¡HABLA MEMORIA!

DT argentinos: 10 proyectos a largo plazo

- por Martín Estévez: 15/11/2015 -

Una decena de excepciones a los breves lapsos en que se sostienen dirigiendo a un equipo la gran mayoría de los entrenadores en nuestro país. Sorpresas, actualidad y un ganador.

¿Así que el fútbol argentino es una picadora, todo depende del último resultado y el puesto de entrenador es el delgado hilo por el que se cortan todos los conflictos? Puede ser, pero existen excepciones y decidimos encontrarlas. Tomando como punto de inicio la creación de los torneos cortos en 1991, hecho que intensificó la exigencia de resultados inmediatos, armamos el top ten de los directores técnicos que más tiempo consecutivo se mantuvieron en un club de Primera División. Hay nombres que se repiten, algunas sorpresas, entrenadores que siguen en su cargo y un ganador más que justo, pero con un asterisco reglamentario.

10:

Guillermo Barros Schelotto en Lanús, 38 meses

¿Quién lo hubiera dicho? Guillermo había sido un genial futbolista, ídolo en Gimnasia y en Boca. Con los xeneizes fue campeón del mundo y formó una histórica dupla con Palermo. En el Lobo,  surgió, brilló, ganó el Torneo Centenario 1993 y volvió en 2011, para sufrir junto a los suyos el triste descenso.

Su inicio como DT fue doblemente curioso. Primero porque, cabrón y desarreglado en cancha, era difícil imaginarlo centrado y consejero. Y, por otra parte, lo lógico era que se iniciara en uno de los clubes que lo adoraban. Sin embargo, en 2012, Lanús sorprendió con la contratación de Guillermo, que llegó con su mellizo Gustavo como ayudante de campo. Una apuesta fuerte que tuvo muy buenos resultados. Debutó el 4 de agosto y, en ese Inicial 2012, el Granate terminó 4º. En el Final 2013, 3º. Una temporada con cifras brillantes: 18 triunfos y 7 derrotas. Estuvo cerca de ser campeón en el Inicial 2013, cuando llegó con chances a la última fecha y terminó 2º; mientras que en el Final 2014 culminó 9º. Consiguió otro podio (3° en el Campeonato 2014) y en 2015 lucha por finalizar entre los diez primeros. Lo más importante, de todas formas, lo consiguió en el plano internacional: le dio a Lanús su segundo título, la Copa Sudamericana 2013. Además, hizo una gran Libertadores 2014: llegó hasta cuartos de final. Por eso, ahora son tres los clubes que lo aman.

9: Carlos Bianchi en Boca, 40 meses
No solo es el director técnico más exitoso en la historia de Boca, sino uno de los de más larga duración: su primera etapa se extendió entre agosto de 1998 y diciembre de 2001. Fue un ciclo excelente: ganó el Apertura 1998 de forma invicta; superó el récord de partidos sin derrotas en el profesionalismo (40); y luego obtuvo el bicampeonato en el Clausura 1999. Cuando llegó el turno de las copas internacionales, siguió el éxito: ganó la Libertadores (tras eliminar a River) y la Copa Intercontinental en 2000, con triunfo inolvidable ante Real Madrid. ¿Más? Mucho más: también ganó el Apertura 2000 y la Libertadores 2001. Tuvo dos ciclos más: uno brillante, en el que fue campeón del mundo en 2003, y uno muy malo.

8: Carlos Bianchi en Vélez, 41 meses
Antes de convertirse en el mejor técnico de la historia de Boca, Carlitos ya era el mejor de la historia de Vélez. Ese primer logro fue incluso más meritorio, porque llegó a un club que sumaba apenas un título y lo llevó a la cima del planeta. Máximo goleador del Fortín, debutó como DT el 21 de febrero de 1993, con triunfo 2-0 ante Deportivo Español. Ganó ese Clausura, que le dio pasaje a la Copa Libertadores 94, en la que sorprendió al derrotar en la final al poderoso San Pablo. Y de ahí, a Japón, a una de las gestas más memorables del fútbol argentino: el equipo del gordito Asad, del tosco Turu Flores y del camorrero Chilavert le dio un cachetazo al Milan de Italia para ganar la Copa Intercontinental. Antes de irse del club, el Virrey de Liniers sumó tres titulitos más: Apertura 95, Clausura 96 e Interamericana 96. A mediados de ese año, dijo adiós. Majestuoso.

7: Gustavo Alfaro en Arsenal, 44 meses
Su gran paso por Quilmes (2003/04) le dio prestigio y, por eso, Arsenal lo contrató entre 2006 y 2008. En ese primer ciclo, ganó la Copa Sudamericana 2007. Luego anduvo por Central y el fútbol asiático, pero volvió a Sarandí en 2010, donde protagonizó más momentos históricos. Fue 3º en el Apertura 2010 y, ante la mirada incrédula de todo un país, campeón del Clausura 2012. Cuando parecía imposible hacer más, lo hizo: ganó la Supercopa Argentina contra Boca y, luego, la Copa Argentina 2013 ante San Lorenzo, con un aplastante 3-0 en la final. Se fue del club en abril de 2014. Más allá de las (muchas veces fundamentadas) sospechas que generó el crecimiento de Arsenal durante el mandato de Julio Grondona, los méritos de Alfaro son indiscutibles.

6: Héctor Veira en San Lorenzo, 46 meses
El Bambino se llenó de prestigio en 1986, cuando fue campeón de América y del mundo como director técnico de River. Y se llenó de desprestigio en 1987, cuando fue denunciado por violación, causa por la cual terminó siendo apresado en 1991. Al salir de la cárcel, en 1992, San Lorenzo le abrió sus puertas para un tercer ciclo como entrenador del club. Redebutó el 25 de octubre y se mantuvo en el cargo hasta agosto de 1996. En el medio, logró cortar la racha sin títulos más larga que vivió San Lorenzo: 21 años de espera. Fue en el Clausura 1995, en un equipo en el que brillaron el brasileño Silas y el Pampa Claudio Biaggio. Además fue subcampeón en el Apertura 1994 y anteúltimo en el Clausura 1996.

5: Ricardo Zielinski en Belgrano, 50 meses
El Ruso acumula 50 meses como entrenador de Belgrano en Primera. Sin embargo, su principal logro no está incluido en ese periodo: en junio de 2011 superó a River en la Promoción y llevó al Pirata a la máxima categoría. Por lo tanto, en realidad suma 56 meses en el club. De discreta trayectoria como jugador (Chacarita y Mandiyú, lo más importante), Zielinski posee un larguísimo currículum como DT: Ituzaingó, Atlanta, San Telmo, Deportivo Morón, Temperley, San Martín de San Juan, Defensa y Justicia, All Boys, Juventud Antoniana, El Porvenir, Ben Hur, Patronato… En ningún club había durado más de dos años. Su máximo logro era un ascenso a Primera con Chacarita, en 2009.

Cuando llegó a Belgrano (debutó en febrero de 2011), el equipo estaba lejos de los primeros puestos en el Nacional B. Trepó al 4° lugar, que le dio la chance de jugar la histórica Promoción contra River: 2-0 en Córdoba y 1-1 en el Monumental. Ya en Primera, con un juego basado en armar una defensa sólida y concentrada, finalizó 4° en el Apertura 2011 (31 puntos), 3° en el Inicial 2012 (36 unidades) y clasificó a Belgrano a dos copas internacionales: la Sudamericana de 2013 y 2015. Con el Ruso, el Pirata logró las mejores campañas de su historia. También es el que más partidos lleva en el club en torneos de AFA: superó largamente los 79 de Pedro Marchetta.

4: Ramón Díaz en River, 54 meses
Enorme goleador y campeón mundial juvenil en 1979, Ramón dejó de ser futbolista en 1995. Sus dos etapas en River (1977/81 y 1991/93) lo habían convertido en ídolo, al punto que los dirigentes se animaron a entregarle el buzo de DT pese a que el riojano tenía cero experiencia en el cargo. Cuando asumió, en julio del 95, River todavía extrañaba a la dupla Passarella-Gallego y había despedido a Carlos Babington, acusado de no imponer su personalidad a un plantel con muchas figuras: Francescoli, Berti, Cedrés, Hernán Díaz, Ortega, Gallardo…

Ramón sufrió las mismas críticas en su primer torneo: finalizó 7° en el Apertura 95. Peor le fue en el Clausura 96 (14°), pero eso poco importó cuando, el 26 de junio de ese año, River ganó por segunda vez en su historia la Copa Libertadores, al derrotar al América de Cali en la final.

A partir de entonces, la figura del entrenador se  volvió intocable para los hinchas, que vivieron una verdadera era de oro: los Millonarios ganaron, con actuaciones realmente brillantes, los torneos Apertura 96, Clausura 97 y Apertura 97; aquel fue el último tricampeonato que existió en el fútbol argentino hasta la actualidad. Además, también canceló una vieja deuda del club, al obtener la Supercopa 97.

Festejó su sexto título en el Apertura 2000, con el recordado equipo de los cuatro fantásticos (Pablo Aimar, Saviola, Ortega y Juan Pablo Angel), aunque la historia nunca es perfecta: su despedida fue en el verano de 2000, luego de dos escandalosas derrotas ante Boca. Volvió al club dos veces para sumar dos nuevos títulos: el Clausura 2002 y el Final 2014.

3: Carlos Griguol en Gimnasia, 55 meses
Tristes los que creen que sólo importa ser campeón. Sobran historias de entrenadores campeones que recibieron poco afecto. El viejo Timoteo, en cambio, no necesitó trofeos para convertirse en uno de los seres más queridos en La Plata.

Cordobés pícaro y testarudo, Griguol jugó en Atlanta y Rosario Central. Comenzó su carrera como entrenador en el Canalla, a principios de los 70, y más de veinte años después, entró al vestuario local de Gimnasia por primera vez. Venía con el bolso lleno de logros y también de ideas para despertar a un club acostumbrado a navegar en mitad de tabla. Debutó el 29 de octubre de 1994, con un triunfo 2-0 ante Platense. En ese Apertura sufrió apenas una derrota en 11 partidos.

En el Clausura 1995 hizo una campaña magnífica: de la mano de los mellizos Barros Schelotto, Gimnasia llegó puntero a la última fecha. La derrota ante Independiente es una de las máximas frustraciones que un club sufrió en la historia, pero también uno de los gestos de fidelidad más grandes, porque el apoyo para Timoteo y los suyos continuó. El viejo la rompía: hacía pruebas de jugadores libres para reforzar el plantel, usaba gorritas con publicidad para donar dinero a las inferiores, cacheteaba a sus jugadores antes de entrar para que estuvieran despiertos y se sumaba a causas sociales, como el reclamo por el asesinato de José Luis Cabezas (foto). Realizó otras tres geniales campañas: subcampeonato en el Clausura 96 (con Beto Márcico y Pepe Albornoz como conductores), tercer puesto en el Clausura 98 y otro segundo lugar en el Apertura 98. Ese ciclo finalizó en junio de 1999. Timoteo retornó en 2000 y en 2003, siempre regando honradez y sabiduría.

2: Ricardo Gareca en Vélez, 59 meses
El Tigre, gran delantero, también usó camisetas pesadas: las de la Selección, Boca, River, Independiente y Vélez. En el Fortín jugó entre 1989 y 1992, y dejó un muy buen recuerdo. Sin embargo, se fue antes de la llegada de Bianchi y se perdió la época de gloria. Dio sus primeros gritos como entrenador en 1995, en San Martín de Tucumán. También dirigió al Rojo, Colón, Quilmes, Argentinos y equipos de Colombia y Perú, pero su máximo logro había sido la Copa Conmebol 1999 con Talleres de Córdoba.

Con esos antecedentes fue contratado por Vélez, donde debutó el 8 de febrero de 2009. El equipo hizo una magnífica campaña (11 triunfos, 7 empates y una derrota) y se consagró campeón en el polémico partido contra el Huracán de Cappa. Si hubo dudas sobre la transparencia de ese logro, no sucedió lo mismo con las siguientes campañas: 5° en el Apertura 2009 y en el Clausura 2010; y subcampeón en el Apertura 2010. El Fortín peleaba siempre arriba, promovía juveniles, evitaba conflictos. Tantos méritos generaron la conquista de otro título, el del Clausura 2011, con Maxi Moralez y Santiago Silva como figuras. Tercero en los dos torneos de la temporada 2011/12, volvió a dar la vuelta olímpica en el Inicial 2012, con Seba Domínguez  y Pratto como referentes. En el Final 2013 terminó por primera vez debajo de mitad de tabla; pero repuntó en el Inicial: estuvo a un gol de ser campeón pero empató 0-0 ante San Lorenzo. Aquel 15 de diciembre de 2013 fue el último día del gran ciclo de Gareca en el Fortín.

1: Carlos Griguol en Ferro, 69 meses
“Muchas gracias, cordobés / muchas gracias, cordobés / vos viniste al oeste / para ser campeón otra vez”. El 11 de septiembre de 1988 explotó Caballito: el gran Carlos Timoteo Griguol estaba de vuelta en casa. Entre 1979 y 1987, le había dado a Ferro sus únicos dos títulos y lo había convertido en un club modelo. Sus hinchas lo amaban. Desgastado después de tantísimos años, se fue a River, pero apenas unos meses. En Ferro ya había conseguido lo máximo, así que podía volver y trabajar tranquilo para fortalecer las divisiones inferiores y la infraestructura del club.

Aunque en esta nota tomamos como referencia inicial la creación de los torneos cortos en 1991, la situación con Griguol era extraña: entraba en el top ten por los 36 meses acumulados hasta 1994, pero resultaba ilógico no reconocerle también los 33 anteriores. Así que lo aclaramos: quedó primero sumándole toda su etapa, iniciada aquella tarde de 1988. Lo sorprendente es que, si no hubiera existido ese pequeño paso por River en el medio, hubiera acumulado ¡165 meses! en el club. Así que, en torneos cortos o no, con interrupciones o no, resulta justo que finalice en el primer lugar de este ranking. ¿Cómo le fue en su última etapa en Ferro? Comenzó mal (18° en la 88/89), pero de a poco fue imponiendo su estilo y consiguiendo buenas ubicaciones: 6° (89/90), 6° (Apertura 90) y 4° (Apertura 92). Por los pobres resultados conseguidos en 1994, decidió dejar el cargo en junio, antes del receso por el Mundial. En Ferro lo siguen amando.

Por Martín Estévez / Fotos: Archivo El Gráfico

 

Nota publicada en la edición de octubre de 2015 de El Gráfico

Por Martín Estévez: 15/11/2015

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