliseo de wing izquierdo.

Eliseo no fue un gran jugador, pero también se hizo célebre por la notable potencia de sus shots, algunos de los cuales rompieron travesaños. Se distinguió en este sentido, cuando pasó a jugar de centre forward y llegó a ser el terror de los guardavallas.

Hubo otros Brown: Tomás y Juancito, que no llegaron a sobresalir, pero en cambio hubo un primo, Juan D. Brown, que sustituyó U Carlos haciendo pareja con Jorge y fue una de las más célebres del Río de la Plata. Su actuación se prolongó desde 1906 hasta 1914. Formaron pareja en el Alumni y el Belgrano y en casi todos los matches internacionales, con performances seguras y parejas que fueron baluarte en las defensas argentinas de la época. Juan D. llegó a complementar a Jorge en tal forma como si hubiese nacido para jugar junto a su primo mayor. Juan, como más joven, siguió actuando por Quilmes, y en los internacionales hizo pareja con Chiappe, también con notable resultado.

Por la época y vistiendo la casaca de Alumni, jugó, habitualmente de centre-half, Patricio B. Browne, cuya e final demuestra que nada tenía que ver con los Brown. Fue también éste un jugador sobrio y tenaz que acompañó a Jorge en sus mejores campañas.

1906. Los que derrotaron a Sudáfrica. Carlos Brown, Jorge Brown, Alfredo Brown, Carlos Buchanan, F.B. Brown, J. Buruca Laforia. Sentados: C. Lett, Eliseo Brown, A.A. Mack, Ernesto Brown y G. Weiss.

OTRAS FIGURAS DE LA ÉPOCA CONSTRUCTIVA

Muchos son los cracks de principios de siglo que no alcanzo a recordar o valorizar bien, de manera que poco puedo decir de los hermanos Moore, de los Dickinson, de los Forrester, de Whaley, Buck Hooton, José Susán, Roland Lennie, Leslie, Morgan, Andreson, Firpo, Rodman, Tristán Gonzáles, Ginochio, Jacobs Grant, Murphy, Goodfellow, Vernet, Amadeo. Mack, Lawrie, Dillom, Hemann, Stocks, Campbell, Ross, Wood, Malbrán, los Diggs, Reeves, Cunningham, Fraser, Ruggeroni, Knight, Norris, Wells, Parr, Murray, Thompson, Holmes, Adcuri, Handen, Dónovan, East, Eteinback, Kilhberg, Stanfield, Dwyer, Lister, Mackenzie y tantos otros que en su tiempo gozaron de popularidad, pero que por no ser estrellas absolutas pasaron a segundo plano en los recuerdos.

En cambio ha nombres cuya mención los hará redivivos en la memoria de muchos ¿Quién de los viejos aficionados no se acuerda, como si fuese ayer, de Weiss, el winger derecho del Alumni'' Por su velocidad se le llamó "maquinita" y fue de los primeros en hacer las delicias de los espectadores con sus impresionantes rushes y notables centros?

Carlos Lett, insider izquierdo, también de Alumni, gambeteador elegante que tenía una vueltita desorientadora de las defensas y llevaba siempre un pañuelo en la mano. De Carlos Buchanan, de juego alocado, pero espectacular y eficiente dentro de sus rarezas. De Walter Buchanan, back de Alumni y Belgrano, que tenía la rara habilidad de ir retrocediendo y rechazando con seguridad siempre de costado. De Schutt, arquero de Estudiantes que rechazaba con certeros y poderosos puñetazos, o de un Paddy Mac Carthy, que efectuaba los rechazos con ambas piernas moviéndolas en forma similar a como lo hacen las ranas, y la ball se elevaba para volver a caer en el mismo sitio, creando un nuevo peligro para su valla. Larga tarea sería describir las características o hazañas de cada uno, pero antes de terminar esta referencia a las figuras destacadas de la primera época de nuestro fútbol, quiero detenerme ante tres crack, que compartieron con Jorge Brown los más altos escalones de la fama. Fueron ellos: José Buruca Laforia, H. T. Ratcliff y Alejandro Harris.

EL VASCO LAFORIA

Una de las grandes figuras de Alumni fue el puntero derecho, Weiss, notable por su velocidad. La foto lo muestra ya en su época de veterano.

Custodiaba el arco de Barracas una fi gura que llamaba la atención por su tipo e indumentaria. Era un mozo bajito, de tupido bigote negro. Custodiaba el arco con su cabeza cubierta con un chambergo negro, lo que parecerá muy curioso y, sin embargo, era en la época en que se estilaba cargar a los arqueros y al que se distraía lo hacían ovillo y lo enviaban al fondo de la red.

Este mocito, que nada tenía de inglés, se llamaba, como ya he dicho, José Buruca Laforia, que comenzó actuando en Barracas, culminó su carrera en Alumni y terminó su trayectoria en lndependiente, cuando este club todavía no actuaba en primera división.  Aunque argentino, se le llamaba vasco por su origen paterno, y se hizo célebre defendiendo la valla argentina frente a los profesionales ingleses o contra los uruguayos y rosarinos.

Pero su fama comenzó cuando a raíz de un match contra Alumni defendió el arco de Barracas, soportando un asedio formidable en el cual, atajando todos los shots a todos los ángulos, desde cualquier distancia y calibre, fue vencido una sola vez, cuando se hallaba caído y sin chance.

Su primer internacional fute contra los uruguayos por la Copa Lipton de 1902, en que tuvo poco trabajo debido a la superioridad argentina, que ganó ese match por 6 a 0, pero su prueba de fuego cuando cuidó los palos de Liga Argentina contra Southampton, en 1904, match que ganó éste por 5 a 3 y, no obstante ello, compartió con Jorge Brown los honores de la jornada., pues impidió un número mayor de goles realizando estupendas atajadas. Tenía una agilidad mayor que la que permitía imaginar su contextura y la que no tenía la disimulaba con una colocación impecable. Era de una serenidad imperturbable y notable por su seguridad de manos para contener tiros violentísimos, aun los ejecutados desde muy cerca. Pero donde llamaba más la atención eta en sus salidas del cubriendo a veces toda el área penal y hasta saliéndose de ella con una seguridad extraordinaria. Su valentía rayaba en temeridad saliendo al encuentro de los forwards y quitándoles la pelota de los pies cuando la iban a jugar con el goal inminente. Su predilección en salir del aren tuvo que combatirla Jorge Brown con continuas amonestaciones y cuando actuó en Alumni fue más parco en hacerlo, pero en esas salidas fue donde más se lució el primer gran guardavalla argentino. cuya fama todavía se recuerda como si fuese de ayer mismo.

EL PELADO RATCLIFF Y CABECITA DE ORO

No pertenecían al ídolo argentino, y por eso mismo es que su fama se cimentó en sus propias virtudes. Me refiero a Ratcliff, el centre half del Belgrano, y Alejandro Harris, back derecho de Estudiantes. El primero fue, rara avis, un hall científico que, juntamente con el segundo fueron de los pocos que empezaron a difundir en nuestras canchas el juego de cabeza. Se conocía a aquél por el pelado Ratcliff, por su calva que, hace poco, en una reunión de viejos jugadores se permitió decir: Antes yo era el pelado Ratcliff, ahora veo que somos muchos los pelados. El segundo, de cabello rojizo, tenía como apelativo: "Cabecita de Oro", en el doble sentido de su color y de la manera notable con que la utilizaba.

En aquella época, cuando la pelota venía de alto, se la dejaba picar o pasar. Sólo dos hombres la jugaban eficazmente con la cabeza, y por eso se lucieron y llamaron poderosamente la atención. Jugando Estudiantes se deseaba que la ball fuese bombeada, pues se quería ver a Cabecita de Oro rechazándola eficazmente de cabeza, y si era Belgrano, allí estaba Ratcliff poniendo su pelada para que la ball rebotase en ella y fuese a parar a los pies de otro jugador de Belgrano en un calculado pase. Grandes maestros y precursores, siempre se conserva un grato recuerdo de los espectaculares cabezazos del pelado Ratcliff y de Harris, Cabecita de Oro.

CODICIADO POR EL FÚTBOL PROFESIONAL INGLÉS

JOSÉ VIALE Y EL EVERTON

José Viale, el extraordinario winger rosarino que llamó la atención de los futbolers profesionales ingleses por su mero juego de alta calidad y sumamente efectivo.

En 1909 nos visitaron simultáneamente dos teams profesionales ingleses: el Everton de primera división y el Tottenham Hotspur que había ganado el ascenso de la segunda. Frente a ambos actuó el famoso winger izquierdo rosarino José Viale y lo hizo tan bien, demostrando condiciones tan excepcionales para el juego, que los maestros del deporte, antes de regresar a Inglaterra le hicieron una tentadora oferta para contratarlo. Viale rechazó el ofrecimiento, pero, de cualquier modo, ese episodio fue el primer anuncio del valor que ya íbamos alcanzando en el perfeccionamiento del juego.

Viale era una gran figura de nuestro fútbol, pero no única, y si a él se le veían condiciones para desempeñarse con buen éxito entre los maestros, había otros players nuestros que también podían hacerlo.

Sin embargo, por entonces no llegamos a comprender el verdadero significado que ese hecho tenía para la valorización del fútbol Rioplatense en el concierto mundial y tuvimos que esperar 15 años más para apreciarlo en debida forma.

 

PÁRRAFOS FINALES

Arnoldo Watson Hutton, el centre forward del famoso Alumni, fue eximio malabarista y potente shoteador, figura con gran personalidad y mayor atracción.

Era mi propósito en el presente artículo  historiar o recordar a las grandes figuras de nuestro fútbol de todas las épocas. El referirme solamente a las de la primera época, me insumió todo el espacio de que dispuse. Esto no significa que termine bruscamente el terna. Lo creo suficientemente interesante como para continuarlo, haciendo referencia a los cracks que brillaron en las épocas posteriores más cercanas y por ende más conocidas de nuestros aficionados.

No me despido del tema, sino que le digo hasta pronto; pero antes de hacerlo voy a tener un ligero recuerdo para algunas estrellas rosarinas y uruguayas de aquel entonces. Los hermanos Le Bas, Jewell, los Wells, Parr y otros sobresalían en Rosario, hasta que aparecieron dos figuras que no tenían apellido anglosajón. Una de ellas es el padre del fútbol rosarino, como Jorge Brown lo es del porteño; me refiero a Zenón Díaz, que durante muchos años, aun siendo un veterano siguió defendiendo los colores rosarinos desde su puesto de fullback derecho. No era de juego lucido y espectacular, pero su sobriedad y eficacia lo hicieron columna fuerte de los seleccionados de Rosario y muchas veces de los argentinos.

La otra, consagrada en todas las canchas, fue la de José Viale, winger izquierdo cuyo shot, notable por su puntería y potencia, más de una vez dio la satisfacción del triunfo en luchas difíciles y de grata recordación. Las corridas de Viale fueron famosas como las de Weiss, pero con la superior ventaja de que las de aquél, muchas terminaban su trayectoria en la red del arco adversario. De los uruguayos, cuyos progresos corrieron parejos con los nuestros, recuerdo de la primera hora las figuras de los hermanos Céspedes, de los cuales Bolívar fue el más completo y brillante; de los backs, J. C. Bertone, Boston Reyes y Carve Urioste; del gran guardavalla Saporiti, que tenía la rara habilidad de rechazar con los pies con sorprendente seguridad; de los hermanos Camacho, de Mañana, del brillante forward Juan Pena y de la excelente pareja derecha Cuadra y Rincón.

CHANTECLER (1938)

Por Redacción EG: 16/10/2018

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