LAS CRóNICAS DE EL GRáFICO

1975. Erico con Scotta, diálogo de gol

- por Redacción EG: 18/04/2018 -

El día que Héctor Scotta con 48 goles superaba el récord de goles en una temporada que sostenía Arsenio Erico, El Gráfico los reúne y registra un diálogo que tuvo la misma grandeza de sus récords.

ARSENIO ERICO (47 GOLES EN 1937) – HÉCTOR SCOTTA (48 GOLES EN 1975)

La misma tarde que los juntó la historia, los juntó El Gráfico

El domingo a las cinco menos cuarto comenzaba otro Boca - San Lorenzo. Treinta segundos más tarde, Héctor Horacio Scotta empataba el récord de Arsenio Erico al convertir su gol N°47. Casi a las cinco y veinte con un zurdazo desde afuera del área se autocoronaba rey absoluto de los goleadores.

Terminó de bañarse a las siete menos diez. A las ocho y cinco de la noche lo juntamos con Arsenio Erico. Un apretón de manos. Dos sonrisas. Francas. Espontáneas. Y este diálogo.

ERICO: -Te felicito, pibe… Así que vos sos el Gringo Scotta. Entrá. No tengas miedo que no te voy a comer. Al contrario. Quiero que hablemos de un montón de cosas.

SCOTTA: -Gracias. Gracias, señor. Es que estoy un poco nervioso, ¿sabe? ¡Qué sé yo! Batir su record y que me reciba en su casa. Todo el mismo día. ¿Tiene teléfono? ¿Me lo presta? Hola, vieja… Mirá, estoy en la casa de Arsenio Erico. Sí. En serio. Voy a llegar un poco más tarde. Un beso a los chicos. Después te cuento…

SCOTTA: -Me alegro de conocerlo. Usted sí que fue un goleador fabuloso…

ERICO: -Tenía que ser así. El tipo que me sacara el record tenía que ser así. Sencillo y humilde. Como en mis tiempos. Contame cómo fueron tus goles.

SCOTTA: -Movimos y enseguida le hicieron foul al pibe Gauna como a treinta metros del arco, un poco a la derecha. Puse la pelota, y como los jugadores de Boca no se decidían a hacer la barrera me apuré y le di de derecha, abajo. No salió muy fuerte pero se metió pegadita al palo derecho. Eso me tranquilizó. Me sacó de la cabeza el problema que se podía presentar si pasaban los minutos y no la embocaba. El otro fue más fácil y más increíble. Agarré una pelota por el medio, me fui abriendo para la izquierda y cuando llegaba casi al área me apareó La Fuente. Le di zurda y abajo. Cuando la vi pasar entre Biasutto y el palo creí que me moría. ¡Qué manera de gritarlo! ¿Y el suyo Erico? ¿Cómo fue?

ERICO: -Perdíamos con Racing 1 a 0. Reuben puso el empate y después marqué el segundo. Ya tenía 46 goles. Por ahí Funes se lleva por la izquierda arreándose al half y piqué por el medio. Es que siempre la terminaba igual y esa vez no cambió. Cuando venía el pase, el arquero Novara salió a buscarla, pero llegué antes. La agarré con el empeine, casi con la punta, todos los periodistas dijeron que fue un golazo. Ganamos 3 a 1.

SCOTTA: -¿Era más difícil jugar en esa época? ¿Cómo se entrenaban? ¿Se concentraban? ¿Tenían dietas especiales el día del partido?

ERICO: -Yo no sé si era más difícil o más fácil que hoy. Lo que sí te puedo asegurar es que el fútbol era más alegre. Jugábamos por el placer. Imaginate. Entrenábamos martes y jueves y no había director técnico. El que manejaba la cosa era el profesor de cultura física. Y nada de fútbol en la semana. A lo sumo 15 o 20 minutos los jueves. El domingo salíamos a la cancha con unas ganas de jugar que nos moríamos. Y, por supuesto, la rompíamos. Claro, yo tenía de compañeros a Maril, De la Mata, Sastre, Zorrilla. Tenías que ser muy tronco para no jugar con esos tipos. Y nada de dietas ni cosas raras. El sábado a la noche tomábamos nuestro vermut, después cena con vino, lotería hasta la una de la mañana y el domingo también almorzábamos con vino.

SCOTTA: -¡Mama mía! Si ahora llegamos a hacer eso nos morimos. Nos tienen a churrasquito, jugos y frutas naturales. Además no me concentro. Lo hablé con Rendo y me entendió. YO empiezo a vivir el partido desde el sábado y la concentración me mata. Los nervios, ¿sabe? En mi casa es diferente. Duermo bien, me despreocupo y llego fresquito al partido. Yo sé que el fútbol es mi trabajo y no quiero dar ventajas, ¿vio?

ERICO: -Vos sos como los de mi época: humilde, trabajador, sencillo…

ERICO: -Vos sos como los de mi época: humilde, trabajador, sencillo…

ERICO: -¿Me permitís un consejo? No tenés que tomar el fútbol como un trabajo. Es fútbol, es diversión, es alegría… Eso sí. En la cancha tenés que matarte, no aflojar ni un cachito, si no, mejor no entrar. Antes no conocíamos las infiltraciones ni las contracturas. Ahora leo que fulano está contracturado, que mengano jugó infiltrado… Yo le pegaba bastante fuerte con la derecha y metía sin asco aunque me doliera. Y cabeceando… te metían cada codazo… Pero no se podía aflojar. Si nos estábamos divirtiendo…

SCOTTA: -Usted es igual que yo. La derecha es mi mejor pierna, pero no le doy bien. Fuerte y nada más. Y para cabecear soy medio duro, aunque también hice goles con el bocho. ¿No se enoja? Explíqueme cómo le pegaba usted y cómo cabeceaba, así yo después practico y trato de mejorar.

ERICO: -Humildes como vos deben quedar pocos. Por eso triunfas. Por eso sos el goleador más grande de la historia. Mirá, hay que acostumbrarse a arquear el pie para entrarle justo a la pelota. Tenés que sentirla plena contra el botín. Y darle y darle con pelota en movimiento y de media distancia. Aunque erres. Aunque se vayan a la tribuna. Que los silbidos no te molesten nunca. Y para cabecear también. A la pelota hay que ir a buscarla, enfrentarla. El secreto está en el salto. Afirmate bien y elevate. Vas a ver cómo se sorprenden todos.

SCOTTA: -Con lo que usted me enseñó, ahora voy a mejorar el cabezazo… ERICO: -No lo olvides nunca: el fútbol no es un trabajo, es una diversión.

SCOTTA: -Con lo que usted me enseñó, ahora voy a mejorar el cabezazo… ERICO: -No lo olvides nunca: el fútbol no es un trabajo, es una diversión.

SCOTTA: -¿Sabe, don Erico? Me quedaría hablando toda la noche. De las canchas, de las marcas a presión, de los rivales difíciles… Qué sé yo… De todo, ¿vio? Para que me enseñe, para que me aconseje, para seguir aprendiendo… Pero son como las diez de la noche. ¿Me promete que otro día nos juntamos para seguir charlando?

ERICO: -Pibe, ésta es tu casa. Vení cuando quieras. Pero nunca te olvides de esto: EL FÚTBOL NO ES UN TRABAJO, ES UNA DIVERSIÓN…

La historia los juntó en la tarde. Por la noche El Gráfico los juntó para usted. Y el diálogo tuvo la misma grandeza de sus records.

El paraguayo Arsenio Erico de Independiente, con 295 goles, es el mayor goleador de la historia del futbol argentino. Encabezó la tabla en tres torneos consecutivos: 1937,1938 y 1939 (foto tomada el 25 de octubre de 1937)

El gringo Héctor Scotta, en San Lorenzo, fue máximo artillero en los Torneos Metropolitano (32 goles) y Nacional (28 goles) de 1975.

JUAN CARLOS MENA (1975)
Fotos: CARTIER

Por Redacción EG: 18/04/2018

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