LAS ENTREVISTAS DE EL GRáFICO

José Sanfilippo, 100x100: “Messi hasta es mejor que yo, este pibe pasó todos los límites”

- por Diego Borinsky: 16/05/2015 -

El máximo artillero de San Lorenzo, fiel a su costumbre, no se calla nada: anécdotas propias y sus opiniones de la Selección. Cuenta hasta qué club le pidió que fuera para atrás.

El Nene, a punto de cumplir 80 años, con vitalidad y lucidez llamativas, en un bar bien cuervo.

1 ¿No le da bronca que los jóvenes lo conozcan más por lo que declara en TV que por los goles que metió?
Es que las latas donde se guardaban mis goles casi no existen porque se volvían a grabar encima. Es la realidad. Después, hoy me toca opinar y lo hago sin problemas, no me callo las cosas que se callan muchos periodistas. La gente sabe que digo verdades y que la mayoría de las veces acierto, eh, pero por lo demás, andá a los números y revisalos, ahí está la verdad, yo no invento nada. Cuatro veces seguidas máximo goleador del campeonato argentino, y si no llegué a cinco es porque me suspendieron para que no cobrara el premio que me correspondía.

2 ¿Nunca pensó que su físico pequeño no lo ayudaba demasiado para hacerse el guapo con las declaraciones?
Nunca me hice el guapo, siempre dije lo que pensaba, sin medir conveniencias. Y aparte tengo las bolas bien puestas y sé defenderme.

3 ¿Quién es José Francisco Sanfilippo?
Afuera de la cancha, una muy buena persona. Y, como futbolista, ¡fui un fe-nó-me-no! No tengo absolutamente nada de qué arrepentirme. Nada para pensar: “Pude haber hecho esto y no lo hice”. No. Yo me preparé y perfeccioné desde chiquito y es lo que me preocupa de los pibes actuales: se tienen que dar cuenta de que para ganar dinero hay que hacer un gran sacrificio en las inferiores, luego existe una lucha por trepar y después tenés 10 años en la Primera y ahí hay placeres, mujeres, viajes, trasnoches, bebidas, equis, equis, y si no la sabés aprovechar, perdiste, porque a los 34 años, te hacen como te hacían en Rusia: te ponen la cabeza, cae la guillotina y pum….

4 ¿Usted no tomaba alcohol ni se tentaba con las mujeres? Alcohol nunca tomé y con las mujeres… bueno, tenía una trampita los jueves. Era mi mentirita, le decía a mi mujer que teníamos un asado con los muchachos. Ojo, tampoco había la cantidad de cámaras que existen hoy: ahora te meten la cámara arriba de la catrera (señala el techo) y te dicen: “Pará que corrijo”, ja, ja, ja.

El famoso sanfigol, un jaulón que armó desde joven, con arcos pequeños, para perfeccionar la puntería. Aquí, charlando con uno de sus hijos, que llegó a jugar en la tercera de San Lorenzo.

5 ¿Cuál es su consejo para los pibes, entonces?
Que se casen a los 20 años. Pasado el furor de los 6 primeros meses posteriores al casamiento, cuando le das en la cocina, en el comedor, en el baño, en todos lados, se tranquiliza todo.

6 ¿Quién le puso Nene?
Mi papá. Me gritaba en la tribuna cuando jugaba en las divisiones inferiores de San Lorenzo: “¡Dale, nene; corré, nene; pateá, nene!”. Y quedó. Cuando llegué a Primera la gente cantaba: “No se vende, el Nene no se vende”. Hoy, con casi 80 años me siguen diciendo “Nene”.

7 ¿Se destacaba desde pibe jugando entre amigos?
Seee, era un abismo de diferencia. Jugaba en la calle con esas pelotas de goma chiquitas, las rayadas a las que llamábamos “de 20 guitas”, saltaban como la puta madre y no era fácil dominarlas, ni hablar cuando pusieron el asfalto en el Bajo Flores y el piso era superduro, salía para cualquier lado. Jugábamos en Saraza y Bonorino, donde nací, a unas 15 cuadras de donde está hoy la cancha de San Lorenzo. Caminaba 200 metros desde mi casa y había 9 canchas, todas ocupadas los sábados y domingos, entonces recorría y veía cuál era el partido más interesante y me metía. Y donde me invitaban, iba, hasta los 12 o 13 años fue así.

8 ¿Por qué hasta esa edad?
Porque entré a la Octava de San Lorenzo y ahí dejé de jugar en los potreros, incluso en ese momento jugaba para el equipo de la Iglesia Medalla Milagrosa, el cura nos daba zapatillas, camisetas, pelota, de todo, y me mandó llamar porque había dejado de ir y le tuve que explicar que jugaba porque me gustaba mucho pero que también pensaba en que éramos una familia muy humilde y que necesitaba ayudar a mi viejo y que para eso debía triunfar en el fútbol. Con 13 años le dije eso al cura, eh. Siempre pensé así. Porque tuve un compañero, que hasta creo que era mejor que yo…

9 ¡¿Había uno mejor que usted?! Paren las rotativas…

Sí, cosa rara, ja, ja, ja. Al margen de que uno a veces jode, yo fui un fenómeno, de verdad te lo digo. Y te voy a explicar por qué: no dejé nada librado al azar. Si tenía dificultades con una pierna, me quedaba horas practicando y practicando contra la pared. Me faltaba cabezazo y le pedía al entrenador que después de la práctica dejara al arquero y a un compañero para que me tiraran centros. Y de esas te puedo nombrar mil. También me gustaba ir al arco en algunos picados, para ver desde otro lado qué pensaba el goleador, para entender un poco más. Igual, como les decía siempre a Amadeo (Carrizo) y al Tano (Roma): “Nosotros tenemos una gran ventaja sobre ustedes, porque cuando entro al área yo sé dónde voy a patear y ustedes tienen que adivinar”.

En uno de los típicos bares sanlorencistas próximo al Viejo Gasómetro, el Nene muestra con orgullo una lámina del equipo campeón de 1959 que capitaneó.

10 ¿Qué es el Sanfigol?
Un invento mío que me ayudó a perfeccionarme. Un jaulón que tenía el largo de un arco, 7 metros y monedas, en el que me pasaba horas y horas pateando. Una pared al fondo, como un frontón, y tres arquitos chiquitos, dos pegados a los palos, de 80 centímetros, la ratonera como le llamábamos. De tanto darle y darle ahí, después entraba al área y la pelota iba para ese rincón y los arqueros no llegaban nunca. Lo armé en el fondo de mi casa, en un terreno baldío. Tenía 14 años, y pum, pum, de zurda, de derecha, pum, pum, a un rincón, al otro, con la pelota grande, con la chiquita, con la ovalada, pum, pum, con lo que fuera, ¡cómo no iba a aprender! En la cancha, a mí me daban la pelota y yo sabía que tenía que hacer el gol porque mis compañeros confiaban en mí.

11 ¿El goleador nace o se hace?
Las dos cosas, por eso digo que todo jugador debe perfeccionarse. Nadie mejor que uno sabe cuáles son sus virtudes y defectos. Si sólo te quedás con las virtudes y los elogios y no corregís los defectos, es un problema. Por eso te decía que yo no tenía ningún defecto. Bah, los tenía y los corregí a todos. No le pegaba de zurda ni cabeceaba bien y terminé aprendiendo.

12 ¿Cuál es el abc del goleador, qué no le puede faltar?
¡Que le apunten al arco! No entiendo, me pone loco que le erren al arco, que pateen desviado. Es terrible. Porque si la ataja el arquero, puede ser virtud del arquero, pero patear afuera no se puede creer. Después es importante cómo dominan la pelota, si le pegan con las dos piernas, el delantero tiene que entender que ahí gana segundos, que si no, son ventajas para el rival. El amague. En mi época lo hacía todos los partidos, lo que hace Messi de amagar y patear, bueno, yo lo hacía a una velocidad impresionante y se caían todos. Y le apuntaba al rincón, después de practicar tanto en el Sanfigol.

13 ¿Su físico tan pequeño no lo perjudicaba para pelear en el área?
Soy bajito, cierto, pero morrudo. Y aparte no me interesaba estar metido dentro del área, buscaba más el rebote que iba a dar el defensor, entonces lo estudiaba y estaba atento para dónde me tenía que correr y como venía, le pegaba.

14 ¿Quién fue su maestro, su consejero?
Mi viejo, Horacio. Fue un gran jugador de fútbol, no llegó a ser profesional, entre otras cosas porque no podía usar botines, no estaba acostumbrado, entonces empezaba los partidos en el Bajo Flores, se los sacaba y los tiraba afuera, terminaba jugando descalzo, y mirá que por acá se metía como loco, eh. Me acuerdo como si fuera hoy, cuando yo tenía 10 años, llegó un día a casa y me dijo: “Tengo algo para vos”. Era un par de botines de fútbol. “No quiero que te pase lo que me pasó a mí, que por no poder usar los botines no seguí en el fútbol”, me dijo. Otro que me enseñó fue René Pontoni, al que tuve de entrenador y de compañero. Tenía 5 operaciones en la rodilla pero una calidad para dejarte la pelota muerta para que patees, un crack. Pontoni me decía que no siempre definiera yo, que a veces viera a un compañero mejor ubicado, pero yo no lo hacía de egoísta, era tanta la confianza que me tenía, confiaba más en mí que en nadie, por eso pateaba. Y algunos goles hice, ¡eh!

Al regreso del Mundial 58.

15 ¿De qué equipo era hincha de chico?
Fui de San Lorenzo toda mi vida, porque mi viejo era de San Lorenzo a muerte y me llevaba a la cancha. Ibamos a la tribuna chica del Viejo Gasómetro.

16 ¿Quién era su ídolo?
Me gustaban todos los que hacían goles, en aquel entonces lo veía a Pontoni definir con una maestría y frialdad tremendas.

17 ¿Qué pensó en 1960, cuando los dirigentes de San Lorenzo cedieron la localía en la semifinal de la Libertadores contra Peñarol?
Me quería matar y los quería matar a ellos. Habíamos empatado los dos partidos, uno en Montevideo y el otro en cancha de Huracán y vendieron el desempate por 100.00 pesos, una cosa de locos. Lo hizo un dirigente llamado Pecoraro, que no entendía nada. ¡Era violinista! “Es una barbaridad lo que están haciendo”, les dije, pero no me dieron bola. Claro, de un lado estaba Washington Cataldi, el presidente de Peñarol, un dirigente vivo del año cero, y del otro Pecoraro, que tocaba el violín. Recuerdo que cuando iba a firmar mi primer contrato, que eran 2500 pesos, no me lo quería dar, porque yo tenía 15 años. Me dijo: “¡Pero vos querés ganar más que yo, pibe!”. Le contesté: “¿Sabe lo que pasa Don Pecoraro? Que yo hago goles y usted toca el violín, eligió mal la profesión”.

18 ¿Vivió con mucho nervio la Libertadores ganada el año pasado?
Sí, claro, con cierta amargura porque recordaba aquella edición de 1960 en la que regalaron la semifinal, encima en el desempate nos ganaron sobre la hora, pero bueno, alguna vez se nos tenía que dar.

19 ¿Fue a la cancha?
No. Desde hace tiempo veo los partidos acá (señala una tele de más de 40 pulgadas). Me preparo algo para picar y lo veo tranquilo. Ese día que ganamos la Copa, el barrio era un quilombo, una gran alegría, y salí al balcón a saludar, parecía Perón.

¡Qué Nene! En sus comienzos, en la Selección, con un ojo en compota. Según él, por un choque. Según otras versiones, por la piña de un compañero.

20 ¿Por qué no fue a la cancha?
Ya no voy más a la cancha. Dejé de ir desde que una vez tuve un problema cuando trabajaba para Ambito Financiero. Iba a los clásicos y analizaba el partido. Ellos me daban las entradas y ese día jugábamos en cancha de San Lorenzo. Después de pasar los controles, se me acerca un tipo, me saluda, me saca las plateas que tenía en la mano y me dice: “Ah, son buenas”. Era Fernando Miele, el presidente. “¿Por qué no te vas a la concha de tu madre, hijo de puta?”, le retruqué. No sé, quizás pensaba que me estaba colando o que estaba haciendo algo raro, ¡¡¡a Sanfilippo!!! Después me mandó a uno de la barra a insultarme durante el partido. “Eh, vos que siempre nos criticás”, me gritaba, porque yo ya estaba en la tele, hasta que bajaron un par de tipos de la platea y lo sacaron a empujones: “Callate la boca, ¡¿qué vas a hablarle al Nene?! Rajá de ahí”. Y se fue.

21 ¿Y no volvió más a la cancha por eso?
Miele ya no está… Eso me afectó, la verdad, pero lo cierto es que acá estoy más tranquilo y puedo ver el partido. En la cancha es “¿No se saca una foto conmigo, Nene?”, “¿No me firma acá en el calzoncillo, Nene?”, y te lo piden en el medio del partido, cuando se está jugando, y me pierdo las jugadas. ¡Y lo que yo quiero es ver el partido!

22 ¿Qué sensación le dejó la final del Mundial de Clubes con Real Madrid?
Me enojé, me quedé con bronca, porque el técnico no puede decir que preparó al equipo para que no le hicieran muchos goles. Eso lo escuché yo, eh. En el fútbol no hay lógica y es muy difícil decir “esto va a suceder”. San Lorenzo tendría que haber arriesgado más. Yo le hubiera dicho a Bauza: “¿Usted sabe que la historia de San Lorenzo se forjó siempre con equipos goleadores que fueron al frente en todas las épocas?”. Arriesgando más era posible que el Madrid nos goleara pero también era posible que si metíamos un gol de entrada los complicáramos. Si hubiese entrado uno de los zapatazos del segundo tiempo, con los 25.000 hinchas gritando en la cancha, que nos miraban asombrados porque allá no entienden esto de alentar así, no sé qué pasaba, eh. Además, los del Madrid se cuidaban un poco las piernas porque el campeonato de ellos no había terminado. Si hubiera sido el capitán, le decía a Buaza: “Salga, no dé más indicaciones de nada, tomeselá antes de que lo caguemos a trompadas” (le sube la temperatura, se pone a gritar).

23 ¿Le pasó alguna vez?
Con el Toto Lorenzo, cuando llegó a San Lorenzo. Antes de un partido con Lanús me mandó a marcar al Nene Guidi porque decía que pateaba bien de media distancia y como yo tenía un buen pique corto se la podía robar. Todos mis compañeros me miraban a ver cómo reaccionaba. “Ah, qué bien, ¿terminó Maestro?”, arranqué. “Bueno, le digo una cosa: usted está loco. Mientras todo Lanús hace 2 meses que no duerme para ver cómo carajo harán para marcar a Sanfilippo, ¿yo me voy a preocupar por marcar a Guidi? Usted está loco”. Al final por supuesto que no lo marqué, ganamos 4-2 y metí 3 goles.

24 ¿Qué le contestó Lorenzo?
Nada, ¡qué me iba a decir! Tuve dos etapas con Lorenzo. Esa primera, en 1961, cuando él venía de Europa y no conocía a los jugadores argentinos y una segunda, en el 72, cuando fuimos bicampeones con San Lorenzo. En esa primera etapa pedí que lo sacaran. En realidad, me preguntaron los dirigentes cómo lo veía y les dije que estaba loco, y les conté esta historia de marcar a Guidi. Se tuvo que ir. Al poco tiempo lo tuve en la Selección que fue al Mundial de Chile. Nos hablaba todo el día de Gento, de Charlton, entonces lo agarré y le dije: “Escuchame Toto, dejate de hinchar las pelotas con Charlton y todos esos a los que nadie los conoce, hablanos de Pinino Más, de Zárate, que los conocemos y podemos discutir”.

En su segunda etapa en San Lorenzo, ya en colores (1972), junto a Agustín Irusta y Roberto Espósito. Campeones.

25 ¿Y el mejor técnico que tuvo?
Lorenzo. Cuando me preguntan cuál fue el peor DT que tuve, contesto “Lorenzo”. Y cuando me preguntan cuál fue el mejor, contesto “Lorenzo”. El del 61 y el del 72.

26 ¿Qué significó el Viejo Gasómetro para usted?
Mi segunda casa. Vivía a 20 cuadras y me iba solo, caminando, se armaba un picado debajo de las tribunas y me la pasaba jugando toda la tarde. Después, ya como jugador profesional le conocía todo: recibía de espaldas al arco pero antes de girar ya sabía dónde estaba parado, al arco lo tenía metido acá (se toca la cabeza), y ésa era una gran ventaja.

27 ¿Fue alguna vez a comprar al Carrefour de Avenida La Plata?
Iba con mi mujer, pero la esperaba con el auto en la puerta, no quería entrar. Vos dirás que estoy loco pero mientras ella compraba y yo esperaba, sentía el griterío de la gente, de verdad lo sentía. Nosotros no nos tendríamos que haber ido nunca de ahí, pero los malos dirigentes nos llevaron a eso. A lo mejor Dios nos ayudó a que ese estadio no se viniera abajo, porque no tenía mantenimiento y con 40.000 personas saltando varios años más, no sé qué hubiera pasado.

28 ¿Se emocionó cuando se concretó la vuelta a Boedo?
Sí, claro, lo viví con mucha alegría, estuve allí con todos los sanlorencistas cuando se sancionó la ley de reparación histórica.

29 ¿Cree que va a verlo en vida?
Sí, porque esta gente que conduce al club tiene muchos conocimientos y herramientas para buscar dinero. Yo estuve en la Rural en una fiesta que se hizo para juntar fondos y en una noche Tinelli recaudó tres millones y medio de pesos, una cosa de locos…

El gol de taco que le hizo a Antonio Roma , jugando para San Lorenzo, tal como lo había anticipado en el túnel.

30 ¿Le quedó algo del Viejo Gasómetro?
Sí, 9 tablones. Un amigo mío hizo la demolición, y me comentó que se vendían para hacer las empalizadas por las que pasan las vacas. Ni lo dudé y le hablé. Me dio 9 tablones y algunos hierros de la base y armé la tribunita en una quinta que tengo.

31 ¿Tinelli salvó a San Lorenzo?
Tinelli hizo cosas muy importantes, y no creo que se quede con nada. Y si los clubes son bien administrados y quienes los manejan no se quedan con nada, son buenos: Armando, Macri, Tinelli… Después, transferir a Piatti y a Correa cuando se definía la Libertadores fue muy malo.

32 ¿Qué relación tiene con Tinelli?
Al principio fue buena. Cuando recién empezaba como periodista y trabajaba con Badía, su primer reportaje quería hacérmelo a mí. Me dijo que era su ídolo y el de su padre. Me pidió por favor la nota y se la di. Varios años después, cuando ya era Marcelo Tinelli, le pedí yo un favor para el colegio donde iban mis hijos. El director quería armar un partido entre veteranos de San Lorenzo y el equipo de Tinelli. Lo recaudado era para donar a hospitales, para beneficencia. Me tuvo dos horas esperando en su oficina, cuando me vio me saludó de lejos y me mandó a hablar con Jacubovich. Al partido iba a venir a jugar el presidente Menem pero no le dije nada, porque no quería que viniera por Menem, sino por mí. No vino.

33 ¿Cuántos hijos y nietos tiene?
Tengo 4 hijos, dos del primer matrimonio y 2 del segundo, 5 nietos y 2 bisnietos. A mi segunda mujer le llevo 21 años, así que tengo hijos más chicos que nietos, se mezclan, uno le dice tío al otro, es un quilombo, ja, ja, pero todos son de San Lorenzo, eso sí.

34 ¿Es cierto que una vez le hizo marca personal a Artime para que no lo pasara en la tabla de goleadores?
Claro, sí, nuestro técnico había puesto en el arco a un pibe de 18 años. En el primer tiempo nos ganaban 2-0 con un baile bárbaro y en el segundo todos le daban la pelota Artime para que quedara goleador, entonces me dije: “¿A papá mono con banana verde?”, ja, ja, ja, me puse al lado de él y no la tocó más.

Boca lo compró en 1963 y lo recibió con globos alusivos. Esta imagen fue tapa de El Gráfico. Fue el goleador en la Copa Libertadores de ese año, pero debió irse por problemas con el DT.

35 ¿Y el técnico de San Lorenzo no lo mandaba al área?
¿Qué iba a hacer el técnico? ¿Iba a entrar a sacarme? Si entraba, ¡le pegaba una piña en la mandíbula! Así que lo seguí a Artime y no la pudo meter. Decí que en las últimas fechas no me dejaron jugar y me privaron de alcanzar mi quinto título de goleador consecutivo. Los dirigentes no pensaron en esto, lamentablemente, y perdí una oportunidad histórica.

36 ¿Por qué pasó eso?
Yo había declarado que el club no tenía organización deportiva, habíamos estado como 7 fechas sin técnico y por eso la dirigencia me sancionó con dos partidos, los dos últimos. Pero la verdadera razón fue que no querían pagarme el premio especial. Antes del campeonato habíamos discutido mi premio, no nos poníamos de acuerdo, y les dije: “Vamos a hacerla simple, si salgo goleador me dan los 400 que pido y si no salgo, no me dan nada”. Le llevaba un gol a Artime, me suspendieron y en esos dos partidos que no jugué, Luis metió dos y me pasó. Me di cuenta enseguida por dónde pasaba la cosa.

37 El mejor jugador que vio. Es muy difícil comparar las épocas: Di Stéfano fue el mejor del mundo en su momento, pero si lo ves hoy, los rivales están todos paraditos.
Lo mismo Pelé. Por eso, si tengo que elegir uno solo, me quedo con Messi. La jugada del otro día en velocidad, que la lleva cortita, el toquecito que le da, tic tic tic es de locos.

38 Le iba a preguntar: ¿Messi, Maradona o Di Stéfano?
Messi, pero Messi lejos, eh. Messi es completísimo. Antes gambeteaba y no metía tantos goles y empecé a hinchar las pelotas, inclusive hasta una vez hablé con un familiar de él y le comenté: “Díganle que haga goles, porque pasa mucho a sus compañeros, que sea un poco más egoísta”. Además, mirá: este es Messi y este es Maradona (se levanta, señala dos sectores de la mesa). Los dos en habilidad tienen 10 puntos, no, ¿y como goleador? Bueno, listo, no me hablés más, ya está. El goleador es el que más vale. Y Messi le saca mucha ventaja a Maradona en ese rubro.

39 ¿Qué significó para usted el 5-0 de Colombia a Argentina?
La preocupación por quedarnos afuera del Mundial y por tener a un arquero que salía mal y dos marcadores centrales de madera.

En su quinta armó una pequeña tribuna con 9 tablones del viejo Gasómetro, que le consiguió un amigo tras la demolición. Era su segundo hogar, de pibe iba siempre a jugar allí.

40 No le preguntaba por lo futbolístico, sino por lo que significó para usted en su vida mediática, acaso un relanzamiento…
Mirá, esa noche había un montón de gente en el programa y le tuve que pedir a Neustadt, el conductor, que me diera la palabra, porque estaba pintado, casi no hablaba. Lo que me hizo calentar fue que Goycochea dijera que no quería ver más ese partido. Y ahí lo frené: “Discúlpeme, pibe, pero usted tiene que ver ese partido porque se cometieron muchos errores y si se repiten esos errores, nos podemos quedar afuera del Mundial, usted tiene que sentarse a ver los defectos”. Y enseguida después le dije que se había comido todos los amagues.

41 ¿Qué pasó detrás de cámara?
La mujer de Goyco, que estaba embarazada, se puso a llorar, entonces me acerqué y le dije: “Disculpemé pibe, si se molestó, le hablo a usted como le hablo mi hijo, que tiene su edad, no fue ofensivo”. Lo que más me calentó fue que entrara Bilardo en medio del programa y dijera “Vamos, Goyco, tenés que irte, ¿quién es Sanfilippo para hablar?”. Y ahí exploté: “Fui setenta mil veces más jugador que vos, Bilardo, que fuiste suplente de suplente” (sube la temperatura y la voz, como si lo estuviera reviviendo).

42 ¿Usted ya era medio quilombero desde que empezó?
Siempre fui de mucho carácter, de decir las cosas que pensaba. Mi papá no me quería acompañar cuando iba a firmar el primer contrato en San Lorenzo, me decía que me iban a pegar una patada en el culo porque era muy pibe, y le insistí para que me acompañara. Me dieron 2500 pesos por ese primer contrato y mi viejo ganaba 1250 y mantenía a una familia de 6 personas. Desde ahí me hice valer y jamás me callé nada.

43 ¿Cómo se le ocurrió embocar de una piña a Aristóbulo Deambrosi, el ayudante de Adolfo Pedernera en Boca?
Era un partido por la Copa Jorge Newbery. Si no había cambios en el primer tiempo, ya no se podían hacer en el segundo. Ese era el reglamento. Terminó el primer tiempo y Deambrosi salió hacia la mitad de la cancha para no tener que darme explicaciones. Fui detrás de él y le toqué el hombro con el dedo (se levanta y hace el gesto, la verdad es que hace una fuerte presión con el dedo índice sobre mi hombro) y le pregunté por qué no me había puesto. “Porque acá hacemos lo que queremos”, me contestó, de mal modo. Bien. “Vas a contar que pusiste en el banco al gran Sanfilippo, pero también vas a tener que contar esta trompada”, llegué a decirle y pum, lo emboqué, lo dejé tirado en el piso y me fui al túnel.

44 ¿Qué hicieron sus compañeros?
Nada, estarían de acuerdo conmigo, ¿quién me iba a decir algo? Si alguno me decía algo me agarraba con él también a piñas. Al día siguiente, el presidente Armando me suspendió y, después no sabía cómo carajo arreglar el tema. No jugué más y pasé a Nacional de Montevideo.

En Nacional de Uruguay arrancó con todo, pero lo frenó una fractura de tibia y peroné.

45 También le pegó una vez a un árbitro, ¿puede ser?
Ja, ja, ja, sí, a Coradina. Estaba dirigiendo a Deportivo Español y me expulsó por dar unas órdenes, pero me mostró la tarjeta roja en la cara, mal. Ahí mismo le pegué una piña y cayó dormido. Mirá esta mano, mis nudillos (los muestra), yo soy medio boxeador, pego con esto, mis nudillos te duermen, eh.

46 Y a un rival supongo que también le habrá pegado…
Al Panadero Díaz. Fue en un partido con Racing. Nos saludamos antes de empezar, “hola, Gallego, ¿la familia bien?, ¿cómo va todo?”, así, sin problemas, nos deseamos suerte, pero empezó el partido y en el cruce me dijo todo tipo de barbaridades. Me puse tan nervioso que no toqué la pelota en los 45 minutos iniciales y cuando nos acercábamos al vestuario, cerca de la escalera, le hice así en el hombro (me toca de nuevo, con fuerza), le pregunté por qué no me decía todo lo que me venía diciendo y antes de que me dijera nada, le metí una trompada y le reventé la cabeza contra la pared. Ese fue el primer capítulo, pero la pelea siguió 30 años después.

47 ¿Dónde?
En el Luna Park, mejor lugar imposible, en una entrega de premios. Había una mesa redonda grande, con muchos ex jugadores. Estaban Basile, Merlo, toda la banda. Nos estábamos cagando de risa, porque yo soy un tipo que hago reír a mucha gente y en un momento se me acerca un tipo, me toca el hombro (está bien, José, ya entiendo) y me dice: “Te voy a cagar a trompadas y le voy a demostrar a toda esta mesa que sos un cagón. Te espero afuera”. No le di bola. Me quedé sentado y al rato viene de nuevo y me dice lo mismo. Miraba para arriba a ver si había una cámara oculta de Tinelli. “Me permitís una cosa: esta pelea no la para nadie, ya está, pero me querés decir quién carajo sos, porque quiero saber con quién me voy a pelear”, le dije, cuando salí, porque no lo había reconocido. Ahí nomás me tiró una trompada, lo frené y le puse una derecha que lo dejó trastabillando y cuando volvió a la carrera lo emboqué en el hombro y le rompí la clavícula. Se fue calladito pero me vio gente de los balcones. “Grande, Nene, lo vimos todo”, me gritaron, y les hice así a los muchachos, con los brazos abiertos: “Grande, Sanfi”, ja, ja, ja...

48 “Sanfilippo mantiene su palabra”.
Sí, ja, ja, ja, se lo dije a Roma después de hacerle el gol de taco. “Yo soy como Perón, lo que digo, lo cumplo”, completé. Fue un San Lorenzo-Boca. Estábamos en el túnel para salir a jugar, el referee Goicoechea me apuraba, y le dije: “Espere que estoy inventando un gol”. Menéndez, Valentim y Roma se reían y me cargaban. Me decían que saliéramos de una vez. “Te voy a hacer dos goles, y uno de arranque”, le retruqué al Tano, que era un fanfarrón, buen tipo. Hablé con mis compañeros, quedamos en que salía picando y que me la tiraban bombeada. Eso hicieron, me quedó la pelota atrás, la enganché con el taco y la pelota entró por arriba de Roma: 1-0 en la primera jugada. Volví al medio y Valentim y Méndez todavía estaban en el mismo lugar, no lo podían creer.  Y después metí el segundo de penal.

49 ¿El hincha de Boca nunca lo tragó demasiado?
¡Cómo que no me tragó! Me adoraba, si metí todos los goles de Boca en la Libertadores del 63. En Río de Janeiro, Pasquato, de El Gráfico, me preguntó a la mañana, antes de la final con Santos: “¿Qué pasa esta noche?”. Y le contesté: “Yo hago dos goles, cómo sale el partido no sé”. Metí 2 goles y perdimos 3-2, casi meto el tercero sobre la hora pero dio en el palo. Y en la revancha metí el 1-0 en la Bombonera y después nos lo dieron vuelta en dos minutos. La gente de Boca me adoraba, mi problema es que tuve de técnico a Pedernera, que me tenía unos celos bárbaros. ¿Vos creés que a mí me tuvo celos todo el mundo?

Encabeza la salida al campo de juego como capitán y dueño de la pelota (fue el goleador del campeonato).

50 ¿Por qué se besó la camiseta de Boca en un partido contra San Lorenzo?
A mí me transfirieron de San Lorenzo a Boca sin consultarme. Ganó las elecciones el doctor Soriva y sin hablarme, me vendió: agarró 30 millones de mangos y la recaudación de dos partidos, mucha guita. Yo no podía hacer demasiado: si el presidente de un lado no me quería y del otro lado me ofrecían el oro y el moro, ¿qué iba a hacer? La gente de San Lorenzo no aceptó nunca que me fuera a Boca: era el ídolo mayor, el goleador del equipo, y antes del partido vinieron los muchachos, mis ex compañeros, a comer a casa y me comentaron que Mariotti, un muchacho de San Lorenzo, había dicho: “Dejen, que a Sanfilippo lo marco yo, le voy a pegar una patada de entrada en la rodilla y no juega más”...

51 ¿Cumplió?
Empezó el partido y enseguida me tiró una patada. Fui a encararlo, no hice nada, el juez me expulsó y cuando me acercaba al túnel se me acercó Coco Rossi, al que yo había llevado a San Lorenzo. “No hagas más quilombo, Nene, dejá”, me dijo. Le saqué la mano. “Vos sos un hijo de puta, si sos amigo, andá y decile al referee que no hice nada”, le pedí, y entonces la gente de San Lorenzo que estaba ahí empezó a insultarme y yo, que era una bola de nervios y no entendía lo que pasaba, cuando estaba metiéndome al vestuario agarré la camiseta y me la besé. Eso pasó.

52 El tipo que mejor lo entendió en una cancha.
Beto Menéndez e Higinio García.

53 ¿Qué recuerda del día que lo fracturaron en Nacional?
Fue un amistoso contra Vasco da Gama. El brasileño Zezé Moreira era el técnico de Nacional y había armado un plan defensivo con el que salió campeón. Después me contrataron, fuimos a jugar a Europa, y en 19 partidos metí 14 goles. Llegamos acá y me subieron al monumento de Artigas, un despelote lo de la gente, pero claro, ya el equipo no ganaba por Zezé Moreira, sino por Sanfilippo, entonces el tipo me empezó a tener celos y me puso en un amistoso contra Vasco da Gama y un tal Fontana, que ya había querido quebrar a Pelé, me metió un planchazo tremendo cuando estaba por patear y me quebró tibia y peroné. Ese fue Zezé Moreira.

54 ¿Usted dice que su propio entrenador mandó a fracturarlo?
Sí, señor, lo mandó el técnico. No me quería, ¿no entendés vos? Hay gente que tiene celos, como me los había tenido Pedernera. ¿O vos creés que Maradona no le tuvo celos a Messi en el Mundial 2010? ¿Vos creés que Maradona hizo las cosas como correspondía y le dijo: “Pibe, vos sos mucho mejor que yo, rompela y hacé goles?". Eso le tendría que haber dicho, pero no. Este Zezé Moreira no me vino a ver ni al sanatorio.

En el Sudamericano del 57, junto al Cabezón Sívori, ayudándolo a Cruz.

55 ¿Cuánto tardó en volver a jugar?
Un año. Y casi me tienen que amputar la pierna porque se había empezado a gangrenar, no me llegaba sangre. Pasó que el médico de Nacional salió del quirófano a recibir a los 50 periodistas que se habían acercado para saber qué pasaba y me dejó con un enfermero de Peñarol, hijo de re mil putas, que me empezó a apretar y apretar y casi me tienen que cortar la gamba. El doctor Barbieri me operó para liberarme una arteria y al otro día me vino a ver al sanatorio. Se sentó a mi lado y mientras me hablaba metía la mano por debajo de la sábana y me hacía así (repite la acción, me acaricia la pierna), este movimiento ¿ves? Y de repente se le caen dos lagrimones. ¡A Barbieri, una eminencia! “¿Qué le pasa doctor?”, le pregunté. “Si no hubieras tenido temperatura, te habría tenido que amputar la pierna”, me contestó. Me quedé duro. Mirá, hermano, mirá (se levanta las medias y empieza a mostrar varias cicatrices). En total fueron 7 operaciones para arreglarme la pierna por esa patada.

56 ¿Con el brasileño Fontana volvió a hablar?
Vino al sanatorio. Lo saqué: “Andate, no te quiero ver, lo hiciste a propósito, andate, cretino” (grita cada vez más fuerte, como si yo fuera Fontana) y se fue cagando el hijo de puta. Me quedaron los dedos así, mirá, eran un garrote, las uñas pegaban en el piso y me tuvieron que cortar los tendones de los dedos para poder flexionarlos. Nunca volví a ser el mismo, aunque terminé jugando 8 años más al fútbol.

57 Si era tan bueno, ¿por qué no jugó en Europa?
Esa es una boludez más grande que una casa. Yo me cansé de hacer goles en Europa cuando fui con San Lorenzo, con Boca, con la Selección. Estuve cerca de ir al Real Madrid en 1960. Por esos años vino España a jugar contra Argentina y ganamos 2-0 con dos goles míos. Lo quería hacer calentar a Di Stéfano para que no nos embocara, entonces le empecé a gritar a Hacha Brava Navarro: “Metele pata a Di Stéfano, que este es figura allá porque los gallegos tienen los pies redondos”, ja, ja. Di Stéfano era el que me tenía que dar el visto bueno para que me compraran, pero después de esas palabras mías no lo dio y me quedé acá. A la semana siguiente jugamos contra Uruguay: ganamos 4-0 y yo metí tres goles.

58 ¿Por qué no fue DT?
Dirigí muy poquito. Me llevé una gran decepción cuando estaba como entrenador de Vélez. Un día me llamó el gerente y me dijo que no iba a ser más entrenador porque el presidente del club, el General Trimarco, había estado 6 meses afuera y al regresar se había enterado de que yo había estado en el avión que trajo de regreso a Perón a la Argentina. Y bueno, recién comenzaba la dictadura, y cualquier cosa vinculada a Perón estaba prohibida. Y eso que no militaba ni nada, eh. Ahí me dio mucha bronca y me fui del fútbol, me dediqué a los seguros, en algún momento dirigí en San Luis, en Río Negro y a Deportivo Español, pero poco. A mí siempre me gustó trabajar con los pibes, porque te dan más bola que los grandes. Para mí la disciplina es todo, después vienen las otras virtudes. Por más figura que fueran, si no me daban bola, los rajaba.

59 ¿Quién lo eligió para volver en el avión que trajo a Perón en 1972?
Me invitaron Lorenzo Miguel y José Ignacio Rucci, dos sindicalistas que eran hinchas de San Lorenzo y sabían que yo era peronista. Había actores, políticos y deportistas en ese avión. Cuando el comandante dijo que estábamos sobrevolando territorio argentino, hubo una gran ovación y nos pusimos a cantar la marcha peronista. Después, estuvimos como dos horas dando vueltas por Ezeiza. En ese momento me agarró un cagazo importante, porque Lanusse había dicho que a Perón no le daba el cuero para volver y se me cruzó por la cabeza que por ahí esos locos nos mandaban una avioneta a chocarnos y éramos todos boleta. Ahí me preocupé, tenía 37 años y era joven para morir, ja, ja, ja, pero terminó todo bien.

60 Usted se encontró varias veces con Perón, ¿era de Boca o de Racing? Estuve con él unas cuantas veces, en España, en Gaspar Campos también. Le hablaba de fútbol para sacarlo de los temas habituales. pero el tipo era inteligente, nunca llegó a decirme de qué equipo era. Lo que recuerdo muy bien es que el año anterior al Mundial 74 nos dijo que Holanda iba a ser campeón del mundo. Me quería tirar debajo de la mesa de la risa, pero Perón nos contó que venía viendo fútbol en Europa y que jugaban muy bien y con gran técnica. Holanda fue finalista, un equipo revolucionario, se ve que Perón entendía del tema.

61 ¿Qué tiene de distinto el hincha de San Lorenzo al de otros equipos?
Más garra, más creatividad para los cantitos, en eso es la hinchada Número 1, son los mejores, porque te contestan en el momento.

62 De los que vio, ¿qué goleador fue mejor que usted?
Puskas, un fenómeno. Di Stéfano definía muy bien, eh… Y Messi, que hace muchas cosas que hacía yo, te podría decir que hasta es mejor que yo. En su momento, yo agarraba la pelota en mitad de cancha e iba hasta el arco rival, no paraba, mientras el estadio se paraba, pero debo reconocer que este pibe pasó todos los límites.

63 ¿Sigue pensando que un hombre como Palermo, que consiguió ser el máximo goleador en la historia de Boca, es un tronco?
Sí, porque lo era, ja, ja, ja. Palermo le tiene que hacer un monumento a Riquelme, otro a Guillermo Barros Schelotto, otro a Marcelito Delgado, otro a Ibarra, porque todas se las ponían acá (se toca la frente). En esa, en el cabezazo, era el mejor sin dudas, pero en el resto…

64 ¿Miele fue bueno o malo para San Lorenzo?
Siempre lo criticaba y mi hermano me decía: “Nene, no me hablés mal de Miele, por favor, que nos hizo la cancha, y nos sacó de encima esa burla permanente de los hinchas de los otros equipos”. Si lo tomamos por el lado del estadio, diría que fue el mejor, porque había que hacerla sin plata. Después…

El Nene, corriendo en el Viejo Gasómetro, entre D´Alessandro, Veglio y Ayala.

65 ¿Por qué se tiñe el pelo? ¿Es muy coqueto?
Sí, soy coqueto, por supuesto. Empecé con la tintura a los 50 años, pensá que le llevo 21 a mi mujer. Estoy por cumplir 80 años de edad y 40 de este segundo matrimonio, así que debo mantenerme en forma.

66 El defensor que mejor lo marcó.
Jorge Bernardo Griffa.

67 Y el que más le pegó.
Roberto Rogel, un sanguinario.

68 ¿Por qué dejó de entrenar a los delanteros en San Lorenzo?
Lo hice 6 meses, en la gestión de Abdo, luego se terminó el contrato y esta gente actual no lo renovó. Yo me metía con los pibes adentro del campo y me ponía a patear, les marcaba cosas con el ejemplo, nada de charlas teóricas.

69 ¿Por qué empezó la pelea con Maradona?
Porque en una nota me preguntaron quién había sido mejor, si Pelé o Maradona, y contesté que Pelé, dando toda una explicación de que había sido más completo, y entonces Maradona me tildó de “vendepatria”. Como en ese momento yo era Subsecretario de Deporte de la Ciudad de Buenos Aires, la gente me preguntaba si tenía que ver con mi función, entonces me harté y le hice un juicio. Se lo gané y Diego no podía salir del país si yo no lo levantaba, porque venía de otros juicios previos en contra. Entonces se lo levanté y él me lo agradeció públicamente, pero para Maradona hubiera sido más fácil darme un millón de dólares que tener que pedirme disculpas públicamente.

70 Está Ruggeri haciendo dedo en el desierto, ¿lo levanta?
 No. Que se muera ahí de sed. Es lo más malo que conocí en mi vida.

71 ¿Cuál fue el problema que tuvo con él? Con Maradona y Cóppola fueron a hablar con el presidente Menem para que le ordenara a Sofovich que me echara de Polémica en el Bar, el programa en el que trabajaba. Como lo criticaba a Maradona ahí, no tuvieron mejor idea que esa. Un asco.

72 ¿Le tiró un codazo en el corte de El Equipo de Primera?
Codazo, no, me tiró patadas el muy cobarde. Me había invitado Niembro, y estaban Ruggeri, Veira y Coppola. Yo tenía dos karatecas amigos, que le enseñaban a mi hijo, y les pedí que me acompañaran, porque sabía que tenía una parada brava. Algo me veía venir. Me preocupaba la salida, porque el programa terminaba tarde y tenía miedo de que me metieran un fierrazo en la calle, que mandaran a alguien. Los karatecas vinieron, pero como fumaban, no entraron al estudio, me esperaron afuera. Y el bolonqui se armó adentro.

73 ¿Cómo fue?
Nada, terminó el programa, me quedé charlando con Niembro. “Chau, Nene, te agradezco, ¡qué quilombo que armaste!, tuvimos un rating bárbaro”, me dijo Niembro. Me despedí y había un pasillo largo, como una manga de entrada al campo de juego, y cuando encaro para salir por ahí lo veo a Ruggeri apoyado contra un costado charlando con Veira, y cuando paso, el muy hijo de puta, sin decir nada, faaaahh, me tiró una patada por entre medio de las piernas de Veira. Decí que es tan burro que le erró. Se metió con un tipo que le lleva 30 años, una vergüenza. Y ahí le empecé a decir de todo: “¡Te das cuenta de que no servís para nada! Que todo lo que digo de vos es verdad, sos una basura”. Al salir me esperaban los karatecas. “Ya está, muchachos, todo el despelote fue adentro”, les dije. No entendían nada.

74 ¿Qué hace si se lo cruza en un ascensor?
Me pongo de frente midiendo sus movimientos. Si se mueve, le doy una patada en los huevos. Si se queda quieto, nada, espero y luego bajo.

75 ¿Tiene amigos en el fútbol?
Un montón. Si vos supieras lo que soy en la calle… todo el mundo me saluda y me pide fotos. Y en el ambiente tuve muchos colegas amigos, aunque yo nunca fui de juntarme y salir a boliches: Beto Menéndez, Ernesto Grillo, el Rata Rattín, Marzolini, Facundo, Higinio García, con Coco Rossi éramos íntimos...

Como entrenador duró muy poco. Estuvo en Vélez, Español y en regionales.

76 ¿Por qué hicieron un gran papelón en el Mundial 58?
Porque todo era un caos. Por empezar, los equipos que armaba Stábile eran de acuerdo a lo que decían los periodistas. En medio del Mundial, la comida que nos servían era rarísima, entonces le pedimos al presidente que nos permitiera cocinar a nosotros, así que Vario, Edwards y yo nos metimos en la cocina. Imaginate una foto de esas hoy. Y la última es tremenda, escuchá: yo había llevado 5000 dólares que me dio un amigo para que le comprara en Suecia unas mechitas para perforar relojes. Los dirigentes se enteraron y cuando quedamos eliminados me pidieron prestada esa plata porque se habían quedado sin nada y no tenían para el pasaje de regreso. Se los di sin firmar nada y no me la devolvían hasta que un día me planté en la AFA con el presidente Colombo y dije: “O me devuelven los cinco mil dólares o hablo con los periodistas y se arma un quilombo de la puta madre”.

77 ¿Se le daba bolilla al Mundial en esa época?
Nosotros no le conocíamos ni el color de la camiseta a los rivales. Ni hablar de cómo jugaban. Fue un gran quilombo, con muchas peleas entre los jugadores y el técnico. Por eso Checoslovaquia nos metió 6 pepas.

78 ¿Qué recuerda de ese partido?
Lo vi en la platea, con los periodistas que transmitían por radio, como Enzo Ardigó, sentados en butacas. Ni siquiera estábamos vestidos de jugador. Checoslovaquia era como el Barcelona de Guardiola y nosotros como uno de Pimera C. Una diferencia abismal. te metían un pase de 40 o 50 metros al pecho del compañero, era otra velocidad, nosotros parecíamos tortugas. Aprendimos un montón de cosas en ese Mundial, porque lo nuestro era todo gambetita. El regreso fue bravísimo, nos tiraban monedas y huevos.

79 ¿Le gustó el último Mundial de Argentina?
Sí, el problema fueron los goles que se perdieron Higuain y Palacio, no se pueden errar esos goles, viejo, y menos en una final. ¡Cómo no van a embocar al arco! Y si al alemán ese que metió el gol le ponías una careta y después preguntabas quién había metido el gol, muchos te hubieran contestado que Messi. No se puede creer que un alemán tenga la calidad de ese pibe para dominar la pelota, pararla en el pecho, girar y clavarla en el otro palo.

Jovencito, en sus primeros años.

80 Messi ya jugó 3 Mundiales, ¿no es para morirse si lo desaprovechamos?
Escuchame: en este último Mundial, ¿qué más podía hacer Messi? ¿Vos viste cómo lo marcaban? Le ponían dos atrás, uno adelante, lo tenían así (me agarra de la remera, me tironea fuerte) y él corriendo y gambeteando como podía. A mí me gustó el Mundial de Messi, el problema es que no le devolvían la pelota. El técnico los tenía que agarrar a todos de los pelos (me agarra a mí, me duele) y decirles: “¡¡¡El que no le pasa la pelota a Messi se vaaaaaaa, ¿entienden o no entienden?!!!”.

81 ¿Pueden jugar juntos Messi, Tevez, Agüero e Higuain?
Antes de desechar nada, haría una prueba.

82 ¿Le pidieron alguna vez ir para atrás?
  Sí, cuando jugaba en el Sport Bahía, en Brasil. Teníamos que enfrentar al Santos, a Pelé le faltaba un gol para llegar a los 1000, y entró el presidente de nuestro club al vestuario a decirnos que sería un honor quedar como el equipo al que Pelé le había hecho el gol mil. El tipo quería salir en los diarios, una vergüenza. Y encima, un rato después, entró Carlos Alberto, el capitán de la selección de Brasil y del Santos, a decirnos que si Pelé metía el gol, nosotros saliéramos del campo para dejarlo festejar con su gente. Una locura. Ni bola le dimos. Terminamos empatando 1-1 y el Negro se quedó con las ganas, lo metió en el partido siguiente ante el Vasco da Gama, donde atajaba el Gato Andrada.

83 El mejor equipo que vio.
Holanda del 74 y Brasil del 70.

84 ¿Y el mejor que integró?
San Lorenzo del 72, el primer ganador de dos campeonatos en un año del fútbol argentino.

85 ¿Quién debería ser el próximo presidente de la AFA?
Me gustaría ver a Raúl Gámez. Conoce todo.

86 ¿Está bien decir que usted es el Tirabombas Número 1 de los analistas de fútbol?
No, para nada.

87 ¿Cómo definiría su rol de estos últimos años?
Soy un tipo que vive con su familia y amigos, un tipo al que la gente lo hace sentir muy feliz con las muestras de afecto de todos los días y creo que si alguien me llevara a la política, ganaría fácil las elecciones.

88 La lista de enemigos que tiene en el fútbol supera ampliamente a la de amigos. ¿Verdadero o falso?
Falso. Enemigos tengo pocos: Ruggeri, este Panadero Díaz y alguno más.

89 ¿En su época de futbolista también era un gran goleador afuera de la cancha?
Sí, claro, metía muchos goles afuera, ja, ja, ja, los jueves sobre todo.

90 ¿Cuál es la clave para estar tan bien y vital pisando los 80?
Reírte siempre, reírte siempre, ja, ja, ja.

91 ¿Hace actividad física?
Sí, claro (muestra la bicicleta), hago bici día por medio y me voy a caminar a Parque Chacabuco, también bastante seguido.

92 ¿No escatimar el vaso de vino también es importante?
Nunca fui de tomar alcohol, la verdad.

93 ¿Buen sexo?
Sí, sí, eso importante, ahora con lo justo, ja, ja, ja.

94 ¿Cuál es su promedio a los 80 años?
Uno cada diez días.

95 ¿Necesita la pastillita azul? Sí, señor, ja, ja, ja, un ayudín no viene mal, empecé a tomarla hace 2 años más o menos.

96 ¿Qué achaques tiene?
Hice todo en mi vida y sigo haciendo. Me cuido mucho con las comidas, eso sí, sobre todo el hígado: ya no como la grasita del asado, ni los chinchulines, ni las frituras, tengo un hijo médico que me vive cagando a pedos y me sacó todo.

97 Su mujer o sus hijos no le dicen que seas menos fanfarrón, un poquito más humilde…
Si yo soy un fenómeno, ¿por qué voy a decir que soy otra cosa?

98 Pero no le piden que baje un poquito…
Lo que me dicen, cuando me ven nervioso, es que no me haga mala sangre porque me puede hacer mal a la salud, eso nada más.

99 ¿Hasta qué edad le gustaría vivir?
Hasta los 100 no estaría mal…

100 ¿Se imagina mucha gente en su velorio? Noooo, ¡qué pregunta boluda! ¿Por qué no te vas a la concha de tu hermana? ja, ja, ja.

Por Diego Borinsky / Fotos: Archivo El Gráfico

Nota publicada en la edición de abril de 2015 de El Gráfico

Por Diego Borinsky: 16/05/2015

Para seguir leyendo:

MItad gaucho, mitad duque..,.

El poeta folclórico Víctor Abel Giménez, firme difusor por décadas de la cultura nativa, pinta en verso con certero trazo gauchesco, la personalidad del gran Leopoldo Jacinto Luque.

1991. La fiesta de Boca en el Monumental

#18 Superclásico por Copa. El equipo de Tabárez marca diferencias una vez más sobre el de Passarella, derrotándolo 2-0 en el Monumental con doblete de Batistuta. Crónica, fotos y video.

18 de Noviembre de 1986, Independiente y Bochini

El mejor jugador de la historia de Independiente y uno de los mejores 10 de la historia del fútbol argentino, cumplía 500 partidos oficiales con la casaca del Rojo el día 16 en el empate ante Vélez.

El huevo de la serpiente

En 1959 Ernesto Lazzatti, notable jugador, técnico y periodista, advierte desde El Gráfico sobre la politiquería dirigencial que empezaba a quebrantar la salud del fútbol nacional.

Brasil 1- Uruguay 0, el resumen

Duelo a la altura de la historia en Londres. Brasil le ganó 1-0 a Uruguay con gol de Neymar tras un penal discutidísimo. Fue el debut de Martín Campaña en el arco de los charrúas, que merecieron más.

Holanda 2 Francia 0, el resumen

Los naranjas le hicieron sólo dos goles a los azules por la UEFA Nations League, debido a que el arquero Lloris se atajó todo. Los goles fueron de Wijnaldum y Depay (que se la picó en el penal como venganza).

Argentina 2 - México 0, el resumen

Amistoso liviano en Córdoba. La selección venció a los mexicanos con goles de Ramiro Funes Moris y Brizuela (e/c). El martes habrá revancha, en lo que sería el último partido de Scaloni como técnico.

1991. Heroico: Boca 4 - River 3

Superclásico #17 por Libertadores. Noche soñada de Boca en la Bombonera, remonta un resultado adverso de 1 a 3 y termina ganándolo, con un golazo de Latorre, 4 a 3. CRÓNICA, FOTOS Y VIDEO.

1919. La más hermosa página de fraternidad

Debido a la lesión y muerte del arquero uruguayo Roberto Chery, la selección argentina, luciendo “la Celeste”, toma el lugar de la uruguaya en un compromiso con Brasil, en un gesto de hermandad inmortal.