LAS ENTREVISTAS DE EL GRáFICO

Mauro Icardi: “El que me conoce sabe cuáles son mis valores”

- por Diego Borinsky: 09/11/2015 -

Goleador del último campeonato italiano y capitán del Inter con apenas 22 años, en la Argentina trasciende más por su perfil mediático que por sus notables condiciones futbolísticas. Entrevista exclusiva con un delantero llamado a escribir historia en la Selección durante los próximos diez años.

Futbolista y modelo. Mauro Icardi tiene condiciones naturales para ambas cosas.

“Mi vida, como la vida de cualquier otro ser humano, se compone de decisiones. Sí o no. Frío o calor. Abierto o cerrado. Quedarme o irme. Quién soy en la vida es sobre todo determinado por las decisiones que tomé y la responsabilidad que asumí. Sólo puedo ser declarado culpable, admirado o respetado por las decisiones tomadas por mi propia voluntad. El destino no es una cuestión de suerte, es una cuestión de elección. Cada vez que me encuentro frente a una decisión no me preocupo por la fama que podría tener, el dinero que podría ganar, los enemigos que podría encontrar o los seguidores que podría perder. Cuando me enfrento a una decisión, sólo pienso en las cosas importantes para mí, para amar u odiar, para ser un héroe o ser un cobarde, para ganar o rendirme. En el último momento lo único que me importa es ser capaz de luchar, porque esto es lo que siento, esto es lo que soy, un guerrero”.

El que habla con voz serena y tono pausado es Mauro Emanuel Icardi –rosarino, 22 años, capitán del Inter, último goleador del campeonato italiano- en un video publicitario de Philipp Plein, el diseñador alemán que lo ha contratado en exclusividad para lucir su vestimenta. La producción fotográfica que integra esta nota ha sido gentilmente cedida por dicha marca. El video es sencillo encontrarlo en internet, alcanza con googlear Philipp Plein y enseguida aparece el clip de un minuto y medio de duración. En él, Mauro arranca caminando de espalda, impecablemente vestido, y va a sentarse a una mesa con micrófonos, donde luego estampará su firma en un contrato, mientras lo ametrallan los flashes de los fotógrafos, y diversos planos cortos muestran la perfección de sus facciones. Si no supiéramos que es futbolista, tranquilamente podríamos pensar que se trata de un modelo top. Pero top top top a nivel mundial. Difícil encontrarle un pelito de la barba mal orientado a este chico.

El contenido de su breve alocución no es una simple fórmula publicitaria, sino una auténtica declaración de principios que lo refleja con fidelidad. No está donde está por los efectos del azar. Ha debido tomar decisiones duras como la de irse a vivir a España o como elegir el Barcelona entre 10 clubes que lo pretendían, o como decidir irse del mismo Barcelona porque el delantero de referencia parecía no tener cabida en el club. Decisiones arriesgadas como la de negarse a jugar en la Selección italiana aunque le estuviesen casi prometiendo la titularidad en un Mundial ahí nomás, a un año. Decisiones viscerales como la de gritar públicamente que se le prendía fuego el corazón por la flamante ex mujer de su ex compañero de equipo.

La vida de todo ser humano se compone de decisiones, como bien está expresado en el arranque del monólogo. En el caso de Mauro Icardi, muchas de ellas se han anticipado a la edad natural. Y las ha resuelto con pasmosa serenidad y osadía. Así lo descubriremos por sus palabras, llamativamente maduras para un muchacho de 22 años, en la entrevista con El Gráfico, y también aprenderemos a conocerlo por cómo lo describen Juan Carlos y Carlos Icardi, padre y tío de la criatura, desde Rosario.

El Inter compró su pase en 2013 por 13 millones de euros, cuando Mauro tenía 20 años.

Mauro Icardi viene coleccionando hitos en su recorrido futbolero, como ser el segundo artillero más joven de un campeonato italiano en la historia, o el capitán más joven de los últimos 50 años del Inter, y aquí, en la Argentina, lo seguimos viendo como el marido de Wanda Nara, o el jovencito tuitero que se preocupa mucho más por lucir una nueva marca en una publicidad que por lo producido en un campo de juego. Además, casi que ni le conocemos la voz.

Bastarán un par de las respuestas dadas por Mauro para detectar su determinación. Un par de respuestas extirpadas del último tramo de la entrevista y colocadas aquí para darnos un primer flashazo de su personalidad.

-¿Tenés que cuidarte más de lo que tuiteás, ahora que sos capitán del Inter?
-Para nada, yo sigo haciendo mi vida como siempre, no tengo por qué cambiar. Es lo justo y lo que me hace feliz. No pretendo mostrarme diferente a lo que soy, sería falso de mi parte. Yo sigo siendo como soy, porque eso me permitió llegar a donde estoy, no hay demasiados misterios.

-¿Zanetti te dio consejos?
-Te digo la verdad: no hablamos nada sobre la capitanía ni temas similares. Sé que Pupi me quiere mucho, como yo también lo quiero a él. Y si algún día necesito un consejo, no dudaré en pedírselo porque sé que estará siempre disponible.

-Vos y Zanetti son capitanes con perfiles muy diferentes, es raro…
-Se habla mucho de mí porque seguramente genero algo en los medios que les dará algún beneficio. Pero lo llamativo es que esos que hablan no me conocen, aquellos que sí trabajan o trabajaron conmigo tienen una imagen mía completamente diferente a la que venden por ahí. Y todo aquel que realmente me conoce sabe la clase de persona que soy y cuáles son mis valores. ¿La verdad? Con esos me basta y me sobra.

Ahí está. Mauro Emanuel Icardi. Empecemos a conocerlo un poquito más.

"En Milan se respira moda en cada esquina", define Mauro, muy a gusto en ese ambiente.

De leprosos y canallas
Juan Carlos Icardi tiene 54 años y, cuando recibe el llamado de El Gráfico casi a las 10 de la noche de un martes, en su casa de la zona norte de Rosario, se excusa dos minutos porque está justo preparando el fueguito para tirar algo a la parrilla. En su hogar, como en el de su hermano Carlos, la carne nunca va a faltar: el papá de Mauro tiene carnicería propia y el tío es empleado en otra carnicería. De hecho, a eso mismo se dedicaban los dos en 2001 cuando la crisis eyectó del país a Juan Carlos y su familia. Un conocido le ofreció trabajo en restaurantes de las Islas Canarias y Juan Carlos ni lo dudó. Mauro tenía 8 años.

“Lo de Mauro lo tenía claro desde chico –nos cuenta el padre, ya con las brasas crepitando-. No que sería un Messi ni un Cristiano, pero sí que iba a vivir del fútbol profesional. Le veía las condiciones y el fútbol le gustaba. Donde estaba, metía goles. Desde los 5 años en el baby de Sarratea, fue goleador en todas las categorías. Una vez, hasta recibió el premio a la valla menos vencida. Al equipo de la categoría un año mayor se le había lesionado el arquero y entonces Mauro atajaba con los más grandes y era el delantero con los de su edad”. Nada mejor que conocer la realidad del gol desde ambos lados del mostrador.

“En Vecindario metió más de 500 goles en los juveniles, eso es verdad –continúa- y la salida de allí presentaba muchas posibilidades. Estuve 9 meses con conversaciones en hoteles y confiterías de distintas ciudades, hablando con directores deportivos, ojeadores y entrenadores. En todas las canchas hay ojeadores, yo al principio ni los conocía, después ya los descubría al toque. Mauro tenía 14 años y del Barcelona nos mandaban banderines firmados por Messi, del Atlético de Madrid camisetas firmadas por Agüero, el Sevilla también lo quería. Nos decidimos por La Masía porque allí iba a estar más contenido. Hablé con los profesores, averigüé el tema del catalán, cómo era el día a día”.

En julio de 2009, cuando perforaba redes en las juveniles del Barsa, El Gráfico lo presentó bajo el título: “¿El nuevo Eto’o?”. En la entrevista, un Mauro de 16 años contaba su historia y se resaltaban las similitudes con “el caso Messi”: rosarino, hincha de Newell’s, expulsado de esta tierra generosa que nos cobija (generosa para muchos malandras) y sin haber jugado ni un minuto en la Primera de un equipo argentino. Allí detallaba que una mañana se paró en el estacionamiento de la Ciudad Deportiva, esperó que pasara Leo y le golpeó el vidrio. Y no para pedirle unas monedas por limpiarle el vidrio. “Soy el argentino que juega aquí”, le dijo. Al día siguiente, a la misma hora y en el mismo lugar, se subió a la camioneta de Messi y fueron a almorzar juntos. El rito continuó repitiéndose, incluso llegó a sentarse a una mesa con Messi y el resto del plantel del Barsa. Tiene fotos con Puyol y Xavi.

El living del hogar con vista al Meazza.

-¿Qué recordás de aquel primer almuerzo con Messi?
-Fue muy emocionante: yo tenía 15 años y Leo tuvo un gran gesto sin conocerme –responde hoy Mauro, con el registro de las cosas que duran para siempre.

La salida del Barcelona se produjo porque Mauro empezó a sentarse con demasiada frecuencia en el banco y se fueron yendo los 9 de referencia no sólo del primer equipo (Eto’o, Ibrahimovic, Henry) sino también de la cantera. En su categoría, Rafinha jugaba de falso 9 y ese era todo un mensaje.

De allí fue a la Sampdoria, que estaba en la Serie B. Y ahí nomás podemos detenernos en un par de datos, ya en el fútbol profesional, que nos muestran que este chico es un goleador de verdad, que va a los bifes, como buen hijo de carnicero. Le dieron dos partidos con la Samp en Serie B, 79 minutos en total, y metió un gol. Ya en la A, en su debut como titular, el 18 de noviembre de 2012, gritó su primer gol en la máxima categoría. Al Genoa, nada menos, en el clásico, para cortar una racha diabólica de 7 derrotas consecutivas que lo acercaban peligrosamente al descenso. Las vueltas de la vida: esa tarde jugó desde el minuto 0 por la lesión del centrodelantero titular, Maxi López. Unos meses después, en enero de 2013, Icardi estaba en la Argentina preparándose para el Sudamericano Sub 20 que se disputaría en Mendoza, pero una contraorden de último momento de la nueva dirigencia de la Sampdoria lo hizo volver de urgencia y el 6 de enero, con la calentura a cuestas, Maurito se descargó con un doblete ante el líder Juventus, en Turín, después de arrancar perdiendo 1-0 y jugando con un hombre menos desde los 30 minutos. Se puede decir que es un chico que aprovecha las oportunidades, que no las deja pasar.

“Mauro es muy profesional en los entrenamientos –lo radiografía el padre-, recuerdo que se lo recalqué cuando fue al Barcelona: ‘Si te piden 20 flexiones, no hagas 19, hacé 21’. En el juego, se ve: es fuerte en el cabezazo, ligero, muy rápido de mente para leer la jugada, para el toque de primera. En el Barcelona agarró una técnica impresionante. Cuando jugaba en la Sampdoria, terminaba los partidos con los tobillos morados, le daban porque tocaba de primera y la pierna del rival llegaba cuando ya no estaba la pelota. Es un deportista nato, además. Mirá, nunca jugó al básquet y lo tenés que ver tirando al arco, emboca todas. Después, afuera de la cancha es un chico centrado y responsable, que sabe muy bien lo que quiere, y que tiene carácter, sí, mucho carácter”.

Francesca, la hija, lo Busca en la foto.

Si así será eso del carácter que el hogar de los Icardi debe ser uno de los muy escasos en la Chicago argentina en el que logran convivir en armonía leprosos y canallas. Juan Carlos es hincha de Central, incluso llegó a jugar de 9 en sus divisiones inferiores, en la década 70. Mauro se hizo de Newell’s por Juanchi, su mejor amigo, testigo de casamiento. Aunque nunca pisó El Coloso del Parque, ya declaró que le gustaría terminar la carrera con la rojinegra. “Soy hincha de Central, sí, amigo de Miguel Russo, del padre del Manu García, el arquero, que es el que me abastece de carne, pero no soy fanático. Con el único equipo que me caliento de verdad es el con el de Mauro. Ahora, si para terminar su carrera vuelve a Newell’s, ahí veremos, va a estar complicado el asunto”, cierra Juan Carlos y lo dejamos ir a hincarle el diente al asado.

Il capitano
El Inter lo pagó 13 millones de euros e Icardi tuvo una primera buena temporada. Explotó en la segunda, la que terminó en mayo pasado. Explotó en el sentido estricto, una tarde de febrero de 2014, tras perder 3-1 con el Sassuolo, en la que se cruzó a puro insulto con un grupo de tifosi nerazzurri, luego de obsequiarles una camiseta y que se la arrojaran de vuelta. El equipo andaba muy mal, y de hecho terminó 8°, sin clasificar a ninguna copa europea. Y explotó en el sentido figurado porque finalizó goleador del campeonato, junto a Luca Toni. Fue un año para jugarle todo al 2: era su 2ª temporada en el Inter, metió 22 goles y tenía 22 años al terminar el campeonato. Y lo logró sin dar muestra del egoísmo típico del goleador: en la última jornada debía convertirle 2 al Empoli (¡otra vez 2!) y en el primer mano a mano que tuvo, se la cedió a Palacio, que estaba mejor ubicado. Ya promediando el segundo tiempo, convirtió el doblete que le permitió ser el segundo futbolista más joven en convertirse en capocannoniere (ver recuadro). Los dos goles definiendo bien pegado al palo, a la ratonera, como ejecutaba Sanfilippo. Metió los 22 goles en 36 partidos mientras Luca Toni los hizo en 38.

Para esta temporada, Roberto Mancini le confió la cinta de capitán, un hecho muy curioso para el fútbol italiano, donde ese privilegio queda para los veteranos. Otro privilegio, este buscado por Icardi, es que vive a dos cuadras del majestuoso Giuseppe Meazza (ver la galería de fotos).

Ahí viene Mauro.

El primer gol de Icardi en la nueva temporada del calcio, para el 1-0 ante el Chievo.

-Viendo el estadio desde las reposeras de la terraza de tu casa, ¿imaginás los goles que vas a meter?
-La verdad que imaginarlos no, pero sí me pasa que al despertarme, lo primero que veo desde la ventana de mi habitación es San Siro.

-¿Se te metió en la cabeza vivir al lado del estadio, como te pasaba en Barcelona, cuando estabas en La Masía?
-Veníamos alquilando, también cerca del estadio, así que estábamos buscando una casa para comprar y la verdad que esta encajó justo y tenía los espacios que necesitábamos para la familia. También nos gustó mucho la decoración y el estilo… y obviamente la vista ayudó muchísimo a que decidiéramos comprarla.

-¿Vas caminando?
-Estamos a dos cuadras pero voy en auto.

-El Inter históricamente ha sido un club con muchos argentinos, ahora quedan pocos, ¿te sentís raro?
-Siempre se caracterizó por tener muchos argentinos, es cierto, pero la Sociedad decidió hacer un cambio grande en estos últimos años. Hoy somos menos, tres en total con Rodri (Palacio) y Juan Pablo (Carrizo), pero igual somos un grupo muy unido y además hay varios sudamericanos, con los que nos juntamos a comer.

-¿Cómo es Mancini? Verón contó alguna vez que tiene pocas pulgas…
-Mi relación con él es muy buena, pero obviamente, como le pasa a cualquier entrenador, hay momentos en los que sentirá que es necesario alzar la voz o hacer sentir su rigor, más seriedad. Es su función para llevar el equipo adelante.

El festejo del capitán Mauro, con su sigla al estilo del CR7 de Cristiano Ronaldo: MI9.

-¿Quién te eligió capitán, el técnico o tus compañeros?
-Fue una elección de Mancini consensuada con la Sociedad y que contó con la aprobación del equipo, obviamente. Era algo que se venía hablando desde la pretemporada pero no se había concretado hasta el primer partido de la Liga. Lo tomo como un gran paso en mi carrera.

-¿La cinta de capitán con el nombre de Zanetti la hiciste vos o el club?
-La hice con Wanda especialmente para usarla en el clásico, porque creímos oportuno dedicarle de alguna manera a Pupi todo lo que sentimos por él. Pupi fue, es y será siempre un ídolo para todos. Por suerte pudimos ganar el clásico y regalarle el brazalete con un triunfo.

-Debe pesar toneladas esa cinta de Zanetti, ¿no? No podés mandarte ninguna macana…
-Soy una persona que no me mando macanas dentro de la cancha, y la verdad es que soy muy frío y no sufro la presión ni por el brazalete ni por el número de la camiseta. (Aclaramos: en 117 partidos disputados al 22/9 en Italia, por Liga y Copas, sumando Sampdoria e Inter, no fue expulsado ni una vez y recibió 9 amarillas, 1 cada 13 partidos, excelente promedio).

-¿Ese Icardi calentón al que vimos pelearse con los hinchas del Inter es parte del pasado?
-Fue un momento en el que no iban bien las cosas en el club, pero como ya expliqué varias veces, la pelea fue porque le sacaron la camiseta a un nene y no con un hincha. Siempre creí que la felicidad de un niño va más allá de un resultado...

En los boxes de F1.

-¿Cuándo empezaste con el festejo a lo Topo Gigio?
-Cuando metí mi primer gol en Serie A en el clásico de Génova, con la camiseta de la Sampdoria. Y lo hice como queriendo incentivar a que la gente gritara aún más fuerte. Desde entonces quedó como mi festejo favorito.

-¿No sentís que en la Argentina los futboleros te conocen poco? ¿Que se sabe más de vos por situaciones extrafutbolísticas que por lo que das en la cancha?
-Gracias a las redes sociales, que también te acercan a la gente, me pude dar cuenta de que tengo muchos seguidores argentinos que están al tanto de mi carrera futbolística y me valoran.

-¿No puede ser contraproducente exponerte tanto en las redes sociales?
-Exponerme forma parte hoy de mi imagen, y la mayoría de mis contratos publicitarios tienen cláusulas por los cuales debo mencionarlos en redes sociales. Hoy, en el siglo XXI, para la industria publicitaria es indispensable el uso de internet y de las redes sociales.

-¿Sos una persona que mira fútbol o te tira más el modelaje publicitario?
-No, no, pará, eso es otra cosa. Yo sigo mucho el fútbol, obviamente me gusta ver partidos importantes, y eso no tiene nada que ver con que cuide mi propia imagen y esté actualizado en el tema de la moda. Además, vivimos en Milan, donde se respira moda en cada esquina de la ciudad.

-Se te ve siempre impecable, ¿le dedicás mucho tiempo a tu imagen?
-Lo justo y necesario, pero me cuido bastante.

Asado con Guarin, Medel y otros en casa.

Contactos de Selección
“A partir de la una y media llamá cuando quieras que ya cerré el boliche”. Ahora el que contesta el whatsapp es Carlos Icardi, el tío de Mauro. El boliche es la carnicería, otra carnicería. A diferencia de su hermano, Carlos no tendrá dilemas existenciales en el futuro si Mauro algún día decide ponerse la camiseta de Newell’s, porque Carlos es hincha de River. Estuvo en mayo de este año en la nueva casa de Mauro en Milan y lo carga un poco: “En cualquier momento te compramos un helicóptero, armás el helipuerto y te bajas en el estadio directamente”. ¿Y si lo piensa?

“Mauro tiene una personalidad espectacular –lo describe el tío-, ha madurado muchísimo como persona, y como jugador vive el partido intensamente. Y después llega a su casa, se sienta en el sillón y lo ve de nuevo. Es un chico que no parece de 22 años para nada, sino mucho más adulto. Tiene una seguridad total en todo lo que hace. Y es un padrazo, se desvive por los chicos. Llega y se le tiran encima. En la casa anterior había hecho una canchita de fútbol de césped sintético con redes a los costados para no romper todo, con arcos chiquitos y en una de las paredes hizo pintar el San Siro”.

El tío Carlos posee contactos particulares. Casi todos los miércoles participa de una peña de gente de Newell’s, a la que asisten ex jugadores como Fabián Basualdo, el Galgo Dezotti (tibio), Theiler (calentito), Carola Pautasso (quema) y… sí, también el Tata Martino. El programa es tomar café en el bar Pan y Manteca por la tarde, hablar de fútbol, obviamente, y, por la noche, ir a comer algo en un club que tiene una canchita de fútbol 5 con buffet. A veces van 10 personas, otras van 30. “¿Todo tranquilo, Tata?”, lo saluda Carlos. “Tranquilo, sí, ¿tu sobrino bien?”, le responde el DT de la Selección.

En marzo de 2015, en sus habituales manifestaciones sin filtro y con poco tacto de las que se ha arrepentido alguna vez (“Yo que Messi ya hubiera renunciado a la Selección”), ante la pregunta sobre la actualidad de Icardi, Martino declaró: “Reconozco que no es de mi agrado su exposición mediática, aunque lo extrafutbolístico, igual, no es impedimento para convocarlo. Hay momentos en los que a un futbolista muy famoso le resulta complejo escaparle a esa parte, pero salvo excepciones puntuales, soy de los que piensan que el jugador debe ser noticia por lo que hace dentro del campo”. Por supuesto, la frase que rebotó en diarios y portales fue: “No es de mi agrado la exposición mediática de Icardi”.

Para el clásico con Milan, Mauro y su mujer diseñaron una cinta con el nombre de Zanetti, hoy vicepresidente del Inter, y la leyenda de por siempre capitán.

Mauro ya nos dirá qué piensa. Mientras tanto, su mejor respuesta son los goles. Si sigue convirtiendo como en la temporada pasada, su convocatoria caerá de maduro. Si sigue convirtiendo, Rafa Benítez (quien ya lo quiso comprar cuando era DT del Nápoli) volverá a la carga para sumarlo al Real Madrid. El Cholo Simeone también lo había pedido para el Atlético y Wénger y Mourinho manifestaron su interés por él, aunque en esta oportunidad terminó imponiéndose el deseo de Mancini de retenerlo y construir a su alrededor el nuevo Inter. No en vano lo nombró capitán. Si repite su producción goleadora, insistimos, y si además el Inter mejora su performance, no es descabellado pensar que a mediados de 2016 su pase cueste 60 o 70 millones de euros. Es demasiado joven Icardi, tiene mucho para dar todavía, tremendo potencial. Personalidad y determinación, ya hemos visto, no le faltan. Y con su imagen es capaz de hacer estragos. La 9 del Inter es la camiseta más vendida.

“Tiene ese carisma de grupo, Mauro, es divertido en las concentraciones, se lleva bien con todos –lo caracteriza el padre-. Después, he renegado toda la vida con el tema entrevistas. Cuando lo estaba lanzando y construyendo un poco su imagen, lo empujaba para que diera notas, pero me costaba mucho, él no quería”.

Volviendo a la Selección, Césare Prandelli, el DT de la Azzurra, lo citó en una reunión para tentarlo. “Iba a ser titular en el Mundial de Brasil, Prandelli le había comunicado eso, que lo llevaba al Mundial y que lo ponía arriba con Balotelli. En la Sub 19 italiana tenía el taxi para ir al aeropuerto y no quiso ir, yo le decía que fuera, que era solo un torneo y no quedaba inhibido para jugar por Argentina, pero Mauro no quiso saber nada”, asegura Juan Carlos.

Al igual que había hecho en su momento con Lionel Messi, Grondona le sugirió a Sabella que blindara a Icardi. El chico ya había demostrado con hechos su argentinidad, pero todo tiene un límite también. Sabella lo convocó para la última doble jornada eliminatoria, con el equipo ya clasificado al Mundial. En realidad, Icardi se blindó gracias a Messi: Leo tuvo una lesión muscular después de haber sido incluido en la lista y el DT lo llamó fuera de término, contando con la buena voluntad del Inter y el deseo del futbolista, claro. Icardi piso el predio de Ezeiza, le conocimos por primera vez su voz, se sentó en el banco ante Perú y luego Sabella le dio 9 minutos contra Uruguay. Listo, blindado. Olvidate Italia. Desde entonces, nunca más.

Con Lewis Hamilton, cuando lo visitó.

-Mauro, ¿pensaste que Sabella te llamó para blindarte y nada más?
-Nunca se me vino a la cabeza jugar para otro país que no fuera el mío. Y si Sabella lo pensó así, se lo agradezco porque hizo realidad mi sueño de jugar y representar a la Argentina. Esa convocatoria fue un poco dura para mí, porque estaba con pubalgia, y apenas pude jugar unos minutos, después creo que poco a poco demostré que estaba preparado para jugar en la Selección, aunque soy consciente de que tenemos a los mejores delanteros del mundo. Todavía soy joven y tendré oportunidades.

-¿Te arrepentiste de rechazar a Italia? Ya tendrías un Mundial encima…
-Para nada, agradezco el interés de Italia, pero como te dije: soy argentino y siempre quise jugar para mi país.

-¿Te da bronca cuando sale una convocatoria y no estás, o no le das mucha importancia?
-La verdad que estoy muy tranquilo con ese tema, no me desespero. Sé que cuando llegue la convocatoria en la que aparezca mi nombre me pondré muy feliz. Mientras tanto, sigo trabajando para mi club, que es donde yo tengo que demostrar día a día.

-¿Cómo tomaste cuando Martino dijo que no le gustaba tu exposición mediática?
-Me acabo de enterar por vos de esta noticia. Igualmente, pienso que cada uno de los jugadores de la Selección y de los grandes equipos son mediáticos, ya que ser un futbolista famoso o reconocido te lleva a esto. Cuando Martino lo crea conveniente, me llamará. Y si no, está todo bien, porque lo conocí en el Partido por la Paz que organizó Pupi y me pareció una gran persona.

-Entre leprosos se tienen que entender…
-Esperemos que así sea, porque como te dije recién, para mí sería un orgullo representar a mi país.

-Sos un 9 de área, y casi no hay futbolistas argentinos con esas características, eso te debe dar esperanzas…
-Es cierto que soy un 9 de área, o de referencia, pero desde la llegada de Mancini cambié un poco mi forma de jugar y ayudo más en las fases constructivas del equipo. Veremos.

-¿Tuviste contacto últimamente con Messi?
-En Barcelona comimos varias veces juntos. La última vez que lo vi fue en la fiesta que organizó Dolce&Gabbana para él.

-¿Te pusiste como meta cambiar la imagen que tienen de vos en la Argentina los que no te conocen y se guían por lo que sale en los medios?
-No me guío por la aprobación de la gente. Hago lo que siento y lo que me parece hacer en cada momento de mi vida.

-¿Sentís que tenés que levantar una mochila pesada en el ambiente del fútbol? Que te miran de costado por no haber tenido códigos, supuestamente, con un compañero…
-Mirá, yo soy una persona que hago lo que quiero y no me importa la opinión de los demás, porque cada uno tiene su opinión como espectador pero ninguno conoce internamente la realidad de lo que sucedió. Igual, estos códigos de los que hablan no están escritos en ningún libro. Mis elecciones y prioridades en la vida seguramente son diferentes a los comentarios de ignorantes que no me conocen, pero de lo que estoy seguro es que mis códigos empiezan en casa y respetando a mi familia. Y si estos supuestos códigos me llevaron a ser lo que soy hoy, seguiré así toda mi vida.

A la flauta. Ahí está Mauro Icardi. Podría haber contestado “de eso no hablo” o con un guiño cómplice susurrar “mejor sacame esa pregunta”, pero prefirió no gambetear. Decidió plantarse.

“Cada vez que me encuentro frente a una decisión, no me preocupo por la fama que podría tener, el dinero que podría ganar, los enemigos que podría encontrar o los seguidores que podría perder”.

Lo dice clarito en la publicidad.

En la cancha también habla clarito. Con goles.

Mauro es modelo exclusivo de Philipp Plein. Un estilo muy a su medida.

Hoja de ruta
Mauro Emanuel Icardi nace en Rosario el 19 de febrero de 1993 y se inicia en el baby de Sarratea, un club del norte de la ciudad.

Por la crisis del 2001, su familia emigra a España (Islas Canarias), donde tienen familiares.

Arranca en las juveniles de la Unión Deportiva Vecindario, en Las Palmas, donde mete más de 500 goles entre 2002 y 2008.

A mediados de 2008, con 15 años, y ante el interés de varios clubes, elige sumarse La Masía, la cantera del Barcelona.

Aunque anota 18 goles para que el Juvenil B sea campeón, en 2011 decide irse a la Sampdoria porque los equipos del Barsa juegan sin un 9 de referencia.

Es convocado por el Tata Brown para disputar un par de amistosos en la Selección Sub 17, aunque no queda en la lista final del Sudamericano.

A préstamo a la Samp con una opción de compra de 400.000 euros. Asciende a los 6 meses y luego mete 10 goles en 31 partidos de Serie A en 2012/13.

La Sampdoria lo hace volver cuando se prepara para el Sudamericano Sub 20 de 2013 (no clasificó al Mundial) y le mete dos goles a la Juventus.

A mediados de 2013, el Inter lo compra en 13 millones de euros, uno más de lo que paga la Juventus por Tevez. Mete 12 goles en 22 partidos de Liga.

Césare Prandelli le habla para sumarlo a la Azzurra, pero se niega; Sabella lo convoca para la última jornada de Eliminatorias y juega contra Uruguay.

Con 22 años es goleador del campeonato (22) junto a Luca Toni en su 2ª. temporada en el Inter. Sólo Paolo Rossi en 1978 lo logró con menor edad (21).

En la actual temporada es nombrado capitán del Inter con 22 años, el más joven del club desde Antonio Valentín Angelillo, hace 50 años.

Por Diego Borinsky / Fotos: Gentileza Philipp Plein y Tuiter de Icardi / Ilustración: Gonza Rodríguez

Nota publicada en la edición de octubre de 2015 de El Gráfico

Por Diego Borinsky: 09/11/2015

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