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Carlos Enrique, 100x100: “El problema de Passarella son los celos“

- por Diego Borinsky: 13/02/2013 -

"El Loco" habla de sus inicios, la droga, las peleas en River, la dificultad para conseguir trabajo como DT y su sufrimiento por la actualidad de Independiente, entre otros temas.

 Nota publicada en la edición de febrero de 2013 de El Gráfico

EL LOCO, a los 49 años. Llegó vestido de rojo a propósito. "Solo le pido a Dios que Independiente se salve" dice.

1 Me recordás el día que jugaste en Wimbledon.
Je, je, esa la hice a propósito. Fuimos a jugar con la Selección de Basile a Wembley, contra Inglaterra, y nos trataban de indios. Entonces en medio del micro me puse a gritar: “A estos hijos de puta le vamos a romper el culo acá, en Wimbledon”. El Turco García y Mohamed se mataban de risa: “Loco, burro de mierda, es Wembley, no Wimbledon”. Y les contesté: “No importa, Wimbledon o Wembley es la misma mierda y le vamos a romper el orto igual”, ja, ja. Yo sabía que no era Wimbledon, lo hice para levantarles el espíritu.

2 ¿Tus compañeros no te cargaban por el zezeo?
Sí, sí, me cargaban mucho, pero como yo era cargador también, no podía decir nada. “Zorro”, “zorro” (fuerza la z), así me decían.

3 ¿Nunca pensaste en arreglártelo?
¿Qué querés?... No tenía para comer y vos pensás que me iba a arreglar el frenillo para no zezear. No, si Dios me mandó así, así voy a ser.

4 ¿Quién es Carlos Alberto Enrique?
Un tipo de buen corazón, que no piensa en él solo, sino en los que están a su alrededor. Un tipo solidario. Ojalá todos fueran Locos como yo.

5 Apodo de infancia.
Cutra. Me lo puso el hijo de mi madrina. Mi mamá, pobrecita, se iba muy temprano a limpiar casas, casi no las veíamos. Me descompuse un día en el colegio, me fue a buscar el hijo de mi madrina, yo me había cagado encima y me pusieron Cutrera, se le decía así a la cagadera. Quedó Cutra. O Firestone, porque tenía la cabeza más grande que el cuerpo.

6 En los potreros no te cagabas.
Para nada, nunca fui un tipo de tener miedo, iba al choque, al frente, no me importaba nada, con rival chico, grande, mediano. Si se daban las piñas, se daban, yo me metía siempre. Antes era el mano a mano, ahora te agarran 15 contra uno, así cualquiera es guapo.

7 ¿Te acordás de la producción de pistolero con tu hermano Héctor?
¡Cómo no me voy a acordar! No queríamos saber nada, si nunca fuimos pistoleros, siempre la peleamos en la vida. Con plata somos todos Maradona, pero nosotros la peleamos a pulmón. Yo laburé como un perro y aparte siempre fui un chico muy rebelde, nervioso, expresaba en voz alta lo que pensaba y por eso chocaba con todos.

8 ¿Por qué hablás de “pelearla”?
Yo no tenía ni para el bondi, me venía de Temperley colado en el tren. Cuando iba a entrenar a Independiente, me largaba con el tren en movimiento, y caía parado. Yo tuve que vender diarios desde los 7 años, secaba autos. Laburé en una parada de zapatos, al principio le cebaba mates al zapatero, compraba los bizcochitos, pero terminé aprendiendo el oficio: con 11 años pintaba el borde de los zapatos con cepillos de dientes, no podía manchar el cuero, ¡mirá qué calidad tenía ya! (risas). El puesto para secar autos estaba en la terminar del 165 y así aprendí a manejar a los 13 años: les pedía a los choferes el colectivo para darles la vuelta a la manzana y acomodarlos. Un día entré como venía y me llevé puesto un árbol, me querían matar.

9 Cuándo llegaste a Independiente ya estuviste mejor ¿o no?
Más o menos, si me venía colado en el tren. Y ya era padre. Siempre le estaré agradecido a José Frisa, un dirigente de fútbol amateur de Independiente. El me consiguió un viático. Aparte, tenía la parrilla “El triángulo de Bernal”, y me daba de comer ahí. El Rojo fue muy importante en mi vida, por eso sufro mucho lo que le está pasando, por eso vine con esta remera, en honor al Rojo (se pone a cantar): “Será siempre Inde-pen-dien-te el orgullo nacional”.

10 Pero cuando jugabas en Independiente dijiste que era la peor hinchada del país.
Fue un momento de calentura. Estaban malacostumbrados, no sabían reconocer lo que les dábamos. Hoy es otra realidad, cambió todo. Una vez vino a apurarme uno de la barra, pero de chamuyo. “Vamos a la vuelta y nos peleamos”, le dije. A mí no me cabe que me apuren, escuchame, si estos muchachos vienen de donde vine yo, a partir de ahí los vagos me tuvieron respeto. De pibe yo iba a la barra de Lanús, cuando jugaban mis hermanos, pero en esa época nos alcanzaba con que colaboraran para la entrada; hoy es todo al revés, todo ventaja. Es por el miedo que la gente le tiene a la barra, Si no lo paramos, va a ser cada vez peor.

DANDO INDICACIONES, muy jovencito, con la camiseta de Independiente, una muestra de su personalidad.

11 ¿Cómo bautizaban en tu época a los pibes nuevos?
“¡Guacho, no te vas a cagar, eh!”, esas cosas les decíamos. Yo fui un tipo diferente, un indio en serio. Tal vez pecaba hasta de maleducado: vos tenías 10 años en Primera y para mí eras igual que yo, amigo, aunque recién empezara. Por eso tuve varios choques con los grandes de los planteles. “¿Qué te pasa, nene?”, me decían.

12 ¿Qué diferencia notás entre el jugador de antes y el de ahora?
A nosotros todo nos costó más. Hoy, un pibe de primer contrato gana lo que ganábamos nosotros en 5 años. Hoy se depilan el pecho, las piernas, puede ser coqueto, está bárbaro, pero mirá si los agarrábamos a estos pibes depilándose el pecho: ¡les pintábamos los labios! Matate que es así.

13 ¿Te resultó extraño tener en El Porvenir al ex novio de Ricardo Fort?
Y... por las dudas no me agachaba, ¿viste? (risas). El ya venía cambiado en su auto, se entrenaba y se iba, no se bañaba con nosotros. Pero no hay problemas…

14 ¿Vos creés que hay muchos gays en el fútbol y siempre se taparon?
Puffffffff, ¡¿sabés cuántos hay?! Montones... Siempre los hubo, muchachos... Yo caminé mucho la calle, quedate tranquilo: hay mucho y tapado. Ninguno se me insinuó, ni en pedo. Podés compartir o no, cada cual con su culo que haga lo que quiera, pero libertad sí, libertinaje no. Eso me molesta.

15 ¿Qué sería libertinaje?
Besarse en la televisión, por ejemplo. Si querés, juntate en tu pieza y reventate la cabeza, pero mi hijo tiene la tele en la habitación, no me parece...

16 ¿Luis Ventura tiene idea de fútbol?
Sí, total, matate. Es muy vivo, se maneja bien. Obvio, es periodista. Yo hacía los laburos de campo y armábamos el equipo consensuado. Luis me conoce de guacho a mí, de Lanús, porque él jugó ahí, de cinco, es mayor que yo, un tipo duro, fuerte.

17 ¿Por qué te fuiste de El Porvenir?
No fui por plata, la gente me conoce y sabe cómo soy. Con Luisito Ventura hicimos un campañón, pero nunca tuve apoyo. Luis quería seguir y está bien, no voy a ir en su contra porque es un caballero, un tipo solidario, y estaba antes que yo. A Don Julio (Grondona) lo respeto, pero muchos se cuelgan de él. Enrique Merelas es uno de ellos. No se comportó como un caballero, Merelas no lo es.

18 ¿Cuánto cobra un técnico de la C?
Monedas, sueldos de 7 mil pesos. Los jugadores ganan dos lucas, por eso hay que sacarse el sombrero con esos muchachos.

19 ¿Por qué dirigías en la C, entonces?
Porque me gusta, porque no me llamó River, que prefirió a Ramón Díaz, y porque el Tolo está en Independiente (risas). Pero ya me va a tocar, no tengo dudas.

20 Dirigiste en la B, en la C, en el Argentino, ¿por qué nunca te tocó un equipo de Primera?
A mí dame un equipo de Primera, que es más fácil. Yo me manejo bien con los grupos, soy respetuoso, pero a mí me costó todo en la vida. Y me sigue costando, no me quejo. Me gustaría dar el mensaje, y que nadie lo tome a mal: no tengo dudas de que hay grandes dirigentes, pero tienen que hacer el cambio ellos para que veamos otra cosa. Acá se juega al error del contrario, hay que ofrecer otra cosa. Ya se me va a dar, los tiempos de Dios no son los míos, pero creo en Dios, me han pasado muchas cosas en la vida, y sé que me va a tocar.

21 ¿Cómo te definís como entrenador?
¿Sabés qué les digo a los jugadores? Que lo que más quiero es que estén unidos como grupo. Yo me puedo equivocar como entrenador, pero mala leche no soy. Para mí son 35 titulares y 35 suplentes, y a la hora de entrenar, a ponerse el overol. Y cuando les doy la camiseta, amárrenselas a los huevos, porque no tengo amigos ni parientes.

22 ¿Por qué fuiste padre tan joven?
No había tanta información en esa época, uno quería ponerla y nada más, es la verdad. Fui padre a los 17, abuelo a los a los 35, y ahora, que no cumplí 50, ya tengo 5 hijos y 8 nietos. Lautaro, el más grande, tiene 11, o sea que a los 60 años puedo ser bisabuelo.

23 ¿Te perjudicó la etiqueta de Loco?
Seguro. Pero no era un Loco malo, porque yo no hago licuado de banana con vidrio. El apodo está bárbaro, pero yo fui un Loco por querer ganar, fui un Loco por pelearla en la vida y fui un Loco por defender a mis compañeros.

24 ¿Quién te puso Loco?
Los periodistas. Y me mataron un poquito ahí. Por la manera de jugar y por lo que declaraba también. Hoy cambió eso: los buenos jugadores no están, están los que dicen que sí, que está todo bien, falta el desacatado, el reo.

25 El reo te marca la diferencia…
Claro, pero hay que saber manejarlo al reo. El buenito es menos jugador que el reo, pero la mayoría dice: “Dejame el buenito, que el otro me va a hacer quilombo”. Y no es así. Si nosotros no empezamos a proteger y a cuidar al reo, no sólo en el deporte, si no a nivel político, estamos en el horno.

26 ¿A qué te referís?
Mirá, yo estuve en un proyecto de capacitación y contención, no digo que iba a salvar
el mundo, pero de 10 pibes, a 2 salvaba seguro. Daba charlas en colegios, en clubes barriales. Llegué a ponerme a llorar en Bariloche en un microestadio lleno; también lloraban los padres, los abuelos, los chicos. Fue muy fuerte. Es que yo manejo su mismo idioma. Hay muchos problemas de adicción entre los pibes, lo viví en carne propia con mi hijo, entonces no tengo que esconder nada. Traté de dar una mano, y poniendo plata de mi bolsillo. No quiero estar bien yo solo.

27 ¿Qué pasó con tu hijo?
Lucas era un crack, jugaba muy bien, pero agarró por otra vía, su ídolo era Maradona... no te digo más nada.

28 ¿Tuvo problemas con la droga?
Sí, yo venía mal con la mamá, y me di cuenta: fui, afronté y puse el
pecho. Muchos hablan de “las malas juntas”… no, ¡las juntas las pelotas! Lo hacés porque te gusta, nadie te manda a hacer eso. Si sos flojo de mente... y bueno, hoy está el tema, pobrecito, los psicólogos buscan una explicación pero si yo caigo donde caigo es porque lo busqué, sino los cinco hermanos que tuvieron mis viejos tendríamos que ser drogadictos, ladrones, y no lo somos.

29 ¿Cómo te diste cuenta de que estaba en la droga?
El jugaba en Alvarado, el técnico era Luli Ríos, fui a hablar con él para preguntarle cómo andaba y me dijo: “Este pibe no viene, es vago”. Después charlé con él, lo escuché, pero cuando el pibe está mal, trata de sacar ventaja. “Este pibe anda en algo raro, ya le voy a sacar la ficha”, le dije a la madre. Lo internamos. La última vez le dije: “Vida o muerte, vos elegís”. Estuvo con psiquiatra, todo, hoy doy gracias a Dios que está bien, sé que está bien, yo jamás abandoné a mis hijos.

30 ¿Le preguntaste por qué empezó?
Porque le gustó. Es como el que se sienta por primera vez en el Pinocho: le gustó y siguió. Es cruel, pero es así. Yo le metí el pecho, no lo iba a largar. Agarré la causa, lo saqué, estaba muy mal el pibe, es feísimo ver a un hijo así. Fui, lo traté, lo llevé a una granja, le hablé con crueldad. Ahora está afuera, labura. Es un tema de cabeza, por eso digo: “Yo soy negro, pero no destiño”. Grabátelo en la cabeza: “Me cagaré de hambre, pero no voy a desteñir”.

31 ¿Qué mensaje les dejás a los pibes por esto que sufriste con tu hijo?
Hoy vivimos un flagelo muy triste: las adicciones y también la separación de los padres. A los pibes les digo que si estás en el pozo, siempre hay vida. Yo estuve abajo, en el pozo, me encomendé a Dios y me tiró la mano, me dio la fortaleza, inteligencia y sabiduría para salir adelante. Siempre estuvo a mi lado y por eso no aflojé, como tampoco voy a aflojar con el trabajo hasta que dirija a los clubes que yo quiero. Sólo pido tres cosas: que no descienda Independiente, que ascienda Banfield y que salga campeón Lanús. Son instituciones que quiero mucho.

32 ¿Es verdad que el mejor de los Enrique era Ramón?
Sin dudas, Ramón era un crack, vistoso, un típico 10. Pero vago. En ese sentido, Ramón fue mi espejo para decir: “Esto no debo hacer”. Si no te cuidás en el fútbol, amigo, te quedás en el camino.

33 La mejor broma que hiciste en una concentración.
Yo soy rompehuevos hasta el día de la fecha, pero jodas sanas. Una vez estábamos concentrados en el Constitución Palace y había llevado la careta de un gorila. Pobre Burru (Burruchaga), era de dormirse temprano, un profesional. Me metí en la habitación a las dos de la madrugada, estaba todo oscuro, lo movía para que se despertara, le respiraba en la cara, de golpe se levantó, vio semejante caripela y ¡pegó un grito! Todavía me está puteando el Burru...

34 ¿No te perjudicaba fumar?
¿Qué me va a perjudicar? ¡Espíritu fuerte, corazón de león! Si trasnochás, si chupás, si no dormís bien, si no comés a horario, te perjudica. Yo no hacía nada de eso. Fumaba, pero los técnicos lo sabían, siempre fue en el marco de respeto. A mí me juzgaron por mi manera de expresarme, pero siempre fui profesional, por eso jugué donde jugué. Es fácil ensuciarte, facilísimo, inventaron algo y me mataron.

35 ¿Qué inventaron?
Que era quilombero y esas cosas, pero nada que ver. Siempre defendí causas justas, siempre fui aguerrido en mi manera de jugar. Pensá que en mi barrio yo tenía que jugar 10 partidos para ganar 20 pesos, entonces cuando fui a Independiente y me daban 4 mil pesos por triunfo, yo te quería matar, te quería clavar todo, entonces por ahí se me salía la cadena y me echaban. Siempre viví así los partidos. Y eso les digo a mis jugadores: “vívanlo”.

36 ¿Alguna vez te agarraste a piñas con un compañero?
Encontronazos rápidos. Con Enzo (Trossero), con Maranga (Marangoni). Maranga era rubiecito, lindo, pero te metía, te mataba, el Enzo era un vikingo, movía las columnas, y yo era un guachito irreverente, así que nos cruzamos unos manotazos en las prácticas. Después me arrepentí, son dos caballeros.

37 ¿En River te peleaste con alguien?
Con Passarella, cuando era el técnico. Un día esperé que se fueran todos y lo encaré, en el vestuario, le pregunté si tenía un problema personal conmigo porque siempre me atacaba a mí. “Dejate de hinchar”, me dijo.

38 Al principio te ponía, después te limpió, ¿qué pasó?
Yo era de decir las cosas, y no sé qué problema tenía conmigo en el trato. Había compañeros que se quedaban con él después de comer escuchando sus chistes, sus anécdotas, pero yo no era de esos. Me dolió mucho que nos limpiara a mí y al Negro, que dejamos todo por River.

39 Cuando te limpiaron de River surgió el rumor de que estabas en la droga.
Passarella lo empezó a tirar, pero desde antes, cuando fue limpiando a otros compañeros, apenas él agarró. No puede tirar eso. Si un jugador tuyo se droga, ayudalo, no lo mates. Pero lo mío no pasó por ahí. ¿A vos te parece que puedo estar así como estoy (se levanta, se señala el cuerpo) si me drogué? Mirame, ¿sabés cuál es mi mejor droga? La mujer, esa es mi droga. Mi mujer es mi pastilla para dormir.

40 ¿Cómo lo ves ahora a Passarella como presidente de River?
Daniel tiene mucho empuje, es un ganador, no tengo dudas de eso, pero tiene un problema: los celos. Son más fuertes que él, che. Y él fue un grande, no debería sentir celos de nadie, pero no puede dominarlo. “Me quiero ir de River porque con este muchacho voy a tener problemas”, le dije a Davicce en su momento. Y los tuve nomás. No podés ser tan autoritario. Passarella hace abuso de poder, no hay que abusar del poder, todos estamos de paso en la vida.

41 ¿A qué delantero no querías marcar nunca?
A Pepe Castro. El hijo de puta me volvía loco, y mirá que le he pegado al Pepe, pobrecito, después fue mi compañero en Independiente y me regaló un par de botines. Fue el que más me complicó.

42 ¿Te decían muchas cosas los rivales?
Yo era el que iba de chamuyo, a mí me tenían que matar para callarme. Decí que no podía entrar con un cuchillo, si no lo hubiera hecho. “No pases por acá que te arruino, te rompo la rodilla”, les decía, ese tipo de cosas. A mí me cojudeaban también.

43 Recordá alguna.
En la final Intercontinental contra el Liverpool, salimos los dos equipos juntos al campo. Yo ni en pedo hablaba inglés, si a mí me cuesta el castellano, ja, ja... Pero algunas puteadas me sabía, le había preguntado a Maranga, así que los ingleses me miraban y yo les gritaba “Fuck you men y la cajeta de tu madre”, cualquier cosa. Arrancaba en inglés y después me saltaba el indio y las puteadas me salían en castellano (risas). Era el primer partido de argentinos e ingleses después de Malvinas y yo viví todo el proceso de la guerra: hice el servicio militar y salí en la primera baja, aunque debí haber ido a las islas.

44 ¿Por qué no fuiste?
Entré en enero del 82 a la colimba, me tocaba en el sur, pero gracias a Independiente me rescataron y hoy la puedo contar, mirá cómo es la vida. Terminé haciéndola en el batallón 601 de Monte Chingolo, me daban permiso para ir a entrenar. Cuando empezó el conflicto, amigo, estábamos todos con ropa de fajina y nos hicieron agarrar nuestros bagayos y nos subieron a un avión. Ahí se nos llenó el culo de preguntas, yo sólo quería llegar hasta el teléfono para llamar a mi mujer y pedirle que cuide a la nena.

45 ¿Les dijeron a dónde los llevaban?
¿¡Qué te van a decir “Los vamos a llevar a pasear”!? Noooo, te suben a un avión y podés aparecer en cualquier lado. Ese día y el que fui campeón del mundo con Independiente no me los olvido más. Quedamos mal, yo me despertaba a la noche gritando. Dos muchachos que estaban ahí se metieron el FAL en la boca y se mataron del cagazo que tenían de ir al frente. Al final no nos llevaron, no sé por qué.

46 El partido con Liverpool, entonces, para vos fue superespecial.
Sí, los quería matar a los ingleses, para mí era la guerra, ¿qué te parece? El pueblo argentino se sintió identificado ese día con Independiente. Yo los puteaba, la de trompadas en las costillas que repartí ese día no tiene nombre, no me importaba nada. Se me venía Malvinas a la cabeza, el sufrimiento que pasamos cuando nos armaron, el sufrimiento de los padres. Esa mañana contra Liverpool, el Pato (Pastoriza) me dijo lo mismo que me había dicho antes de la final de la Libertadores contra Gremio, en Brasil: “Si lo parás al 10, somos campeones”. Era Johnston, el motor del equipo, jugaba por mi lado, la puta madre. El fuerte de ellos era tirar centros o pegarle de lejos. Goyén fue la figura, pero al 10 le metí y lo puteé para que no se olvide.

47 ¿Contra Gremio quién te tocó?
Renato: un loco lindo, medía 2 metros. Me habían pasado algunos datos, que era medio afeminado, y que le dijera “Pimentel” o algo así. No sé por qué, pero le empecé a decir: “Pimentel, pedazo de puto”, lo cargoseaba, y el estadio entero gritaba “Re-naaaa-to”. Mirá si iba a ser puto, si las minas hacían cola por el vago, una pinta bárbara. “Si borrás a este, somos campeones”, me dijo el Pato, y yo traté de cumplir. Le metí un codazo en la boca que casi lo mato, después tuve que aguantar el malón, ¡eh! ¿Qué te pensás, que yo no recibía?

48 La rompiste en esa final contra Gremio.
Siempre la rompí yo (risas), matate, yo tenía que tirar 20 centros de gol para que me pusieran 7 puntos en los diarios, a mí nunca me regalaron nada, porque yo no invitaba a comer a los periodistas ni les daba monedas.

49 ¿Había otros que sí?
Más vale, matate. En México no llegaba la televisión, leían El Gráfico. Yo veía que a uno le ponían 8 puntos, siempre era la figura, ¿y a dónde terminaba ese jugador? En México.

50 ¿El mejor equipo que integraste?
Independiente, lejos.

51 ¿Los marcadores de punta son una especie en vías de extinción?
Los pibes que se prueban te dicen “soy carrilero”. ¿Carrilero de qué? Yo era wing izquierdo, después fui 10 y triunfé de 3. De hecho, me fui de Lanús porque no quería jugar de 3, me gustaba hacer goles, pero la terminé rompiendo de 3 en Independiente dos años después. Por eso les digo a los pibes que el fútbol es para los vivos, no para los pelotudos. Y es muy importante tener un técnico que te sepa ver y explicar.

52 ¿Pero por qué no salen marcadores de punta?
Porque los entrenadores de juveniles quieren chicos que midan 2,20 y que cabeceen. Hoy casi todos juegan atrás y a la pelota parada, y no se dan cuenta de que el mejor ataque es tener la pelota, ir al frente. Con la escasez de marcadores de punta que hay hoy, yo valdría 100 palos verdes.

53 El mejor técnico que tuviste.
El Pato (Pastoriza), Menotti y Basile.

54 El compañero más amargo con el que compartiste plantel.
Uhhh... Hugo (Villaverde)... No lo fueras a cargar que te daba un zapatillazo.

55 ¿A vos te tomaban como el payaso del grupo?
El payasito, sí, pero sabían que cuando abría la boca era para decir la justa. No me importaba si jugaba de local o visitante, era seguro de lo que yo hacía.

CON LA camiseta granate con la que se criaron los hermanos Enrique. Aquí, Héctor, "El Negro", con la 8.

56 ¿De qué equipo eras hincha de chico?
Fui de Boca hasta los 8 años, porque mis viejos son de Boca a morir, y ahí me hice de River por un tío.

57 El mejor marcador de punta que viste.
Placente era bueno, también Sorín. En algunas encuestas entre hinchas de River, Sorín me gana en el equipo ideal. Jugaba bien con la pelota, pero no tenía que marcar wines. Yo sí marqué wines. Es otra cosa.

58 ¿Estabas para ir a algún Mundial?
Sí: al 86, 90, 94, 98 y 2002 (risas,) matate que en el 86 quedé afuera por hablar de más, por decir que era mejor que Garré. Quizás fue una falta de respeto, pero es lo que sentía.

59 ¿No le dijiste a tu hermano que le hablara a Bilardo para que te llevara al Mundial 86?
Ni en pedo, no voy a mandar en naca a mi hermano. Sólo le dije: “No cometás el error que cometí yo por decir la verdad, callate la boca y vas a jugar”. Los Enrique somos muy queridos en todos lados, al lugar que vayas nadie te va a hablar mal de los Enrique.

60 El problema con Bilardo empezó por tu pelea con Pachamé en el juvenil.
Sí, en Bolivia. Yo no podía estar encerrado dentro de una habitación, lejos de la familia. Pedimos permiso para salir a dar una vuelta y nos dijo: “No sale nadie”. No es así. No pueden tratarte como en el servicio militar. Pachamé era un gran tipo, pero tenía esa manera de pensar, y me bajaron del Mundial juvenil de México por ese tema, cuando yo era titular inamovible de Independiente. Hay cosas que yo pagué por temperamento, porque al fútbol lo llevo en la sangre, y donde llegué fue por honestidad, pero en el juego hay otras cosas que se arreglan.

61 Si ibas a ese Mundial 83 hubieras repartido de lo lindo en la final con Brasil: se mataron a trompadas.
La pica venía del Sudamericano: ahí ya nos habíamos cagado a trompadas con los brasileños. ¡Qué linda batalla! Todavía lo cruzo a Bebeto y se acuerda de mí. Muchos años después de aquellas piñas, en un torneo de veteranos, me vio y me dijo: “¿Enrique?”. Sí, sí, Enrique (risas).

62 ¿Cómo fue esa batalla?
Lo crucé a Bebeto, se tiró y le dieron penal. Lo pateó Giovanni y gol, 3-2 para ellos. Giovanni nos cargó y fue hacia el banco, lo seguí y cuando llegué al banco de ellos, se levantaron todos. “Tranquiiiiilo”, les dije con las manos, Giovanni se dio vuelta para cojudearme, “todo bien” le hablé mientras lo abrazaba, y ahí nomás lo arrebaté con una piña. Lo maté. Se armó la batalla campal, todos contra todos, entró la policía a repartir palazos. Más de 10 años después nos cruzamos con Giovanni en un partido, yo para Banfield, él en Atlas. “¿Argentino, no?”, me dijo. “Sí, marica, yo soy argentino”, se acordaba bien porque le quedó la marca. Bebeto, en cambio, un fenómeno.

63 ¿Por qué te bajaron, entonces, del Mundial Juvenil 83?
Yo era muy especial, no supe manejarme. Escuchá: si en un avión, está todo el plantel en el fondo, y a vos te sientan adelante, al lado del técnico, y el técnico te dice: “Quedate acá con nosotros, vos tenés que hacer eso porque sos el líder”, ¿vos qué decís? Fijate qué honestidad la mía. Muchos dirán: “Este es un pelotudo”, pero te juro por mis nietos que pasó así. ¿Quién está bien? ¿Quién está mal? Me puso a propósito ahí adelante, pero pará, vigilante no soy. Despegó el avión, me saqué el cinturón y me fui para el fondo.

64 ¿Por eso nació el problema?
Sí, matate que fue por eso, porque yo era una fiera jugando, pero vigi ni en pedo. En Bolivia también hubo entredichos, porque nos trataban como en un régimen militar, lo que te conté, y yo me quejaba. De ahí no me convocaron más y me perdí el Mundial Juvenil del 83, el de mayores del 86 y el del 90.

65 Tras ganar el Mundial, tu hermano Héctor dijo: “Después de mi viejo viene Bilardo”. ¿Qué sentiste?
Que no era mi hermano... que este hijo de puta no era mi hermano (risas), Carlos (Bilardo) es buena gente, me gustan sus conceptos de trabajo, pero a mí me mataron. Ojo: yo también colaboré, pero me crucificaron, tampoco me ayudaron mis compañeros de Independiente en la Selección.

66 ¿Vos esperabas un gesto de ellos?
Yo sé que me mataron, olvidate, pero con el tiempo se dieron cuenta de que yo no era así. Bilardo me quería, seguro les preguntó a mis compañeros de Independiente y no me defendieron nada. Y te voy a contar una anécdota, para que veas cómo actúo. En River, una vez discutí con Berti. Gran jugador la Bruja, pero muy calentón, se me hizo el cocorito y le quise arrancar la cabeza. Yo estaba en la Selección con Basile y al otro día me preguntó: “Escuchame, ese pibe Berti, ¿andará en el grupo? Porque lo estamos siguiendo”. Le contesté: “Un fenómeno”. Y yo justo me había peleado. Al día siguiente fui a River y lo agarré a Berti: “Ayer el Coco me preguntó por vos, y tenía ganas de decirle que eras un calentón de mierda, pero le dije que eras un pibe bárbaro”. No sabía cómo agradecerme. Después lo llamó.

67 ¿No te peleaste con tu hermano por Bilardo?
No, ni en pedo, vos me tocás a mi hermano y te asesino.

68 ¿Te arrepentís de algo en tu carrera?
De algunas peleas. Hace poco nos cruzamos en una platea con Giunta, con el que nos matábamos en la cancha. “Gracias, Loco, me hiciste famoso por no marcarme y dejarme hacer el gol esa noche en que le dimos vuelta 4-3 el clásico”, me dijo. “¡Qué burro eras vos, gordo hijo de puta!”, le contesté, y nos pusimos a hablar, buena onda. Entre los jugadores de fútbol puede haber bronca, calentura, pero de ahí no pasa si no es grave la situación.

69 ¿Y te arrepentís de algo en tu vida personal?
Sí, que cuando quise ser buen esposo, me tocó ser padre, y cuando quise ser buen padre, me tocó ser abuelo. Me arrepiento. Hoy sí disfruto ser padre con mi hijo de 9 años, estoy más preparado, todo lo que no viví con los otros cuatro, lo vivo con él.

70 Definí a Pastoriza.
Un monstruo, un vivo, manejaba muy bien el grupo. Tuve algún cruce pero de hombre a hombre, me quería mucho, sabía llevarme.

71 ¿Creés que Independiente puede irse a al descenso?
Yo sufro por Independiente, sobre todo por mi hijo Santiago, que es fanático. Tengo miedo de que le pase algo, porque se pone morado en los partidos. Mis cinco hijos son del Rojo, yo también lo llevo en el corazón, por eso lo único que le pido a Dios es que Independiente se salve.

72 El día más feliz en el fútbol.
Cuando Basile me convocó a la Selección. Pensaba que no me iba a llamar porque había tenido un entredicho con Merlo en River, y Mostaza era su ayudante.

ROJA contra Brasil en la Copa América 91 que ganó Argentina. Fue su último partido en la Selección; asegura que le hicieron la cruz.

73 Y el más triste...
Cuando me echaron contra Brasil por la Copa América 91 y me crucificaron. No me llamaron nunca más. Fue una jugada rápida, ¿viste que los negros se te tiran con las patas para adelante, no? Y bueno, la verdad, sí, lo voy a decir: fui con la idea de reventarle la cabeza, para qué negarlo. No me acuerdo el nombre del 10, pero sí que se me tiró con los dos pies y si no saltaba me rompía las dos rodillas, entonces cuando bajé del salto lo agarré con todos los tapones a lo largo de la espalda, tenía 15 de aluminio, porque llovía esa noche. Le dejé un tajo tremendo. Fue mi último partido en la Selección, aunque mirándolo a la distancia, te digo que yo no maté a nadie y me crucificaron igual.

74 ¿Quién te crucificó?
Ya está, todo pasa (risas).

75 ¿Qué recordás de la semifinal de Libertadores 90 entre River y Barcelona de Ecuador?
Fue una locura ese partido. El presidente de Barcelona había viajado a Perú para la despedida de Teófilo Cubillas. Y justo la terna del partido fue peruana. Acosta, un uruguayo, tenía un sacacorchos debajo del pantalón y nos pinchaba en las jugadas. Yo le decía “largá eso, puto, cagón”. Entraron de malos, a pegarnos. En el vestuario, antes del partido, nos patearon la puerta y nos agarramos a las piñas.

76 ¿Existen partidos comprados?
Yo para atrás no voy. Siempre hay incentivos, eso sí.

77 ¿Algún técnico te pidió plata para jugar?
Si me pide, se la doy… pero después lo agarro en la salida y se la robo.

78 ¿Por qué nunca tuviste representante?
Me asesoraba Carlitos Graña, un amigo, pero si yo soy el que me rompo el orto, me entreno en la semana, me cuido, no le iba a dar la guita a otro. ¿Sabés que en un momento yo tenía todo arreglado para volver a River?... Al final se metió Mascardi y llegó Sorín.

79 ¿Qué pensás del regreso de Ramón Díaz a River?
En la vida hay que tener pelotas, amigo. O te quiero o no te quiero, pero hay que tener pelotas. ¿Me entendés lo que quiero decir? Si vos no me querés a mí, por más que me pida la presidenta Cristina, no te voy a traer. ¿Y por qué lo traés? Buena gente el Pelado, un tipo humilde, le va a ir bien porque tiene carisma.

80 ¿Es muy difícil conseguir trabajo como técnico en Argentina?
Sí, es jodido, ¿por qué siempre están los mismos? Te hago la pregunta yo a vos. Por eso te dije que debe haber un cambio entre los dirigentes para mejorar, para que exista otra propuesta. Yo no puedo agarrar un equipo y defender sólo el resultado para que no me echen a la mierda.

81 ¿Qué es lo más importante que hay que tener para trabajar acá?
Yo no salgo de noche, estoy cagado ahí. Y tampoco me siento arriba del Pinocho.

82 ¿Cómo estás vos?
Bien, tranquilo, soy rico espiritualmente, sé que ya voy a laburar en Primera División, antes de morirme voy a dirigir a Independiente, eso lo sé, no me lo quita nadie de la cabeza. Nadie.

83 ¿Pero estuviste mal en estos años?
Sí, yo perdí un nieto, y estuve muy mal, 4 días internado porque sentí un fuerte dolor en el pecho. Y no tuve a nadie al lado. A mí nunca me ayudaron, pero prefiero comer fideos hervidos y seguir con la frente alta. Mi nieto tenía un mes, no quiero hablar porque me hace mal, no podía entender que a mi hijo, que es un caballero, y a mi nuera, que es una diosa, una pareja perfecta, les pase eso. Duro, durísimo, sólo Dios sabe por qué hace las cosas.

84 ¿Cómo te dicen tus jugadores?
Loco. Y no me molesta para nada.

85 ¿El cartelito de conflictivo es complicado?
De Independiente nunca me quise ir, pero peleaba por mi sueldo. “Pero usted quiere ganar más que Bochini”, me dijo Don Pedro Iso. Yo le contesté: “¿Si Bochini se hace romper el culo, por qué me lo voy a hacer romper yo?”. Era lo que creía que debía ganar.

86 Si no hubiese sido por el fútbol...
No sé, por ahí hoy andaría cortando calles… Y quizás estaría mejor.

SONRIENDO y haciendo morisquetas en la cancha, un clásico, aquí en Gimnasia y Tiro.

87 ¿Por qué trataste a Abel Gnecco de “delincuente”?
Gnecco insultaba, todos lo sabían, era irrespetuoso, un soberbio. Después de un partido dije que nos había robado y lo traté de delincuente. Me hizo un juicio y me lo ganó. Tinelli me debe esa guita, porque la nota me la hizo Tinelli para Radio Rivadavia.

88 Con Fillol armaron un caso único: se agarraron a piñas en el propio edificio de la AFA.
Fue por un River-Racing. Hubo una falta, el Pato, calentón, salió del arco, y le grité: “¿A quién te comiste?”. Lo empujé para hacerlo echar, ahí me buscó con una piña y por suerte le erró, porque si me agarra bien me arrancaba la cabeza. Nos echaron a los dos y en la semana tuvimos que ir a declarar a Viamonte. Yo estaba esperando, y el Pato vino de atrás a darme, nos caímos contra el vidrio, creo que no está más ese vidrio, lo rompimos y no lo repusieron... hicimos un cambio en la AFA con el Pato, ja, ja, ja. Me corté la cabeza y enseguida nos separaron. Al final me comí 5 fechas.

89 ¿En Perú te tildaron de “parrillero”, puede ser?
Sí, pero ese mote allá significa quilombero. Los salvé a mis compañeros: les daban 100 dólares por partido y les arreglé mil por partido, no entendían nada. Yo podría haber pedido 2 mil para mí y 100 para ellos pero no, yo pienso siempre primero en el grupo.

90 ¿Por qué te peleaste con Islas?
Estuve dos meses con él dirigiendo al Aurora, en Bolivia, pero tuvimos una diferencia. Yo siempre me sentí seguro en lo que hago, no soy perseguido, pero Luis tiene su temperamento, un día se le salió la cadena, no me gustó y me volví. Es difícil cuando uno no es seguro de sí mismo. Por eso te digo que en esto voy a triunfar.

91 “Esto es River, no Los Andes”...
Ahhhh, sí, es la frase que le dije a Mostaza (Merlo) cuando dirigía a River. El venía de Los Andes y no nos dejaba pasar de la mitad de la cancha. Al final me terminaron separando del plantel, pero buena gente Mostaza, después me lo demostró en la Selección.

92 “Si me hubiese llevado mejor con la prensa, sería millonario”, dijiste una vez. ¿Por qué?
Porque nunca me gustó chupar culos. Yo acepto el trabajo de la prensa, pero muchas ponían lo que se le cantaba los huevos, cosas que querían poner ellos y las ponían en mi boca, entonces después leías y como yo era el Loco, el Loco seguro lo dijo. Está mal hacer eso, a mí me perjudicó.

93 ¿Llegaste a darle una patada a un árbitro en Paraguay?
A Epifanio González. Fue un amistoso entre Independiente y la Selección de Paraguay, en el Defensores del Chaco lleno. Les estábamos dando un baile tremendo, cobró un foul insólito para ellos, fui a protestar y me dijo: “Argentino de mierda andate de acá”. Me salíó el barrio de adentro, le metí un puntazo en la rodilla, lo empecé a putear mal y entró la policía con los escudos a protegerlo.

94 ¿Cuántas fechas te dieron?
A Clausen, que había participado de los disturbios le dieron dos meses. “Negro, te mataron”, le dije, apenas nos vino a contar. “Andá a preguntar cuánto te dieron a vos”, me contestó. Seis meses me dieron, el Pato (Pastoriza) me recontraputeó, al final hubo una amnistía y nos bajaron las penas.

95 ¿Vos ibas con mala leche?
Yo iba fuerte. Eso sí: si vos me cargabas, te la tenías que bancar. Yo me la bancaba, era un tipo que en la marca te metía, te levantaba.

96 Una duda: ¿vos sos Loco o te hacés?
Este Loco que vos decís ha ayudado a mucha gente, y a este Loco lo han cagado más de una vez, pero no importa.

97 ¿Quién te cagó?
Los que menos esperás. Si yo tengo que darle una mano a un amigo se la voy a dar, he salvado a mucha gente. Si estás mal, matate que yo voy a estar a tu lado. A mí me juzgaron mal: yo no salgo, no tomo, ¡mirá cómo estoy! Y voy a cumplir 49. Me cuidé siempre, basta del boludeo. Fue el periodismo el que me mató, me han puesto cosas que no salieron de mi boca.

98 “A Enrique lo quiero de la pera para abajo, de la pera para arriba, no”. ¿Quién lo dijo?
Qué sé yo, algún garca lo habrá dicho, ¿no? Fue cuando estaba por ir a Boca, y algún dirigente de Boca me mató, si no recuerdo mal.

99 ¿Tenés todos los caramelos en el frasco, como dicen los pibes?
Tengo todos los caramelos, y juego con 11, no soy Loco yo, y quedate tranquilo que no voy a cagar a nadie para favorecerme a mí.

100 ¿Cómo sigue tu vida después de El Porvenir?
Esperando, ya se va a dar. Sé que no estoy en el negocio del fútbol, a mí no me tocaron con la varita. A mí me costó todo, porque nunca fui chupamedias de nadie. Y no lo voy a ser. Nunca me voy a olvidar lo que fui, nunca cambié el disquete, algún día el señor me va a tocar y poner en el lugar que corresponda.. Yo voy al frente como un caballo, me das la camiseta y la defiendo a morir. Mientras tanto, seguiré comiendo fideos hervidos, no me importa.

Por Diego Borinsky. Fotos: Hernán Pepe y Archivo El Gráfico

Por Diego Borinsky: 13/02/2013

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