LAS ENTREVISTAS DE EL GRáFICO

Aspetar, el hospital que ilumina la medicina del deporte

- por Martín Mazur: 10/11/2017 -

Distinguido por la FIFA y el COI, se transformó en una referencia de clubes, federaciones, futbolistas y atletas. Allí se reinventan los protocolos de rehabilitación y se interactúa con elementos tecnológicos que se parecen más a la ciencia ficción que a los tratamientos conocidos. El Gráfico pasó un día entre sensores kinéticos, cámaras criogénicas y... especímenes.

La silueta de Aspetar, delante de la gigantesca antorcha de la Academia Aspire, en Doha.

A medida que uno más se adentra en Doha, más se acostumbra a las exageraciones de la  arquitectura y la tecnología. La presentación para lo que será el Mundial 2022, por ejemplo, se hace en 3D en un anfiteatro con pantalla de 180 grados. Los futuros estadios del Mundial se ven en maquetas, pero también en hologramas. Caminando dentro de la renombrada academia Aspire, que parece un aeropuerto de última generación, uno dobla a la derecha y encuentra, así de la nada, un estadio de fútbol con capacidad para seis mil personas. Las experiencias superan lo que uno podría llegar a esperar. Ya no es novedad que se prometan canchas con aire acondicionado. Lo que sorprende, por ejemplo, es que haya parques con aire acondicionado. Sí, parques al aire libre, pero refrigerados, como Oxygen Park.

Pero el hospital Aspetar es distinto. Su arquitectura es moderna aunque no imponente. Las extravagancias no forman parte de su carta de presentación. Un escritorio, una recepcionista y un par de hombres de seguridad esperan al visitante como si se tratara de un hotel, un gimnasio o una empresa cualquiera. Sin embargo, detrás de esa aparente normalidad se esconden las máquinas y los protocolos más innovadores en la medicina deportiva del mundo. Hasta aquí llegan atletas de elite procedentes de los cinco continentes, para someterse a los estudios más modernos.
Detrás de ese mismo escritorio esperaron Paolo Maldini junto a su hijo; los velocistas de Estados Unidos, actuales campeones del mundo; futbolistas como Neymar, Didier Drogba, Di María, Blaise Matiudi, Obi Mikel, Bacary Sagna y Shinji Kagawa, entre otros. Para el Mundial 2014, Aspetar estuvo cerca de ser un plantel más: 20 jugadores convocados habían hecho su rehabilitación allí.
¿Qué es exactamente Aspetar? ¿Es un hospital? Sí. ¿Es un centro de alto rendimiento? Sí. ¿Es un punto de referencia en la medicina deportiva? Sí. ¿Es un posgrado? También. ¿Es uno de los grandes innovadores en el estudio del físico de los atletas? Absolutamente.

Imágenes, cirugía y laboratorio. En 10 años de vida, Aspetar se transformó en un ícono.

Qatar organiza unas 50 competiciones deportivas de alto nivel por año, a razón de casi una por semana. Tenis, básquet, handball, natación, automovilismo, fútbol, golf, atletismo, taekwondo, vóley, hockey… todos están presentes en el calendario de deportes del emirato. Dentro de su política de expansión, uno de los puntales para poner a Qatar en el mapa deportivo mundial fue la creación de Aspetar, una red de contención para todos esos deportes, pero también, al cabo de una década de existencia, uno de los jugadores globales líderes en el rubro cirugía, rehabilitación y ortopedia. Hay departamentos específicos de lesiones en columna, ingle y cartílagos. También laboratorios, farmacia, odontología, investigación, diagnóstico por imágenes, ciencias deportivas. Lo virtuoso es que todos trabajan en conjunto, de manera personalizada.
Elegido como centro de excelencia por la FIFA y el COI, Aspetar es un socio estratégico del Paris Saint-Germain, de capitales qataríes, y su nombre aparece en los carteles de publicidad del Parque de los Príncipes. Pero más que la publicidad efectiva, lo que no tiene límites es lo que genera el boca a boca. Paolo Maldini, que había visitado el hospital con el Milan antes de retirarse, no dudó en volver cuando su hijo, Christian, se lesionó en 2015. “Conocía muy bien al doctor Martens, que me operó, y también había visitado el hospital con el Milan. Por eso, cuando mi hijo necesitó cirugía, sabía que tenía que venir acá”, explicó el italiano. El doctor Marc Martens es uno de las eminencias del rubro ortopédico e integró la lista de los 90 personajes que cambiarán el mundo del deporte, que El Gráfico hizo para su 90 aniversario, en 2009. Es parte del equipo de cirujanos de Aspetar desde su creación, en 2007. Pero no solo eminencias llegan a Aspetar. También llegan jóvenes médicos que buscan un posgrado en el área deportiva.

Barry White, es el encargado de la rehabilitación. Fue basquetbolista de la NBA y es quien se encarga de quitar el miedo a la reincidencia.

Especímenes. Ese es el término técnico que usa uno de los responsables del área quirúrgica mientras ofrece una visita por los quirófanos. En una de las paredes, escrito debajo de una flecha, figura la palabra “freezer”. “Si hay tiempo, les mostraré alguno de los especímenes con los que trabajamos”, dice el hombre con una sonrisa. Para poder hacer prácticas de varias cirugías por día, lo que se necesitan son especímenes, subraya. ¿Cadáveres? “No, no son cadáveres, porque si fueran cadáveres, tendríamos que cortarlos. Nosotros importamos directamente las partes del cuerpo que necesitamos”, responde con naturalidad. La importación de partes del cuerpo es una de las fronteras que Qatar no temió cruzar. El delicado proceso incluye la aprobación y el monitoreo de seis ministerios. La mayoría de los especímenes llegan desde Estados Unidos. Una vez perfeccionada la cirugía, los cuerpos se creman. Solamente así se garantiza el grado de experiencia requerido para que los que trabajan en Aspetar se especialicen en las cirugías necesarias.
“La cirugía que se realiza con los especímenes es exactamente igual, tanto hombro, rodilla, tobillo. La única diferencia es que la sangre no brota, porque no está fluyendo. Pero al tacto del que opera, no hay otro cambio”, dice el cirujano estrella. Las mesas de trabajo y el equipamiento se diseñaron íntegramente para Aspetar de acuerdo a sus pedidos. Entran hasta 7 en un mismo quirófano. Y la música que se escucha se puede programar desde el teléfono, dirá el cirujano guía, con un humor parecido al de Doctor House. No hubo tiempo para la visita al freezer. Pero el visitante igual se quedará helado al subir al piso superior.

Aspetar es parte de la futurista Aspire Zone, en Doha.

Doha está a trece metros sobre el nivel del mar, pero en el piso de arriba de Aspetar, basta con tocar un switch, girar una perilla y setear la altura de todo un pabellón. Sí, no han leído mal. Parte de los estudios que se les hacen a los atletas permiten alterar la altitud. Así, es posible establecer la reacción que tendrán a 2500, 3000 o 3500 metros de altura, datos fundamentales para una preparación adecuada. Para esto, los jugadores se conectan a unos electrodos que miden, entre otras cosas, su actividad cardíaca con el cuerpo en reposo y en actividad. “Normalmente, pueden quedarse aquí durante dos o tres días”, explica la guía mientras muestra las habitaciones simples, con dos camas, un televisor y un baño. Los huéspedes tienen room service las 24 horas, wifi y todas las comodidades, pero no dejan de estar monitoreados para tener todos los patrones médicos necesarios. A la hora del entrenamiento, trabajan con un método que reduce el oxígeno del aire (hipoxia) y permite que el cuerpo mejore la performance luego de entre tres y seis semanas de sesiones. La altura se puede cambiar entre 500 y 4500 metros. Cuando se habla de hospital de futuro, es específicamente por cosas como estas: que cada atleta pueda someterse a su propio monitoreo de acuerdo a las condiciones necesarias para su tratamiento. Todo es customizable. 
Uno de los que quería sumarse era Mauricio Pochettino, DT del Tottenham. “Había escuchado muchas historias de este lugar y por fin pudimos visitarlo”, le dijo al Aspetar Journal en junio 2016. Aspetar también tiene su propia publicación, en la que difunde avances y publica papers científicos. A los pocos días de la visita de Pochettino, se firmó el acuerdo para que el Tottenham Hotspur hiciera todas sus revisiones médicas en Aspetar. Y no sería el último en llegar.

Hay especialistas de columna, tratamientos con reducción de oxígeno y cámaras criogénicas. Todo funciona en conjunto. Se incentiva el aprendizaje.

Un gran salón alfombrado y unas bolitas, parecidas a las que traían los primeros mouse, permiten trazar el mapa del cuerpo de cada uno de los atletas. Son sensores kinéticos. “Esto es un trabajo que se hace especialmente antes de que empiecen las temporadas y se usa la misma tecnología que se aplica para las películas de animación o los videojuegos”, cuenta el encargado del área, Clint Thompson. Los screenings de pretemporada sirven para saber si hay riesgos de lesión de modo tal de tratarla antes de que se produzca, pero también establecer un manual del cuerpo sano de cada atleta. La tecnología de motion capture incluye unos trajes especiales y estos sensores que transmiten los movimientos en 3D. “De esta forma, tenemos registrado movimiento por movimiento de cada jugador, sabemos qué elasticidad tienen músculos y tendones, torsión, rotación, salto, impacto, pie de apoyo… En el caso de una lesión, esa información es la que nos dice dónde deberíamos llegar para volver a tener la misma movilidad. Y con los lesionados, lo vamos midiendo cada seis semanas. Normalmente, esto se hace a ciegas, en cambio, nosotros tenemos el plano original de cada cuerpo”.
Parte de la rehabilitación de los lesionados se hace a través de hidroterapia en dos piletas de distinto tamaño. Una, que permite evaluar todos los movimientos del cuerpo desde ventanas inferiores, fundamental para los nadadores; otra, con cintas caminadoras bajo el agua, para recuperarse lo más rápidamente de las lesiones sin forzar al cuerpo ni obligarlo al esfuerzo y al dolor.

Uno de los especialistas en la zona de rehabilitación, y uno de los motores de Aspetar, es un ex jugador de la NBA, Barry White. “Es el cantante que se llamaba como yo”, aclara sonriente antes de responder cualquier pregunta. White llegó con una idea revolucionaria: ser un maestro físico. Diseñó su sector con los arquitectos, desde el piso hasta la iluminación, con un detalle que sorprende. Pidió las máquinas más modernas y las que no existían, las mandó a construir. Quería que las siluetas de los atletas se reflejaran, difusas, en ventanales, pero no espejos. Los ventanales tienen vegetación y por allí también pasan los recién llegados. Un contacto visual con el mundo exterior.
“Cada tiempo que pasamos con un atleta, tratamos de que entienda cómo funciona el cuerpo, a través de distintos ejercicios. Si viene de una lesión, aislamos la parte lesionada pero nunca dejamos de entrenar al resto del cuerpo. Y una de las partes que también se entrenan es la mente. Porque después de una lesión, uno de los desafíos es poder replicar el mismo movimiento sin temor. Nosotros, con máquinas, lo entrenamos. En el momento en que reciben el alta médica, también tienen el alta de competencia”, le explica White a El Gráfico, al tiempo que asegura que la rehabilitación emocional, área inexplorada, es casi tan importante como la rehabilitación física.

El sentido de circulación dentro del área de rehabilitación es único, de modo tal que no haya atajos hacia ciertas máquinas, ni aislamiento. Todos ven lo que otros están haciendo, todos ven el sufrimiento y la superación del resto. “Esto es un gran aula, en algún sentido, y la energía que se libera aquí sirve para todos”, apunta White. Lo positivo, remarca, es que al fin y al cabo a Aspetar llegan especialistas de todo el mundo, y todos ellos deben olvidarse sus métodos para entender que lo que se busca es desarrollar un propio manual Aspetar. Detrás, una especie de escalera caminadora se transforma hasta lograr una pendiente que les sirve a los esquiadores. Sólo faltaría un casco de realidad virtual. Pero seguramente, después de visitar Aspetar, el modelo ya debe estar en desarrollo…

Por Martín Mazur / Fotos: Gentileza Aspetar.

Nota publicada en la edición de Octubre de 2017 de El Gráfico 

Por Martín Mazur: 10/11/2017

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