ENTREVISTAS

Juan Carlos Olave, 100x100: “No me hace mal que me puteen, en cierta forma me gusta”

- por Diego Borinsky: 21/10/2015 -
Un clásico de Olave: los gritos para ordenar a sus compañeros. A los 39 años pasa un gran momento.

El arquero de Belgrano de Córdoba no se calla nada: las promociones perdidas, el ascenso contra River, su vínculo con los técnicos y hasta la salud de su hija.

1 Olave es uno de los 3 arqueros que más tiempo pierde en el fútbol argentino. ¿Verdadero o falso? Verdadero. No sé si soy el primero, creo que Orion me superó el otro día que jugamos contra ellos.

2 Olave es uno de los 3 arqueros más odiados del fútbol argentino, sin contar a la gente de Belgrano y Gimnasia. ¿Verdadero o falso? Verdadero, ja, ja, ja, ja, estoy con Orion también ahí, se ve que con Agustín compartimos muchas cosas (risas)…

3 Olave es un cordobés que no sabe contar chistes. ¿Verdadero o falso? Verdadero, ¡todo verdadero me pusiste! Soy muy pero muy malo contando chistes, me van a echar de Córdoba, me van a sacar la toooonada.

4 ¿Siempre fuiste arquero? Al principio jugaba de volante por derecha y jugaba poco; después me pasaron de 3, pegaba bastante y mi abuelo me cambió de puesto. El Nono, Federico Griguol, era una eminencia en Las Palmas y me había visto atajar en el asfalto. Le dijo al técnico, Osvaldo Angeli: “Probalo al arco que no le tiene miedo al suelo”. Yo tenía 9 años y atajaba entre dos piedritas, me puso y Osvaldo, que era arquero, me empezó a enseñar. Tuve suerte: como 8 o 3 no hubiera llegado lejos.

5 ¿Pensás atajar hasta los 43 años como Navarro Montoya? Pienso atajar hasta que Dios lo disponga. Y espero que Dios me dé la claridad para saber dar el paso al costado en el momento justo. Me gustaría jugar todo lo que pueda, siempre manteniendo un buen nivel, sin dar lástima. En realidad, estoy tratando de recuperar el tiempo perdido, porque en el fútbol argentino debuté en la A a los 25 años.

6 ¿Estás en el mejor momento de tu carrera? También viví otros momentos buenos. No me interesa tener un pico de rendimiento sino una continuidad. El mejor arquero es el que sostiene un rendimiento regular durante mucho tiempo, porque es un arquero confiable.

En Las Palmas, el club donde se formó, el que le sirvió de refugio cada vez que se quedaba sin equipo. El club que fundó su abuelo y al que hoy sigue yendo a ver.

7 ¿Qué cosas te cuestan más que a los 30 años? Los tiempos de recuperación son diferentes. Antes me entrenaba al máximo todos los días, y después de una lesión que sufrí hace un año empecé a jugar con la recuperación y tomo el descanso como un entrenamiento, que es lo que te viven diciendo los profes. Si un día estoy cansado, bajo las cargas o termino el entrenamiento.

8 ¿Usás el pelo largo para hacerte el péndex? En el secundario me hicieron cortar el pelo y desde entonces me propuse que no me lo cortaran más.

9 En una época le metías mucha tintura... En España, sí, tenía una amiga con peluquería, ¿y viste que cuando uno no juega hace cualquier cosa? Estás al pedo y buscás innovar con algo para sentirte bien. En Murcia no jugaba y un amigo me dijo de hacerme claritos, y estuve un tiempo bastante rubio.

10 ¿Estás unos kilos arriba o es una sensación? Siempre fui de usar la ropa ajustadita, sobre todo el pantalón, pero ahora lo cambié. Tengo bastante tarro, como diría el Viejo Timoteo, entonces se me ve pasado, pero no, estoy perfecto.

11 ¿Quién es Juan Carlos Olave? Un apasionado por el fútbol. Un tipo común, que no se cree más que los demás por tener el privilegio de ser lo que a tantos les gustaría: jugador de fútbol.

12 ¿De quién eras hincha de chico? Siempre fui hincha, soy en realidad, de Las Palmas. Un poco más grande conocí Belgrano y me hice también hincha de Belgrano. A Las Palmas sigo yendo a verlo cada vez que puedo, en el Argentino B, ahora en una función dirigencial. Las Palmas es un club que fundó en 1933 mi abuelo con un grupo de amigos, entre los que estaba el tío de Timoteo Griguol. Los nietos de ese grupo son mis amigos hoy, y seguimos la tradición por el club que heredamos. Encima está pegado a Alberdi, y sus jugadores han ido históricamente a Belgrano.

13 ¿Parabas con la barra? Sí, bah, la barra, la barra de amigos míos (risas): hacíamos banderas, llevábamos bombos, éramos unos 20, yo ya jugaba en la Reserva, y cuando terminaba dejaba el bolso y me iba a la tribuna. Era el que inventaba las canciones.

14 ¿Te peleabas con otras barras? Una vez, contra General Paz Juniors, en la cancha de ellos, éramos 20 contra 20, no daba para pelearse, pero nos empezaron a tirar piedras y nos vinieron a buscar. Recuerdo que se les paró el famoso Chivo Cortés, un reconocido hincha de Las Palmas. “Con los chicos no van a pelear, eh, van a pelear conmigo”, les dijo, y se volvieron todos, justo rompimos un vidrio de un auto y caímos en la comisaría. Nos soltaron a la media hora porque éramos todos menores de 18 (risas).

La cancha de Las Palmas, a una cuadra de donde nació.

15 ¿Quién era tu ídolo de pibe? Mi máximo ídolo siempre fue Maradona, me despertaba los domingos a la mañana para ver al Napoli, atajaba Garella. Diego fue mi ídolo máximo, no sólo por cómo jugaba, sino por lo que transmitía. Y mis referentes en el arco fueron Navarro Montoya y Comizzo.

16 ¿Los mirabas por TV para “sacarles” cosas? Me gustaba la forma que tenían de vestirse, de caminar el arco, el compromiso con el partido, cómo resolvían ciertas situaciones. Algunos dicen: “Yo tengo mi estilo”. Mentira, todos vamos aprendiendo de todos. El fútbol es eso: aprender de lo bueno que tienen los demás e incorporar cosas. Yo les he robado cositas al Mono y a Angel.

17 ¿Diego era tu ídolo aunque dijera que los arqueros son boludos? Ja, ja, ja, el Diego tiene esas cosas, las frases maradonianas… No somos boludos. Los arqueros debemos tener demasiado temple para soportar lo que todos festejan: el gol. Mucho huevo para sobreponernos a la situación más linda del juego, porque somos los que más la sufrimos. Nadie del equipo sufre un gol como el arquero. Nuestro nivel de exposición no lo tiene ningún otro jugador, porque una falla nuestra termina en gol y hay que recuperarse al instante. El arquero requiere de muchas cosas que en otros puestos se pueden obviar.

18 ¿Cuántos años fuiste canillita? Es una tradición que viene de mis bisabuelos. Mi viejo fue un tipo de inculcarnos que las cosas se conseguían sacrificándose, así que todos los veranos había un trabajito para hacer, a la mañana repartiendo diarios y después vendiendo en la esquina. También lo hice 4 o 5 años, cuando me quedé sin club al volver del Bolívar de La Paz. Salía a las 5 de la mañana, hacía el reparto de hora y media, iba a casa a desayunar y de 8 a 12 me paraba en una esquina con el banquito, la sombrilla y a ofrecer el diario a la gente. En esa época jugaba en Las Palmas.

19 ¿Vendiste de grande, ya siendo Olave? En el primer campeonato después de ascender con Belgrano, un sábado le ganamos 3-2 a Estudiantes en Quilmes, el domingo me fui a desayunar a la casa de mis viejos y como a mi hermano le había faltado el chico que vendía, y como el domingo se vende muy bien, lo agarré a mi hijo y le dije: “Vamos a ayudar a Hernán”, también para que mi hijo viera lo que es laburar. Así que vendimos esa mañana.

20 ¿Algún otro laburo de joven? Changuitas para juntar algún pesito para ir a bailar. No se podía pedir plata a los viejos todos los fines de semana, entonces con unos amigos compramos una máquina de cortar el pasto y una bordeadora y salíamos a hacer jardines.

21 ¿Qué significa estar por pasar el récord histórico de Luifa Artime de partidos jugados en Belgrano (336)? Una satisfacción y un orgullo enorme. Todavía me acuerdo de cuando vine a una prueba a Estudiantes de La Plata después de haber jugado mis primeros partidos en Las Palmas, año 95, y me llamó el presidente de Las Palmas para decirme que si las cosas no me salían bien, que me quedara tranquilo, porque había una posibilidad de ir a Belgrano. Ni lo dudé: saludé a todos, dije que extrañaba y me tomé el colectivo. Llegué a casa y le dije a mi viejo: “Volví porque mi sueño es jugar en Belgrano”. No me creía, le sonaba a excusa. Y a las 3 semanas me llamaron de Belgrano. Era verdad.

22 Pero ahí no pudiste afirmarte… Me compró el presidente de Belgrano, Chichí Ledesma, y me cedió a préstamo al club. Luego perdió las elecciones y con la nueva Comisión Directiva, cuando me presenté con mi bolsito en enero para ir a la pretemporada, un dirigente me paró y me dijo: “Vos no viajás, no arreglamos con el dueño de tu pase”. Así que me volví a mi casa llorando, no quería ni subirme a un taxi para que no me vieran llorar.

Volando en la Bombonera, donde debutó en 2001.

23 ¿Qué se hace en un momento así? Fui, guardé el bolso en casa, y al otro día salí a correr. Y así los 20 días que estuvo el plantel de pretemporada. Estuve 6 meses separado del plantel, daba vueltas alrededor de la cancha, no me dejaban hacer fútbol con mis compañeros. El técnico era el Negro Nieto, después vino Marchetta y se plantó. “Vos vení a entrenar conmigo, que no te van a decir nada”, me dijo, y al menos pude hacer eso. Terminé mi contrato en el 96, de ahí me fui a Instituto, donde estuve un año y tampoco jugué, y después me quedé 6 meses sin club vendiendo diarios con mi viejo. Hacía el reparto corriendo o en bici para entrenarme. Y en diciembre del 97 me salió la propuesta de ir a jugar al Bolívar.

24 ¿Cómo llegaste al Bolívar sin haber jugado en Primera? Le había pedido a mi tío Mario Griguol que me diera una mano. Me pidió que le preparara una carpeta. ¿Te imaginás mi carpeta? Un par de recortes de los pocos partidos que había jugado en Las Palmas y después formaciones en las que remarcaba mi nombre entre los suplentes: en Belgrano no había ido ni al banco, en Instituto dos veces. Tenía 21 años, y me entrenaba fuerte. Si algo tuve siempre fue constancia y perseverancia en el entrenamiento, siempre fui un tipo con responsabilidad en eso. Me llamó en enero un empresario y me dijo: “Te conseguí algo de Bolivia, ¿te sirve?”.  A mí me servía cualquier cosa. Fui de tercer arquero: el primero era el camerunés N’Kono y el segundo Darío Rojas, suplente de la Selección de Bolivia en USA 94.

25 ¿Muy duro jugar en La Paz? Bravísimo. Estábamos a 3600 metros y al segundo día nos llevaron a correr a la montaña, o sea: ¡más alto! El técnico me dijo: “Vení con nosotros en la camioneta”, pero quería demostrar que me la bancaba, así que arranqué con la subida y a los 1000 metros se me salían los pulmones por la garganta, no sabía cómo respirar.

26 ¿Dobla la pelota o no? No dobla, es bravo de verdad, porque el aire tiene menos resistencia. La pelota la ves salir en los últimos metros, como que acelerara, vuela mucho. Los arqueros no agarran la pelota en los centros, dan rebote, porque igual son rebotes largos que alejan el peligro. Fui aprendiendo esas cosas; en los centros no salía, acompañaba la pelota y que siguiera el curso. Después, nunca me pude entrenar como me entrenaba acá. Y la táctica del equipo era pasar mitad de cancha y patear y meter mucha intensidad en el juego, que no se parara nunca.

27 ¿Llegaste a jugar? Sí, porque N’Kono al final no arregló y Darío se lesionó contra Peñarol, así que debuté por la Copa Libertadores contra Peñarol en Rivera, jugué unos partidos de Liga y terminé atajando por cuartos de final ante el Barcelona de Guayaquil, que fue el subcampeón de esa Copa.

28 ¿Por qué te volviste? Tuve una discusión con el técnico y me bajaron el pulgar. El DT me había sacado del equipo, yo estaba enojado, entré al vestuario y no saludé, el tipo me contestó mal, yo me defendí y el que salió perdiendo fui yo porque la autoridad era el técnico. Son las cosas que uno aprende con el tiempo: era un pibe de 21 años y tuve un ida y vuelta con el técnico, producto de la inexperiencia y me tuve que ir.

29 ¿Qué hiciste? Me quedé sin equipo y jugué 3 años en Las Plamas. Había pasado de jugar mi último partido en Bolívar, con 70.000 personas en el estadio del Barcelona por los cuartos de final de la Copa Libertadores, y a los dos meses jugaba en la Liga cordobesa, sin desmerecer la liga porque a mí me ha dado mucho, con 150 personas en las tribunas de la cancha de Bella Vista. A lo mejor me vino bien, porque cuando uno recién empieza en Primera se cree que se puede llevar el mundo por delante; a mí me pusieron un planchazo en el pecho y me demostraron que todavía tenía mucho por aprender y que debía ir con pasitos cortos.

30 ¿Te pagaban? 50 pesos por partido… si lo ganabas. Tuve que salir a trabajar para mantener a mi mujer. Ella había dejado sus estudios de derecho para acompañarme a Bolivia y yo me peleo con el técnico y nos tenemos que volver. “Estamos en esta situación, si la pasamos mal la vamos a pasar mal juntos”, le dije, y me puse a vender diarios y nos fuimos a vivir al fondo de la casa de mis viejos, que tenían una piecita, la piecita de los cachivaches la llamábamos. La limpiamos, mi tío sacó un pedazo de alfombra y nos lo dio, mi mamá me regaló la cama, hicimos un mueble con unos estantes y allí vivimos, en la piecita de 3 x 3, casi tres años, con baño afuera, pero felices, luchándola como tantas familias y jugando en Las Palmas, que a mí me mantenía el sentimiento.

En Gimnasia tuvo dos etapas y es respetado. En la primera, hasta estuvo cerca de la Selección.

31 ¿No te probaste en otros clubes? Sí, hice un montón de pruebas, pero nada, hasta que en el año 2000 salimos campeones en la Liga por primera vez, Racing de Córdoba subía al Nacional B y el DT, Nano Areán, que ya me había tomado una prueba en Olimpo, me pidió. Me entrené 25 días en Racing, agarró Merlo en Belgrano y me mandó a llamar. Se lo planteé al Nano. Yo no había firmado contrato, pero me había comprometido con él. Belgrano estaba en la A; Racing recién subido al Nacional B. El Nano me dijo, textual: “Si me entero de que vos no vas a probarte a Belgrano, no te dejo entrar más”. Un fenómeno. Al otro día fui a probarme a Belgrano y quedé.

32 Al fin arrancaste… Atajé un par de partidos en Reserva. Marcelo Pontiroli era el titular, Gonzalo Vicente el suplente y yo era el tercero, con 24 años, bastante grandecito. Estuve un año así, peleábamos el descenso y faltando 5 fechas llegó Ramacciotti, con su verborragia y su estilo tan particular. Estaba casi resignado, se me terminaba el contrato de un año y sólo había jugado unos partidos en Reserva. “Otra vez a buscar de nuevo”, pensé. En su primera charla, Rama preguntó: “¿Quién es el tercer arquero?”. Yo nada, no me iba a vender tan rápido. Volvió a preguntar. “¿Sos vos el tercer arquero, no?”, me dice. Le contesté que sí. “Bueno, tratá de ser primero o segundo porque si no, nos vas a jugar ni en las prácticas”, la siguió, como diciéndole al resto que todos demostraran ganas de ser titulares.

33 Y entonces… Salí de esa reunión pensando que me había identificado como tercer arquero. En las prácticas no me ponía, me entrenaba a un costado con Germán Montoya, el cuarto arquero, los dos solos porque no había entrenador de arqueros. Era de los primeros en llegar y una mañana bajamos al mismo tiempo, en Alberdi, y Rama me dice: “Me gusta cómo te entrenás, me gusta cómo atajás; el año que viene, en Primera o Nacional B, vos vas a ser el arquero titular de Belgrano”. Imaginate mi entusiasmo. Bueno, lo cierto es que Rama ganó los últimos 3 partidos del campeonato (Vélez, Colón y Central), zafamos del descenso directo y nos tocó la promoción con Quilmes. Me llevó en el plantel y me dejó como 17, cuando iban sólo 5 al banco. En Quilmes perdimos 1-0 y al llegar a Córdoba para la revancha me dijo: “Si querés, andá a tu casa”.

34 Te limpió… Eso pensé: “Ya está, ahora sí que me voy otra vez de Belgrano”. Fui a la cancha el viernes, lógicamente, ganamos 1-0 con gol de Mugnaini sobre la hora, nos salvamos y terminamos todos llorando en el vestuario, y en medio del festejo me agarró Rama del brazo, me llevó a un costado y me habló: “Acordate de lo que te dije la otra vez, vos el campeonato que viene sos el arquero titular de Belgrano”. Y a los dos meses estaba atajando en la Bombonera, primera fecha del Apertura 01, ante el Boca de Bianchi campeón de América, ganándole 3-1. Mi debut en Primera en el fútbol argentino, a los 25 años. Después me explicó: “No te podía poner en ese momento porque cualquier error que cometieras, te quemaba para todo el viaje”. Y ahí ya arranqué y no paré.

35 Todo esto empezó con mi pregunta de qué se siente estar por alcanzar el récord del Luifa en Belgrano… Bueno, ahora que te conté todo esto, ¡imaginate! En un momento pensé que no se me iba a dar ni una vez y hoy estamos hablando de 330 veces que me puse esta camiseta y espero ponérmela muchas veces más. Igual, te digo: nunca me lo puse como meta. Viste, cada 100 partidos te dan un regalito, una plaqueta, una camiseta, y vas viendo, y de golpe sucedió.

36 ¿Qué es lo que más y lo que menos te gusta del puesto? La verdad que me gusta todo. Lo que menos me puede gustar no es del puesto, sino de la apreciación que todo el mundo tiene hacia el puesto, que siempre ven el error del arquero en el gol. O sos el salvador o el villano, es un límite muy fino que no me gusta demasiado. Y aunque suene contradictorio te digo que hasta eso me termina gustando porque te pone en una posición de responsabilidad muy grande. Después, te digo que como todo arquero siempre tuve la ambición de ser 9 para disfrutar de lo que sufrimos día a día, para protagonizar la venganza.

37 ¿Odiaste alguna vez haber elegido ser arquero? No, ni siquiera cuando me tocó sufrir 7 goles en el clásico de La Plata y contra Independiente Rivadavia en Mendoza. Me comí dos 7-0, sí, pero debí sobreponerme.

38 ¿Cómo se entra a un vestuario tras perder 7-0 un clásico? Se nos caían unos lagrimones así de grandes, en ese momento imposible de digerir. Después tenés que meter cabeza, personalidad, tratar de pasar la página, que no es fácil. Mucha gente cree que termina un partido y el jugador se olvida de todo, y no es así, y ahí tenés que poner los huevos para salir y querer superar la adversidad. El fútbol no es para débiles de carácter y en situaciones límites vos salís adelante. Yo creo que la clave del éxito es superar la mayor cantidad de obstáculos posibles, porque un caminito de alfombra sería muy fácil de recorrer.

Al piso, frente a Tevez y ante la mirada de Teté González, de quien sería compañero en Belgrano.

39 Troglio te borró después de ese clásico… A mí y a un par más. En realidad, la que mejor respondió a la goleada fue la gente de Gimnasia. No paró el partido cuando tranquilamente lo podría haber hecho, siguió cantando hasta el final con el rival festejando, y cuando llegamos a la sede nos esperaba para apoyarnos, no para reprochar. Todos miraban para el costado buscando culpables y la gente, no.

40 ¿Quedaste mal con Troglio? Bien, no fue sólo conmigo, sino con otros experimentados, pero aprendí de lo que viví con 21 años. Le dije lo que sentía pero sin confrontar y listo, quedamos bien, hoy nos cruzamos en una cancha y nos saludamos. Y con la gente quedó una gran relación, siempre rescaté del hincha de Gimnasia su fidelidad con el club, porque con un resultado dificilísimo para todo el mundo, no hizo foco en nadie, y dijo: “Bueno, somos sufridos, vamos a seguir sufriendo por Gimnasia”. Fue como redoblar la apuesta. Me alegra que hoy esté muy bien.

41 ¿Qué significa el rito de arrodillarte antes de los partidos? Antes del partido siempre rezaba, y en un momento se me dio por arrodillarme. Yo no pido ganar el partido, sino que las cosas salgan bien, es un poco sentir la protección de Dios en el momento en que uno tiene que salir a escena. Hablo, no rezo. Empecé en 2007, cuando volví a Belgrano en el Nacional B: venía de varias difíciles, de no tener continuidad en Murcia, ni en River y de estar 7 meses marginado en Gimnasia.

42 ¿También aprovechás para mear como hacía Goyco? No, esas ya son cábalas (risas), lo mío es religioso. Confío mucho en Dios, y cuando las cosas se dan mal, es porque algún aprendizaje nos van a dejar.

43 ¿Perder las Promociones con Racing y Central te bajonearon mucho? Nos sirvieron para darnos cuenta de que podíamos. En esas Promociones y luego también con River se dio lo mismo: nos tocó salir de un lugar muy malo en la tabla y tener una remontada. Y el año anterior a River hicimos la misma remontada de 58 puntos y no llegamos por un punto. Pero esas Promociones perdidas con Racing y Central nos sirvieron para darnos cuenta de que estábamos a la altura, incluso merecimos más de lo que nos llevamos.

44 Se podría pensar que te guardaste esas dos promociones para hacer ruido en serio con la tercera… Yo no me guardé nada, Dios nos tenía preparado el premio mayor.

45 ¿Preferías a River o a otro rival? Siempre pensamos que River iba a terminar zafando. De hecho, esa tarde me fui a dormir la siesta creyendo que nos tocaría Olimpo, pero me desperté y me enteré de que venía River.

46 ¿Qué sentiste al ver que era River? Nosotros estábamos jugados, habíamos pasado tantas… veníamos del fondo del mar. Cuando salió River nos empezamos a escribir mensajes entre nosotros, todavía no había grupos de whatsapp. Nos entusiasmamos. “Vamos por todo, vamos por todo”, eran los mensajes, euforia, nos dábamos manija. River en la Promoción ya era una noticia mundial, y en el medio estábamos nosotros. Además, teníamos la sensación de que podíamos ganarles, porque estábamos realmente muy bien.

Festejando un gol en soledad, con el Pirata.

47 ¿Tenés amigos de River? Sí, claro. Mariano, mi mejor amigo, casi un hermano, me escribió apenas vio que jugaban contra nosotros: “Estamos descendidos”. El nos seguía a nosotros, sabía cómo estábamos...

48 ¿Cuál era el plan general para los 180’?  Sabíamos que el partido de local era fundamental, teníamos que llegar al Monumental con una ventaja, si no sería muy difícil.

49 ¿Fue clave jugar en la cancha de Belgrano? Recontra importante. La Promoción con Racing la habíamos jugado en el Chateau y en los primeros 30 nos superaron ampliamente. Incluso les hicimos más partido en Avellaneda que en Córdoba. El Chateau es lindo pero muy abierto, el visitante juega más cómodo: contra Racing, a Matías Suárez le hicieron un penal a los 10 minutos, tenían que echar al arquero y todo, pero pasó de largo. ¡En Alberdi sabés cómo lo cobraban! Alberdi nos potenció a nosotros: 25.000 personas todas colgadas del alambrado, y River lo sintió. Ese día hicimos un partido perfecto, jugado a máxima intensidad desde el minuto 1 al 90.

50 ¿Recibiste amenazas en esos días? No, sólo pasó lo del hotel, que tiraron unas bombas de humo a la madrugada. Hubo que bajar por las escaleras, gente en piyama y bata. Nuestro plantel estuvo entre las 4 y las 6 parado en el hall, yo apenas me desperté, le pregunté a Riga (Rigamonti, el arquero suplente), qué pasaba y me dijo: “Nada, tranquilo, seguí durmiendo”. Ni bajé, creo que fuimos los únicos dos. Aparte hubo como 500 personas tocando el bombo y tirando cohetes a la madrugada, se ve que le salió mal la jugada.

51 ¿Cuando River mete el 1-0 rápido pensaste que eran boleta? Veía que la estábamos pasando mal, porque River salió con todo, encima nos habían anulado un gol, pero nunca lo pensamos en forma negativa, estábamos muy positivos en ese momento, aunque la pasamos muy mal en ese primer tiempo y River mereció más.

52 ¿Fue penal a Caruso? Viéndolo por la tele, sí; adentro de la cancha no me pareció. Tampoco fue penal el de Tavio que Pezzotta cobró en el segundo tiempo.

53 ¿Qué pensaste cuando les cobraron ese penal? Que si nos metían ese gol posiblemente después venía el tercero, pero me tenía mucha confianza.

54 ¿Tenías estudiado a Pavone? Sí, pero si hubiera seguido lo estudiado me habría tirado para el otro lado. Pavone le pegaba fuerte con el empeine y la pelota iba un poco a la izquierda. Pero me acordé de un penal que nos había atajado Comizzo en 2002, en ese mismo arco, a Brusco: amagó tirarse a la derecha y fue a la derecha nomás, y lo atajó sin dar rebote. River nos ganó 2-1. Por lo general, el arquero amaga para un lado y va al otro. Yo hice lo mismo que Angel, no sé, me salió. Así que los hinchas de River que le reclamen a él (risas).

El momento culminante de su carrera, atajándole el penal a Pavone para ascender a Belgrano y mandar a River a la B.

55 ¿Le dijiste algo a Pavone antes de patear? No, lo conocía de La Plata, de cuando yo jugaba en Gimnasia, vivíamos en el mismo edificio. Buena gente, un tipo respetuoso, había una relación cordial a pesar de que él jugaba en Estudiantes. Son circunstancias que se dan: uno las sufre, otro las disfruta, pero somos colegas y sabemos respetarnos.

56 Vos no eras de atajar penales... La verdad que no soy atajador de penales. Y ese día, además, no di rebote. Tenía que darse esa tarde. El penal fue un mazazo para River, se notó en los jugadores y en la gente: se escuchaba el silencio…

57 Contá el final, lo que fuiste sintiendo. Se paró el partido a los 44, les decía a mis compañeros que no se podía seguir, y cuando notamos que los jugadores de River se iban, la verdad que no sabía qué hacer: corríamos, nos abrazábamos, queríamos gritar y no nos salía la voz, la policía nos pedía que nos fuéramos rápido al vestuario y nosotros queríamos ir a festejar con la gente. Lo más lindo fue cuando entramos al túnel y estaban los otros compañeros, allegados, colaboradores y demás y nos tirábamos abrazados al piso, llorábamos. Era el túnel de la alegría, son sensaciones indescriptibles, si querés armarla antes, no te sale.

58 ¿Tuviste miedo? No, no, lo que nos preocupaba era qué pasaba afuera, porque algunos decían que estaban quemando la ciudad, que esto y lo otro, la incertidumbre de lo que estaba sucediendo afuera, de cómo estaba nuestra gente, allá en la tribuna. Por suerte los dejaron ahí hasta que terminó todo, chuparon frío tres horas pero no pasó nada. Nos cruzamos con gente de River por el anillo y no nos dijeron nada a nosotros.

59 ¿En la previa confiaban en mandar a River a la B o lo veían imposible? El hecho histórico para nosotros era ascender a Belgrano, no nos importaba lo otro, aunque sabíamos que una cosa nos llevaba a la otra. Para mí era muy especial: yo había vuelto a Belgrano con ese objetivo, después de descender en 2002, anhelaba como nada devolverlo a Primera. Perdí dos Promociones, en otra no llegamos por un punto, y la tercera debía ser la vencida.

60 Describime ese vestuario… El jugador a veces está dentro de una dinámica y no se detiene a pensar pero después de un logro así, entrar al vestuario y ver a gente con 30 años en el club, te hablo de utileros y auxiliares, sentados secándose las lágrimas con una camiseta es muy fuerte. Estuvimos 3 horas cantando en el vestuario, después bajó el resto del plantel, que estaba en la popular, con bombos y banderas. En las 3 Promociones, nosotros hicimos viajar a todo el plantel, los 30 juntos. Era para pararse y disfrutar en vez de saltar.

61 ¿Qué te dijeron tus amigos de River? El Gordo Ariel se juntó a comer un asado en la casa de un amigo hincha de Talleres para luego ver el partido. En el momento del penal, me cuentan, se levantó, en un silencio total de la casa, y dijo. “Lo único que falta es que este hijo de puta, que nunca atajó un penal, venga a atajarlo hoy”, y cuando lo atajé, le pegó una trompada a la mesa, salió llorando de la casa y se fue. Dejó a su familia, el auto, y desapareció el Gordo, la mujer desesperada, llamando a todos lados para saber dónde estaba. Apareció a la noche en su casa. Hoy me río porque pasó el tiempo, pero fue muy bravo.

62 ¿Pensaste en Rodrigo ese día? Sin dudas, una pena que no me haya podido ver atajando en Belgrano, porque se murió en el 2000. El primero en el que pensé fue en mi hijo, Thiago, porque antes de la Promoción con Central me había dicho: “¿Y papá? ¿Cuándo va a ser el día que salgas campeón?”. Me mató. Y se lo dije a mis compañeros en la charla previa, que le quería llevar ese regalo, y se largaron a llorar todos, así que cuando se dio con River dos años después lo primero que hice apenas entré al vestuario fue agarrar el teléfono y llamarlo, mirá cómo me pongo (se le llenan los ojos de lágrimas)…

El festejo en Córdoba, tras la hazaña el 26 de junio de 2011.

63 ¿Qué Jota Jota fuera un símbolo de Talleres para vos fue un plus? No. Le tengo un aprecio grande a Jota Jota, de cuando lo tuve de ayudante de Marchetta en Belgrano.

64 ¿Disfrutás que te puteen en el Monumental? No me hace mal que me puteen, en cierta forma me gusta, en cualquier cancha, no sólo en la de River.

65 ¿No estuvo de más ese gesto tuyo de que se fueron a la B? Está mal, sí, pero no fue un gesto de sobrador, sino de caliente (risas), ellos ganaban 3-0 y me cantaban, entonces respondí.

66 ¿Festejás cada 26 de junio? No, ya fue. Lógicamente para la gente de Belgrano será eternamente un día histórico, hay una filial de Jesús María, incluso, que se llama 26 de junio, pero a nosotros no nos sirve quedarnos en el recuerdo.

67 ¿Le manejás el vestuario al Ruso? Noooo, ¿qué le voy a manejar? El Ruso sabe muy bien cómo manejar un vestuario, es un tipo que tiene mucho tacto para eso y aparte se encontró con un vestuario muy noble.

68 ¿Qué es lo mejor del Ruso? Que tiene ese tacto y esa muñeca para manejar diferentes situaciones sin llegar nunca al dramatismo ni a tener que levantar la voz. También nos da lugar, sobre todo a los más grandes, para que opinemos, y está bueno que el jugador se sienta escuchado y que pueda aportar.

69 Son muy distintos los pibes hoy a los de cuando empezaste, ¿no? Hay una particularidad en esto: antes éramos 5 pibes y 25 grandes, ahora son 25 pibes y 5 grandes, entonces no nos queda otra que adaptarnos a los pibes. Marcamos las pautas, que son las que baja el club: acá son todos iguales, un jugador que un empleado o un auxiliar, todos trabajamos para Belgrano, esa es la línea que se baja y es una ayuda para los que tenemos ciertas funciones de liderazgo. Como la brecha de edad es grande, por ahí a los más chicos los trabajamos con los de edad media.

70 Hay varios equipos chicos que fueron campeones (Lanús, Banfield, Argentinos), ¿qué les falta? Tiempo. Fijate Lanús, ¿a los cuántos años salió campeón desde que empezó su trabajo? A los 15 o 20 años, ¿no? Nosotros vamos por 5, porque no sirve salir campeón y volverse a la B al año siguiente, el éxito tiene que ser consecuencia del trabajo.

El micro con que desfilaron gritando por el ascenso a Primera.

71 ¿Vas a ganar un título con Belgrano antes de retirarte? No soy adivino, pero es mi mayor deseo y mi mayor sueño. Espero que Dios me lo pueda conceder.

72 ¿Sería una frustración grande para vos terminar tu carrera sin títulos o no le das gran importancia? Ojo que yo salí campeón de la Liga en Las Palmas, eh, pero en la A nunca pude. No me pesa a mí, porque mi mayor anhelo era ascender con Belgrano. Yo tenía esa espina, esa mochila, y me la pude sacar.

73 ¿Es bravo Armando Pérez para pelear sueldos? No, porque el tipo es claro, paga lo que el club puede y lo que sabe que te va a cumplir. Nunca tuve una discusión con él. Es muy respetuoso del salario del trabajador, y jamás nos faltó el sueldo, aún cuando íbamos últimos en la B Nacional. En otros lugares donde jugué no nos pagaban si íbamos mal en la tabla.

74 El DT argentino que más te gusta. Simeone. Por lo que transmite, más allá de lo que seguramente sabe de fútbol y de lo que puede enseñar.

75 Tu mejor partido y tu error más grosero. Partidos, dos: un Gimnasia-River en el Monumental, 2004, nos empataron en el minuto 47 y un Belgrano-Racing en cancha de Racing que perdimos 1-0. Error, en Murcia, en mi segundo partido: se me escapó una pelota de las manos en un tiro libre y se me metió en el arco.

76 Tu mejor y tu peor DT. No puedo uno solo: Ramacciotti, Timoteo, Mario Gómez y el Ruso. Peor, ninguno, de todos he sacado algo.

77 ¿Por qué no anduviste en Murcia? Me comí ese gol tonto al principio y me sacaron. Y al año siguiente tuve una disputa con unos hinchas. En ese momento había mucha discriminación, y después de un gol en contra de un compañero, empezaron a gritarme “muerto de hambre”, “sudaca”, me aplaudían irónicamente y entonces les hice el gesto de “cagones”. Cuando salía, uno me escupió, y arranqué derecho al estacionamiento para pelearme y se armó un lindo tumulto. O sea: perdí el puesto en el estacionamiento (risas)…

78 Siempre fuiste medio calentón, ¿no? Sí, sí, de chico me peleaba seguido.

En uno de sus regresos al Monumental, los hinchas lo silbaron e insultaron y Olave respondió con gestos de "se fueron a la B". El folclore del fútbol.

79 ¿Es cierto que fuiste a buscar a más de un periodista para pelearlo? Me pasó, sí, nunca me agarré pero faltó poco. Si veo que hay una injusticia no me puedo quedar callado, necesito ir y decírtela en la cara, aunque a lo mejor luego vea que estoy equivocado, pero no me gusta guardármela, porque eso después crece por dentro y hace mal.

80 ¿Tuviste ganas de boxear a algún árbitro? Sí, y estuve cerca de reaccionar, por suerte no lo hice. Y no por lo que cobró sino por la manera de hablarte, por la soberbia.

81 Nombre, por favor. No puedo, sigue dirigiendo.

82 ¿Cuántos partidos jugaste en River? Oficiales, ¡cero! Sólo un amistoso contra la Selección de Panamá en Panamá que perdimos 1-0. No sé, me cuentan que me había pedido Passarella, pero nunca me puso. Iba a debutar a los 3 días de llegar, contra Oriente Petrolero por el repechaje de la Libertadores 06: Passarella dio el equipo conmigo y después no me puso. Jamás me dijo por qué ni tampoco yo pregunté.

83 Sos técnico en administración de empresas, ¿Armando Pérez administra bien? ¡Muy bien administra Armando! Sacó a un club quebrado con 30 millones de dólares de deuda y hoy tiene superávit y un predio que nunca tuvo en su historia.

84 ¿Te sentiste cerca de la Selección alguna vez? Cuando en 2003 iban a inaugurar el estadio Ciudad de La Plata contra Uruguay se comentaba que Bielsa nos iba a citar al Tecla Farías y a mí, pero al final no pasó nada, pero nunca hablé con él. Fue la única vez que me sentí cerca.

85 ¿En Belgrano te hacen sentir que sos Gardel? Nooooo, en Belgrano me hacen sentir querido, pero no soy Gardel ni mucho menos. En Belgrano nadie es más importante que el club.

86 ¿Alguna vez te putearon los hinchas? Seee, más vale, nadie está exento de las puteadas… más en el fútbol argentino (risas).

En el auto de una radio partidaria que sigue la campaña de Belgrano y que fue ploteado con varias caricaturas, entre ellas la del arquero. El caricaturista tiene pedido de captura de Interpol.

87 Cuando después de una gran atajada salís a los gritos a quejarte con tus compañeros, ¿no es mandarlos en cana? Para nada, sólo un poco de acting.

88 ¿Disfrutás con Talleres en el Argentino o querés que suba? Más allá de la rivalidad y de que no los quiero, porque esa es la verdad,  que no los quiero, a Belgrano le hace falta Talleres y viceversa, para potenciarse mutuamente, como pasa en Rosario.

89 Pero cuando juega, por ejemplo, ¿querés que suba o no? Trato de no seguirlo, no me interesa mucho, estamos muy abocados a lo nuestro.

90 ¿Tenés claro tu futuro después del retiro? No, la verdad que no. Tengo hecho el curso de técnico y sé que algún día me gustaría dirigir a Belgrano, pero, hoy por hoy, pienso como jugador de fútbol. Tengo que recuperar los años que perdí al principio (risas).

91 ¿Con tu primo Rodrigo tenías relación cercana? Claro que sí, sobre todo al principio, después cuando se puso muy de moda, estaba mucho tiempo afuera y se complicaba.

92 ¿Agarrabas los rebotes cuando salían a bailar? Me ponía en la otra punta, porque si ibas al lado, se las ganaba todas él y no te dejaba nada (risas).

93 ¿Cuál es el origen de Arantza, el nombre de tu hija? Es del País Vasco, allí está la Virgen de Arantzazú. Como nació en España, cuando yo jugaba en el Murcia, me gustó y se lo elegimos.

94 ¿Cuándo y cómo descubriste que tenía el Síndrome de Angelman? Al año. Le veíamos cosas diferentes a lo que había sido el desarrollo de su hermano: a esa edad no caminaba, ni siquiera gateaba cuando se le escapaba algo. Fuimos al neurólogo y al poco tiempo le hicimos el estudio cromosómico y salió que tenía ese síndrome. Hoy tiene 10 años.

El rito del rezo antes del comienzo de cada partido.

95 ¿Por qué saliste a hacer pública la cuestión? Todo el mundo sabía hace tiempo que yo tenía una nena especial, lo que busqué a través de los medios es que tomara difusión el poco compromiso que existe desde el Estado para los chicos con capacidades diferentes. Del Estado, de la sociedad, del ámbito de la salud, de todos. Poco compromiso para aceptarlos y brindarles los espacios de inclusión que ellos necesitan, porque en un país donde hablamos tanto de inclusión a estos chicos los dejamos afuera todo el tiempo.

96 ¿No la aceptaban en los colegios? Tuvimos muchos problemas. El último fue cuando estaba en un colegio especial y la hicieron a un lado, porque Arantza no habla y por ahí cuando no la entienden se pone mal y le pegó una vez a un chico, y por eso la sacaron. Producto de esa situación, mi nivel de calentura subió y opté por hacer pública la problemática, no sólo por mí, sino para ayudar a un montón de gente que pasa por la misma situación. De hecho, después de esa nota me escribieron miles de mensajes de gente con chicos de 4 o 5 años en sus casas sin poder tener la posibilidad de sociabilizar con el resto de los chicos.

97 ¿Sirvió de algo? Hasta ahora no vi ningún cambio marcado, y acá hace falta un cambio marcado, de 180 grados, porque estamos en el fondo del mar con estos chicos con capacidades diferentes. Acá hay resistencias de escuelas, de maestros y del mismo Ministerio, que dice unas cosas, pero después actúa de otra.

98 ¿Cómo es el día a día con ella en tu casa? La característica del síndrome es un retraso madurativo: no hablan y tienen problemas motrices pero Arantza está muy bien, gracias a Dios, hay otros casos de mayor gravedad. En Buenos Aires está la Casa Angelman, que ayuda muchísimo. Los chicos aprenden, sobre todo en el contacto con sus compañeritos, porque aprenden mucho copiando, pero el Estado y la sociedad les están quitando esa posibilidad. Si desde hoy los empezamos a incluir, de acá a 10 o 20 años, el resto va a saber tratarlos y darles el lugar que merecen.

En familia, con su mujer Ariana, su hijo Thiago y su hija Arantza, quien padece Síndrome de Angelman. Olave expuso la problemática en los medios.

99 ¿Se conecta con vos, te entiende? Ella se hace entender con señas, no habla. Ahora está yendo con una maestra integradora a un colegio para hipoacúsicos. Brindan amor todo el tiempo, y están siempre sonrientes, hasta cuando lloran sonríen, por eso les dicen “niños ángeles”. Y si está en un lugar donde no la entienden, se frustra y pega. Después, muchos tienen problemas motrices y son brutos, pero Arantza camina muy bien, anda en bici y hace natación, por eso te decía que está bien en comparación con otros.

100 ¿Tuvieron que hacer terapia con tu mujer? No. Como padres lo tomamos con dolor al enterarnos, pero será la fortaleza que nos da Dios que la aceptamos al instante y nos pusimos en la obligación de ayudarla para que pueda ser lo más independiente posible, no depender de los papás porque un día no los va a tener más. Los chicos Angelman no se curan, pero sí tienen progresos, como los ha tenido Arantza, muchos progresos, pero hay que darles la posibilidad, incluirlos, y no dejarlo afuera.

Por Diego Borinsky / Fotos: Alejandro Del Bosco y Archivo El Gráfico

Nota publicada en la edición de septiembre de 2015 de El Gráfico

Por Diego Borinsky: 21/10/2015

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