ENTREVISTAS

Pedro Marchetta, 100x100: “El título de Racing en el 2001 fue la gran estafa”

- por Diego Borinsky: 14/12/2016 -

Siempre con una sonrisa, pese al grave problema de salud que tuvo en 2006, opina del fútbol de ayer y el de hoy con una chispa inigualable.

La sonrisa típica del Negro Marchetta, a los 74 años, con el bastón que lo ayuda a moverse.

1 ¿Por qué desapareciste del mapa en estos años? Sufrí un ACV en 2006 y no quise contarlo demasiado, lo sabían pocas personas. Durante mucho tiempo me estuve rehabilitando… pero ahora con estas 100 preguntas recupero el tiempo perdido. Es la frutilla del postre, ya me puedo morir tranquilo.

2 ¿Cómo se te produjo el ACV? Estaba dirigiendo en Ecuador y a fines del 2005 me llamó mi hija porque tenían que operar a mi nieto Valentino, de 6 años. Tenía hidrocefalia. Hablé con el presidente del club, Isidro Romero Carbo, dejé allá al Mono Irusta, mi ayudante, y me vine de raje para estar cerca de mi hija y de mi nieto. No me importaba nada. Lo operaron el 21 de diciembre, salió todo bien y estuve en casa hasta el 5 de enero. Lo miraba todas las noches y me entró a agarrar como un pánico, miedos, y de golpe se me durmió la pierna, me pellizcaba y no la sentía.

3 A la clínica volando… Me tiré a dormir un rato y al levantarme me sentía mal, se me iba la lengua. Llamamos a Juan Eujanian, mi médico, un hermano de la vida, que pidió que me llevaran urgente a la clínica y me salvó. El accidente cerebro vascular estaba en plena evolución. El ACV te da 6 horas de chance: si te meten un catéter y te destapan la arteria, no tenés problemas. Por eso zafé.

4 ¿Cuánto tiempo estuviste internado? En esa clínica, en Córdoba capital, 20 días, y después fui a otra en Tanti, donde estuve 8 meses más. No podía hablar ni caminar. Y entonces arranqué con la rehabilitación.

5 ¿En cuánto tiempo te recuperaste? Todavía estoy en recuperación. Ahora no me duele nada, la pierna esta (se toca la izquierda) no tiene fuerza y este brazo lo tengo medio inmóvil, pero ya mejorará. Antes, no podía hablar ni una palabra y me reeduqué, habré tardado dos años en volver a hablar bien. Ahora lo hago más cadencioso y me cansa hablar demasiado. Tendría que ir todos los días a hacer fuerza de piernas y fonoaudiología, pero voy día por medio. Ya haré bien los deberes…

6 ¿Qué te falta? Me falta un poco de suerte (risas). En realidad, tengo más suerte que Charles Ingalls, viste, que se le rompía la carreta, la casa, todo…

Abrazado a su ídolo y consejero, Federico Sacchi.

7 No te podés quejar: muchos se mueren por el ACV o quedan con secuelas terribles… Zafé, sí, me hicieron laburar 8 horas por día, pero bueno… ¿Sabés qué me salvó? Que se reunieron Dios y el Diablo allá arriba y empezaron: “Agarralo vos al Negro”, “No, agarralo vos”, y no me quiso agarrar nadie. El 52 % de los que tienen ACV parte, seguro había varios que deseaban que partiera, pero aquí estoy…

8 ¿Por qué en todas tus charlas técnicas criticabas a los rivales? Era para motivar a los muchachos (risas). Yo siempre hacía una introducción a la charla táctica, por ahí aparecía con el diario debajo del brazo y les comentaba algo que había pasado en la semana para ir entrando en clima. No me gustaba arrancar diciendo: “Vamos a jugar así, así y así”. Después, trataba de motivarlos. ¿Qué le iba a decir a Carrario: “Ojo que Ruggeri en la primera te parte una pierna y en la segunda te rompe la nariz con un codazo”? Noooo. Le decía: “Apuntale y tirale la pelota larga, que Ruggeri es una cabina telefónica: pasás, ponés una ficha, hablás y seguís”, ja, ja, ja.

9 Esa vez, Ruggeri se enteró… El Cabezón lo conocía al pelotudo este de Carrario y entonces apenas empezó el partido lo veo a Ruggeri apoyándole la mano en el hombro y hablándole. Así varias veces. “¿Qué te dijo Marchetta de mí, qué te dijo?”, le insistía. Hasta que le dijo. San Lorenzo nos ganó sobre la hora 2-1 y Ruggeri vino a gritármelo a la cara. Un crack el Cabezón, el último caudillo del fútbol argentino. Y Carrario, un cagón.

10 Contame otra. La del colchón de dos plazas la usaba mucho con los arqueros. Hasta con los propios. Me pasó con Fossati, en Central. Viene un día Enzo Genonni, mi gran amigo, el mejor representante que conocí, lejos, y me dice: “Carlitos Gay no quiere venir”. Ya empezaba el campeonato. Teníamos un amistoso en San Pedro, 40 grados, y me cae Fossati con un buzo de lana. “Es lo que hay”, me dice Genonni. Lo probé a la noche en un amistoso con un combinado de San Pedro, que era muy picante. Se armó un tumulto por una patada de Chaparro. ¿Viste lo que era Chaparrito, no? Se te ponía enfrente y no sabías si tenía mal aliento u olor a pata, de lo petiso que era, ja, ja, y ahí salió Fossati del arco y empezó: “¿Quién quiere pelear? Vengan de a uno”. A la noche le dije al vicepresidente: “A este uruguayo hacele contrato”. Vi su personalidad y la importancia para el grupo. Jugó los 42 partidos del campeonato.

11 ¿Y el colchón? Yo le decía a Jorge: “Vos sos tan malo, que te tiro un colchón al arco y no lo atajás”. Un colchón de dos plazas, eh. Y no de costado, de frente (risas). Se cagaba de risa. En las prácticas jugaba de wing derecho, tenía la voz grave, enseguida los muchachos lo bautizaron “Menotti”, porque se parecía al Flaco. Me invitaba a su pieza a tomar mate y a fumar y charlábamos mucho de fútbol. Pero la del colchón se la decía a mis jugadores en la charla: “Patéenle a Fulanito que no ataja ni un colchón de dos plazas de frente”.

12 Una más. Es que yo también tenía algunos que me cebaban. Estábamos concentrados con Central antes de jugar con el Vélez de Bianchi y andaban el Kily y Vitamina, unos hijos de puta bárbaros, que me hacían señas de “¿Y a Chilavert qué le decimos?”. Les hablé: “Nada, qué le vamos a decir, si Chilavert por un dólar mata a la madre, así que por 100 mata a toda la familia y a nosotros también”. La contó Chila en la tele, un fenómeno. Les ganamos 3-1. Y hablando de arqueros, está la del famoso Antún, en Instituto, ¿la conocés?

Su primera y única tapa de El Gráfico, el 24 de julio de 1963, tras una victoria por 2-0 ante Boca.

13 Te escucho. Se me había lesionado el titular y este Antún andaba bárbaro en los entrenamientos. Se venía Español de López-Caballero, un equipazo que trabajaba muy bien la pelota parada. Perdimos 4-0 con cuatro cagadas monumentales de Antún. Al otro día, se me acercó en el vestuario: “Pedro, le vine a decir que no cuente más conmigo, voy a largar el fútbol”. Le contesté: “¿Por qué no me lo dijiste ayer antes del partido, hijo de puta?”, ja, ja…

14 La del conejo en la pelota. Que muchos dirigentes creen que la pelota pica porque tiene un conejo adentro y van con la escopeta para tirarle cuando salga. Esa fue para Lalín sobre todo. No sabía nada de nada. Y hoy saben menos todavía, creen que hay un canguro adentro de la pelota.

15 ¿Quién es Pedro Jorge Marchetta? Un tipo simple, visceral, apasionado por el fútbol y el turf. Más por el fútbol, porque fue lo que mamé desde muy chico.

16 Igual, algunos caballos dirigiste en el fútbol... Uhhhh, sí, seguro, pero no los podés nombrar. Como decía el Coco: “Son los códigos” (imita la voz de Basile)… yo no creo en los códigos, en realidad, porque los códigos son de los mafiosos: El Padrino abrazaba y después mataba al hermano, al primo, al tío, yo creo en la filosofía de vida…

17 ¿Es Pedro Jorge o Jorge Pedro? Jorge Pedro, todos me llamaban Jorge hasta que Basile empezó a decirme “Pedro” en las inferiores de Racing, y quedó. El Coco era de una categoría por debajo de la mía. Llegó un día de Bahía Blanca, grandote, con saco marrón, pantalón clarito, mocasín marrón legítimo, todo al tono, y el delegado nos avisó: “Este viene a probarse”. Quedó en la primera práctica: un fenómeno, metía, cabeceaba, ya mostraba su personalidad con ese vozarrón…

18 ¿Nunca te molestó que te dijeran Negro? En este país dicen que no hay racismo, pero hay. Cuando era pibe, en los años cincuenta, lo sentía, por ahí venía uno y se cruzaba de vereda al verme. Yo me sentía seguro adentro de la cancha, porque era bastante habilidoso, pero afuera me sentía mal, por la discriminación. Me costó, después ya de grande no. Igual, nunca lo traté con mi psicóloga…

La nota de esos años: "Una cara de goma" hace referencia a su sonrisa permanente.

19 ¿Hace mucho vas al psicólogo? Hace 29 años. Ivonne Blaun, por favor destacala. Es una mezcla de Maradona, Messi y Pelé de la psicología. A mí me arregló la cabeza. Le tengo prohibido que me dé el alta, porque ante cualquier quilombito, recurro a ella. Muchos dicen “los locos van al psicólogo”, y no es así, ¡los cuerdos van al psicólogo! Empecé a ir en los ochenta, en mi primera separación, y a la cuarta sesión la invité a salir. “Usted tiene un quilombo bárbaro en su vida, tiene dos mujeres ¿y quiere una tercera?”, me dijo. Un fenómeno, una mina excepcional.

20 ¿A qué edad entraste en Racing? A los 10 años. Mi viejo era hincha de Boca, mi vieja de Independiente y yo me hice de Racing por unos vecinos, el Titi y Osvaldo Lacanna, que compraban la revista Racing, me sentaban en una mesa y me la mostraban. Me hice fanático fanático. Mis ídolos de pibe eran Tucho Méndez, Corbatta y Federico (Sacchi), que fue mi ídolo máximo, y con los que tuve la suerte de jugar. Al principio les alcanzaba la pelota. Nos daban el palo para que la sacáramos del foso, te pagaban 10 pesos por partido, era buena plata. Y cuando podía, iba con la barra.

21 ¿Cómo era la barra en esa época? Muy distinta a la de ahora. No había falopa, por ahí algún vino. Los cantitos eran “Academia Academia”, sin agresividad. Estaban el Tuerto Jaime, El Abuelo, te decían “canten guachos, canten”, era gritar, gozar, y en algunos casos, si había una pelea, se encontraban en Constitución y se agarraban a las piñas, pero nunca un tiro, nunca un muerto, nada. Yo no pegaba, era de los que corrían (risas)…

22 ¿Cómo eras como jugador? Un ocho que corría como un esclavo y tenía mucha habilidad. Jugué con el Marqués Sosa, con el Loco Corbatta... De los de hoy, sería como un D’Alessandro con derecha, la traía, pa, pa, pa y la enganchaba con los tacos.

23 Hablando de tacos, lo hiciste en un famoso partido con River y se pudrió todo… En 1963. Fuimos con Racing al Monumental y ganábamos 2-0 faltando 15 minutos. El Negro Belén me dio una pelota y me la dejó muertita atrás, entonces la enganché con los dos tacos por encima de mi cabeza y del Nicha Sainz, la famosa “marianela”. La pelota pasó por arriba de ambos, seguí y vino el Negro Ramos Delgado y me dio un bife. Pero un bife, eh. El árbitro, Roberto Goicoechea, me amonestó a mí. “Por burlarse del rival”, me dijo y ahí vinieron mis compañeros a defenderme. Era un baile espantoso pero se ve que les toqué el amor propio: en vez del tercer gol hice esa boludez, y nos terminaron ganando 4-2 con tres de Artime, uno con la mano. Me gustaba hacer esas cositas con la pelota, me puteaban todos…

24 ¿Por qué tan poco tiempo en Racing? Porque me echó Pipo Rossi. Yo iba mucho a las carreras los sábados, me llevaba Federico (Sacchi). Mi papá, que falleció joven, tenía tres caballos que corrían la corta y ahí le agarré el gustito y no largué más. Una vez me rompí el ligamento del tobillo y en vez de ir a ver a mis compañeros, me iba al hipódromo y un día me agarró Pipo y me dijo: “Acá no jugás más, tu mamá se desvive por vos y vos te jugás la plata en las carreras. Voy a traer a Daniel Bayo de Gimnasia y vas a ir en parte de pago”. Me mató. Muchos años después, fui un día hasta su casa, toqué la puerta y le dije: “Maestro, usted tenía razón, me dio una lección de vida”.

Batallando contra Rattín, con la camiseta de Racing.

25 ¿Eras medio bohemio y faltabas a los entrenamientos? No, no, a entrenar iba siempre, mi vieja me despertaba dos horas antes y me preparaba el café con leche. Todo lo que fui se lo debo a mi vieja, Ana Amelia Salinas. En Racing me tomaba dos colectivos: de mi casa al centro y de ahí el 223 hasta Avellaneda y después caminaba como 8 cuadras hasta la cancha. No faltaba nunca. El primer auto, un Fiat 1500, lo compré cuando pasé a Gimnasia.

26 ¿Fue muy duro para vos criarte sin padre siendo hijo único? Fue tremendo, ¿qué te parece? Mi viejo falleció a los 40 años, yo tenía 17, por un derrame cerebral, lo mismo que me pasó a mí después, aunque ahora se le dice ACV. En ese momento había solo dos drogas, si hubiera existido alguna de las que tomé yo, se salvaba. Al morir mi viejo, se vino abajo mi vieja. Mi viejo tenía dos laburos: a la mañana en Obras Sanitarias y a la tarde arreglaba zapatos en casa. Se había comprado una máquina bárbara y era zapatero remendón.

27 ¿Vos laburaste? Estudié, un caso raro, porque en esa época no estudiaba nadie de los que jugaban al fútbol. Me recibí de Tenedor de libros, una carrera intermedia antes de contador. Con ese título llevé la contabilidad en una casa de electrodomésticos de Avellaneda y después en una mueblería.

28 ¿Qué te acordás del Racing-Santos? Fue un triangular en el Monumental con River, Racing y Santos. El estadio a reventar. Los suplentes estábamos en una tribunita. Perdíamos 4-0, Pelé estaba imparable. Varios de los nuestros empezaron a levantar la mano. El técnico era Saúl Ongaro. Cuando Pizzuti levantó la mano para irse, dije: “Ay, mamá”. Y ahí nomás, Ongaro me hace una seña y grita: “Marchettitaaaaa”. Ay, ay, entramos con el Chango Cárdenas. Nos pusimos 4-3, pero el Negro se calentó, entró a cagar a pedos a sus compañeros y en un ratito sacó todo el repertorio y lo tiró ahí adentro. Nos ganaron 8-3. ¡¡Mamma mía!!

29 ¿Por qué te retiraste joven, con 30 años? Después de algo tan fuerte como viví en Racing, ya no fue lo mismo. Al llegar a Gimnasia no había ni ojotas ni toallas ni nada. Volví del Deportivo Quito de Ecuador con 29 años, donde no se ganaba buen dinero, y ya no había planes que me sedujeran. Terminé jugando un regional en Eveready de Dolores, gente muy macanuda, en el 75 o 76 y dije basta. Ahí nomás me compré un Rastrojero y me puse a vender garrafas en Florencio Varela.

30 ¿Quién te inició como DT? Basile fue el instigador. Yo tenía explotaciones de gastronomía en Córdoba: en la Facultad de Odontología, en el Dean Funes, un colegio de 3500 alumnos, y en la Asociación Cordobesa de volantes, ganaba mucha plata. Pero Coco me insistió e hice el curso. El curso de entrenador es un verso, ¿viste? El primer año no aprendés nada y en el segundo... repasás, ja, ja, ja. El verdadero curso lo hice con Alfio siendo su ayudante de campo, viéndolo en las prácticas, escuchando sus charlas. Arranqué espiándole rivales cuando dirigió a Racing de Córdoba en 1980, que perdimos la final del Nacional con Rosario Central, después me llevó a Instituto...

Escuchando en el vestuario al legendario Pipo Rossi, su entrenador en la Academia, que lo terminó echando del club. Aquí, el Negro lo escucha atentamente mientras toma su Coca Cola.

31 A Central no lo espiaste muy bien en esa final. No me hablés… En la semi goleamos a Independiente 4-0 en Córdoba y después perdimos 5-3 en Avellaneda, pero nos sobraba, y al pelotudo de Coloccini lo expulsaron en el último minuto y no pudo jugar la primera final. Lo echaron faltando nada, ya estábamos clasificados… El Coco lo quería matar. No sabía a quién poner, y había un santiagueño grandote en la reserva, Obed se llamaba. ¡¡¡Un hijo de puta!!! Fue un concierto de cagadas impresionante y perdimos 5-1 en Rosario. En Córdoba ganamos 2-0 pero no alcanzó.

32 ¿Cuándo arrancaste como DT principal? Lo acompañé a Coco a Uruguay, a Nacional, y a la vuelta, me dice: “Tenés que arrancar solo”. Yo estaba muy tranquilo con mis negocios, pero Coco insistió y habló con dirigentes de Los Andes, que eran amigos míos. “Pedro está para empezar solito”, le dijo al presidente. Yo vivía al lado de la cancha, siempre fui del barrio. Y empecé en el 83. Al principio éramos un desastre, fuimos antecolas toda la primera rueda. Me puteaban los amigos, los enemigos, a mi vieja había que despegarla del alambrado para que dejara de putear. Y en la segunda rueda ganamos todos los partidos y jugamos la final por el segundo ascenso con Chacarita. Perdimos 2-0 y empatamos 3-3 la revancha, el árbitro nos cocinó vivos. Pero fue un campañón y de ahí fui a Racing de Córdoba como DT principal.

33 ¿Ahí ganaste el Prode, no? Exacto. Séptima fecha, con Ferro. Nuestro partido era el último, el televisado. El Pato Gasparini empezó a hinchar las bolas con armar una tarjeta, y al final hicimos una vaquita y con el cuerpo técnico nos prendimos. Yo solamente puse una condición: “Nosotros, local sí o sí”. ¡Lo que jugaba ese Ferro de Griguol! Fue campeón en el 82 y el 84. Cuando llegó el momento del partido, ya todos sabíamos que sumábamos 12 puntos así que aparecí en la charla técnica con la boletita en la mano (hace la mímica de sostenerla por la punta con dos dedos). “Muchachos –les dije-, hoy tenemos dos objetivos, ganar por el club, por la tabla, y por esto otro (agita la boleta), creo que algo podemos comprar con esto, ¿no?”. Ganamos 2-1 sobre la hora, pero hubo otras 100 boletas ganadoras. Con lo recaudado apenas nos alcanzó para pagar la cena del festejo.

34 “Gracias Don Pedro Marchetta… Por todo lo que nos das / la hinchada te lo agradece / volveremos a la A…”. La hizo la gente de Central, en la B, año 1985 ya en la cuarta o quinta fecha. El equipo de los Pitufos, un equipazo, le sacamos 12 puntos al segundo.

35 ¿Ese fue el equipo que mejor representó tus ideas? Fue uno, sin dudas, como también Central del 94, Independiente 92-93. Solo te puedo hablar mal de un equipo, de Racing del 89, ahí estuve muy mal yo, recién me separaba de mi primera mujer, la que había sido mi novia desde los 14 años… El fútbol te hace conocer muchas mujeres, y bueno, la culpa fue absolutamente mía. En ese momento estuve unos 6 meses sin trabajar y después, por suerte, siempre tuve equipos…

36 ¿Es cierto que ibas a ser el ayudante de Basile en la Selección? Es cierto, sí, y me bajó Grondona. Me lo dijo él mismo cuando al poco tiempo me lo crucé. “Yo no quise que vinieras de ayudante, los ayudantes ganan dos mangos, pero como me demostraste que sos buen tipo, ya vas a tener noticias mías”, me dijo. Al final fue Mostaza de ayudante y a los dos años me vino a buscar Independiente por su recomendación.

Tomando mate con su querida madre Ana Amelia Salinas, en la nota de El Gráfico. Pedro se quedó sin padre a los 17 años y es hijo único.

37 ¿Qué te dijeron los dirigentes de Independiente cuando te fueron a buscar, sabiendo que eras un confeso hincha de Racing? El Coco me lo anticipó. Me llamó desde Arabia, donde estaba con la Selección, y me contó: “Me dijo Julio que te van a ir a ver de Independiente”. Yo no creía, porque se decía que el Zurdo López ya estaba puesto, pero Don Julio sabía todo. Ahí me devolvió con creces la de la Selección. A los dos días me vino a ofrecer el cargo el finado Di Pace, un tipo excepcional.

38 ¿Te puteaba mucho la gente? Me recontra puteaban. Dicen que la platea San Martín del Monumental es la más difícil del mundo; yo te digo que peor es la de Independiente. Y eso que estuvimos 22 partidos invictos, eh. Recuerdo a un hombre en silla de ruedas, que venía todos los partidos y así perdiera, empatara o ganara por goleada, me gritaba: “¿Qué sabés hacer vos, Negro hincha de Racing?”. Un día, después de ganarle 2-1 a San Lorenzo, me harté y le contesté: “¿Sabés que sé hacer yo, paralítico y la concha de tu madre? ¡Sé saltar, ves, saltá vos si podés!”, y me puse a saltar delante de él. ¡Qué locura, por Dios! (risas). Estuve pésimo, pero me había sacado. Y pensar que después yo tuve que andar en silla de ruedas…

39 ¿Por qué te fuiste 4 fechas antes del final, si podían ser campeones? Vinieron los dirigentes de Central a verme y nos sentamos en esa mesa (señala a 10 metros). Central para mí es la novia que nunca te podías coger, y ese día nos acostamos. Hubo ocho mil personas el 27 de enero de 1994, cuando me presenté. Había quedado una relación espectacular con la gente de la época del ascenso. Para mí, la de Central es la mejor hinchada del país, la más aguantadora.

40 ¿Armaste ese equipo de Independiente 92-93 y Brindisi se llevó los laureles en el 94? Miguel se puso la servilleta y empezó a comer (hace la mímica, se ríe). Yo fui dos veces subcampeón con el Rojo y él ganó el campeonato y la Supercopa. Con Racing fue lo mismo: lo armé y él lo terminó sacando subcampeón. ¡Un fenómeno, Miguelito! Espiaba dónde iba Marchetta, y ahí iba él después (risas).

41 Te complicó perder a Gustavo López en un momento clave. ¡Qué pibe genial, lo amaba a Gustavito! Se me rompió en la pretemporada de invierno en Carlos Paz. Terminamos un entrenamiento y el hijo de puta me insistió para jugar un picado y va y mete la pata en un pocito y se rompe los cruzados, ¡vos podés creer! Otro tipo para destacar de ese grupo era Garnero. Un señorazo, iba de frente siempre… porque no todos los jugadores son cristalinos, los más puros, como se dice siempre. ¡Mentira! Son muy jodidos los jugadores, cada uno hace la suya, te acompañan hasta la puerta del cementerio pero ahí nomás te dicen: “Entrá vos solo que yo me quedo de este lado”, y te dan el empujoncito, y te tenés que acostar en la tumba y ni la tierra te echan (risas)…

42 “No dirigí la Selección por ser negro”. ¿En serio lo decías? Es verdad. Sentí que tuve momentos muy buenos, 93 y 94, fijate que dejé algo por todos los equipos que pasé, pero la discriminación en este país es brava.

En Racing jugó dos años (1962-63) y de allí pasó a Gimnasia La Plata, donde es saludado por el Tanque Rojas, que lo mira con ganas de pelearlo.

43 ¿Se viene tu libro? Sí, lo estoy haciendo con dos periodistas amigos, Gustavo Gutiérrez y Hugo Caric, la gente de Secco me está apoyando con ese proyecto. Va a estar en noviembre, mi idea es presentarlo en El Cairo, el famoso bar de Rosario donde nos juntábamos a tomar café con el Negro Fontanarrosa.

44 ¿Tenías relación con Fontanarrosa? Claro, también jugábamos al fútbol. Lo llamaba y le preguntaba: “Del 1 al 10, ¿cómo estás físicamente”. Y me respondía: “Hoy estoy espectacular, 2 puntos y medio”, ja, ja, un genio el Negro. Jugaba para el orto, eso sí.

45 El dirigente con el que peor te llevaste… Lalín. En esta misma mesa le tiré un cenicero y le dio en el pecho, así donde estás vos. Veníamos de empatar con Platense y me dice: “Me parece que Capria no da para más”. Le pongo cara. “Y Pompei tampoco”. Le digo: “Ah, sí, ¿y quién más?”. Sigue: “Nacho González me tiene podrido”. Le gustaba jugar al técnico, pero en el fondo buscaba que renunciara. “Listo, me echaste, acá tenés mi contrato, mañana voy a tu oficina para que me documentes la deuda”, le dije y le tiré el cenicero, deslizándolo. Me había hecho un contrato por un millón cien mil dólares, me quería pasar a la convocatoria. “Estás loco vos, te doy con el abogado que me va a manejar mi contrato”, le dije, y le pasé el teléfono. Del otro lado estaba Eduardo Duhalde, gobernador de la provincia de Buenos Aires. “Espero que a mi amigo no le hagan nada raro”, le dijo.

46 ¿Te hicieron? La cobré toda. ¿Sabés la plata que le hice ganar a Lalín? Un día viene y me dice: “Al Piojo López no lo podés poner más porque si no, hay que pagar una opción de 600.000 dólares”. Le dije: “Si Racing no tiene plata, compralo vos”. Con el Chelo Delgado lo mismo: el Cruz Azul pidió 1.800.00 dólares. “Compralo vos, que con estos dos vas a ganar cinco palos”, le dije. Erré: ganó nueve palos verdes. ¡Nue-ve palos ver-des!

47 ¿El jugador que mejor te entendió? Hay un montón, pero si tengo que elegir uno solo, me inclino por Dalla Líbera, un crack.

48 ¿El jugador con el que tuviste mejor sintonía? El Kily, Vitamina, Gustavo López, Cascini… Hace poco me invitó el Kily a su casa. Un divino el Kily.

Instalado en Córdoba después de retirarse como futbolista por diversos emprendimientos comerciales gastronómicos, arrancó en su nueva profesión como ayudante del Coco Basile en Racing de Córdoba e Instituto y luego se largó solo.

49 ¿Qué pasó con tu vaticinio de que Colusso sería el nuevo Maradona? Fue al Sevilla a los 18 años: al papá habría que haberlo matado en el camino. Y a la madre, al llegar. Lo volvían loco. Los padres son jodidos a veces. Lo puse en la Primera e hizo desastres. Morete era el representante y me daba besos en la boca, se debe haber llevado un palo con la venta…

50 ¿Y los jugadores más burros? Palma a veces no me entendía. Cuando lo pasé de enganche a volante central, porque lo tenía al Nuno Molina, al Kily y Vitamina, un equipazo, él se daba vuelta y se la pasaba a Falaschi. Y Falaschi era pum pum pum, todas para arriba. “Falaschi no entiende y vos no entendés que no se la tenés que dar a Falaschi”, le decía a Omar (risas). Al final entendió...

51 ¿Por qué vivís en Carlos Paz y no en Lomas de Zamora? Porque ahí encontré trabajo muy rápido cuando dejé de jugar, ya vivía en Embalse cuando agarré las concesiones en los hoteles. Y, además, mi segunda mujer era de Córdoba, y eso influyó.

52 ¿Seguís con la segunda o reincidiste con el casamiento? De la segunda me separé y ahora estoy en pareja. Siempre tuve Barbies yo, morochas o rubias, pero siempre de 8 puntos para arriba.

53 ¿Cuál es tu arma principal de seducción para tener siempre Barbies? Y… la pinta no es. El chamuyo. Vos dejame hablar 10 minutos y ya está, te liquido…

54 ¿Con los jugadores también tu fuerte era el chamuyo? El chamuyo y la afinidad. Y también entender el juego. Yo no creo que esto sea un drama, si de repente decís “lo único que vale es ganar”, para mí no sirve. Había jugadores que me decían: “Hoy nos jugamos la vida”. Y los frenaba: “No me lo digas de nuevo porque no jugás más; la vida te la tenés que jugar por un hijo, por tu vieja, no por el fútbol, que es un juego”. Y con esa filosofía siempre tuve trabajo.

Dándole al pucho.

55 Y eso que casi no ganaste títulos, apenas un ascenso con Central… Es que el que me contrataba sabía que le iba a armar un equipo, que le iba a sacar 10 jugadores de abajo y sin un peso, yo era un bombero que venía con el matafuegos.

56 ¿Con qué jugadores te llevaste pésimo? Con el Tata Brown, bastante ladino.

57 ¿Existen jugadores que van para atrás para voltear a los entrenadores? Puede ser, claro. Quizás no convencés con el discurso y con lo que hacés y el jugador deja de dar todo. Me pasó a mí en Racing del 89, yo estaba mal y se ve que no les llegaba a los jugadores, entonces no se mataban por defenderme.

58 ¿Te agarraste muchas veces a piñas como jugador y como DT? Como jugador, algunas. Y como DT, una vez lo quise pelear al Araña Amuchástegui. Jugamos un desempate por no descender, Racing de Córdoba-Unión en cancha de Boca, lo mandé a la cancha al final y no quiso entrar, lo quería matar. Ganamos.

59 El gran acierto en tu carrera. Haber dirigido, haberme dedicado a esto.

60 Tu gran error. Haberme ido de Central cuando ascendimos en el 85, porque un año después, Zof salió campeón en la A con los mismos jugadores, pero en ese momento Vélez me puso mucha plata y Coco me dijo que era un club bárbaro. Ahora hace mucho que no hablamos con Coco…

Delirando con la gente.

61 ¿Qué pasó? Estamos distanciados hace un año más o menos, cosas boludas. Es 70% mi culpa. La otra vez vine a Buenos Aires y traté de hablarle, le mandé mensajes por mis hijas, que son muy amigas de la de él, por Pagani y otros amigos en común, pero no quiso saber nada, ni me contestó. Es duro el Coco. Esperemos que le pase pronto.

62 Tu día más feliz en el fútbol. Cuando salí en la tapa de El Gráfico, encima con mi ídolo Federico, abrazado. Fue un partido increíble que le ganamos a Boca, con Rojitas, Rattín y Marzolini del otro lado. Me salieron todas ese día. Ardizzone escribió: “En el score, ganó Racing; en la mediacancha, Marchetta; en todo, ganó Sacchi”. Y otro día de gloria fue cuando ascendimos con Central. Se lo había vaticinado al presidente Vesco: “Si ganamos por 12 puntos, me pagás el doble; si es por menos de 10, te devuelvo la plata”. Pagó nomás. Vesco era un banco.

63 El día más triste. Cuando dirigiendo a Belgrano perdí el ascenso contra Banfield en la final del octogonal. Ganamos 1-0 en Córdoba, acá íbamos 0-0, se me lesionó Blasón y cometí el gran error de poner un delantero, Scatolaro, en vez de un volante, el Gallego Vázquez. Nos ganaron 2-0 y ascendieron ellos. Lo perdí yo ese día. Todavía me duele.

64 El tipo que más sabe del fútbol, al menos de los que escuchaste… Menotti y Basile. Lejos. De acá hasta donde te alcance la vista.

65 ¿Cómo hiciste para dirigir a los 4 grandes de Córdoba y no morir en el intento? Un loco, ¿no? Esta enfermedad que tengo me ayudó a aquietarme, pero me dejó rengo (risas). Yo me fui de Talleres a Belgrano, derecho, un sacrilegio total. Estaba descansando acá y me llamó Hugo Gaggero, que fue el N° 1 de la DGI de Menem durante 10 años. Me dijo que me venía a buscar para ir a Belgrano. “Sólo si venís con 35 lucas verdes, voy”, le contesté, y al día siguiente apareció con las 35 lucas…

66 ¿Con cuál te identificás más de todos? Con Racing de Córdoba, porque fue el club que me dio la posibilidad como ayudante de Basile y con el que fuimos subcampeones. Y luego lo dirigí en dos etapas.

Con Rosario Central fue amor a primera vista. Tuvo dos ciclos. En el primero salió campeón en la B en 1985, con el recordado equipo de Los Pitufos, que lo llevan en andas con el guardapolvo de maestro (Jorge Fossati y Omar Palma, entre otros).

67 ¿Quién es más grande: Talleres o Belgrano? ¡Talleres! Tiene mucha más gente en toda la provincia. Talleres te mete 60.000 tipos en la cancha como si nada. Para mí, Talleres y Central son los equipos más grandes del interior, lo más aguantadores y sufridos. Creo que si Belgrano hubiera estado 7 años en el Argentino A, quemaban la ciudad.

68 ¿No se te fue la mano cuando dijiste “la hinchada de Belgrano es la más cagona de todas”? Me equivoqué, sí, tendría que haber dicho: “La barra brava de Belgrano es la más cagona”. Generalicé al pedo, porque a mí me vinieron a insultar los de la barra, estuvo todo organizado. Un día se acercaron a la cancha y me apretaron: “Te vamos a quemar la casa y te vamos a violar a tu mujer culiao”, y yo levanté la lona y les dije: “Ojo con la casa, eh”, ja, ja, los tipos se entraron a cagar de risa.

69 También tuviste algún cruce con la barra de Central… Cuando llegué a Central la primera vez, en el 85, fueron a la práctica. Ellos me veían a mí muy menottista y creían que en la B se necesitaba otro tipo de juego y de jugadores, más pierna fuerte. Le pedí al profe que arrancara con el laburo y los invité a estos 15 muchachos a tomar un café en la confitería de la Ciudad Deportiva. Estaba Lolo, el Oso chico, Fanta, Vitamina Barberis, todos pesados. “Vamos a hacer una cosa para no pelear -les propuse-. Esperen 10 partidos y si al décimo partido el equipo no anda bien, me voy yo solo, mientras tanto ustedes alienten y apoyen”. Al quinto partido ya era todo una locura: “Cantemos todos que Rosario está de fiesta, cantemos todos que Rosario es carnaval, cantemos todos que vamos a salir campeones, de la mano de Marchetta la vuelta vamos a dar”…

70 Hablame de Maradona en Los Cebollitas. A Diego lo conocí cuanto tenía 13 años y fue a jugar los Evita a Embalse. Yo tenía los hoteles 2, 4 y 7, y viene un amigo, el Cabezón Sala, y me dice: “Hay un negro que juega un 10, no sabés lo que es, andá a verlo”. Año 1973. Lleno de gente estaba, mamita querida lo que era Diego. Le dije al dueño de mi empresa: “Vos que tenés mucha plata, hay que comprar a este pibe”. Recuerdo haber ido a hablar con el padre, con Don Diego, a ofrecerle 8 millones de pesos, pero quiso seguir en Argentinos, porque ahí estaba Francis Cornejo. Ese campeonato terminaron segundos porque Diego erró un penal con los chicos de Pinto de Santiago del Estero. Las fotos están en El Gráfico.

71 Después lo conociste a Diego… Tuve trato lindo un día en la cancha de All Boys, donde jugaba el Checho Batista, cuando yo dirigía a Los Andes, en el 98. Si empatábamos, entrábamos los dos a la Liguilla, entonces le hablé: “Checho, cero a cero, estamos los dos tranquilos, si gana uno de los dos el otro queda afuera, ¿para qué?”. Terminamos 0-0, el árbitro, un tal Savino, me dijo: “¿Yo acá estoy pintado?”. Y le contesté: “Sí, señor, está pintado, está para marcar laterales, acá no hay corner ni tiros libres, no hay nada”, ja, ja. Esa tarde el Diego vino al vestuario y estuvimos charlando, y después fue a darles un beso a cada uno de mis jugadores, no lo podían creer.

72 ¿Te puso mal que le serruchara el piso a tu amigo Basile? Yo no sé si le serruchó el piso o no.

En su segunda etapa en Rosario Central, ya en la A, en 1994. Lindo equipo.

73 ¿Cómo hiciste para dirigir Racing, Independiente, Racing y que no te reputeran? En Racing te putean siempre, es por sistema. A la hinchada de Racing la catalogo de histérica. No ganaron nada, apenas ese campeonato que no fue tan buen equipo. Solo Merlo y Chatruc están convencidos de que lo que ganaron ellos. Ahí estaba Fernando Marín, que fue empleado de Macri durante 35 años. ¿No sería Mauricio Macri el que compró la quiebra de Racing? ¿Y que a cambio del gerenciamiento le vendieron el campeonato?

74 ¿Merlo tuvo suerte? Muchísima, porque gracias a ese título después pudo dirigir a un montón de equipos. Pero ese título de Racing fue la gran estafa. Eso creo yo.

75 ¿Por qué duraste tan poco en Vélez? Porque fuimos a una gira por Colombia y los dirigentes le sacaron 2000 dólares de premio al plantel para volver en primera en el avión de Avianca. Me calenté y me fui.

76 ¿Seguís enojado con Mohamed? Nooooo, hace poco me subí a un avión y estaba ahí y vino a darme un abrazo enorme. Al Turco lo eché de Independiente, porque me hizo gestos cuando lo saqué en un partido. Yo venía cargado, porque tanto él como Amato vivían en los boliches y dormían en el auto en el estacionamiento del club, antes de las prácticas. Un día llegué y les golpeé el vidrio del auto, ¡el susto que se pegaron! Varios años después, me lo reconoció: “Somos unos hijos de puta los jugadores”. Lo amo con toda mi vida al Turco, es muy simpático, una gran persona.

En la cancha de Independiente, al asumir en 1992. Fue DT del Rojo y de Racing 2 veces.

77 ¿Por qué tan pocos títulos en tu carrera? Solo un ascenso con Central… Porque soy muy calentón, me rebela la injusticia, y entonces he pegado portazos sin medir nada. Me faltó calma y paciencia, porque hubo varios clubes con los que podría haber sido campeón: Vélez, Racing, Independiente…

78 Qué significó Platense en tu vida? Fue el club que me volvió a dar un impulso y la posibilidad de trabajar después de mi mala etapa en Racing. Salimos cuartos, ¡un equipazo!

79 ¿Qué técnicos jóvenes te gustan? El mejor técnico de los próximos 20 años se llama Esteban González. Belgrano gasta menos que Tarzán en zapatillas, y con lo poco que tiene avanzó en la Sudamericana y está en semifinales de Copa Argentina. También me encanta Gallardo. Lo que no tiene de estatura lo tiene de categoría. Dirige como jugaba: pensando.

80 ¿Y del mundo? Guardiola.

81 ¿Messi es más que Maradona? No, como el Diego no hay ninguno. Aparte el liderazgo que tenía el Diego fuera de la cancha, este pibe no lo alcanza.

Dando indicaciones por handy en el Chateau Carreras (hoy estadio Kempes). En Córdoba dirigió a los cuatro grandes (Talleres, Belgrano, Instituto y Racing) y sobrevivió.

82 ¿Eras muy cabulero como DT? Yo no, pero el Coco me llevaba por ese camino. En Instituto, era el ayudante del Coco, y pasamos por el hotel Nogaró, donde concentraba Estudiantes. No sé por qué, llevaba un salero, entonces le tiré un poco de sal al micro y ganamos fácil. Al partido siguiente nos tocaba San Lorenzo dirigido por el Toto Lorenzo. “¿Trajiste la sal?”, me preguntó el Coco (imita el vozarrón de Basile). San Lorenzo concentraba en Carlos Paz y Alfio armó un operativo para que fuéramos de noche, y mientras él se chamuyaba al sereno, me tuve que meter por la puerta de atrás, subir al comedor y ahí le vacié dos kilos de sal: en las tazas, en el suelo, en las mesas, por todos lados… ¡Al otro día les ganamos 6-2!

83 Me imagino que siguieron usándola… Sí, hasta que perdimos un partido y se cortó. Y entonces pasó a ser: “Traé azúcar”.

84 ¿Cuánto tiempo estuviste preso? Casi seis meses, en 1976, durante la dictadura. El dueño de la empresa en la que trabajaba era muy peronista, yo también lo era, y con el golpe caímos todos. Estuve detenido en Río Cuarto, luego me llevaron a Buenos Aires, bajé 18 kilos, estuve incomunicado un mes, me comí algunas piñas. Yo era militante y me preguntaban por los Montoneros, pero no sabía nada.

85 ¿Cómo lo ves a Armando Pérez en la AFA? Lo conozco desde hace mucho tiempo a Armando, de Punta del Este, del Casino. Buen tipo, tiene muchos matrimonios encima, más que yo (risas)… Y bueno, con la plata que tiene… Un tipo muy correcto y educado. Le gustan las cosas organizadas pero esto es un gran quilombo, esperemos que pueda arreglar las cosas.

86 Marchetta es borracho. ¿Verdadero o falso? Falso, preguntale a Basile, que cuando nos juntábamos, entre él y Perfumo se bajaban todo el whisky mientras yo tomaba gaseosa. Pero con esta carita, ¿quién me va a creer? Si me ven tomando agua, dirán “¡mirá el vodka que se baja!”.

En su segunda etapa en Racing (1995), donde armó un lindo equipo que luego fue subcampeón con Miguel Ángel Brindisi y que debió dejar por diferencias irreconciliables con Daniel Lalín.

87 Marchetta es cometero. ¿Verdadero o falso? En mi vida toqué un peso de un jugador. ¡Un peso! ¿entendés? Yo tenía plata antes del fútbol, la ventaja mía fue esa, y me metí en el fútbol porque me apasionaba. Siempre hay algún boludo que dice algo así y atrás vienen otros repitiendo…

88 Cuando había incentivación, ¿la plata era sólo para los jugadores o también cobraba el DT? Incentivación, pero para ganar, ¡eh! Esa siempre existió. Y deciden los jugadores si el técnico forma parte o no.

89 ¿Vos cobraste? Sí, una vez cobré, cuando con Independiente les ganamos 1-0 a Boca en la Bombonera, año 1992.

90 El que venía atrás era River… Muy bien, así es. Fueron 250.000 dólares y se repartió entre jugadores y técnico. Hasta ahí te cuento, más no. Eso lo arreglan los jugadores. Pero para ir para adelante, ¡eh!

91 ¿Ves fútbol por TV? Sí, hago zapping, veo de Inglaterra, la Champions, España no porque es aburrido. También miro el campeonato argentino. El mejor equipo es River.

Frente al club de su barrio, Los Andes, donde tuvo varias etapas. Allí se inició.

92 ¿Y vas a la cancha? Sí, fui a River-Talleres, ahora voy a ir a Central-Boca por Copa Argentina. A la final del año pasado fui, ¡qué calentura, por favor! ¡Qué robo fue ese partido!

93 ¿Qué enseñanza te dejó el ACV? Que hay que priorizar la salud y la vida.

94 ¿Trabajaste después del ACV? Estuve un mes en Junior, en Córdoba, con un técnico alterno amigo que me ayudaba, pero no podía.

95 ¿Ahora te gustaría dirigir? Una gerencia deportiva o asesoría me gustaría. Y en Central, ni hablar… Pero igual estoy chocho disfrutando de mis hijos y mis nietos. Dos hijas mujeres, Mariana Lorena y María Eugenia, una es psicóloga y otra se está por recibir de psicóloga, y Fernando Javier que es licenciado en turismo. Y tengo 8 nietos, de entre 9 y 16 años.

96 ¿Tuviste miedo de morirte con lo que te pasó? ¿Sabés que soy un cagón bárbaro? Pero me pasó esto y se me fue. En algún momento que estuve en terapia intensiva, le dije al médico: “Parto”. Y él me cagó a pedos: “¿Qué vas a partir vos, la puta que te parió? Vos te quedás acá con nosotros”.

97 ¿Qué cosas no podés hacer? Hago de todo. Cojo como los dioses (risas), terrible. Me he convertido en un sexópata…

98 Bueno, intentaba ser algo más sutil, pero ya que estamos, ¿usás ayudín? Tengo el ayudín en la mesita pero no lo usé todavía...

Conceptos claros y buen humor en la confitería del Hotel Presidente, su búnker porteño histórico.

99 ¿Seguís fumando? Noooo, ya dejé. En mis peores épocas llegué a fumar 80 cigarrillos por día, una locura. Un día me hinché todo, me vi en el espejo, me asusté y decidí dejar.

100 Vos igual venías con un par de by pass de antes, ¿no? Sí, dos by pass, de cuando dirigí a Platense: uno se llama Erbín y el otro Irusta (se abre la camisa y muestra una cicatriz en el pecho), este es Erbín y este Irusta, ¿ves? (se señala otra vez la cicatriz). ¡Qué hijos de puta esos dos! (risas).

Por Diego Borinsky / Fotos: Emiliano Lasalvia y Archivo El Gráfico

Nota publicada en la edición de noviembre de 2016 de El Gráfico

 

Por Diego Borinsky: 14/12/2016

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