PERSONAJES

Sebastián Palacios, el siete bravo

- por Darío Gurevich: 02/11/2015 -

La historia del tucumano en la voz de Oscar Regenhardt, Facundo Sava y Gustavo Roberti, quienes acompañaron y acompañan el crecimiento del wing que sueña con ser campeón en Boca.

En 2015, se coló en el plantel xeneize, se asentó en la Primera del club, que lo había dado dos veces a préstamo, y redondea un gran año.

La vida se compone de momentos; alegres y tristes, lindos y feos; momentos, al fin de cuentas. En este tiempo y espacio, a horas de que Boca se enfrentara ante Defensa y Justicia por los cuartos de final de la Copa Argentina, en Córdoba, Sebastián Palacios descansa en la concentración. El wing aún no sabrá si será titular, pero puede apoyar tranquilo la cabeza en la almohada porque él ya se consagró este año, ya ganó su torneo interno, al revertir su imagen y consolidarse en la Primera del club que lo había cedido dos veces a préstamo. Pero ¿quién es este delantero de 23 años, que registra 87 partidos como profesional? ¿Qué giros y particularidades tuvo su historia? ¿Cómo se reconvirtió? ¿Por qué explotó este año? El Gráfico, junto con la colaboración de Oscar Regenhardt, Facundo Sava y Gustavo Roberti, quienes apuntalaron y apuntalan el crecimiento del tucumano, empieza a develar aquellos interrogantes…

El pibe sencillo de Alberdi
Nació el 20 de enero de 1992 en Juan Bautista Alberdi, ciudad que se ubica al sur de la provincia de Tucumán. Hijo de Ulises, boxeador local, y de Claudia, cocinera de un salón de fiestas, se crió entre remolinos de tierra y sueños de Primera. Al primer golpe de vista, se lo nota tímido. Pero, en realidad, no es tan así. “Es un gran tipo, con mucha sensibilidad y con muchos deseos por cumplir. Cuando logra entrar en confianza, es conversador y abierto. Si encuentra un vínculo de contención, resulta extrovertido”, describe Gustavo Roberti, preparador físico de Boca.

Para pintarlo aún más de cuerpo entero, Roberti cuenta la anécdota: “Se recuperaba de una lesión y estaba desesperado por jugar. ‘Cuando vuelvas, vas a hacer un gol’, le dije. Bueno, si no me equivoco, fue contra Newell’s, en la Bombonera, cuando jugamos sin público… Apenas metió el segundo (para el triunfo 4-0), salió disparado hacia la otra punta de la cancha para abrazarme. Ese gesto, por haberse acordado en un momento tan sublime, muestra su sensibilidad. Eso fue impagable”. 

Oscar Regenhardt, hoy coordinador de las inferiores de Patronato de Paraná, ayer entrenador de inferiores en Boca, retrocede aún más en el tiempo para exteriorizar la sencillez de Sebastián: “Había terminado de jugar con Unión, en la B Nacional; había convertido y sido figura, y lo llamé por teléfono. ‘¿Querés tomar una Seven Up conmigo?’, le pregunté. Aceptó de inmediato y, como Santa Fe es chiquito, nos juntamos a los 20 minutos. De golpe, nos tuvimos que ir del lugar porque se acercaron hinchas de Unión para verlo y no podíamos ni hablar. Nunca se la creyó, es un pibe humilde”.

Bienvenido a Boca
Palacios se incorporó a las inferiores xeneizes en marzo de 2010. Resultaba grande; tenía 18 años, pero muchas condiciones. “Desde chico, era un jugador muy bravo, con despliegue y desequilibrio”, resume Regenhardt. Oscar es un hombre clave en la vida de Palacios, porque hizo que no regresará a Tucumán. “Vivía en una casa que, no sé quién le había conseguido, pero tenía problemas, no estaba a gusto y se quería volver a su casa. Cuando me enteré, hablé con el gerente del club, Jorge Clemente, y aceptó que Sebastián viviera en la pensión de Casa Amarilla. Como lo dirigía en Cuarta, lo subí a trabajar con Reserva -explica-. Igual, no es que se quedó en el club por mí; él hizo su camino… Mucho después, mientras comíamos en casa, cuando él ya jugaba en Unión, le dije: ‘Si no te hubiera dado una mano, ¿dónde estarías?’. Bueno, son cosas que pasan”. ¿Cómo era su juego en inferiores, Oscar? “Muy rápido, agresivo con y sin pelota. Jugaba a la misma velocidad que hoy. Sacaba mucha diferencia. De hecho, lo utilicé en los últimos 25 minutos de muchos partidos, porque agarraba a los defensores cansados y hacía desastres. En cuanto le ponían tres pelotas a la espalda de los marcadores, metía uno o dos goles. El se enojaba, quería ser titular”.

Tiene buena onda con Roberti. "Es una persona excelente que triunfa en el club que siempre quiso", afirma el profe de Boca.

Un debut poco romántico
La Bombonera latió una vez más el 3 de marzo de 2013. Aquella noche, Juan Román Riquelme volvía al templo sagrado. Pero entre medio del griterío, no había que descuidar un dato: Sebastián Palacios debutaba en Primera. El Boca de Bianchi perdió 3-1 ante el Unión de Facundo Sava, y el pibe de 21 años se movió bien por el frente derecho del ataque, desequilibró y hasta pudo convertir. “Recuerdo que lo controlamos bastante; me gustó la velocidad y los movimientos que tenía”, sostiene Sava.

A los 20 días de aquel deseo transformado en realidad, y tras haber jugado por Copa Argentina en el triunfo 4-0 frente a Excursionistas, se encontró con una sorpresa al llegar a su ciudad: lo pasearon en autobomba y hasta se armó una caravana. “Cuando me bajé del avión en Tucumán Capital, mis viejos me fueron a buscar. Ibamos en el auto para Alberdi, teníamos como una hora y cuarto de viaje, y empecé a ver gente al costado de la ruta… Cuando llegué a un pueblo que está cerca de mi ciudad, vi a policías que me esperaban, y dije: ‘Hubo un accidente’ (se ríe)…”, aseguró Palacios en el sitio oficial de Boca.

Su irrupción en Unión
A mediados de 2013 y sin lugar en el Xeneize, tomó otro rumbo; y ahí se encontraba Sava, quien fue testigo privilegiado de su estreno en Primera. “Vi que es un jugador rápido, desequilibrante, importante, del estilo que necesitábamos. Habíamos mirado partidos de él y hablado con gente que trabajaba en las inferiores de Boca, y decidimos incorporarlo. Además, en Boca, querían que viniera a Unión porque les parecía que era la mejor opción por el juego de él y por nuestra forma de juego. Fue, sin dudas, uno de los mejores futbolistas que tuvimos durante ese año en Unión”, desenfunda el Colorado, que hoy lleva adelante un buen proceso de trabajo en Quilmes. Junto a dos cuerpos técnicos distintos -por el de Sava y por el de Leonardo Madelón-, el Tucu logró continuidad al disputar 39 partidos, marcó 9 goles y tuvo roce en la temporada 2013-14 de la áspera B Nacional. Facundo, ¿por qué se destapó en Unión? “Nosotros teníamos mucha confianza en él. Debía trabajar porque nadie le regalaría nada, y trabajó. Tenía la calidad y las condiciones para ser un jugador de primer nivel”. ¿Mientras jugaba en el Tatengue, le comentaste que Sebastián tenía condiciones como para volver rápido a la Primera de Boca? “Hay cosas que no hacían falta decírselas (se ríe). Nosotros sabíamos que terminaba ese campeonato y lo perdíamos”.

De paso por el Viaducto
A mediados de 2014, Martín Palermo se lo llevó para Arsenal, y el punta sumó aún más minutos en Primera. En aquel semestre, jugó 18 partidos y metió 2 goles. ¿Cuál fue la particularidad? Que sedujo a Rodolfo Arruabarrena al andar bien ante Boca.

La controla y encara. El Tucu siempre se muestra como opción de pase y genera bastantes situaciones de gol.

Un 2015 para el archivo
“No sé si me iba a ir de Boca, porque hablé con el Vasco y le dije que me quería quedar para pelearla”. El tipo de Alberdi alzó la voz y expresó su deseo. La lesión de Cristian Pavón le dio vida en el plantel, y él no desperdició la oportunidad. Escurridizo, movedizo, punzante e insistente, se ganó su lugar a la vista de todos: la rompió en el superclásico del verano en Mendoza, convirtió y asistió en la Copa Libertadores (le marcó a Palestino), hizo lo mismo en el campeonato local (lleva 5 goles en 16 partidos), y les comió el puesto, con buena leche, a sus compañeros.

“El rendimiento de Sebastián no se vincula con este cuerpo técnico, sino a su momento personal. Para tener una buena performance en un club como Boca, se deben dar un montón de situaciones… El técnico lo tuvo en cuenta y le dio la confianza, y él la aprovechó al estar maduro. Además, lo favoreció cómo el equipo juega, y la llegada de Carlos (Tevez) lo potenció. Porque Calleri va de 9, Carlitos se tira unos metros más atrás, y él va por afuera y explota los espacios. Entonces, todo se le dio en línea y de manera positiva para que tenga este presente”, asevera Roberti.

Sava, en tanto, opina sobre por qué Palacios picó en punta durante este año: “La experiencia le dio tranquilidad, mejoró en la toma de decisiones, en cómo se asocia con sus compañeros. Ganó muchas cosas en el último tiempo, inclusive marca y más firmeza en lo físico. Lo veo más seguro, termina mejor las jugadas. Lo noto completo a nivel internacional”.

Oscar Regenhardt, por su parte, también aporta su visión: “Su velocidad es innata, y es uno de los jugadores más importantes que tiene Boca, porque rompe por su rapidez. Metió goles muy importantes e hizo hacer otros trascendentes”.

La proyección
Aún debe corregir determinados aspectos del juego, como la definición. Pero todavía es joven y tiene mucha soga por delante. “Nunca fue un gran definidor, pero ya tiene un tiempito más para pensar -adelanta Regenhardt-. Iba a mil y terminaba a mil, perdía claridad para resolver; y hoy no: tiene unas centésimas más para pensar, que serán segundos con el tiempo. Mirá que descarga y va hacia los espacios vacíos más que antes”.

Sava, no obstante, da su parecer ante el tema en danza: “Se mejora con entrenamiento. Siempre jugó por afuera, es más de asistir, aunque con nosotros hizo muchos goles, con buenas definiciones. Son momentos también, tanto en Unión como en Boca”. ¿Es un wing de los que cuesta encontrar en el fútbol argentino? “Sí, no hay muchos como él. Hace poco se volvieron a utilizar los wines como hace 15 o 20 años; está volviendo esa moda…”. ¿Qué proyección le ves? “Alta; tiene que seguir con su profesionalismo habitual. Espero y confío que va a tener un gran futuro”.

23: Son sus años de edad. Mide 1,70, pesa 69 kilos, y su pierna hábil es la derecha. Rápido y furioso, es difícil de pararlo cuando encara. Su gol más bonito lo metió en marzo de 2014, en el triunfo sobre la hora de Unión ante Almirante Brown, cuando buscó su mejor perfil de izquierda a derecha, se acomodó y la clavó en un ángulo.

Por Darío Gurevich

Nota publicada en la edición de octubre de 2015 de El Gráfico

Por Darío Gurevich: 02/11/2015

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