ENTREVISTAS

Ricardo Giusti, 100x100: “Para ganar un Mundial se te tienen que alinear todos los planetas”

- por Diego Borinsky: 08/07/2016 -

El gran volante campeón argentino en 1986 no se calla nada. Sigue ligado al fútbol como representante y viviéndolo con pasión e inteligencia.

En Visión Sport, su empresa, en Rosario, a los 59 años, con las canas de jugador y sin un gramo de más.

1 ¿Quién es Ricardo Omar Giusti? Ehhhh... Lo primero que me sale, que además se lo digo a los chicos que represento, es que para ser grande hay que ser humilde. Me resulta incómodo decirlo, pero me defino como un tipo humilde, y me identifico con cualquier clase social, no tengo problemas en ir a un buen restaurante o en juntarme con la gente pobre de mi pueblo en un bodegón. Nunca me la creí.

2 ¿Quién te puso Gringo? Gringo se les dice a los del campo, y a mi hermano José Luis, que jugaba en Newell’s, ya le decían así. Cuando fui yo a Newell’s gracias a él, me empezaron a decir Gringo a mí también.

3 ¿Qué es Albarellos? Es una localidad de gente humilde que no pasa hambre porque en esa zona tirás una semilla y crece lo que sea, pero desde que sacaron el ferrocarril fue para abajo. La actividad es la agricultura, solo hay trabajo vinculado a eso, y la mayoría de los jóvenes se van. En un momento teníamos 1500 habitantes, hoy son 300. Mi vieja vive ahí, tiene 83 años, y no pasa un miércoles sin que la vea.

4 Se puede decir que cuando volviste como campeón del mundo 86, te fue a recibir el pueblo entero… Claro, y además se juntaron con los de Coronel Bogado para sumar (risas). Me esperaron en el acceso al pueblo, no lo podía creer. Una de las imágenes que más recuerdo de ese recibimiento es de cuando íbamos en el colectivo hacia la Casa de Gobierno, no podíamos pasar por ningún lugar, y de golpe vi a dos viejitos en un balcón saludando con una banderita. Es una imagen que aún hoy tengo grabada: ¡lo que genera el fútbol es único!

Con su hermano José Luis, que jugó antes que él en la Primera de Newell´s y que le consiguió la prueba en el club, en tiempos sin publicidad en la camiseta.

5 ¿Eras muy futbolero de pibe? En el colegio no veíamos la hora de que tocara la campana para salir cada uno a su casa, tomar un mate cocido, y de ahí rajando al campito a jugar a la pelota. Mi pueblo está dividido por la vía del tren, un barrio de cada lado, y se jugaba el clásico los sábados, era un River-Boca...

6 Hincha de… Newell’s, y mi ídolo era Marito Zanabria, con el que llegué a compartir equipo. Lo heredé de mi viejo, que era muy fanático, al punto de haber roto varias radios en derrotas. Iba a la cancha, a la popular, obvio, porque no había un mango. Como en mi pueblo había primaria pero no secundaria, tuve que ir a estudiar a Coronel Bogado. A los 14 años me fui a probar a Newell’s y quedé, y entonces durante un año yo salía del colegio, me tomaba el colectivo de Bogado a Albarellos, mi vieja me esperaba en la estación y me pasaba un sánguche de milanesa por la ventanilla y yo seguía hacia Rosario, donde me entrenaba y me tomaba el mismo colectivo a la noche. Eso lo hice un año y medio hasta que me fui a vivir a Rosario con un tío, que tenía un hijo no vidente y estudiaba abogacía. Una historia increíble.

7 Contame. Venía a verme a los partidos de la Tercera, iba a la platea baja, y escuchaba todo, porque había poca gente. Después del partido me decía: “Bien, eh, te equivocaste en dar tal y tal pase”. Sacaba todo por lo que escuchaba. Tenía un don de la ubicuidad impresionante. Es increíble cómo la naturaleza te saca por un lado y te da por el otro. Se recibió de abogado y murió a los 50 años. Un ejemplo.

8 ¿A Newell’s llegaste por tu hermano? Sí, José Luis jugó un par de años en la Primera de Newell’s, delantero, y siguió en Tucumán, Jujuy y Centroamérica, tuvo muchas lesiones. El me consiguió la prueba. No me olvido más que apenas jugué 15 minutos y Griffa me dijo: “Giusti, vaya a firmar”.

9 ¿Qué te enseñó Griffa? Mucho más que cómo pegarle a la pelota: valores de vida. Los hijos del fútbol de Griffa éramos Gallego y yo, y muchas veces nos íbamos con él a la práctica en su Ford Farlaine y nos hablaba como padre, lo que significa el deporte, que te hace sentir bien interiormente. Siempre nos remarcaba la importancia de la familia y los amigos. Me quedó marcado, porque en nuestra generación, los padres no eran de hablarte. Mi viejo se levantaba a las 6 y llegaba a las 21 hecho pelota de trabajar, entonces difícilmente te hablara. El ejemplo era con la acción, pero Griffa nos hablaba desde otro lugar. Además, fue un adelantado en el aspecto formativo, venía de jugar en Europa muchos años. En el 74 tenía psicólogo para trabajar con el plantel.

10 Griffa no te dejó abandonar, te salvó. Así es. Después de dos años de inferiores empecé con un dolor infernal en la columna. Me metían pichicata, y nada de nada, así que dejé de ir a entrenar y volví a mi pueblo. Griffa me vino a buscar, a decirme que estaba seguro de que iba a triunfar en el fútbol, que debía hacer el esfuerzo. Visité curanderas, me metí en cada lugar. Me ponían granos de maíz en los nervios, me pasaban unos aceites... No creía en nada de eso, pero cuando estás en situaciones límites, te entregás. Y me terminé curando.

11 ¿En esa época te hiciste amigo de Valdano? No, ahí no compartimos casi nada, porque él se fue muy joven a España, en el 75. Se dio un buen feeling en la Selección. Con Jorge puede darse que no hablemos dos meses pero cada vez que lo hacemos, sentimos como si nos hubiéramos visto esa mañana.

Con la 10, en la Primera de Newell´s.

12 ¿Cómo era Bielsa en esos años? Con Marcelo compartí más tiempo, integrábamos la Cuarta especial que competía en la Liga Rosarina. El mediocampo era Giusti, Gallego y Alfaro. Bielsa ya era un tipo muy particular: venía a entrenar en bicicleta, se ponía fajas en el abdomen, el peso era una obsesión. Era muy jodón, muy compinche.

13 ¿Con Bielsa tenés relación? No con frecuencia, pero nos hablamos cada tanto. Hace no mucho fue a conocer las instalaciones del club de mi pueblo, por un amigo en común, y ni me avisó. Cuando llegué, se había ido. Ahora, si necesitás ayuda, el tipo está al pie del cañón. Te lo aseguro, me ha pasado.

14 En fotos de tus inicios se te ve con la 10, ¿eras habilidoso? En las inferiores pisaba seguido el área rival, con la dinámica que nos pedía Griffa, pero en la Primera no me fue bien, es una deuda que me quedó, la puta madre, el equipo en el que nací. La gente me insultaba y entonces me mandaron a Argentinos.

15 ¿Vas a ver a Newell’s como hincha, hoy? Sí, aunque por mi función soy un hincha muy particular. Cuando uno trabaja en esto, lo ve desde otro lugar, aunque debo reconocer que a veces la paso mal. En la Libertadores 2013, en el Newell’s-Boca en el Parque, me descompensé. Estaba en la cancha, me empecé a sentir mal y me fui al sanatorio, donde terminé escuchando los penales. A veces uno no domina la cabeza, me da bronca ser así.

16 Pero también trabajás con jugadores de Central. Claro, por eso te decía que soy un hincha particular. Ayer fui al Gigante a ver Central-Gimnasia porque hay dos muchachos que representamos y quería que les fuera bien y que ganara Central, porque es mi laburo. Y mi laburo lo cuido. En la empresa de representación, que se llama Vision Sport, estoy con Daniel Sperandío, que jugó en Central, así que está repartido. Y con Daniel Luzzi.

17 ¿Ves muchos partidos? Todo el tiempo. En casa tengo una tele en la que solo miro fútbol. Y partidos, ni siquiera programas deportivos, solo partidos. Voy a ver mucho inferiores acá en Rosario. Y tenemos palco en cancha de Central y Newell's. Nunca tuve problemas, la gente me identifica con Independiente y con la Selección y, como te decía, hincho por mis jugadores por sobre todas las cosas.

18 ¿A esta altura de tu vida no vivís muy alocado? Me costó encontrar un hueco para esta nota… No es alocado, pasa que me reservo tiempos para distintas actividades y lo tengo todo bastante organizado. Tengo un tiempo para tomar unos mates con mi mujer, otro para ir a la oficina, para ver partidos, para ir al gimnasio dos o tres veces por semana, para jugar al fútbol, para ir a tomar café con mis amigos. Todas esas cosas no las negocio, no renuncio a nada, porque me hacen sentir bien. Todos los días nos juntamos a comer o tomar café en el bar de un amigo, que es de Coronel Bogado. Somos toda gente de pueblo y nos sentimos bien con ese rito. Con un grupo de esos amigos tenemos una peña en Albarellos.

Cuidándole las espaldas a Maradona, en Argentinos Juniors, partido en el Monumental.

19 ¿Qué es una peña? Acá, no tener una peña es un pecado mortal. La peña no responde al concepto clásico de las de los clubes como Boca o Independiente. Se llama peña a una reunión. Algunos se juntan para comer, otros para jugar al fútbol, otros para viajar. Esta se armó por el fútbol con gente de Albarellos y de pueblos vecinos. Mi pueblo está a 35 kilómetros de Rosario y yo soy presidente del Sportivo Albarellos Fútbol Club. Voy todos los miércoles, corto el pasto de la cancha, la marco, limpio, barro, pongo las cosas en condiciones. Si me llamás un miércoles a la tarde voy a estar cortando el pasto. Ese día aprovecho para visitar a mi vieja, que vive allí.

20 ¿La peña es en el club? Claro, nuestra peña nació por el fútbol, así que desde hace muchos años nos juntamos ahí: jugamos a la pelota, comemos un asado, y después el que quiere sigue con el truco, y el que no, se prende en la charla. Además viajamos 2 o 3 veces por año por pueblos vecinos, está realmente muy bueno no perder esas costumbres. Allí también juegan otros ex futbolistas como Sperandío, el Torpedo Arias y Chitzoff.

21 ¿De qué jugás? De cinco, como casi siempre, y sigo corriendo mucho. No aumenté ni un gramo de mi época de jugador. Ayer, cuando terminó Central-Gimnasia, me fui al gimnasio a las 7 de la tarde. Lo hago 2 o 3 veces por semana cerca de una hora y media: meto bicicleta, fuerza de brazos y piernas, abdominales...

22 ¿Para el ex futbolista es importante mantener eso, para no desbarrancar? Pasa por el estilo de vida. El deporte te hace bien, por lo menos a mí. Me mantiene activo, con ganas de ir a laburar, de hacer cosas. Me gusta también jugar al tenis, y lo practico con amigos, aunque como el fútbol no hay… La comida también influye. Yo nunca dejé de hacer vida de deportista, obvio me gusta comer un lechón con amigos con unos vasos de vino, pero sé ponerle un límite a todo.

23 ¿Cómo era el Maradona de Argentinos? El mejor Diego que vi fue ese. ¡Y mirá que fui su compañero en México 86, estuvimos más de 60 partidos juntos en la Selección! Jugábamos a pegarle al travesaño desde mitad de cancha y le daba en 8 de 10. Los picados de los jueves eran tremendos, terminaban siempre con 8 o 10 goles de diferencia. No era solo habilidad o pegada, físicamente era un bestia. El Zurdo López, por ejemplo, nos hacía saltar una soga y cuando la ponía a determinada altura, el único que la pasaba era Diego. Con el cabezazo lo mismo, una potencia de piernas única. Diego era completo.

24 Decime algo de Pastoriza… Un crack como tipo. Era un compañero más, con mucha personalidad, te hablaba desde un lugar de hermano mayor. No se destacaba por el trabajo táctico, pero armonizaba tanto el grupo, que era fabuloso. Y muy solidario: mucha gente que no tenía un peso iba a pedirle cosas a la pizzería, y él les daba a todos.

Dejando sangre, sudor y lágrimas por la camiseta de la Selección, en Paraguay.

25 ¿En ese medio del Rojo con Marangoni, Burruchaga y Bochini tenías que correr por todos? Burru ayudaba eh… Una vez declaré que, para mí, el jugador más importante que teníamos era Burruchaga. Bochini era un crack por su inteligencia, pero Burru te ayudaba en el medio, gambeteaba, tocaba bien, tenía velocidad y hacía goles. Completo. ¡Imaginate cómo saltaron todos en Avellaneda!

26 ¿Gozaste mucho el 22 de diciembre de 1983: 2-0 a Racing, ustedes campeones y Racing a la B? De esa tarde siempre les cuento lo mismo a mis amigos: me mandé un gran pique por derecha, Bochini metió el pase justo, la crucé al segundo palo y convertí el 1-0. Toda la gente se puso a gritar “Bo-Bo-chi-ni”. Ahí te das cuenta del amor por una persona. Ese día fuimos más a festejar el campeonato que a ganarle a Racing, todavía hay gente del Rojo que me cruza y me dice: “Vos participaste de lo más glorioso del club”, pero no lo tomamos así. Hoy se festejaría más mandar al descenso al rival que celebrar el título propio. Las cosas cambiaron mucho.

27 ¿El mejor partido de Independiente? La final de la Libertadores contra Gremio en Porto Alegre: ganamos 1-0, pero fue baile.

28 ¿Hubo mucha tensión en la final con el Liverpool por Malvinas? En la previa, sí, era inevitable. Para todo argentino, Malvinas significa mucho. Y esa final fue en 1984. En la caminata en el túnel, se te cruzaban mil cosas. Como nos pasó en el Mundial dos años después. Ahora, una vez que empezás el partido, te olvidás: querés ganar, como siempre, dentro del reglamento.

29 ¿Te hicieron antidoping el día que le metiste tres goles a Instituto? Ja, ja, fui a Córdoba con una calentura tremenda, porque Solari me había puesto de suplente. Se lo comenté al ayudante y él, lógicamente, se lo dijo al Indio. “Acá son todos suplentes, yo decido quién juega o no, se lo digo para que no haya quilombo”, me habló. Aprendí mucho de Solari. Bueno, la cuestión es que fui al banco, entré por Insúa y metí tres goles. Miraba la tabla de goleadores y no lo podía creer.

30 ¿El hincha disfrutó el campeonato 88/89 con Solari? No era el estilo histórico. Funcionó de una manera distinta a lo que venía acostumbrada la gente de Independiente, por lo que no lo disfrutó de la manera en que solía hacerlo. El equipo ganaba, era sólido, con una contundencia increíble. ¿Aplaudía a rabiar la gente? No. Es un tema espinoso. Con la Selección fuimos subcampeones del mundo en el 90 con un fútbol regular, y la gente abarrotó las calles. No sé si no había más gente todavía que en el 86, ¡eh! Al fútbol es lindo jugarlo bien, yo aplaudí a rabiar cuando Newell’s salió campeón con Martino, con la pelota al ras del piso y triangulaciones. Eso es maravilloso, porque aunás todo, pero yo quiero ganar, y me peleo todavía cuando juego con mis amigos.

Cierre inolvidable del Metropolitano 83: gol de Giusti, tras pase de Bochini, para convertirle el 1-0 a Racing en la última fecha del campeonato. Independiente campeón y Racing a la B.

31 ¿Fue muy feo jugar tu último año de carrera por no descender? Horrible. La gente de Unión se portó de primera, pero la experiencia fue malísima. Nunca imaginé que fuera así. Nos terminamos yendo a la B. Entre eso, que me veía con pelo blanco y que los rivales me pasaban por todos lados, decidí retirarme.

32 ¿A Bilardo lo entendiste desde el primer día? No. De entrada no le entendía un carajo y no me sentía cómodo con lo que me pedía. Me costó mucho, mucho. Venía de una escuela desordenada, la de Independiente, donde lo único que había que hacer era ir al frente, y de golpe, Bilardo me tenía 4 horas frente a la tele para ver distintas funciones. Y al otro día volvía a los asados de Pastoriza. Y no lo digo irónicamente, porque los asados servían mucho. Tenía un bolonqui terrible en la cabeza (risas).

33 Contate una de Bilardo. Uhhhh, ¿tenemos todo el día? Carlos me llamaba a la medianoche, para él no existían horarios. “¿Qué estás haciendo, Giusti?”, me preguntaba. “Durmiendo, Carlos, ¿qué voy a estar haciendo?”. Me pedía que viera determinado partido, me preguntaba al otro día en la práctica. A Burru lo llamaba a las 3 de la mañana de Francia. Y quería que habláramos, yo estaba muerto de sueño. O llamaba para hablar con mi mujer, a ver cómo estaba, qué había comido. O cualquier tarde me decía: “Venite para AFA” y nos metía 3 horas de videos. Había que aguantarlo, eh, no era fácil. Y no es como ahora, que tenés un compilado de jugadas ofensivas. No, antes tenías que verte los 90 minutos. Eramos 5 o 6 los incondicionales de él a los que nos llamaba a cualquier hora.

34 “Giusti, ¿por qué te discuten tanto?” era el título de una nota en El Gráfico, marzo del 86. ¿Tan cuestionado eras? Sí, muy muy criticado, mano a mano con Garré. También, mi función en el equipo no lucía, solo importaba para los de adentro. A todos nos ponen mal las críticas; el que dice que no, me parece que está mintiendo. Uno siempre piensa en la familia…

35 ¿Fue clave la reunión antes de empezar el Mundial? Fundamental. Se dio apenas llegamos a México, bastante heridos, golpeados, veíamos que así iba a ser muy difícil superar la primera fase. Nos juntamos, cada uno dijo sus cosas. Fue una reunión fuerte, dura, tensa, pero todos pensando en el beneficio grupal. Y terminó siendo un punto de partida.

36 Jugaste todos los minutos de todos los partidos, ¿nunca te ahogaste? Porque eras de los más grandes. Fue muy importante llegar primeros al DF. Y también la prueba de adaptación en Tilcara. Nunca había visto a Bochini así físicamente, estaba impecable.

37 ¿Cómo viviste la previa del partido con Inglaterra? El tema Malvinas era muy especial y nos jugaba en la cabeza, aunque todos dijéramos que no, que nada que ver, que era un partido de fútbol. Hubieras tenido un familiar en la guerra o no, todos los sentimos. No había ninguna posibilidad de no pensar en Malvinas en esos días previos.

La tapa de El Gráfico muestra a los autores de los goles de esa tarde: Giusti y Trossero.

38 ¿Viste la mano en el primer gol? No vi la mano ni la cabeza, pero sí me pareció dudoso el salto de Diego. Lo primero que hice fue mirar al linesman.

39 ¿Qué fuiste sintiendo en el segundo gol? ¿Dónde estabas? En el medio de la cancha, ¿dónde iba a estar? Yo le pasé la pelota a Enrique, antes de que el Negro se la diera a Diego. Cada vez que la agarraba Diego, yo pensaba que algo distinto podía pasar. Igual, nunca imaginé un gol así. A medida que dejaba ingleses por el camino, cada vez me sorprendía más, y entrando al área, cuando no la pasó al medio, me dije “la puta madre, no se la dio”, me enojé un poquito (risas)...

40 ¿Vos eras el encargado de ir al círculo central en cada gol argentino? Exacto. Ese era el pedido de Bilardo. Yo no festejé ningún gol con el autor, lo hacía con Ruggeri y Brown, y enseguida a pararme delante de la pelota para que el equipo contrario recién pudiera sacar con nuestro equipo en su debido lugar.

41 ¿Cómo te decía Bilardo? Giusti, Giusti, casi siempre Giusti, Giusti, por ahí alguna vez se le escapaba algún “Gringo”, porque mis compañeros me llamaban así.

42 ¿Qué pasó cuando entró Barnes y te desbordaba como quería? Encima era mío, porque en el medio sobraba gente, y me lo encajaron a mí. Entró fresco, con una potencia bárbara, me desbordó dos veces, no lo podía parar. Bilardo me mandó de lateral derecho porque con él yo había jugado de todo. Una vez, en un amistoso que le ganamos a Alemania allá, me puso de lateral izquierdo y terminé haciendo la diagonal y tirando un centro desde la derecha para un gol nuestro. Te imaginás que esa escena Bilardo la pasó 700.000 veces, era el alumno más aplicado del curso (risas).

43 ¿Qué sentiste cuando empató Alemania en la final? En un primer instante pensé que la perdíamos, pero pasaron unos segundos y lo escuché a Diego, que eso es lo que tenía Diego, viste, diciendo “¡Vamos muchachos, que lo ganamos!”. Y así un par de veces, y se sumaron Burru y Valdano con lo mismo, “vamos que podemos”, y enseguida sentí que lo ganábamos. El tema es que durante la final, la veía tan fácil dentro de la cancha, con el 2-0 creí que goleábamos, sentía que estaba todo bajo control, por eso jamás se me cruzó que nos irían a empatar…

44 ¿Bilardo te puso en la habitación con Bochini para que no armara lío? ¿Quilombo con el Bocha? No, imposible. El Bocha era medio medio para los horarios, tenía sus mañas, y como yo era de los alumnos más aplicados, viste, y ahí no existía llegar 5 minutos tarde, debe haber sido por eso.

45 ¿Bilardo no quería que entrenaran durante el Mundial? Es cierto, solo quería que descansáramos, que no hiciéramos nada para estar frescos en los partidos. Diego por ahí pedía hacer un tenis-balón y, después de tanta insistencia, Bilardo accedía. Algunos que no jugaban, como el Negro Clausen, no se la bancaban y salían a correr a la noche, porque necesitaban hacer algo.

Batallando en el medio, ante un duro rival de los comienzos de la década del 80, el Ferro de Timoteo Griguol, rodeado por Rocchia y Saccardi.

46 ¿Cómo fue la del caramelo? Por la altura y el smog, se te secaba la garganta, entonces el doctor Madero nos decía que tuviéramos encima un caramelo ácido para chupar. El primer partido no lo necesitaba, lo tenía en la mano, entonces hice un pocito con los botines en la línea de mediacancha y lo dejé ahí…

47 Y como ganaron, pasó a ser cábala… Y… sí. Cuando empieza el partido, te olvidás de todo, pero al día siguiente te acordás y ya pensás en repetirlo, así que dejé las canchas llenas de caramelos (risas), lo usé en los 7 partidos, le ponía un poquito de pasto encima y listo. En ese grupo era fundamental el profe Echevarría, como Pastoriza con los asados, viste. En los entrenamientos te mataba, pero cuando había posibilidad de dar un paseo o compartir una pizza, el tipo estaba presente. Son esas cosas que a veces no les das importancia, pero resultan decisivas.

48 ¿Fue muy duro para vos que Bilardo limpiara a Valdano en la previa del Mundial 90? Me acuerdo perfectamente, lo tengo bien grabado todo todo todo (parece Bilardo). El equipo se fue a jugar a Israel y antes de irse, Bilardo me dijo : “Vos te quedás y cuando vuelvo, tenés que saltar los alambrados; si no, afuera”. Es decir, tenía que estar 10 puntos para que no me limpiara. Y a Jorge ese mismo día le dijo que no iba a estar. Al día siguiente, fue emocionante ir a despedir a Jorge. Nos sacamos una foto. El otro día, cuando Jorge vino a la Argentina, estuvimos recordando ese momento. Fue mucho más duro para Jorge, porque debió irse, pero me dolió muchísimo, claro.

49 Vos estás como Olarticoechea: 11 partidos en Mundiales y no perdiste ninguno, ¿no? Exacto, me retiré invicto. En el 86 jugué los 7 partidos y en el 90 me perdí los primeros con Camerún y Unión Soviética, por una tendinitis que no había manera de curar, y la final, por la expulsión contra Italia.

50 ¿Sabías lo del bidón o no tenías ni idea? No, del bidón nada que ver.

51 ¿Por qué te expulsaron contra Italia? El partido se paró varios minutos... En el segundo tiempo entró Baggio, el pibe que surgía, lo miré a Bilardo y me hizo la seña de que lo siguiera. Me pegó en una y yo, calladito. A la siguiente fuimos los dos a buscar arriba, con vehemencia pero sin mala intención: él se cae y todo el banco de suplentes de Italia se levantó y gritó. El pibe era la figurita, se quedó en el suelo y después de un par de minutos, el línea levantó la bandera y le dijo al juez que yo le había pegado y me expulsó.

Con su amigo Burruchaga, antes de jugar la Intercontinental en Japón con el Liverpool.

52 Y ahí armaron un pequeño escándalo. ¿Qué te parece? El juez era Vautrot, el francés del debut con Camerún, y Burru le hablaba y le hablaba, porque sabía francés. La final, ya igual no la podía jugar porque me habían amonestado. Pero estas cosas te generan una gran impotencia, viste, es como le pasó a Huracán el otro día: no sabés qué hacer, si quedarte ahí o matarlo. Todos mis compañeros fueron a rodear al juez del línea y lo recontra putearon. Ya veníamos dándonos manija con que nos querían voltear…

53 ¿Dónde terminaste viendo los penales? Me fui para el vestuario y, en el camino, encontré a un tipo que estaba frente a un monitor, en una salita, diciéndole cosas al que estaba relatando. Me quedé ahí, mirando el monitor, yo vestido de jugador, los dos solos. Traté de contener las emociones, pero cuando Goyco atajó los penales, grité “¡Vamos Argentina, carajo!” y salí rajando para el vestuario a esperar a los muchachos. Después pasaron unos minutos y caí en que no iba a jugar la final. Y ahí me puse mal. Ese contra Italia terminó siendo mi último partido en la Selección.

54 ¿Dónde viste la final? En el banco, al lado de Bilardo. Y cuando veíamos cosas injustas, nos parábamos todos. Bilardo me iba comentando cosas del partido y ahí te das cuenta de que uno cree que sabe algo pero no, estos tipos ven otras cosas que yo ni loco veía.

55 ¿Pensabas que teníamos chances en la final o que ya estaba decidida? Por un lado, veía al grupo muy muy bien. Tenía mucha confianza en mis compañeros y Diego estaba supercontento. Que Alemania estaba puesto lo escuché un tiempo después, pero así y todo en la cancha son 11 contra 11, qué sé yo…

56 Unos días después, declaraste que la FIFA era una mafia. ¿Te alegró comprobar que finalmente lo era? A todos los que estuvimos tanto tiempo en el fútbol nos alegró que se destapara lo que se destapó. Eran cosas que uno intuía pero no podía comprobar.

57 ¿Por qué no volvimos a ganar un Mundial desde el 86? La respuesta es compleja. Como escribió Jorge Valdano alguna vez: para ganar un Mundial se tienen que alinear todos los planetas. Por mi experiencia, te digo que eso nos pasó en México. El que sabía que no tenía chances de jugar estaba alineado con el grupo, ayudaba, era incondicional. Después, seguramente habrá habido fallas técnicas en la cancha en estos años.

Festejo en la Doble Visera.

58 Vos que jugaste mucho con Maradona, ¿Messi llegó a su altura? Futbolísticamente sí, Messi llegó a la altura de Diego. Lo que pasa es que Diego tenía otras cosas que Messi no las tiene, por su naturaleza, eso que te decía de sus palabras tras el empate de Alemania, el “vamos que podemos”. Y si tenía que pegarle un planchazo a uno, se lo pegaba. Messi habla con la pelota, es un crack, pero Diego tenía lo otro también. Lio es el mejor del mundo, pero estas cosas no las tiene.

59 ¿Qué se siente ser campeón del mundo y que te llamen en cada aniversario del título? Me genera mucha nostalgia, me da mucha bronca que hayan pasado 30 años y no 10 (risas). Siento orgullo, claro, de haber logrado eso, como los muchachos del 78, con los que tenemos la mejor onda, y con los que viajamos a varios partidos del Mundial pasado. Con Menotti, por caso, si me lo encuentro en un restaurante, nos ponemos a charlar de fútbol lo más normal.

60 ¿Se juntan cada tanto los del 86? Con el que más contacto tengo es con Burru, porque viví mucho tiempo a una cuadra de su casa, acá en el barrio River, soy padrino de uno de sus hijos, somos muy amigos. También me veo con Nery, con el Cabezón, el Vasco, Brown, Garré y el Negro Enrique. Con ellos nos juntamos cada tanto a comer. La semana pasada lo hicimos en lo de Burru. Tenemos ganas de hacer algo por los 30 años, por eso lo hablamos con Guillermo Marín para que nos organice algo grande.

61 Tu día más feliz y tu día más triste en el fútbol. El más feliz, indudablemente, cuando ganamos el Mundial. Y el más triste, cuando me fui el descenso con Unión. Además, fue el final de mi carrera.

62 ¿Lloraste alguna vez por el fútbol? Esas dos veces, casualmente. Después de ganar el Mundial, llegamos a la concentración, y en la habitación me cayó todo encima: pensás en lo que pasaste, en la familia, en el pueblo. Empecé a llorar y no podía parar, una descarga emocional increíble. Todos habían ido ya a comer y yo seguía llorando en la pieza. Con Unión, después del descenso, me volví a Buenos Aires en avión y ahí, solo, me agarró la angustia y no pude contener el llanto.

63 ¿El mejor y el peor técnico que tuviste? Peor no te voy a decir. Y mejor… qué difícil, aprendí de todos, tuve muy buenos… pero si tengo que decirte uno solo, te nombro a Jorge Bernardo Griffa.

64 Los mejores amigos del fútbol. Burru, el Gringo Sperandío y el Pinza Vidal.

La camiseta embarrada, como símbolo de entrega, ante Perú, en la infartante eliminatoria.

65 ¿Te apretó la barra brava alguna vez? Y… algunas veces venían a pedir explicaciones para saber si había problemas internos. Recuerdo una, que se acercaron al vestuario, y Villaverde les dijo: “Manga de vagos, vayan a laburar”. Parecía que la cosa se ponía difícil, pero quedó ahí (risas). Ahora la barra se mueve por otros intereses...

66 ¿Las canas te llegaron más rápido de lo pensado? Empezaron cuando jugaba, sí. Una sola vez me teñí, fue cuando Argentina jugó en Australia por el repechaje, en el 93, que nos invitaron al viaje. Gabriela, mi señora, insistió con que me tiñera. Accedí a que me diera un toque, pero se fue para el otro lado. Te imaginás cuando me vieron los buitres, cómo empezaron a reírse. Nunca más.

67 ¿Te costó el día después? Los primeros dos o tres meses son como unas vacaciones prolongadas. Está bueno, porque lo disfrutás, hasta que de golpe asumís que sos un ex. A mí no me costó porque tuve la inteligencia de empezar un proyecto con dos amigos, Sperandío y Luzzi, primero con la escuelita de fútbol y eso me hizo seguir laburando, pensar en algo. Y enseguida empecé con la representación. No lo sufrí.

68 ¿Intentaste ser DT en algún momento? Nunca sentí ser entrenador. Aunque Bilardo siempre me decía que era un técnico adentro de la cancha, nunca sentí el hecho de pararme frente a 30 tipos para hablarles. Tampoco hubiera tenido la valentía de decirles a los jugadores que iban a quedar afuera.

69 ¿Por qué elegiste ser representante? Porque me invitó la Tota Rodríguez, con quien había jugado en Newell’s, a los pocos meses de haber dejado el fútbol, y me seguía obligando a ir a la cancha, a estar en contacto con jugadores y directivos, y eso me gustaba.

70 ¿A quiénes manejás hoy? Tendremos unos 25 jugadores: Montoya, Becker y el Chelo Delgado en Central, además de varios juveniles; igual en Newell’s e Independiente, donde tenemos a Trejo, y algunos chicos en Unión, Colón y Rafaela. Trato de atender a los jugadores, por eso me cuesta seguir tomando otros, porque me consumiría tiempo que estoy tratando de dedicarle a otra cosa.

71 ¿Ser campeón del mundo te abrió puertas? Seeee, obviamente, siempre te da chapa ser campeón del mundo.

Corriendo ante los ingleses en México 86.

72 ¿Qué jugador te señalaron y se te escapó? Muchos, no me acuerdo, pero pasa. En el fútbol todos creemos que sabemos: hablás con un tachero y te dice “tal es Maradona”. Ni hablar de los padres. Y a nosotros nos pasa también: por ahí a los 14 años un pibe pinta para super crack y no llega.

73 ¿Por qué? Porque el fútbol tiene un montón de condimentos, fundamentalmente la cabeza. Al que le gusta la joda, no puede jugar al fútbol. El que tiene una adicción, tampoco. A muchos chicos les pasa que se caen ante una adversidad y no logran superarla. Entre esas adversidades están las lesiones, que pueden ser por mal cuidado o mala alimentación, o por problemas de infancia..

74 ¿Cuál es tu principal tarea como representante? La atención con los chicos, la contención. En la empresa somos 6 personas. Yo voy todos los sábados a ver las inferiores de Newell’s con mi hijo y Sperandío hace lo mismo con Central. Charlamos con los chicos, le damos un viático, botines y para lo que necesitan, estamos al pie del cañón: si están con un problema familiar, tratamos de resolverlo. Muchos de estos chicos viven en la pensión, con la familia lejos, entonces vienen a casa, o a la oficina, jugamos a la Play...

75 Fundamental la Play, ¿no? Fundamental la Play (risas).

76 ¿Tuviste que ir muchas veces contra tus principios para sostenerte en esta actividad? Ultimamente me está costando demasiado. La exigencia de un juvenil es muy distinta a la de nuestra época, o en relación a cuando empecé a laburar. Hoy un chico no te pide un botín, sino una determinada marca y color de botín. Todo cambió. Y ese tipo de cosas me resultan intolerables.

77 En tu época, gracias si te daban botines… Claro, me acuerdo de los Sacachispas que nos daban. O los de los jugadores de la Primera que nos los daban nuevos para que se los ablandáramos un par de partidos. ¿Te imaginás eso ahora? Soy un tipo que no le tiene miedo a la tecnología ni a la modernización, estoy involucrado en el tema, pero ese tipo de cosas no las puedo superar.

En andas en el Azteca, con José Luis Cuciuffo.

78 ¿Y con dirigentes tuviste que aceptar propuestas indecentes? No, quizás por cómo fui yo siempre, por derecha.

79 ¿Hay códigos de representantes? No en todos. Un punto básico es no ir a hablar con un jugador que tenga contrato con otro representante. Jamás lo haría; muchos sí lo hacen.

80 ¿Tuviste desengaños con jugadores a los que representabas? Sí, muchos, este negocio se tornó difícil. Yo no le doy ni cinco de bola a si el contrato está firmado o no, porque creo en el jugador que confía en mí y porque estoy convencido de que hago bien mi trabajo, de que no le toco ni un papelito al jugador, y que por eso no se puede ir nunca. Y cuando algunos se van, aun con contrato firmado, siento una gran decepción.

81 ¿Hay mucho chanta en tu profesión? Hay buenos y malos, como en todos los ámbitos, ni más ni menos que en otros.

82 ¿También representás a técnicos? Les doy una mano en lo que puedo, no diría “representar”. Como a Burru, o a Nery, que son amigos. Trato de conseguirles laburo.

83 ¿Cómo se hace? El otro día despidieron al entrenador de Colón, entonces llamé al presidente del club y le dije: “Tengo a este, este y este, si te sirve alguno, decime”. Y punto. Es más un recordatorio. Y si el presidente quiere hablar directo con el entrenador, no tengo ningún problema, me corro. Lo que deseo es que mi amigo tenga trabajo y, después, también sé que me va a escuchar cuando le ofrezca mis jugadores. Por supuesto que si le sirve los tomará y si no, no. No hay mucho misterio.

En el balcón de la Casa de Gobierno, al lado de Borghi y encima del querido profe Echevarría.

84 ¿Cómo viviste el descenso del Rojo? Con mucha tristeza, si hasta el último instante estuve sufriendo y esperando la salvación. Mi hijo lloró mucho.

85 ¿A la cancha de Independiente vas? En Rosario voy siempre a ver a Newell’s y Central y si estoy en Buenos Aires, a donde suelo venir una vez por semana, y hay partido, voy. Me encanta el fútbol.

86 ¿Sacás entrada? Difícilmente pague una entrada. Es la verdad. Siempre pido. Yo tengo un carnet para entrar a todas las canchas, pero nunca lo usé, no vaya a ser que me reboten y me hagan pasar un mal momento…

87 ¿Qué hacen Ornella y Franco, tus hijos? Ornella vive en México y es hincha del equipo en el que juega su marido, Oscar Ustari. Me hizo abuelo por duplicado. Y Franco trabaja conmigo en Rosario, en la empresa, y tiene un hijo. Es de Independiente a morir.

88 ¿Cómo te enteraste de que tu hija estaba de novia con Ustari? Por mi hermano, que laburaba en una empresa de representación en Buenos Aires. El se encargaba de los juveniles. Y uno era Ustari. Mi hermano vivía enfrente de casa, acá en barrio River, un día lo invitó a comer y justo estaba mi hija. Yo me enteré con los hechos consumados (risas). Me lo dijo mi hermano.

Últimas postales del guerrero. En la puesta a punto para llegar al Mundial de Italia, con el doctor Madero. Casi se queda afuera por probelmas físicos pero llegó. Se perdió la final por la expulsión ante Italia.

89 ¿No te molesta que esté casada con un futbolista, con la fama de fiesteros que tienen? Al principio no me gustó mucho, te digo la verdad, pero después conocí a Oscar y es uno de esos tipos de pueblo apegados a la familia, y los cuida como loco, un tipo bárbaro.

90 ¿Tuviste que ponerle los puntos en algún momento? No, nunca le dije nada. Estoy muy agradecido de los nietos que me dieron: Bautista y Gabriela. Milo es el de Franco.

91 ¿Cómo fue el accidente que le costó la vida a tu mujer? Ocurrió en el 2000, viajábamos de Buenos Aires a mi pueblo y, a la altura de San Pedro, un tractor se metió un metro dentro de mi carril. No lo vi y me lo llevé puesto. Mi señora venía durmiendo en el asiento de al lado, sin cinturón, y mi hijo atrás, tirado en los asientos, también sin cinturón. Mi hija se había quedado en Buenos Aires con amigas.

92 ¿Qué recordás de ese momento? Nunca perdí el conocimiento. Recuerdo que el auto empezó a dar vueltas de costado y que caímos en el zanjón. Cuando paró el auto, moví las piernas, vi que estaba bien, aunque tenía el hombro acá abajo, totalmente sacado, pero miré al costado y atrás y no estaban ni mi mujer ni mi hijo y ahí me agarró la desesperación y empecé a gritar. Salí por la puerta, muy mareado y vi a Franco, que venía caminando. Gabriela estaba a unos 20 o 30 metros del lugar. Murió en el momento.

93 ¿Cómo te recuperaste? Se te viene el mundo abajo. Tenés que ser madre, padre, no entendés nada. Le pedí a mi suegra que viniera a vivir con nosotros y eso hizo durante unos meses. Y mucha ayuda de amigos y psicólogos, me llevó varios años salir de eso.

Con su amigo Pumpido en Unión, el último club de su carrera.

94 Me imagino el sentimiento de culpa… Sí, claro, superar eso fue lo que más me costó. Llegué a ir 3 veces por semana a la psicóloga. ¿Viste que algunos les cuesta ir al psicólogo, no les gusta? Bueno, yo no veía la hora de ir, para hablar y largar lo que llevaba adentro.

95 ¿Hubo reproches de tu suegros? No, para nada, si fue un accidente.

96 ¿Les quedó algún tipo de secuelas a vos y a tu hijo? Nada importante. Me operaron del hombro, mi hijo tuvo algunos golpes. Fue un milagro, realmente.

97 Increíble que vos y tu amigo Burru hayan sufrido la misma tragedia, ¿no? Sí, realmente increíble. A Burru le pasó que manejaba su mujer, estaba ella sola, entonces no tenía esa culpa que sí sentía yo.

Producción de tapa de El Gráfico, 1990. Junto a Juan Simón (Boca), Tiburcio Serrizuela (River), Juan José Meza (Racing), Jorge Rinaldi (San Lorenzo) y Teté Quiroz (Huracán).

98 ¿Te costó volver a hacer esa ruta? Al inicio, muchísimo, y cada vez que pasaba por ahí, viste, era muy feo, pero ahora estoy muy bien…

99 ¿Pudiste estar en pareja otra vez? Sí, tuve otra pareja de Rosario durante unos años, y por eso me fui a vivir allí, pero no anduvo, me separé y ahora estoy en pareja con una chica de mi pueblo, Noraly, es bastante más joven que yo, y nos llevamos bárbaro, me banca en todas mis locuras, por suerte pude rearmarme. Y cuando vamos a Albarellos también podemos disfrutar de nuestras madres y pasarla en familia.

100 ¿Te reprochás algo? Hubo un tiempo en que me preguntaba todo el tiempo por qué no había prestado atención, cómo no había visto el tractor, cosas inevitables, pero después del trabajo con psicólogos, y de mucha charla con la familia y los amigos te vas curando. El tiempo hace el resto.

Por Diego Borinsky / Fotos: Héctor Río y Archivo El Gráfico

Nota publicada en la edición de junio de 2016 de El Gráfico

Por Diego Borinsky: 08/07/2016

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