ENTREVISTAS

Omar Larrosa, 100x100: “La final del 78 contra Holanda fue sangrienta”

- por Diego Borinsky: 07/08/2017 -

Seis títulos, entre ellos el Mundial de 1978 avalan su calidad de jugador. Menotti, Maradona, Lorenzo, Boca, Independiente, la Selección, Huracán y Messi están entre sus temas.

En su casa con las camisetas de la final del 78, la propia y la del holandés Suurbier. Y con la pelota, la del 6-0 a Perú.

1 ¿Quién es Omar Rubén Larrosa? Una persona que se crió con la enseñanza de sus padres en una casa humilde, cumplidor de la palabra y muy respetuoso hacia los demás. Por eso me daba bronca cuando no me respetaban, cuando el hincha me insultaba. Lo que más me llevó siempre adelante es la familia.
2 ¿Quién te puso Chancha? Daniel Willington, en 1972, cuando llegamos al mismo tiempo a Huracán: un día me quiso decir Chancha Seoane, por el ex jugador de Independiente, y me dijo Chancha Larrosa. Y quedó. Hoy, cuando nos vemos con los muchachos del 78, muchos me siguen diciendo Chancha.
3 Willington era un crack... Muy talentoso e inteligente, aunque hacía mucho “la jarrita”, esa de los brazos en la cintura. En Independiente teníamos al Bocha que hacía “la jarrita”, ja, ja. Cuando el Bocha no estaba bien, era un “pierde pelotas” y hacía “la jarrita”, y el Negro Galván y yo andábamos corriendo detrás como locos. Nos decíamos: “No se la demos más”. Y lo congelábamos al Bocha, se la dábamos a Pagnanini y la íbamos a buscar, lo mismo con el Japonés Pérez y con Galván, y el Bocha se calentaba: “¡Che, pero no me ven!”. Lo poníamos en penitencia (risas). Después, cuando quería, hacía un desastre: había 10 contrarios y te ponía la pelota entre los 10 y te dejaba frente al arquero.
4 ¿A qué te dedicás hoy? Hace un año que estoy con el tema de los mellizos (risas), mi hija Natalia tuvo a Pedro y Felipe, además de Guadalupe, de 10 años, y como se va temprano a trabajar con su marido, con mi mujer los cuidamos: tienen un año, van a los enchufes, a las lámparas, les doy la mamadera, los cambio, es completo.
5 Un entrenamiento más duro que el de Pizzarotti en la Selección… ¡Qué tipo bárbaro el profe! Nos mataba, sí, pero fue decisivo. Mirá: hay un antes y un después del 74 en nuestro fútbol. En varios aspectos, no solo en el futbolístico, también en la organización, en los entrenamientos, y en la preparación en general. Hasta el 74 había mucha improvisación, íbamos a jugar con los europeos como equipos chicos, a cuidarnos del golpe por golpe. A partir del 74 no se habló más: Pizzarotti hizo un trabajo fenomenal, nos cambió la alimentación y los entrenamientos. Dejamos de comer bifes al mediodía y pasamos a la pasta, introdujo las pasadas de 200 o 400 metros, cuando acá trotábamos un rato largo alrededor del lago de Palermo. Y se notó enseguida el cambio.
6 ¿Estás trabajando en el fútbol? Estoy en el Departamento de Organización y Eventos de Boca, que dirige Jorge Bittar. Vamos a las peñas del interior y damos clínicas de fútbol una o dos veces por mes. La peña convoca a unos 70 u 80 chicos y les hacemos un entrenamiento completo de dos horas. Llevamos 30 pelotas y 30 conos y luego se los dejamos a las peñas. Vamos con el Tano Novello, Roberto Mouzo, el Ruso Ribolzi…
7 ¿Les enseñan en una canchita? Para ir se le pide dos cosas a la peña: que tengan a disposición una cancha al aire libre y un gimnasio, por si llueve. Se arma una conferencia de prensa, vemos al intendente, llevamos camisetas y banderines para que después la peña haga sorteos y se solvente, y les enseñamos a los pibes, y les marcamos los valores del deporte, la importancia de seguir estudiando. ¡Los chicos siempre se quedan con ganas de más! La gente en el interior te hace sentir muy bien. A la noche se suelen armar asados con tremendas picadas, el colesterol agradecido (risas), y te preguntan de todo. Es muy lindo.
8 Vas al Monumental a ver un partido de la Selección, como contra Chile, ¿tenés que comprar la entrada? Los campeones del mundo tenemos dos plateas, eso lo puso Grondona, pero hay que pasar antes por AFA a retirarlas. Los muchachos de Córdoba muchas veces me piden si las puedo retirar porque llegan sobre la hora, pero no te las dan, creen que las estás utilizando. Después, tengo mi carnet rojo de AFA, pero los controles no te reconocen y se puede vivir un momento desagradable.
9 ¿Cuántas hijas y cuántos nietos tenés? Tres hijas: Gabriela, Natalia y Lucila. Y tres nietos. Gabriela, la más grande, se concentraba conmigo en Independiente. Nos juntábamos los sábados, jugábamos los domingos y seguíamos adentro, en el Palace Hotel de Constitución, para jugar el miércoles por la Copa, entonces Pastoriza hacía venir a las familias a cenar con nosotros el domingo, y Gabriela se quedaba a dormir en la habitación que compartía con el Beto Outes.

Con los pantalones Oxford, un clásico de los años 60 y 70.

10 ¿De qué equipo eras de pibe?
Yo vivía en Lanús Oeste y jugué en los clubes de baby de la zona. Mi viejo falleció de un infarto cuando tenía 12 años y no me pudo ver jugar. Era hincha de Independiente, pero no me llevaba a la cancha; sí lo hacía el padre de un amigo que tenía corralón y un camión, y todos los domingos subía a 6 o 7 chicos para ir a la cancha de Racing, entonces hubo un año que fui con ellos a ver a Racing, pero sin ser definido de un club. A los 11 años, mi tío Benito me llevó a probarme a Boca, me vio Juan Evaristo y quedé, y ahí me hice de Boca. Recién entré al club con 13 años porque antes de Novena no había nada. Ahí conocí al Chapa Suñé y a su primo Juan Carlos, que luego fue abogado de Futbolistas Argentinos Agremiados, Los tres somos del año 47 e hicimos todas las inferiores juntos.
11 ¿Y de tanto ir a la casa del Chapa, conquistaste a su hermana? Iba seguido a lo de Rubén, incluso su familia me invitó a ir de vacaciones a Mar del Plata, pero nunca pasó nada. En 1970, estábamos en Mar del Plata en la pretemporada con Boca, ya había debutado en la Primera, y un sábado pasaron la novia y la hermana del Chapa. Teníamos la noche libre y nos propusieron ir al cine y después a bailar. Me preguntaron si quería ir, dije “y bueno” y terminamos en el boliche Sunset. Ahí empezamos a hablar, hubo un que “¡qué linda que estás!”, un “a vos siempre te veo bien”, la pasamos genial y quedamos en que a la vuelta quizás salíamos otra vez, y enseguida nos pusimos de novios.
12 ¿Cómo le dijiste al Chapa? A los dos meses más o menos. Era la hermana de mi amigo y mi compañero desde los 13 años. Estábamos comiendo un sánguche en La Candela y le comenté: “Chapa, te tengo que decir algo, estoy saliendo con Mabel”. Se quedó. “Pero va en serio, me gusta, estamos bien”. Y me dijo: “Está bien, pero si no camina, no te hagás ningún compromiso”. Salimos por primera vez el 14 de febrero de 1970 en Mar del Plata y nos casamos el 22 de diciembre de ese año. Y hoy seguimos juntos. Iba en serio, nomás...
13 ¿A quién admirabas de pibe? A mí me gustaban los que jugaban bien: Federico Sacchi, Ermindo Onega... En Boca predominaba más la garra en esos tiempos, hasta que apareció Rojitas; Angelito cambió todo.
14 ¿Trabajaste de algo? Cuando falleció mi viejo tuve que salir a laburar. Vivíamos con mi hermana, mi mamá y con dos hermanas solteras de mi papá, todos en la misma casa. Teníamos quinta con árboles frutales adelante y en el fondo había gallinero, o sea que nos abastecíamos. Pero igual había que ayudar y por eso entré a trabajar en una fábrica metalúrgica con 13 años, al mismo tiempo que empezaba en la novena de Boca, en febrero del 61.
15 ¿Cómo hacías para trabajar, estudiar y jugar? En el colegio llegué hasta sexto grado y no pude seguir, no hice la secundaria. A la fábrica Centauro entraba a las 6 de la mañana y salía a las 3 de la tarde, mi tío me traía en bicicleta la comida que me preparaba mi vieja. Era una fábrica de armas que estaba a 15 cuadras de casa. Agujereaba los caños de las carabinas y después pasaba a tornería para darles forma y luego hacía los seguros. Me tomaba el tranvía hasta la cancha de Boca, una hora y media de viaje, y si tenía suerte, a Barracas Central, detrás de la cancha de Huracán, donde nos entrenábamos a veces. Llegaba tarde. Solo se entrenaba los martes y jueves; el resto de los días jugaba con mis amigos del barrio, en Pompeo, cerca de Villa Fiorito. Trabajaba también los sábados, de 7 a 1 del mediodía y de ahí me iba a jugar los partidos. Era tanto el entusiasmo por jugar que no sentía el cansancio.
16 ¿Jugabas porque pensabas ser futbolista? Jugaba porque me gustaba. Y siempre observaba, cada vez que venía el Santos de Pelé a jugar a la Argentina, lo iba a ver.
17 ¿Cuánto tiempo trabajaste en la fábrica? Uhhh, esa es una anécdota hermosa. En 1965, Boca compró La Candela. Yo estaba en la Quinta, y Adolfo Pedernera era el director general. En La Candela se entrenaba la Primera y la Reserva a la mañana, o sea el plantel profesional, y a la tarde lo hacía la Tercera. Un día, Adolfo me dijo: “Pibe, usted tiene que empezar a ir con la Tercera a La Candela”. Ahí le expliqué que trabajaba para ayudar a mi madre, que salía a las 3 de la tarde de la fábrica y para llegar a San Justo debía tomarme tres colectivos y lo haría recién a la noche. Pasó. Pero yo metía goles todos los partidos y a los 20 días otra vez vino Pedernera: “Pibe, ¿a usted no le dije que vaya a La Candela?”. Y le volví a contar que trabajaba en la fábrica y no podía salir.

Huracán es campeón y Boca lo recibe en el Palacio Ducó haciéndole el homenaje del pasillo.

18 ¿Cómo terminó?
Me preguntó ese día: “¿Cuánto gana ahí? Bueno pibe, deje de trabajar, que Boca le empezará a pagar lo que usted gana y venga a entrenar con la Tercera a La Candela”. Al mes, Pedernera me llamó a su oficina y me dio el sobre con la plata. Al mes siguiente, lo mismo. Al tercer mes, me comentó: “Tiene que ir a Brandsen 805, al primer piso, contaduría, y ahí le van a pagar”. Cuando fui, la empleada me dio el sueldo y me pidió que le firmara. “Pero mire que es el tercer sueldo que cobro y no me hicieron firmar los anteriores”. Y me contestó: “No, este es el primer sueldo que le paga Boca”. O sea: los dos anteriores habían salido del bolsillo de Don Adolfo. Al año y medio debuté en Primera.
19 ¿Quiénes fueron tus grandes maestros de inferiores? Pedernera y Gandulla. Los dos te corregían cosas. Adolfo le pegaba como los dioses y lo mirábamos de cerca. El Nano te decía “relojee pibe, relojee”, cosas que te quedan grabadas. O sea: vas a recibir la pelota y en ese golpe de vista ya sabés dónde están los rivales y los compañeros, entonces te perfilás para un lado u otro y ganás tiempo.
20 Para los que no te vieron, ¿parecido a quién jugabas? En Boca arranqué de wing izquierdo, pero me resistía, porque a mí me gustaba buscar y tener la pelota, así que terminé de volante. En Huracán, lo hacía por izquierda, en Independiente, por derecha. Iba a buscar la pelota, me gustaba tenerla y pasarla corta, y llegaba seguido al área, metí cerca de 100 goles en Primera.
21 ¿Por qué no te pudiste consolidar en Boca? Debuté en el 67, alterné en el 68, en el 69 me cedieron a préstamo a Argentinos, donde tuve un buen paso, después volví y fui campeón en el 70 con Silvero, pero no me consolidé. Siempre me echo la culpa a mí, seguramente no estaría con la madurez suficiente para jugar en Boca. Con el tiempo, me di cuenta de que tanto en Huracán como en Independiente fui otro jugador, que me movía y pedía la pelota todo el tiempo. Y en Boca, no pude.
22 De Boca te fuiste al Pachuca de México y a Comunicaciones de Guatemala, raro para la época. Es que en el '70 hubo un problema que derivó en la huelga del 71: como los clubes estaban mal económicamente, le pidieron a la AFA bajar de 25 contratos profesionales a 20. Me agarró Armando, el presidente de Boca: “Mire, pibe, el técnico confeccionó la lista y usted está 21, pero yo no quiero largarlo, nos gustaría que fuera a préstamo a Ferro”. Como venía de no cobrar durante 4 meses en Argentinos, me negué y me terminaron dando el pase libre. Y de ahí me fui a México, recomendado por Pedernera. Y después Carmelo Faraone me llamó de Comunicaciones y anduve muy bien, fuimos campeones y metí un montón de goles.
23 ¿Volvés a esos clubes? Hace unos años me invitaron de Municipal para hacerme un homenaje, porque dicen que fui el mejor extranjero que jugó en Guatemala. Fueron solo 6 meses, pero metí goles de todo tipo. Me hicieron notas, me agasajaron, estuvo muy lindo.
24 ¿Cómo llegaste a Huracán? Esa es otra historia genial. Me volví de Guatemala a fines del 71 y fui a ver River-Boca a la cancha de Racing, ese 3-1 del River de Didí con todos los pibes. Me hicieron notas, conté que volvía al país, y al otro día me vino a ver el presidente de Gimnasia para contratarme. Hablamos, la diferencia era mínima, se hizo tarde y quedamos en que iba el sábado a la mañana a La Plata a cerrar todo. Como recién había llegado al país y no tenía auto, le pedí al Chapa su Fiat 600 casi nuevo. Fui a La Plata y se nos quedó en City Bell. El motor estaba engranado y no se movía, de hecho tuvo que venir mi suegro a buscarme con un jeep. Hasta que logré comunicarme con Venturino se hizo el mediodía. Le expliqué. “Vení el lunes a las 5 de la tarde y lo firmamos”, me dijo.
25 ¿A quién le pediste el auto el lunes? Pará, pará, no fui a La Plata. El lunes a la mañana estaba tomando mate y leí en el diario: “Hoy empieza a entrenar Huracán con la conducción de Menotti”. Dije: lo voy a ir a saludar al Flaco. Lo conocía de haber compartido algún entrenamiento en la Reserva de Boca. Es más, cuando me había ido a México, me lo crucé al Flaco en la playa, y me dijo: “¿Tan joven te vas a México? Quedate acá y vení a Newell’s, que estoy con el Gitano (Juárez)”.
26 ¿Fuiste a saludarlo a Menotti, entonces? Fui a Huracán y justo llegaba el Flaco con su Torino beige. “¿Qué hacés acá?”, me preguntó. “Me volví de México, pero hoy a la tarde firmo con Gimnasia”, le conté. “Vení a jugar a Huracán, ¡mirá si todos los días vas a hacerte tres horas de ida y tres de vuelta hasta La Plata! Además, vamos a armar un lindo equipo, vamos a hacer lío”, me invitó. Así, “vamos a hacer lío”, recuerdo que me dijo. Todo en la puerta de la cancha. Y enseguida lo llamó a De Santis, el vicepresidente: “Llevalo al negocio de Seijo y que firme ya mismo”, le pidió el Flaco. Llamó a la secretaria del club, me hicieron el contrato, los cheques y firmé ese día.
27 O sea que si no te hubieras quedado con el auto o leído el diario esa mañana… Firmaba en Gimnasia, sí, y seguramente no hubiera formado parte de ese equipo histórico de Huracán, así es el destino.
28 ¿Cuándo viste que ese Huracán era cosa seria? En el 72 hicimos un buen Metropolitano, fuimos terceros, y en el Nacional bajamos un poco, pero también fue una linda campaña. Se notaba que había un buen equipo pero con altibajos, sobre todo en los pibes del club, faltaba esa confianza que adquirimos al año siguiente de ir a imponer nuestro juego y a ganar en cualquier cancha. Encima, en el 73 llegó Houseman y ahí terminó de encajar todo.

Charla en el vestuario con su entrenador Menotti y su campañero Francisco Russo.

29 ¿Houseman se iba de la concentración y jugaba borracho o es un mito?
No siempre. El día que llegó, estábamos concentrados en el hotel El Castillo, en Mar del Plata, un domingo al mediodía. Cayó con un bolsito verde, y dijimos “Este viene a pedirnos limosna, ¿quién es?”. Nos reíamos. A la tarde, ¡el baile que le dio a Lavorato en la práctica! Un peludo infernal. Ahí empezamos a abrir los ojos.
30 ¿Jugaba borracho o no? Al principio tomaba solo naranjada, después fue incorporando cosas (risas). En un partido con River llegó sobre la hora, o sea que no estaba en la concentración, y hubo que meterlo en la ducha antes de salir al campo. Y le ganamos a River con un gol de él. Fue en 1974.
31 ¿Cuál era la clave de ese equipo? Que a todos nos gustaba la pelota y la tratábamos bien, ese fue el mayor argumento. Había mucha técnica ahí: Babington, Brindisi, Houseman y hasta Avallay, que no tenía esa característica, se adaptó enseguida al toque del equipo. Salíamos jugando mucho por la izquierda, con Carrascosa y Basile atrás, y Babington y yo en el medio, un cuadrado. Terminé siendo el goleador del equipo, con 15, aunque metí 16: uno se lo dieron Avallay en una jugada que saltamos juntos, pero cabeceé yo.
32 También pateabas los penales… Desde que Perico Pérez, de River, le atajó dos penales a Brindisi en un mismo partido, Miguel no quiso patear más y me hice cargo. Y si no hubiera errado dos en los últimos partidos, habría terminado goleador del campeonato, que fueron Pinino Más y Peña, con 17.
33 ¿Maradona se inspiró en el gol que le metiste a Argentinos en 1975, que arrancaste de atrás de mitad de cancha? ¡Viste qué golazo me salió! En el 72 le metí uno a Banfield en el que salí desde más atrás todavía y Ardizzone me puso 10 puntos. Más que gambetear, a mí me gustaba jugar simple y tocar, incluso se lo comenté a Menotti y me dijo que podía ser el título para un libro. Le dije: “Me gustaría, sin que se dieran cuenta los rivales, hacer un loco en toda la cancha”. Sería tocar y tocar y tenerla siempre. Ese era mi ideal.
34 ¿Quién te pidió para Independiente? Hubo una mezcla, ahí también tengo otra historia curiosa con el auto. Con el Chapa habíamos comprado un departamento en La Perla, en Mar del Plata. En enero del 77, iba con mi Peugeot 504 y se me pinchó una goma. Justo enfrente vi: “Gomerías Baliña”. Bajo, hablé con el encargado, y me dijo: “¿Vos no sos Larrosa?”. Te la hago corta: el suegro era el representante de Independiente en Mar del Plata, y se veía a diario con Pedro Iso, que era la mano derecha de Grondona en el club. Le comenté que tenía ganas de cambiar de aire y al día siguiente, cuando pasé a retirar mi rueda arreglada, me dijo: “Te espera Pedro Iso en su casa”. Era un chalet de la puta madre en Los Troncos. Ahí me dijo que me querían. El 76 había sido uno de mis mejores años. Y fui. A mí me tocó jugar cuando debutaron Menotti y Pastoriza en sus respectivos equipos.
35 Te silbaban bastante en Independiente, ¿o no? “Corré, Doña Rosa”, me gritaban, y eso que yo corría por todos los demás. En Huracán también me puteaban, porque para la gente el 11 tenía que jugar sobre la línea, como el 7, y si era posible afuera de la línea también (risas), y yo estaba un ratito en la línea y si no me llegaba la pelota, la iba a buscar. “Larrosa, hijo de puta, jugá en la línea”, me gritaban; yo les respondía, eh. Pero la pedía siempre. Otra que hacía era rebotar la pelota cuando estaba de espaldas, se la daba de primera a Babington o Carrascosa, para no arriesgarme a perderla, y la gente gritaba: “¡No jugués para atrás, hijo de puta!”, y yo los mandaba a la puta que los parió. La del córner fue mundial...
36 Te escucho. Con Huracán, en los segundos tiempos atacábamos para el arco donde estaba nuestra hinchada. Ibamos 0-0 una vez y nos dieron un córner. Viene uno con campera colorada bajando los escalones corriendo y a los gritos: “Larrosa hijo de puta”. Lo pateé y me fui. A los tres minutos, otro córner, fui a patearlo y lo mismo: el tipo bajando los escalones a puro insulto. Y en el tercero, cuando me agaché y lo vi venir, junté toda la saliva que pude, y al levantarme de acomodar la pelota, le hice fuuuuuu y le dejé el escupitajo en el medio de la cara (risas). No puteó más… Hoy sería un escándalo.
37 En la previa de la mítica final que con Independiente le empataron a Talleres ¿imaginaban que los podían bombear? En la ida había sido 1-1 en Avellaneda, parejo, tranquilo, ellos jugaban muy bien y de hecho le dieron 4 jugadores a la Selección. El día que llegamos a Córdoba, la ruta del aeropuerto al hotel estaba repleta de banderines azul y blanco. Era una fiesta. Se daba por descontado que Talleres daba la vuelta. Fuimos un rato antes para meternos en la cancha y habituarnos a las puteadas. “Quedate tranquilo que yo ya estoy acostumbrado”, le dije al Pato (risas). Alrededor de la cancha había 4 cuadras de parrillas con todos los chorizos arriba, impresionante, ya estaba el festejo armado. El partido podría haberlo ganado cualquiera de los dos.
38 ¿Por qué les expulsaron a tres hombres? Empezamos ganando 1-0, con un tiro libre que metí en el área, la bajó Trossero y definió Outes. Nos empataron con un penal medio dudoso y Bocanelli metió el 2-1 con una terrible mano. Yo estaba al lado y la vi clarita. Ahí lo entramos a correr desesperados a Barreiro, el árbitro, a decirle de todo. Lo recontra puteamos. Echó a Trossero y a Galván, ya estaba guardando la tarjeta y llegué yo diciéndole: “Dale, ¿por qué no me echás a mí también ya que estás?”. Y el tipo sacó la tarjeta y me expulsó. Quedamos 8 contra 11.

En el mundial jugó solo dos partidos: el 6-0 a Perú, donde fue titular por Ardiles, y la final contra Holanda, que ingresó en el ST.

39 ¿Se fueron al vestuario?
Nos quedamos en la puerta del túnel. Después de las expulsiones, nos podrían haber metido 3 o 4 goles más, pero Bocanelli, ¡mirá cómo lo castigó Dios!, llegó al área con un compañero para darle el pase atrás y quiso meter el gol él y las 3 veces pegó en la red del costado. Después vino esa pared de Bochini con Biondi y el Bocha la clavó allá arriba. Faltaban menos de 10 minutos, yo me quería meter a la cancha para cortar, que se pierda tiempo, cualquier cosa. Si lo hacía, en vez de 20 fechas me hubiesen dado 10 años de suspensión. Fuimos campeones porque valía doble el gol de visitante. Salimos desencajados, dimos la vuelta olímpica y la gente se la bancó. No dormimos nada esa noche, nos quedamos festejando el título y el cumple del Bocha.
40 ¿Te dieron 20 fechas y se complicó tu convocatoria a la Selección? No, eso fue más una cosa del periodismo, porque algunos querían meter a Jota Jota, otros a Brindisi, otros al Chino Benítez, todos querían meter a sus jugadores. El 15 de febrero, el Flaco nos convocó en la Villa Marista y nos presentamos ahí y el que iba a la Selección no podía jugar en su club, salvo Diego y Alonso, que vino más tarde. Cuando terminó el Mundial, había cumplido 15 fechas, todavía me faltaban 5.
41 En la final del Nacional 78 lo pasaron por arriba a River, que los tenía de hijos en esa época. Ese River de Labruna era brillante, nos ganó varias veces, recuerdo un 4-3 en una semifinal que íbamos ganando nosotros, también un desempate para ir a la Libertadores. En aquella final empatamos 0-0 en el Monumental, lo aguantamos bien, y en la revancha los matamos 2-0 con dos goles del Bocha.
42 ¿En la Selección de Menotti no estuviste desde el comienzo? Me sumé en 1977, en la gira internacional que se hizo en la cancha de Boca. El Flaco tenía a Ardiles como número ocho, después habían pasado unos cuantos y a mí me llevó en ese puesto, aunque en Huracán jugara de 11.
43 ¿Estuvo bien Menotti en excluir a Maradona? Nos podría haber pasado a cualquiera. Unos 20 días antes de que anunciara la lista definitiva, el Flaco nos dio un día libre y lo traje a Diego en auto, porque se iba a Fiorito y yo vivía cerca. Diego no hablaba nada, ¡para sacarle una palabra era una lucha! Y le comentaba eso: que se acercaba el momento en que Menotti dejaría a tres afuera y que nos podía pasar a cualquiera, que había que estar preparado. Había muchos números 10.
44 ¿Fue un error? Diego mostraba toda la habilidad en las prácticas, pero era muy pibe, todavía no tenía esa seguridad para hacerse el dueño de la pelota y pedirla siempre, como me pasó a mí en Boca cuando empezaba, que podría haber sido más atrevido. Jugaba bien, tenía mucha habilidad, pero no hacía la gran diferencia en las prácticas y por ahí lo cazaban el Tolo o Passarella y le daban. Quizás, si Diego hubiera jugado en el 78, al 82 ya hubiese llegado con más experiencia y quizás teníamos otra Copa del mundo adentro.
45 ¿A vos te quedó claro de entrada que eras el suplente de Ardiles? Sí, y por el otro lado iban Valencia, Alonso o Villa y después se sumó Kempes, que terminó jugando por izquierda, con Luque de centrodelantero.
46 Tu debut en el Mundial fue contra Perú… Así es, hasta ese momento no había ido ni al banco. Ardiles se fisuró un dedo contra Brasil y me tocó entrar pero en los días previos no la pasé bien. Las prácticas eran a muerte, con mucho respeto, pero a meter, no especulábamos para nada, y en la práctica posterior a Brasil, el Flaco armó el equipo y puso al Beto Alonso de 8. A mí me extrañó, me dio bronca porque consideraba que tenía que estar yo, que era el 8 suplente. Entonces, en esa práctica agarré la pelota y la tocaba para atrás, para un costado, para el otro, en vez de meterle vértigo, enfriaba. Pasaron 20 minutos y paró el partido: sacó a Alonso y puso Villa, y seguí igual, pim, pum, pim, la pelota la tenía siempre yo.
47 ¿Qué querías mostrarle? Eso, que podía manejar y tener la pelota, que la acaparaba yo. Terminó la práctica y el Tolo me dijo: “Chancha, ¿qué hiciste?”. Al otro día, Menotti armó el táctico y puso: Larrosa, Gallego y Kempes. Y fui titular en el 6-0 a Perú.
48 Te salieron todas esa noche. Hice lo mismo que en la práctica, tratar de acaparar la pelota. En la jugada del 4-0 desbordé por izquierda y le puse el centro a Passarella, que terminó en la palomita de Luque del 4-0. Y en el 6-0 robé la pelota y se la dejé a Luque para sellar el resultado.

Tapa de El Gráfico, de Argentina campeón del mundo.

49 ¿Ponés las manos en el fuego por todos los peruanos?
Por los jugadores creo que sí, después habló un defensor de ellos, pero vos fijate que al principio tuvieron dos jugadas claritas para convertir y no se dio.
50 ¿Imaginaban que podían meterles 4 goles? Nos enteramos de que necesitábamos 4 goles para clasificar cuando estábamos llegando a la cancha. Perú había jugado un partido bárbaro con Brasil pero al perder, se quedó sin ilusión, y nuestro estado de ánimo era todo lo contrario. Tuvieron esas dos primeras chances y después no pasaron más la mitad de la cancha. Los presionamos, los metimos en un arco, convertimos en momentos justos. Y, además, la cancha se movía, realmente.
51 ¿Te llevaste la pelota ese día? Sí, sí, pará que la traigo (se va unos segundos y la trae, totalmente desinflada). Apenas terminó el partido, agarré una de las 3 o 4 pelotas con las que se jugaba, una que estaba al costado de la línea: se la di a un colaborador de Menotti y le pedí que me la guardara. La desinflé en el vestuario y así quedó desde entonces.
52 También te quisiste llevar la pelota de la final. Salí corriendo para sacársela al holandés que la tenía, no me la quiso dar, él se la pasó al árbitro y Gonella no me la quiso dar.
53 ¿Dónde tenés la medalla? En el banco, porque a varios muchachos se la robaron. Tengo la del Mundial, una que nos dio Clarín y otra que nos entregó Perón en el 74, antes de morir. Nos recibió en el quincho de la quinta de Olivos a los mejores deportistas del 73 y ahí nos dio la medalla.
54 ¿Qué recordás de aquel encuentro? Que estaba avejentado y arrugadito, con una guayabera beige y un pantalón al tono. El Brujo (López Rega) nos decía, cuando pasábamos, “no le aprieten fuerte la mano”, entonces se la dábamos suavecito, y Perón nos ponía la medalla. No me saqué la foto, todavía me arrepiento.
55 ¿Qué te pidió Menotti cuando entraste en el ST de la final? Yo sabía que Osvaldo (Ardiles) jugaba infiltrado por su fisura en el dedo, pero con el Flaco nos conocíamos tanto, de Huracán y de la Selección, que no hacían falta demasiadas indicaciones.
56 La final con Holanda fue una batalla. Un partido sangriento. De buen juego, porque ellos jugaban bien, pero sangriento. En una jugada lo fui a cortar a Haan, que tenía las patas así de grandes (hace el gesto), le tiré a la altura de la cintura, que en otro partido seguro me echaban, pero el tipo largó la pelota para adelante y me quedé girando en el aire. Contra Brasil también fue durísimo, con Hungría igual.
57 De aquella final, quedó la imagen de vos habilitando a todos en el gol de Holanda, ¿qué pasó? Es que Tarantini perdió una pelota y me sorprendió, entonces no llegué a presionar al rival, vino el pelotazo cruzado, luego el centro a Nanninga y el gol de cabeza. Les salieron dos pases perfectos, también, pero bueno, me quedé mal con esa jugada.

En Independiente ganó dos campeonatos, los Nacionales 77 y 78, superando en las finales a Talleres y River.

58 ¿Llegaste a ver el tiro en el palo de Rensenbrink?
Sí… estaba afuera del área pero relativamente cerca de la jugada, fue de mi lado. Le pasó por atrás a Olguín y le quedó muy esquinado. Se paralizó el estadio, se hizo un silencio atroz y después... resucitamos.
59 ¿Qué les dijo Menotti antes del alargue? Que habíamos jugado un gran partido, que debíamos haberlo liquidado, que había que seguir, que estábamos bien preparados. Transcurrieron unos minutos en los que hubo un respiro y luego los liquidamos.
60 Fuiste partícipe del 3-1 aunque pocos lo notaron. Nos hicieron un foul en mitad de cancha y vinieron Kempes y Passarella a patear, pero estábamos muy lejos. Me acerqué y me dijeron “no la toqués”, pero no les di bolilla, agarré la pelota y la jugué corto con Tarantini. De ahí el Conejo se la dio a Kempes, y armaron la jugada con Bertoni. A mí me gustaba jugar, que la pelota estuviera en movimiento y la tuviéramos nosotros, esa fue siempre mi idea del fútbol. Y eso mostré en aquel 3-1.
61 Pitazo final, ¿qué hiciste, qué pensaste? No sabía dónde estaba, y pensaba en todos: en mi señora, en mis hijas, en mis viejos, qué sé yo. Me llevaron en andas y después fuimos al vestuario, nos lavamos la cara y nos peinamos un poco para ir a recibir las medallas.
62 ¿Con quién cambiaste la camiseta? Con Suurbier, el 20 de Holanda. A nosotros nos daban dos camisetas y la final las jugué con las dos puestas, una encima de la otra, aprovechando que hacía frío y, después, para cambiar una y quedarme con la otra.
63 ¿Qué hiciste esa noche? Tuvimos una cena en el Sheraton con las autoridades. Al volver de Rosario, yo había mandado mi valija a casa, así que me quedé sin traje. Me sacaron en patrullero, medio escondido; el playón de River era un descontrol, la gente se nos subía arriba, así que tardé como una hora y media en salir. Pasé por casa, me puse el traje y fui para el Sheraton. Al otro día tenía que viajar a Ecuador para jugar el martes la Libertadores con Independiente pero le pedí permiso a Grondona, que era el presidente del Rojo, para quedarme dos días y viajar para el segundo partido. Y me lo dio, así pude festejar.
64 ¿Cuál fue el premio por ser capeón del mundo? Eran 30.000 dólares y nos terminaron dando 24.000 por los descuentos.

Festejando un gol a Gatti, en la Bombonera, ante su ex club.

65 ¿Tomaron conciencia, en ese momento, de lo logrado?
Creo que no. Y a medida que más avanza el tiempo te vas dando cuenta de lo difícil que es, aún teniendo a Messi y a los mejores jugadores. Fijate que Diego jugó 4 mundiales y solo ganó 1.
66 ¿Por qué aparecés en España 82 en una foto con Ardiles y Baley si Menotti no te convocó? Porque me invitó el Comité Organizador del Mundial. A mí y a mi señora. Lo hizo con un futbolista de cada país que había sido campeón del mundo. Estuve en el hotel Terramar de Sitges, en Barcelona. Abría el balcón y tenía a Beckenbauer de un lado y a Bobby Charlton del otro. Entré al Nou Camp antes de que jugaran Argentina y Bélgica.
67 ¿No fue una traición haber jugado en San Lorenzo tras ser campeón en Huracán? Y, viste, si tuviera que elegir de nuevo, capaz no voy… De Independiente pasé a Vélez a préstamo porque venía de encontronazos con Grondona. Jugué un campeonato en Vélez con Bianchi, Falcioni y Piazza, y al terminar el Metro no tenía muchas opciones y Victorio Cocco me llevó a San Lorenzo.
68 Pagaste la traición con el descenso… Fue un año malo con una dirigencia nueva que hizo un desastre, nos debían 5 o 6 meses de sueldo. Me agarró una pubalgia faltando tres fechas y me perdí el final.
69 ¿Cómo te fue con Lorenzo? El Toto siempre me quiso, lo mismo que Bilardo y Griguol. Bilardo me llamaba todos los días en el 76 para que fuera a Estudiantes, pero era mucho viaje todos los días y yo tampoco quería vivir concentrado, se lo dije.
70 ¿No jugaste el día que descendieron, entonces? Lorenzo me quiso hacer jugar, practiqué los días previos, pero la pubalgia es muy traicionera: de golpe estás bien y de golpe no podés caminar, los pibes me pasaban como aviones, así que no jugué. Ni siquiera fui a la cancha esa tarde, no quise ir.
71 ¿Ahí te retiraste? Jugué un regional a los pocos meses para Sportivo Patria de Formosa y ahí se terminó.
72 ¿Mantenés el contacto con tus ex compañeros de la Selección? Tenemos un grupo de whatsapp que se llama “Campeones del 78”. Están casi todos: Ortiz, Baley, Luque, Killer, Passarella, Ardiles y Kempes desde el exterior…
73 ¿Menotti? El Flaco entró… y después salió, no sé por qué.
74 ¿Sentís que el fútbol argentino no los reconoce como lo merecen? Mirá, la gente te para en la calle, sobre todo la gente grande, la que vivió el Mundial, y te agradece y te dice que fuimos un equipo bárbaro. Jugábamos todos en los clubes de acá, solo Kempes vino del exterior. El problema nació de la pelea de un grupo de periodistas con Menotti y ahí la ligamos nosotros de rebote. El grupo de Niembro, Araujo, Paenza, Víctor Hugo Morales...
75 ¿La AFA los reconoce? Grondona impuso una pensión para los que más la necesitan, seremos unos 16 los que la cobramos, pero son 4000 pesos por mes, es una cifra irrisoria. Chiqui Tapia nos convocó al poco tiempo de asumir, nos invitó a un almuerzo a los del 78 y a los del 86 y nos dijo que quiere que participemos, que estemos cerca, que vayamos a ver los partidos de la Selección con él. Quiere que nos hagamos un uniforme, que atendamos a la gente que viene del extranjero…

Con Rubén Suñé, su compañero y amigo en Boca, desde los 13 años. Luego, su cuñado.

76 Está bien eso, es un modo de reconocerlos y darles un lugar…
Claro que está bien. Al primer almuerzo, del 78 fuimos Olguin y yo nada más, no les quisimos avisar a otros porque pensamos que por ahí era más de lo mismo. Del 86 fueron Ruggeri, Giusti, Burruchaga, Pumpido y Garré, y después ya les avisamos al resto. Chiqui Tapia quiere que tengamos una oficina en el predio, que hagamos clínicas y charlas en el interior, que estemos ligados y generar cosas también con sponsors, porque hoy la AFA está mal económicamente, pero si se generan cosas, podremos recibir dinero. De todos modos, ya esto es una forma de darnos un lugar y reconocerte, nunca nos habían convocado.
77 ¿Cómo se llevan con los del 86? Bien, no tenemos problemas, en una época incluso jugamos partidos juntos organizados por Sancor en Sunchales.
78 ¿Fuiste uno de los que presentó proyecto para las juveniles de AFA? Sí, con Luque y Olguín. Y terminó ganando uno que no había presentado ninguno, así somos…
79 ¿A Sampaoli lo conocés? No lo traté, pero sí conozco, porque lo hice debutar como profe, a Jorge Desio, el PF de Sampaoli. Fue cuando me contrató San Martín de San Juan: no tenía cuerpo técnico, llamé al hermano del Luifa Artime, que es profe, pero estaba trabajando con Eduardo Solari. El me recomendó a un profe amigo, que conocía de Renato Cesarini. Era Jorge Desio. Y ahí arrancó, hasta que me infarté en pleno partido y no pude seguir. Muy buen profe, buena gente también.
80 ¿Cómo te infartaste? Jugábamos en Rafaela, un partido bravo del Nacional B, íbamos 1-1 y el Flaco Lamadrid, que jugaba de cinco, perdió dos pelotas cerca de nuestra área, le pegué un grito y sentí una puntada en el pecho. No dije nada, me quedé tomando aire, pero como me seguía doliendo se lo comenté al tordo. Me llevó al vestuario enseguida, me acostó en la camilla, vino la ambulancia y me llevaron a 3 cuadras, que había un muy buen sanatorio. Ahí me metieron en terapia y me dieron una inyección. “En una hora vas a sentir un ‘glu glu glu’, como que se destapa una cañería”, me dijeron. Y fue tal cual.
81 ¿Seguiste después de ese partido? En San Juan querían que siguiéramos, íbamos segundo del Belgrano del Negro Marchetta, pero los médicos no me dejaban, me pedían que parara, así que tuve que dejar. Al poco tiempo dirigí a Huracán y lo hice venir a Jorge Desio pero duramos un campeonato.
82 ¿Por qué solo un campeonato? Y… lo de siempre en Huracán. Fue en 1998, tuve que sacar a algunos jugadores grandes: al Turco García, Roger Morales y le di continuidad a Barijho, al Rolfi, a Sixto Peralta, pero lo tenía al Turco hablando por atrás, viste cómo son, ¿no? Estaba armándose el equipo pero hubo elecciones, ganó Massarino, se choreó 300 lucas, duró 40 días y lo echaron. Pero antes me había echado a mí para traer a Lopez-Cavallero.

Con la pelota que le regalaron en uno de los homenajes, a los 69 años, en Pompeya.

83 Ya como ayudante, volviste a Boca con Menotti de entrenador, ¿sentiste que cerrabas el círculo?
Una sensación muy linda, Boca siempre me dio algo, y de hecho, después trabajé 10 años en inferiores, en Cuarta, Quinta y Séptima, e incluso tuvimos dos interinatos en la Primera en dupla con Tito Pompei.
84 ¿Por qué no te afirmaste como DT? Porque acá es muy difícil. Mirá, en un momento Boca hizo un convenio con El Porvenir y fui a dirigir ahí, algo que no haría nunca más con un presidente como Merelas que se quería meter en todo. En Quilmes hice dupla con Ricardo Villa y duramos 12 fechas, a pesar de estar entre los primeros.
85 ¿No les pagaron? Nos debían mucha guita y un día nos dijeron que nos iban a pagar en el vestuario después de jugar con Talleres, en Córdoba. Perdimos sobre la hora y los tipos se fueron a tomar un avión que habían charteado y nos dejaron en banda. Fuimos al aeropuerto con el micro ¡y se armó un quilombo! Meiszner, el presidente, se hacía el boludo, el tesorero tenía la plata en el bolsillo. El martes siguiente, Meiszner ni apareció, se sentía mal, ¿y sabés a quien mandó? A Aníbal Fernández. Nos pidió la renuncia. Y nos fuimos.
86 Tu día más feliz en el fútbol. Felices hubo varios: cuando debuté, todos los títulos, pero el 25 de junio (Argentina campeón del mundo) es lo máximo.
87 Tu día más triste. Me impactó mucho cuando con Huracán perdimos contra Boca, el día de la lluvia en cancha de River, con gol del Chino Benítez. Fue en 1976, uno de los mejores años de Huracán y mío en lo personal, pero Boca terminó ganando ambos campeonatos.
88 Si tenés que elegir un título de clubes, ¿con cuál te quedás? Fueron muy lindos los cinco que gané, pero el de Huracán fue especial porque quedó grabado en la historia, en la gente. Un equipo que no se olvida más.
89 El mejor y el peor DT que tuviste… El mejor fue el Flaco (Menotti), sin dudas, un técnico impresionante. Te explicaba cuatro cosas y las entendías: cuando voy vengo, amagá que vas y venís, amagá que venís a buscar la pelota y le picás a la espalda, esas cosas…
90 ¿Te agarraste a piñas con compañeros? A piñas no. Una vez, el Flaco nos echó de una práctica a mí y a Babington por una discusión, pero no llegamos a las piñas. Es lógico tener encontronazos.
91 ¿Qué técnicos argentinos te gustan? Me gustó lo que hizo Coudet en Central, Gallardo está haciendo buenas campañas con River y el Mellizo está en el arranque, es muy importante que gane el campeonato, porque eso libera todo, te da una tranquilidad bárbara. Yo creo que se le va a dar (nota hecha el 12/6).
92 Enfrentaste a Pelé y Maradona, ahora ves a Messi, ¿quién es el mejor? Los tres están en un nivel parejo, con distintas características, pero el Negro fue maravilloso, un escalón arriba. Tenía todo: si había que poner, ponía; si tenía que ir a buscar a su área, la buscaba, era todo el Negro. Leo es más delantero que los otros dos, creo que tendría que arrancar desde más atrás. Y le falta ser campeón del mundo, ese título lo tenés que tener para ser el mejor.
93 ¿Cuál es la principal falencia de los chicos de inferiores hoy, vos que trabajaste mucho tiempo ahí? Creo que faltan los maestros que tuvimos nosotros, que te enseñaban cosas individuales. Los chicos no son tan apasionados, son individualistas, están solos en la habitación todo el día con el celular, y en muchos casos se ven fallas conceptuales. El 4, por ejemplo, a la espalda del central tiene que cerrar de zurda, y vos ves muchas veces cerrando con derecha, esas cosas. Tienen contratiempos en Primera porque no aprendieron en inferiores, falta técnica.
94 Como hincha de Boca le habrás agradecido a tu cuñado por el gol en la final del Nacional 76, me imagino… ¡Qué golazo que hizo! Fillol estaba armando la barrera, Iturralde había ido al vestuario para decirles que no hacía falta el silbato para patear, y como él era el capitán lo tenía muy claro. Eso hizo y Boca le ganó la final a River.
95 Vos que sos su amigo, además de cuñado, ¿no pudiste preveer su intento de suicidio? Mirá, yo dirigí Quilmes con él, después del Mundial 82. Ahí empezó a enfermarse. Ibamos a los entrenamientos y estaba como aturdido. Un día me dijo: “No quiero ir más, estoy agobiado”. Los dirigentes se sorprendieron, ahí empezó la depresión.
96 ¿Pensaste que se podía llegar a tirar? Alguna vez dijo: “Me voy a tirar por la ventana”, pero no le dieron bola, nadie lo tomó en serio. Se tiró en el 84, vivíamos en el mismo edificio, él en el 7° y nosotros en el 11°. Estuvo internado como seis meses en el Güemes, después en una clínica, hizo terapia, pero nunca se terminó de recuperar.
97 ¿Te contó por qué se tiró? Cuando habla, te dice “me tiré”, no te esconde nada, pero no explica bien por qué. Cuando mantenés un diálogo con él, decís “a este no le pasó nada”, porque habla normal, pero después es muy difícil sacarlo de la casa. Yo le insisto mucho, le digo “vamos al club, vamos a Boca”, no solo en día de partido, cualquiera, pero no quiere.
98 ¿Ahora cómo está? Estable, pero con altibajos. El otro día le quisieron hacer un homenaje en el Congreso y al final no fue. El se siente seguro en la casa y no quiere salir. Muchos la ven fácil y me dicen, “¿Por qué no lo llevás a la cancha?”. Le digo, pero no quiere ir. O te dice que sí y sobre la hora cambia de idea.
99 Vos vas seguido a la Bombonera… Yo voy siempre, tengo una platea que me da el club, pero también voy de visitante, con la combi de los dirigentes y allegados.
100 A propósito de lo que le pasó a Suñé, ¿el fútbol no te prepara para el día después? Cuando dejás de jugar, hay momentos en que estás un poco desorientado, no tenés un rumbo, te cuesta mucho, aún teniendo iniciativa de hacer cosas. Yo puse distintos tipos de negocios, hice varias cosas, mal mal no estuve, pero en un momento como que te falta algo. Yo estoy contento de seguir cerca del fútbol, con lo que hago en Boca, y ahora con esta chance que surge de la Selección. Eso es importante, pero no es fácil, sin dudas que no lo es.
“No nos suceden cosas para las que no estamos preparados”
(Máximo Décimo Meridio – The Gladiator)

Por Diego Borinsky / Fotos: Maximiliano Didari y Archivo El Gráfico.
 
Nota publicada en la edición de Julio de 2017 de El Gráfico 
Por Diego Borinsky: 07/08/2017

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