LAS ENTREVISTAS DE EL GRáFICO

Javier Mascherano, 100x100: "No hay peor crítico que yo mismo"

- por Diego Borinsky: 04/01/2018 -

Emblema histórico de la Selección Nacional, habla de su infancia, Barcelona, Messi, el bullying que le hizo Gallardo, las finales perdidas con Argentina y su futuro, entre otros temas.

Contra Nigeria fue capitán por la ausencia de Messi y llegó a su partido 141 con la Selección, a 2 de Zanetti.

1 De joven te quedabas hasta la madrugada en la barra de los boliches hablando de fútbol. ¿Verdadero o falso? Ha pasado, sí, ha pasado (risas). Yo me fui muy chico de San Lorenzo y cuando volvía algún fin de semana y salía a bailar a Doppo, el boliche más conocido, me encontraba con un montón de amigos y al final, terminaba hablando de fútbol. De sacar a bailar a una chica, ni ahí. Igual, a los 16 años me puse de novio con Fernanda, que hoy es mi mujer, así que la que se aburría era ella.

2 En el día a día en tu casa, ¿sos serio o sonreís seguido? En la intimidad, soy de joder y de reírme de mí mismo. “No puedo ser tan burro”, suelo decir. En casa, bromeo con las nenas, ellas me cargan, la más chica me dice “calvo”, no soy un padre que pretende generar ese respeto reverencial que existía antes.

3 En el casamiento de Messi, te imagino en un rincón, sin participar de los pogos. Todo lo contrario, ahí soy un descontrolado. Como bailando soy malísimo, porque no agarré el hábito de joven, tengo que armar quilombo porque para lo otro no me da.

4 ¿Cómo conquistaste a Fernanda? La conocí de chico, mi grupo de amigos se juntaba con el de ella, y en diciembre del 2000, con 16 años, me animé. Fue en el boliche, dejé un rato la barra e hice de tripas corazón, porque con mi aspecto mucho no podía conquistar. El que nos mató a todos fue Pablo Zabaleta, que le propuso matrimonio a su novia en la Torre Eiffel. Puso la vara muy alta, eso no se hace.

5 En la previa a la final del Mundial 2014, ¿qué chances creías que teníamos de ganarla? Lo veía 50 y 50, no sé si por la confianza que teníamos en lo nuestro, o porque siempre tuvimos claro cómo jugarle a Alemania. Sabíamos que colectivamente ellos eran mejor que nosotros, que iban a tener la pelota, pero que nosotros podíamos controlar tácticamente el partido esperándolos y saliendo de contra. Fuimos con toda la confianza a jugar la final. A mí me pasó algo muy loco: disfruté muchísimo el calentamiento y el partido. Era como decir: llegamos a la instancia que soñamos tantas veces, hoy el mundo se paraliza para vernos. Yo ya me había vuelto antes del Mundial tres veces (una como sparring) y terminaba viendo la final en mis vacaciones. Así vi el gol de Iniesta a Holanda: en un hotel, de vacaciones. Era la chance de ganar un Mundial. Y en Brasil. Demasiado lindo para que fuese verdad.

6 ¿Qué fuiste sintiendo durante los 120 minutos? Al principio nos costó, fuimos de menor a mayor, y en el ST y durante el alargue sentí que lo ganábamos, porque el partido se jugaba como queríamos nosotros: replegados, sin que nos pudieran hacer daño, robando y contraatacando. Tuvimos 3 chances claras y un par de arranques del Pocho que insinuaron peligro. Físicamente el equipo nunca sufrió, en los últimos 10 minutos estábamos cansados, ellos también, algo lógico, hasta Schweinsteiger se acalambró un par de veces.

7 Y el gol llegó fuera de contexto. Una jugada aislada, no nos estaban peloteando ni mucho menos. Ni Pablo (Zabaleta) ni yo llegamos a cubrir el centro, pasó justo por el único hueco por el que podía pasar, y después Göetze la paró de pecho y definió en medio segundo, pegado al palo y por 20 centímetros no la agarró Chiquito. La vi entrar desde el piso, porque me había tirado a tapar el centro, y encima se me vinieron los alemanes a festejar al lado. En ese instante se te derrumba todo, te das cuenta de que el sueño se terminó, era prácticamente imposible empatarlo. Haber estado tan cerca de la Copa del Mundo, haberle pasado a 20 centímetros, verla y no poder tocarla, es una angustia que no se irá nunca.

Su primer grito celeste y blanco, a Venezuela, en el Sudamericano Sub17.

8 ¿No se fue aislando Messi en ese Mundial, a diferencia del Barcelona, donde tiene muchas opciones de descarga? Leo entendió que el equipo necesitaba eso para avanzar. Contra Nigeria se nos lesionó el Kun y volvió contra Holanda; Fideo se desgarró con Bélgica, es decir, que perdimos jugadores muy ofensivos y, entonces, Alejandro optó por hacer un planteo más defensivo. El Pocho es delantero, pero te trabajaba más que Kun en la marca, Enzo lo mismo en relación con Di María. Es decir: nos tuvimos que adaptar a lo que había y por eso se priorizó el aspecto defensivo. Tampoco sé cómo hubiese terminado la historia si le jugábamos palo y palo a Bélgica y Holanda.

9 Empecemos de nuevo: ¿quién es Javier Alejandro Mascherano? Un hombre que se ha dedicado a la profesión de futbolista y que la vive lo más intensamente posible. Y, sobre todo, una persona muy tranquila, sencilla, familiera, que necesita poco para ser feliz.

10 ¿De pibe ya eras El Jefe? Mi apodo de chico era Popi, de Popo, que era como le decía a la pelota. De chiquito era fácil convencerme con un regalo: andaba todo el día detrás de una pelota. Empecé a jugar a los 3 o 4 años, cuando acompañaba a mi hermano Sebastián, que me lleva 8, y me metía en el medio de sus partidos. Ahí me pusieron en la categoría 82, con chicos 2 años más grandes que yo, y era muy pesado con el tema del fútbol. Jefe no tiene nada que ver conmigo. Sinceramente lo digo. En mi vida privada, soy cero mandón, en casa no mando para nada (risas). No soy una persona que se pone nerviosa ni que se suele meter en líos.

11 Jefe sí te simboliza adentro del campo, como en esa foto desafiando a los belgas de Brasil 2014. Te soy sincero: son actos que me avergüenzan, doy una imagen que no me gusta para nada. Aparte no soy así, pero muchas veces la pasión por este deporte te lleva a convertirte en algo que no sos. Yo no soy de pelearme en la cancha, me gusta ordenar y hablar con mis compañeros, pero con los rivales intento no tener diálogo, aunque si me buscan y estoy caliente, entro. Después, me da vergüenza verme protestándole al árbitro con la cara desencajada.

12 ¿La barba que te dejaste hasta que clasificamos era una promesa? No soy de hacer promesas. Acostumbrado a verme siempre igual, un día me la dejé, y creció, hasta que mis hijas me amenazaron con no darme más besos. Y a Brunito, de 5 meses, también le molestaba, así que me la saqué. En casa mandan las nenas, eso está claro. Lola (11) y Alma (8) siempre me terminan convenciendo, viste cómo son las mujeres, ¿no? Tienen esa facilidad.

13 ¿Tenés algo de “Cabral soldado heroico”, como nativo de San Lorenzo? Está claro que mi manera de jugar siempre tuvo más que ver con las ganas que con el talento (risas), pero bueno, también para llegar hasta donde llegué, algo de talento debo tener. Siempre me identifiqué con ese pundonor y esas ganas, y ya es una característica mía, pero no creo tener algo de Cabral, para responderte.

14 ¿Qué ocurrió para que pasaras de ser un 9 con buen disparo en el club Alianza a ser defensor central en el Barcelona? ¡Yo también me pregunto qué pasó para haber retrocedido tanto! (risas). No sé, pero igual no me quejo, no creo que la historia hubiese terminado bien jugando de 9, no tengo mucha facilidad para meter goles. El gran cambio en mi estilo se empezó a ver en River. Al llegar al club era un jugador sin quite, un mediocampista de ataque, pero en la Sub 17 me di cuenta de que para eso no me iba a alcanzar, porque había jugadores con más calidad que yo, entonces me decidí a mejorar en lo defensivo.

15 Pero el que te cambió de delantero a volante fue tu viejo. Sí, yo era un 9 rápido, y para mi edad le pegaba fuerte a la pelota. Jugábamos en cancha de 7, había muchos chicos adelante, y faltaban en el medio, entonces mi viejo me empezó a poner ahí. Tenía 10 años, el club era Barrio Vila. Mi viejo siempre fue un loco del fútbol y tenía buena visión.

La banda de River en la Selección Juvenil: Argüello, JP Carrizo, Sambueza, Menseguez y Mascherano.

16 En algunas notas leí que eras hincha de Central y en otras, de River. ¿De quién sos? La realidad es que siempre fui hincha de River, tengo fotos de chiquito con la camiseta, aunque por Central simpaticé también un poco. Cuando llegué a River, como me daba pudor decirlo para no quedar como vende humo, declaré que era hincha de Central. Algo había, pero siempre fui de River y se fortaleció cuando me tocó defender la camiseta. En mi casa, mi viejo es de Boca; mi mamá, de Newell’s y mi hermano, de River y de Central, porque jugó en las inferiores.

17 ¿Quién era tu ídolo? Nunca tuve ídolo, cuando crecí, empecé a mirar a Makelele, por la posición, y por supuesto viví la última etapa de Maradona en los Mundiales del 90 y 94. Era fanático del fútbol más que de un jugador, de mirar partidos todo el tiempo. Cuando tenía 10 años y mis amigos me invitaban a salir a jugar a la tarde, yo me quedaba a ver un partido de Champions. Me conocía todos los equipos de memoria, tenía esa locura.

18 “Si juego bien acá, alguien me va a ver”. Sí, se lo dije a mi viejo cuando elegí Renato Cesarini antes que Central o Newell’s. Había recibido llamados de ambos para probarme y no quise ir, influenciado por la experiencia que había vivido mi hermano, que estuvo un par de años en inferiores de Central. Era defensor central por izquierda, como terminé yo, y vivió situaciones injustas. El Indio Solari me invitó a conocer Renato y me gustó el club, la manera de entrenar y la cantidad de canchas que había. Mi viejo me preguntó qué quería hacer y aunque quizás el camino iba a ser más largo, me incliné por Renato, pensando en que si jugaba bien, alguien me terminaría viendo.

19 ¿Tenías dos horas de viaje todos los días? Dos horas en el primer colectivo y después media hora más en el que me dejaba en Renato. Dos horas y media de ida, y dos horas y media de vuelta. Iba al colegio a la mañana, les daba mis carpetas a unos amigos que vivían cerca de casa, salía rajando, almorzaba un sánguche de milanesa en el colectivo, me entrenaba a la tarde y estaba en casa otra vez a las 9 de la noche. Aguanté así un año, porque el colegio se me iba de las manos, y al siguiente me fui a vivir a la pensión de Renato.

20 Tu primera vez en el predio de AFA. Jugaba el Sub 23 de Samuel, Román y Aimar un partido en cancha de Gimnasia contra Polonia, preparatorio del Preolímpico de Londrina. Fue a fines del 99, Argentina ganó 6-0 o 5-1, a mí me llevó el Indio Solari desde Renato. Entré al vestuario, vi el partido y de regreso al predio pasamos a comer por una parrilla. Me senté con esos monstruos que miraba por la tele, ya eran todos figuras en el fútbol argentino, me trataron muy bien. Me moría de vergüenza, solo abría la boca para comer. Llegamos tarde al predio, me pusieron en la habitación con Maxi (Rodríguez), me metí en la cama y me fui a dormir sin emitir sonido.

21 “Soy un desastre”, le decías a tu viejo en tus inicios en las inferiores de River. ¿De dónde sale esa autocrítica tan feroz? De mí, de la alta autoexigencia que tengo conmigo mismo, por eso cuando me preguntan por las críticas de afuera, te puedo asegurar que no hay peor crítico que yo mismo. Si repasás mis declaraciones, vas a ver que en muchas ocasiones lo hice público. Equivocarse es humano y uno no tiene por qué esconderlo o tratar de hacerse el tonto cuando se equivoca. Hay que reconocerlo y, sobre todo, aprender de los errores. Para pedirle a los demás, primero me tengo que exigir a mí mismo.

22 ¿Pensaste en irte de River cuando no te llegaba el debut en Primera? Varias veces. Llegué a River en el 2000 y al año siguiente, con 17 años, me entrenaba con el plantel profesional. De ahí, hasta debutar en Primera, a mediados del 2003, se me hizo eterno. Veía que había muchísimos jugadores en mi posición, que no se hacía el hueco, y, encima, cuando iba a la Sub 20, la mayoría de mis compañeros ya jugaba en Primera, y todo eso me daba vueltas en la cabeza. Pasaba mucho más tiempo en el predio de la AFA que en el de River, porque me entrenaba con la Sub 17, la Sub 20, la Sub 23, era sparring, y así era difícil. A principios de 2003 volví de una gira con la Selección de Bielsa, vi el panorama y fui a hablar con Aguilar: le pedí que me dejase ir a préstamo a otro club. Me contestó que estaba loco, que no había ninguna chance. Unos meses después, debuté en Primera.

23 ¿Conocés algún caso, además del tuyo y el de Mammana, con debuts primero en la Selección y luego en el club? No sé si Theo Walcott, pero la gran coincidencia es que Mammana entró por mí en ese partido con Eslovenia previo al Mundial de Brasil, y que además se jugó en el estadio Unico de La Plata, que es donde yo había debutado con la Selección de Bielsa en 2003. Increíble, ¿no?

24 ¿Qué te dijo Bielsa el día del debut y cómo recordás tu primer partido en River? Marcelo me pidió que hiciera lo mismo que hacía como sparring, que la confianza que tenía en mí era por los años que llevaba viéndome entrenar. Después, me dio conceptos sobre el rival que enfrentaba, porque tenía la metodología no solo de dar la charla grupal, sino también una individual. Mi debut en River fue en la primera fecha del Apertura 03, contra Nueva Chicago en casa, entré en los minutos finales para aguantar el 1-0. Había una gran emoción porque era el regreso de Salas. Para mí fue un día muy especial, era concretar el sueño que tenía desde que había llegado al club y, sobre todo, una liberación después de estar jugando dos años en la Reserva.

25 ¿Estuviste cerca de fichar por el Real Madrid? No sé qué tan cerca, pero hubo un contacto del Director Deportivo con mi representante en 2004, cuando estaba en las Olimpíadas de Atenas, y no sé qué pasó. El destino terminó siendo el opuesto seis años después, las vueltas de la vida.

26 En River metiste un gol, pero un golazo, en la Libertadores y contra el Olmedo, parece un chiste. Ja, ja, fue lindo gol, sí, ayudaron muchos los rivales que se iban abriendo, mientras avanzaba. Hermoso recuerdo, ganamos 3-2, ya sabés que no soy de meter muchos goles, mirá lo que me costó en Barcelona.

Con Lucho Gonzales, uno de sus amigos del fútbol, en River (2004).

27 “Si se va Mascherano, no vamo’ a llorar, algún día, algún día volverá…”. Ufff, qué momento, día de emociones fuertes contra Huracán de Tres Arroyos en el Monumental, de sensaciones encontradas. Sentía mucha tristeza por irme, sinceramente no estaba convencido, pero formaba parte de un paquete, y si no se hacía una operación, se caían las otras. Un grupo inversor nos compraba a Maxi López, a Lucho González y a mí, y no tenía opciones. Lo hablaba mucho con Leo (Astrada) y Hernán (Díaz), les decía que no sentía la necesidad de irme, pero cuando llega una oferta así para un volante central y atada a otras ventas… Por otro lado, esa tarde sentí una gran alegría, porque habiendo jugado solo 2 años y ganado un torneo local, que la gente me despidiera así era especial, fuerte.

28 Esa tarde se te vio llorar. Das imagen de duro, pero sos de lágrima fácil, ¿o me equivoco? Sí, soy bastante sensible y me suelo emocionar. Soy de lágrima fácil, y esa tarde se me escaparon varias.

29 Al año volviste al Monumental para jugar octavos de Libertadores con el Corinthians y te expulsaron. Ahí me ovacionaron, no me putearon (risas). No fue el mejor recuerdo volver así, más allá del cariño de la gente. Mi partido no fue malo, fue malísimo, y ahí estuvo astuto Marcelo (Gallardo), porque la segunda amarilla me la hizo sacar él, exagerando una caída. Me trajo complicaciones en Brasil, decían que me había autoexpulsado a propósito, incluso algún que otro hincha me vino a decir alguna cosita.

30 Encima los hinchas te ovacionaron con la expulsión. Fijate que en vez de salir para el vestuario, lo hice por el lado de enfrente y tuve que dar toda la vuelta por detrás del arco, del desconcierto que tenía. Esa noche el partido me desbordó, estaba totalmente ido.

31 ¿Por eso que viviste no quisiste saludar a la gente de River en la entrada en calor de la final del Mundial de Clubes? Exacto. Entiendo a la gente que lo pudo haber tomado como una falta de respeto, y quizás fue un error, pero no quería comprometerme emocionalmente. Cualquier gesto puede ser tomado para cualquier lado, y habiendo vivido lo que viví con Corinthians preferí aislarme. El hincha es hincha, pero ¿cómo voy a tener yo alguna razón para faltarle el respeto a la gente de River, con todo lo que me dio River? En esa entrada en calor, me repetía a mí: “Tratá de no irte, de no comprometerte emocionalmente, porque te vas a mandar una cagada, estás jugando de central, y que no sea justamente hoy que perdamos por culpa tuya”. Venía pensando eso desde que Alario le metió el gol a los japoneses en la semifinal.

32 ¿Cómo surgió el apodo Jefecito? Me lo puso Olé en una nota en la que nos juntó con Astrada y me elegían como el sucesor. Con Leo tuve una relación espectacular de entrada, era como un hermano mayor para mí. El jugaba poco con Ramón y entrenábamos juntos los domingos con los que no jugaban y ahí empezó una relación espectacular que sigue hasta hoy, que nos hablamos seguido. Cuando lo vi entrar a Leo por primera vez al vestuario, entendí por qué le decían El Jefe, el respeto que imponía. Yo no tengo esa característica, aunque muchos crean que sí.

33 ¿Qué es una fractura por estrés, como la que sufriste en Corinthians? Salí de River a Corinthians y como estaban en pleno campeonato no paré. Me empezó a doler el pie y rengueaba; al principio, los últimos minutos de cada partido, luego el dolor se fue incrementando y me molestaba en el entretiempo, después llegaba a casa y no podía caminar. Terrible dolor en el empeine, pero no quería decir nada en el club por la obligación que sentía: recién llegaba y habían pagado mucho dinero. Me llegaron a decir “manco”, que en portugués es “rengo”, pensaban que venía así de fábrica (risas), hasta que en un partido con el Inter me desgarré el isquio por correr desestabilizado y le pedí al doctor que me hiciera un estudio del pie y ahí saltó una necrosis terrible. Al no parar se produjo esa fractura por estrés: el hueso quería curarse y yo no lo dejaba. Me operaron en Argentina y estuve ocho meses parado. Volví justo para el Mundial 2006.

34 ¿Irte de una práctica, como hiciste después de una patada de Marcelinho Carioca, fue un pecado de juventud? Totalmente. Era un momento en que las cosas no estaban bien en Corinthians conmigo y ni con Carlitos (Tevez), pero no debí reaccionar así. Nos pusieron unos días de suspensión.

Al año siguiente de irse, en 2006 volvió al Monumental con el Corinthians, y Gallardo ayudó para que le sacaran la segunda amarilla, exagerando una falta. El estadio lo ovacionó mientras salía.

35 Cuando Maradona dijo “Mascherano más 10”, ¿no te dio un poco de vergüenza por Messi? ¡¿Un poco?! Me dio una vergüenza terrible, como cuando anunció que sería el capitán. Siempre me dio vergüenza que la gente me alabe desmedidamente, lo digo con sinceridad, no por demagogia ni falsa modestia. Pero bueno, lo tomé como parte de la forma de hablar de Diego, con sus exageraciones, y como una muestra de cariño más que nada. Nunca me lo creí.

36 ¿Te sorprendió que te eligiera capitán con 24 años, cuando en casi todas las Selecciones el capitán tiene cerca de 30? Me sorprendió muchísimo no solo por mi edad, sino porque había gente con más experiencia que yo. Me daba pudor por Pupi (Zanetti), y por eso, en la primera convocatoria, le fui a hablar, sentía que él debía ser el capitán y se lo dije. Pupi me pidió que me olvidara. Por otro lado, no podía rechazar la confianza que me daba el DT eligiéndome capitán.

37 ¿Conocés otro caso de un jugador que haya perdido cinco finales con su Selección: 2004, 2007, 2014, 2015 y 2016? Soy el de las 5 finales perdidas, sí (risas), no conozco otro caso. Así es el fútbol, porque también he ganado muchísimos títulos, pero te cuentan las que perdés, es parte de nuestra profesión. Por otro lado, no es normal perder 3 finales a los penales (sic), es más lógico ganar 2 y perder 1 o al menos ganar 1, y tampoco es habitual perder una final en un alargue, porque en general terminan empatadas, los dos se cuidan. Es lo que estaba escrito para mí, ojalá que todavía quede un capítulo más.

38 La del 2004 en Perú fue realmente increíble. En el banco ya estaban celebrando, era el segundo minuto de descuento, y de golpe Adriano bajó una pelota, dio la media vuelta sin mirar al arco y la clavó. Increíble. Fue la primera final que perdí, jamás imaginé que luego vendrían otras cuatro. Con el tiempo aprendí que siempre se puede estar peor, que nunca sabés dónde está el fondo.

39 En la última jugada de los 90’ contra Chile, en la Copa América 2015, Higuain se pierde el gol y vos te tiraste al pasto, te desplomaste, ¿olías la derrota? Es que cuando se enfrentan dos selecciones tan parejas en una final, porque Chile era un muy buen equipo, si no, no hubiera llegado a dos finales seguidas, es muy difícil sacar una gran ventaja. Y en esa jugada vi tan claro el gol que ya estaba preparándome para celebrarlo, y de golpe pegó en el costado de la red. Ya no había tiempo para más, era gol y gritar campeón. Por eso me tiré. En el alargue regulamos los dos, porque pensás: si no lo pude ganar, mejor no perderlo y vemos qué pasa en los penales.

40 En la final del año siguiente no pensaron lo mismo, imagino. No, claro, no queríamos ir otra vez a los penales, sabíamos que ellos tenían una ventaja, que era nuestro nerviosismo. Además, en la semi contra Estados Unidos nos salieron todas en el arco de enfrente, pero se lesionaron Augusto (Fernández) y el Pocho, y tanto Ever como Fideo llegaron en una pierna a la final, demasiada mala suerte para el partido decisivo.

41 Ya tenés un máster hecho en “explicaciones de derrotas increíbles en finales con la Selección”. No lo tomo así. Me tocó vivir esto en la Selección hasta ahora, y no tengo problemas en decirlo. Entiendo que en esta profesión ganás y perdés, y a mí, lamentablemente, me tocó perder mucho con la Selección, tampoco saco a relucir que gané dos medallas olímpicas. Después, no podés pensar en buscarle un porqué a todo, a veces las cosas no tienen explicaciones, pasan porque pasan.

42 Después de la final en Chile, hablaste de “karma” y “tortura”, pero decidiste seguir, ¿por qué? Porque uno cree que la que viene le va a tocar. Tras perder en Estados Unidos, que Messi anunció que se iba, el Tata me dijo: “Ustedes no tienen ningún motivo para dejar de venir. ¿Por qué? ¿Cuál es la falta que cometieron?”. Me sugirió que como uno de los más grandes tenía que ayudar a que los otros chicos siguieran luchando por esto. Me di cuenta después de que con esas palabras se estaba despidiendo. Pasado eso, tampoco uno podía irse en el medio de las Eliminatorias. Y aquí llegamos. Para felicidad de algunos, ya tengo fecha de vencimiento, el próximo Mundial.

43 ¿Llegaste a verte levantando una Copa con la Selección alguna vez? Lo soñé mil veces, y muy fuerte en la última Copa América. Por cómo estaba el equipo, pensé que se nos daba, incluso le habíamos ganado a Chile en el primer partido, había un convencimiento general, pero no se dio.

44 ¿Vos hablaste con Messi para convencerlo cuando renunció a la Selección? No. A Messi no lo convencen ni Mascherano ni nadie, el que debe estar convencido es él. Pasó que la decepción de Leo fue tan grande al perder la tercera final seguida que lo que atinó a decir fue: “Ya está, que se termine esto de una vez por todas”. Cuando lo pensó y se lo replanteó, se dio cuenta de que quería seguir. Después de esa Copa estuvimos 20 días sin hablarnos, cada uno hizo su vida y luego, de a poco, empezamos a entrar en contacto otra vez.

Con la camiseta del Liverpool, marcando a Kaka, en la final de la Champions League 06/07 que perdieron 2-1 con el Milan.

45 ¿Tenés claro que el año que viene vas a pasar a Zanetti y serás el de máxima cantidad de partidos en la historia de la Selección? (141 contra 143). No sé si lo voy a pasar, tampoco me quita el sueño, porque logré muchísimo más de lo que esperaba. Además, alguien siempre te va a superar después, Leo seguro. Sí veo la cantidad de partidos y me parece una locura. Y si les sumás los de selecciones juveniles, son otros 50.

46 ¿Cómo tomaste ser suplente contra Uruguay, cuando siempre fuiste titular en la Selección? Tocaba eso. Sampaoli no vino a decírmelo y tampoco debía darme explicaciones: eligió a otros compañeros y está perfecto, aunque uno siempre quiera jugar. Suelo repetir algo: tuve la suerte de estar la mayor parte de mi carrera de un lado, el de adentro del campo de juego, y hoy también me pasa en el club que juego menos. El tema es tenerlo claro y estar preparado para cuando el entrenador te necesita. No tengo el ego tan alto para angustiarme por ser suplente.

47 ¿No te afecta jugar poco en el Barça? Quiero disfrutar los últimos años que me quedan de fútbol. Disfrutar quiere decir “jugando”. Si no es en Barcelona, será en otro lado. Cumplo 34 años en junio, me quedarán 2 o 3 años más de carrera, veremos.

48 Cuando viste la pelota adentro del arco propio en Quito al minuto de juego, ¿qué pensaste? Que perdido por perdido, no había nada más por perder. “Vayamos para adelante y que sea lo que Dios quiera”, pensé. En la previa veía como una posibilidad totalmente viable quedarnos afuera del Mundial, era un panorama bravísimo. Y si quedábamos afuera, terminaba mi ciclo en la Selección, lo tenía claro, para darle lugar a gente nueva.

49 Sampaoli te usa como defensor, pero vos declaraste que te considerás volante. ¿Es para marcar tu diferencia de criterio? No. Yo no tengo problemas en jugar atrás o en el medio, de hecho, a esta altura de mi carrera, jugué mitad y mitad en cada posición, estoy en esos números, pero mi esencia es de volante central, y sigo pensando como volante central. Igual, me gusta también jugar de defensor, si no me gustara, me tendría que haber ido del Barcelona hace varios años.

50 Si Sampaoli te pregunta dónde preferís. Lo que yo prefiero es jugar. Y no corresponde que me pregunte eso, para algo está el entrenador: para ubicar a sus jugadores en la posición que mejor cree que le rendirán.

51 ¿Qué representan para vos las medallas olímpicas? Mucho, pero es lo que te decía: a mí me cuentan las perdidas, no las ganadas. Seguramente las guardaré cuando me estabilice en algún lugar después de retirarme, que seguramente será Rosario, y ahí haré mi pequeño museo.

52 ¿Te tiembla el cuerpo cuando la hinchada del Liverpool canta el “you’ll never walk alone”? Liverpool fue espectacular, la gente me quería muchísimo. Es algo diferente, no sé si es el estadio o qué, pero se siente algo especial en el ambiente. Uno de los gustos más grandes que me he dado en mi vida es haber jugado en ese club y en ese estadio.

53 ¿No es riesgoso ir a marcar al piso, como hacés frecuentemente vos, por la probabilidad de que te cobren penal? Es algo que hice toda mi vida y me caracteriza como jugador. Nunca es aconsejable ir al piso, no solo porque te pueden cobrar penal, sino porque después tardás en levantarte y no te da el tiempo para cortar. Pero al final uno también perfecciona sus cualidades, y cuando voy al piso es porque me veo con muchas probabilidades de ganar.

54 ¿Cuándo descubriste que tendrías problemas en la azotea? En 2012, ya en el Barça, con la exigencia del club, viste, la procesión va por dentro y, en ese sentido, la cabeza me ha jugado una mala pasada. En 2010 me presenté en Barcelona con rulos y hoy está más que aceptado agarrar la hojita de afeitar y rasurarme la cabeza cada 3 o 4 días.

A Barcelona llegó tras el Mundial de Sudáfrica 2010, luego de meterle unas fichas a Messi.

55 ¿Cuánto influyó Messi para que te fichara el Barcelona? Durante el Mundial 2010 escuché que se iba Yaya Touré y que buscaban un mediocampista, entonces le decía a Leo que me encantaría jugar en el Barça. Leo hablaba con Guardiola y la respuesta de Pep era: “Va a venir acá, no va a jugar y me va a armar un quilombo de novela. ¿Cómo hago para tener al capitán de la Selección Argentina en el banco? Te vas a enojar vos, se va a enojar Gaby Milito y vamos a terminar todos peleados”. Eso le decía Pep a Leo.

56 Y entonces… Entonces le decía a Leo que le explicara a Pep que yo no era así, que no lo iba a hacer quedar mal, que no era de hacer problemas con los entrenadores. En ese momento apareció el interés del Inter con Rafa Benítez, que me había dirigido en Liverpool, y no pudo llevarme. Pasó un tiempo y se dio una de esas circunstancias que te cambian la vida para siempre: en agosto, el Barcelona perdió la primera final de la Supercopa con el Sevilla, sin los españoles campeones del mundo, que estaban con licencia, y resultó ser el último toque de convencimiento de Pep para llevarme, así que respondiendo tu pregunta: Leo influyó muchísimo para que fuera al Barça, pero después tuve que jugar, eh (risas).

57 ¿Cómo te recibió Guardiola? La primera charla fue en su despacho de la Ciudad Deportiva. Me recibió con música clásica y una frase que no olvido más: “¿Vos sabés que venís acá a no jugar, no?” (risas). Le contesté: “Quedate tranquilo que conmigo no vas a tener ningún problema”. Y es la verdad, porque soy así, aunque muchos quizás tengan otra imagen. Hablé muchísimo de fútbol con Pep en esos dos años que lo tuve. El me preguntaba por Bielsa y por la Premier, se ve que ya tenía en la cabeza dirigir allí. Pep siempre fue muy inquieto, todo el tiempo pregunta y saca cosas.

58 ¿Alguna vez te enojaste con Pep? Nunca, es que no suelo enojarme con los entrenadores ni hacerles planteos, suelo ponerme en su lugar. Un entrenador nunca va a atentar contra su propio beneficio. Siempre intenté entrenar de la mejor manera para tener más opciones y creo que Pep valoró eso de mí.

59 ¿Qué significa “Més que un club”, vos que lo vivís desde adentro? Está relacionado con la ciudad, con lo que representa el club para los catalanes y trata de demostrarlo en acciones. Es muy parecido a River en lo social. De hecho, cuando llegué al Barcelona, me hizo recordar al momento en el que había llegado a River, tuve esa sensación.

60 ¿Se te movió el piso al entrar a jugar la final del Mundial de Clubes con 20.000 hinchas de River en las tribunas, o ya sos tan profesional que no lo sentís? Sí, ¡¿cómo no lo voy a sentir?! Era increíble, era volver a vivir una imagen que tenía del Monumental, pero a 15.000 kilómetros de distancia. Se estaba jugando el partido por el tercer puesto y algunos de mis compañeros salieron a ver lo que eran las tribunas y estaban asombradísimos. Nosotros habíamos jugado contra el Santos en Japón hacía 4 años, pero nada que ver: el Santos habrá llevado 4000 hinchas, acá había gente de River por todos lados. Lo hablé con Andrés (Iniesta), que no podía creer la cantidad de gente que había ido y el ambiente que se generó. Luis Enrique lo mismo.

61 ¿Después del 3-0 sacaron el pie del acelerador para no humillar a River? No, no, cuando vas ganando 3-0 tratás de controlar el partido, porque por ahí por ir a buscar el cuarto te meten el 3-1 y no sabés qué puede pasar. Lo que hicimos fue cuidar la ventaja.

62 Messi pidió perdón por el gol, después fue a buscar camisetas de River al vestuario, su ídolo era Aimar, ¿le tiraste la onda de jugar en River alguna vez? Nunca hablamos del tema, pero bueno, puede ser factible, nunca digas nunca, aunque haya expresado lo de Newell’s, ¿por qué no River?

63 A Piqué sí lo jodés con jugar en River, ¿o no? Con Piqué bromeamos, porque le gusta saber de fútbol argentino, es una persona bastante inquieta, y a mí obviamente me preguntaba sobre River.

64 Mascherano quiso opacar a Messi el día de su gol 500, metiendo su primer gol en Barcelona en su partido N° 319. ¿Verdadero o falso? Nooooo, falso (risas), ¿qué voy a opacar? Todos me venían jodiendo, Luis Enrique me decía que no podía ser que no hubiera metido ni un gol en el Barcelona, mismo en los entrenamientos cuando hacía definiciones. Otras veces Leo me había ofrecido patear un penal, pero me negué, no quería forzar nada, y contra Osasuna nos dieron el penal, la gente empezó a pedirme, ganábamos 5-1 y Piqué le pidió la pelota a Rakitic y casi que me obligó. No me quedó otra.

Celebrando la conquista de la Liga, junto a Messi y Gabriel Milito.

65 Le pegaste fuerte y al medio. Obviamente, ¿qué otra cosa podías pretender de mí? Lo único que faltaba era errarlo y ser el hazmerreír de todo el mundo, pero estaba jugado y por suerte entró (si se googlea, se puede observar a Messi, Suárez e Iniesta riéndose en el banco, a todos los compañeros yéndolo a abrazar y a un relator catalán gritando: “Aleluya, ha marcado Mascherano”).

66 Cuando a Luis Enrique se le escuchó en TV: “Madre mía, Masche, vete a la mierda”, ¿te tuvo que dar explicaciones? Para nada, porque me lo dijo por una jugada puntual. Además, en el entretiempo me lo volvió a decir (risas). Esa expresión fue porque no estaba haciendo posicionalmente lo que él pretendía, no fue por errar un pase. Con Luis teníamos una relación en la que él me podía decir lo que quisiera, no lo sentí como una falta de respeto. Aparte, no me siento mal por una frase así, me siento mal por mandarme cagadas o por no poder ayudar al equipo.

67 ¿Messi es líder? No lo imagino arengando en el vestuario. Para ser líder no hay que gritar, hay que decir las cosas en el momento justo. Y Leo lo hace. Leo es muy inteligente, habla cuando tiene que hablar. Aparte, para ser escuchado no podés estar hablando siempre, si no, la gente se cansa. Más allá de todo, un jugador como Leo se gana el respeto de todos sus compañeros jugando.

68 Tu día más feliz y tu día más triste en el fútbol. El más triste, la final del Mundial, aunque pensándolo bien no sé si fue más triste perder la final en Estados Unidos, por la acumulación. Mis días más felices fueron mi debut en River y en la Selección, y también la noche en la que me avisaron por mensaje de texto que me había comprado el Barça.

69 El podio de los 5 mejores entrenadores que tuviste. El mejor de todos fue Guardiola, no tengo dudas, porque me hizo ver el fútbol de un modo diferente a como lo había visto hasta los 26 años. Nadie me lo había explicado así. Después, tuve la suerte de ser entrenado por Bielsa en los inicios de mi etapa profesional y aprendí mucho de Rafa Benítez, con su estilo italiano de la escuela de Sacchi. Completo con Luis Enrique, a quien considero en un nivel muy cercano a Pep, y con Alejandro Sabella, que desde otro lado me llegó mucho.

70 ¿En qué cosas concretas Guardiola te hizo ver diferente el fútbol? Como volante central siempre me habían dicho que tenía que jugar rápido para darle fluidez al juego, buscar al mediapunta o al enganche con mi pase. Guardiola me dijo lo contrario: “Tienes que esperar a que alguien te salga, para liberar a un compañero. Y si no te vienen a buscar, lo tenés que ir a buscar vos”. Uf, rarísimo para mí. Pep hizo evolucionar el fútbol desde el 2008, te lo dicen los mismos entrenadores, hay un antes y un después de Guardiola. Gracias a Dios creo que algo aprendí, no sé si tendré ganas de aplicarlo, pero para ver y entender fútbol al menos me sirve.

71 ¿Con Bielsa mantenés el contacto? A través de terceras personas, no directamente. Es un entrenador al que admiro muchísimo, me parece que quedó claro, ¿no?

72 ¿No es un embole cumplir años en Mundiales y Copa América? Por un lado es lindo, porque gracias a Dios siento a la Selección como mi casa, y tengo ahí a mucha gente a la que quiero y que me quiere, no solo compañeros, sino médicos, utileros, cocineros, gente que conozco desde hace 20 años. Por otro lado, me gustaría pasarlo con mi familia, que es lo mejor que tengo en mi vida. Igual, a partir del año que viene tendré tiempo para festejarlo con ellos.

73 ¿Quiénes son tus mejores amigos del fútbol? El Pocho (Lavezzi), Andújar, Biglia, Messi, Lucho González, Heinze, Leo Astrada, y seguro me olvido de algunos, espero que no se enojen.

74 Cuando un DT como Bauza declara todos los días “Vamos a ser campeones del mundo”, ¿al jugador no le molesta? El Patón tenía ese sentimiento y lo expresaba. Era el jefe de todos, y está perfecto. Hay gente que expresa lo que siente y otros no. Era, a la vez, una muestra de confianza hacia el equipo, porque si no creés en tus jugadores, no lo decís. Nunca hablamos eso en el grupo.

Primer Mundial y primer golpazo, ante Alemania, su verdugo en las tres Copas del Mundo.

75 ¿De verdad se te rompió el ano en el cruce a Robben? Romper no, romper nunca, se me abrió, que es distinto. ¿Nunca se te abrió a vos cuando hiciste un esfuerzo supremo? Fue el dolor del impacto por estirarme, y nada más. El problema es que fui demasiado sincero al decirlo, a veces no hay que serlo.

76 ¿Te hacían reír los maschefacts en el último Mundial? Al contrario, me daban mucha vergüenza, pero por mi manera de ser, nunca creí que fuese real. Con el tiempo llegó la normalidad… y volvieron las críticas de siempre (risas). Para la exageración, estamos mandados a hacer los argentinos.

77 ¿Te afecta cuando la prensa te sube o te baja exageradamente? Yo escucho y leo, porque me gusta estar informado, pero estoy en un momento de mi vida en que no me afecta, quizás hace algunos años sí me afectaba. Me molesta la falta de respeto, eso sí. Por ejemplo, que un tipo haga un editorial diciendo que soy un vendehumo cuando suelo ser el primero en reconocer que soy un desastre cuando juego mal, o que juego porque soy amigo de Leo, eso es una falta de respeto. ¿330 partidos en Barcelona por ser amigo de alguien? ¿150 partidos en el Liverpool y 140 partidos en la Selección por ser amigo de alguien? Si fuera así, ¡tengo que prenderle una vela a San Amistad! Me molesta el populismo sin fundamento.

78 No te gusta el periodismo actual. El problema es que hoy parece más importante hacerse famoso por hablar de otro que ejercer bien tu profesión. Muchos buscan hacerse virales. No te voy a decir que me dan lástima, porque no me dan lástima, lo que no puedo entender es gente que hable de los demás y no se fije en su vida propia, cuando su vida es un desastre. Antes que criticar a los demás, tratá de ser mejor vos.

79 ¿La decisión de no dar entrevistas a la prensa fue solo por lo que se dijo de Lavezzi? Lo de Lavezzi fue la gota que colmó el vaso. Creímos que el límite era la falta de respeto, y eso ya era, además, una mentira muy grave. Lo dijo un periodista, pero hubo muchísimos que se hicieron eco de esa información, la levantaron e hicieron leña del árbol caído. Aparte, nosotros no somos tontos: sabemos cómo funciona lo del policía bueno y el policía malo. El policía bueno es el que va a las prácticas a hacer la nota y el malo es el que dice cualquier barbaridad desde el estudio porque jamás pisará un entrenamiento, entonces así es fácil el jueguito. A veces a los futbolistas nos toman de ingenuos, pero además de jugar al fútbol, también pensamos, eh, y tenemos nuestras opiniones.

80 ¿Por qué decidieron levantar la medida? Porque creíamos que había que volver a tratar de construir algo, y que haya servido lo que ocurrió. Todo el mundo se perjudica con esa medida y lo que menos queríamos era perjudicar a la gente de bien, tampoco íbamos a pasar toda la vida sin hablar con la prensa, y en el Mundial te obligan a dar notas. Teníamos claro que íbamos a volver a hablar al terminar las Eliminatorias, así ganáramos o quedáramos afuera del Mundial.

81 ¿Cuándo conociste a Gallardo? Cuando era sparring de la Selección, antes del Mundial 2002, me tocaba marcarlo en las prácticas. Pero la imagen que más recuerdo de Marcelo es un día que entró al vestuario del Monumental, antes de volver, en 2003, para saludar. Se sentó en la camilla y se puso a charlar.

82 ¿Tenías trato con él? Con Marcelo hicimos una gran relación, nos invitaba a comer a su casa a varios chicos. Ibamos con la Gata Fernández, Lucho González y Cobija Gandolfi, recuerdo a su padre haciendo los asados. En la concentración, la Gata y yo vivíamos en la pieza que compartían Gallardo y Salas. Me decía Piraña y me jodía en las prácticas: que no le respirara en la nuca, me cargaba con mi aspecto físico, me decía que era un pesado, porque imaginate que yo, con 20 años, lo seguía hasta debajo de la cama. Marcelo me hizo bullying todos esos años, esa es la verdad, aprovecho esta nota para decirlo (risas).

83 ¿Cómo fue el encuentro con él y Messi en Barcelona, año 2012? Estando en pretemporada con el Barça, Marcelo me llamó para decirme que quería ver entrenamientos y el partido de la Supercopa contra el Madrid en el Camp Nou. Vino, y unos días antes fuimos a cenar: él con la mujer y nosotros estábamos con las nenas. De casualidad apareció Leo en el mismo restaurante y me escribió a ver si se podía sumar. Después, Marcelo dijo que no habló nadie y que yo era “tristísimo”. Es un exagerado, me quiso hacer quedar mal. Como te dije: me hizo bullying toda la vida, pero yo lo quiero igual (risas).

84 ¿Cómo viviste la adicción a las drogas que admitió públicamente Sebastián desde tu lugar de hermano menor? Estuvo enfermo, y correspondía de mi parte ayudarlo para que se recuperara, gracias a Dios uno puede tener los recursos para ayudarlo. Después, solo te recuperás si vos querés, si nace de vos. Yo ayudé desde mi lado, pero Sebastián se recuperó porque él quiso.

Maradona le dio la cinta de capitán a los 24 años, una auténtica rareza. "Mascherano más 10", fue la frase que inmortalizó Diego.

85 ¿Tus hijas son futboleras? A mis hijas no les gusta el fútbol y no miran fútbol. A mi mujer no le gusta el fútbol y ni sabe cómo terminan los partidos. Eso es bueno y malo a la vez. Bueno, porque no tengo que dar explicaciones en casa; malo, porque cuando quiero ver un partido, es realmente un problema.

86 “Llegará un momento en que no estaré a la altura del Barcelona”, declaraste en Clarín, en febrero 2016. ¿Llegó ese momento? Todavía no, pero se acerca, lo tengo clarísimo. Soy un convencido de que las etapas hay que cerrarlas en la vida y la del Barcelona está cerca de cerrarse. Creo saber cuándo, pero no la voy a decir.

87 Ya le comunicaste a Bartomeú que te vas al final de la temporada para jugar en la MLS. ¿Verdadero o falso? Falso, porque aún no decidí dónde voy a jugar. Y porque tampoco le dije al presidente que me iba en junio. Dije otras cosas y a otra gente (risas).

88 ¿La idea es cerrar en una liga más tranquila como la MLS o retirarte en River? Eso lo decidiré con mi familia cuando llegue el momento de cerrar mi etapa en Barcelona. Puede ser cualquier cosa, y no quiero ser preso de mis palabras. Aparte, hoy River tiene en mi posición al capitán, un ídolo que ganó todo en el club. Yo no soy nadie en River al lado de Ponzio, y es una falta de respeto decir que voy a ir a River estando Leo en ese lugar. Trato de tener cuidado con lo que digo.

89 D’Onofrio y Enzo te abrieron la puerta, eso sí. Hablo seguido con ambos, pero de otros temas. Hace un año y medio hablamos de que podría volver algún día. Imaginate lo que significa para mí charlar con Enzo con cierta frecuencia, con la admiración que siento por él. Con Marcelo nunca hablé del tema.

90 ¿Hasta qué edad te ves jugando? Hasta cuando pierda la ilusión. Hoy, me imagino jugando tres años más, hasta los 36. A qué nivel, no lo sé, gracias a Dios me siento bien, no sufrí lesiones graves y me cuido mucho. Muchos creen que tengo 36 o 37 años, pero apenas tengo 33 (risas).

91 ¿Tenemos chances para el Mundial, o Brasil, España y Alemania nos sacan mucha ventaja? Chances tenemos, por la calidad de jugadores con que contamos y porque hemos competido contra estas selecciones y nos fue bien. Hoy no estamos a esa altura, pero tampoco tan lejos.

Gol a Perú, en la Copa América de Venezuela (tiene 3 en la Selección Mayor).

92 ¿Por qué te ponés como límite Rusia 2018 con 34 años si Zanetti jugó hasta los 38 en la Selección? Porque decidí que mi etapa debe terminar ahí. Como te decía, para mí los ciclos se terminan. Y debe terminar ahí, como terminó mi ciclo como capitán en su momento.

93 ¿Tenés claro qué harás en el futuro? Me gustaría ser entrenador, y por eso estoy haciendo el curso por internet, me quedan 3 o 4 materias, así que a principios de 2018 tendré el título, pero sé que no es fácil, que no todos servimos. Cuando uno se pone más grande va comprendiendo las dificultades de ser entrenador y uno se va poniendo cada vez más de su lado. Al menos eso me pasa a mí. O sea: me gustaría ser entrenador, pero no sé si voy a servir. Lo intentaré.

94 Siempre se te ve con el rostro sufrido en el campo de juego, ¿te permitís disfrutar en algún momento? Este último año, paradójicamente porque jugué mucho menos, es el que más estoy disfrutando. Hice un clic. Obviamente es mucho más fácil jugar bien cuando tenés 45 o 50 partidos en una temporada y no 15 o 20, cuando jugás 90 minutos y no 15, porque al final somos personas que vivimos de la seguridad y de la confianza. Y la confianza te la da el jugar.

95 ¿A qué se debió el clic? Comprendí que se va terminando mi carrera y que tengo que disfrutar. Se lo leí a Nelson Vivas: nosotros vivimos persiguiendo una zanahoria, y es todo ficticio. Cuando sos chico querés jugar en Primera para ser feliz, pero cuando llegás a Primera, decís “cuando juegue en la Selección voy a ser feliz”, y cuando llegás a la Selección decís “cuando juegue en Europa voy a ser feliz”, y después, cuando estás en Europa, decís: “Cuando termine mi carrera voy a ser feliz”, y al final nunca alcanzamos esa zanahoria de la felicidad. Entonces pensé que quiero disfrutar estos últimos años, creo que lo merezco por todo lo que me esforcé.

96 Vos que lo conocés a Messi desde otro lugar que la mayoría, ¿qué es lo que más te sorprende de él? La naturalidad con la que vive. Con todas las posibilidades que tiene, y no hablo de lo económico, sino de la gente poderosa con la que podría rodearse, él sigue viviendo igual, de forma natural, sencilla. Al final, en la vida aprendés que los verdaderamente grandes son los más humildes. No necesitan demostrar nada, no necesitan sobreactuar.

97 ¿Cómo es Messi en el día a día: un tipo callado, malhumorado, jodón? Somos parecidos con Leo, a la mañana nos cuesta empezar a hablar, pero después es recontra abierto y jodón, en confianza se habla de lo que sea.

98 ¿Jugando al truco, al ping pong y al metegol les pasa el trapo a todos también? Mirá, no sé, porque a mí no me gusta jugar a nada: ni a las cartas, ni al ping pong, ni al pool. A nada me gusta jugar. A la Play, menos: no sé ni agarrar el control. Soy un tipo raro, obvio, debo ser uno de los tipos más raros del fútbol, preguntale a Marcelo Roffé, el psicólogo que me tuvo en las selecciones juveniles. Me aburre jugar a cualquier cosa. Te puedo jugar al truco, pero a los cinco minutos me aburro y me levanto, así que no te puedo decir cómo es Leo en los juegos.

99 Viendo lo feliz que es en la cancha y todo lo que se cuida, ¿es una locura imaginar a Messi jugando su sexto Mundial en 2026, con 39 años? ¡Preguntáselo a él, yo qué sé! Lo que sí te digo es que, al final, Messi va a jugar en la Selección y en el Barcelona hasta que se canse. A Messi no lo va a echar nadie de ningún lado, eso es seguro.

100 ¿A los belgas Witsel y Fellaini, que te llevan una cabeza, te les plantás en un callejón mano a mano, como hiciste en el Mundial? Ni en pedo, me cruzo de vereda.

Por Diego Borinsky / Fotos: AFP y Archivo El Gráfico.

Nota publicada en la edición de Diciembre de 2017 de El Gráfico 

Por Diego Borinsky: 04/01/2018

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