LAS CRóNICAS DE EL GRáFICO

Disparador: Very Difficult

- por Elías Perugino: 06/12/2011 -

Carlitos Tevez es como es: tómelo o déjelo. Una imagen le marcó la vida y desde ese momento aprendió a decidir por impulsos. Nunca se arrepintió ni quiso cambiar. Fue impulsivo cuando no era nadie y lo es ahora, con el bosillo gordo y la vida descontaminada de preocupaciones.

Nota publicada en la edición noviembre 2011 de la Revista El Gráfico

EN EL EQUIPO DEL EX PRESIDENTE Carlitos convirtió 20 goles y fue la gran figura del plantel.

Una historia… Padre e hijo caminan por las calles de Fuerte Apache, donde gente pesada se mezcla entre miles y miles de trabajadores humildes que no tienen un mejor lugar donde vivir. Los años 90 se están desperezando y los tentáculos de la droga, el alcohol y la delincuencia son moneda corriente en esa región librada a la buena de Dios. Padre e hijo caminan en silencio, hasta que se cruzan con el cuerpo de un hombre desparramado en el piso. Tal vez esté muerto. Quizás herido. Si hay suerte, quizás solo sea la secuela de una gran borrachera. El padre lo mira al hijo y se lo señala: “¿Vos querés terminar como él?”. Atemorizado, el chico no articula palabra, pero mueve frenéticamente la cabeza para decir que no. El chico todavía no lo sabe, pero jamás se olvidará de aquella pregunta y de aquel hombre tirado en el piso: “Esa lección me sirvió para entender que uno decide su destino”. El chico de la historia es Carlos Tevez.

Un recuerdo… Noviembre de 2005. Ultimo piso de un hotel cinco estrellas en Sao Paulo. A punto de salir campeón del Brasileirao con el Corinthians, Tevez le concede una entrevista a este periodista y pronuncia una frase increíble para alguien de 21 años que aún no estaba salvado, que apenas había comenzado a desplegar sus alas como estrella del fútbol mundial. Una frase que hoy, a los 27, tiene una vigencia devastadora: “Me imagino dejando el fútbol a los 28 años, principalmente por los golpes. Tengo miedo de quedar mal, no quiero que mi hija me vea rengo”.

Un diagnóstico... Un gran referente de Tevez es Guillermo Barros Schelotto, uno de los máximos ídolos de Boca. Cierta vez le preguntaron a Guillermo por qué la hinchada lo amaba incondicionalmente. Y el Mellizo contestó: “Porque los hinchas ven en mí al jugador que a ellos les gustaría ser si pudieran ser jugadores”.

LA TIRANTE relación con Mancini. El DT interpretó que se Carlitos se negó a entrar y estalló el conflicto.

Entre los mensajes que dejan la historia, el recuerdo y el diagnóstico se pueden tejer las respuestas para entender las fluctuaciones de la vida deportiva de Carlitos, su recurrente deseo de abandonar el fútbol a edad temprana y, sobre todo, su tendencia innegociable a la autonomía por encima de la letra de los contratos. Tevez se fue de Boca cuando quiso. Tevez se fue de Corinthians cuando quiso. Tevez se fue de West Ham cuando quiso. Tevez se fue del United cuando quiso. Y Tevez quiso irse del City cuando se le antojó, aunque todavía le faltara cumplir tres años del contrato que le reporta 7 millones de euros por temporada. Todo por la lección que le quedó grabada cuando vio al hombre tirado en Fuerte Apache: “Uno decide su destino”. Esa ha sido su filosofía de vida desde que no tenía ni para comer ni botines para calzar. Y parece serlo ahora que viste de Dolce & Gabanna, usa aros de brillantes, espía la hora en relojes de 70 mil dólares, broncea su piel en los veranos de Marbella y juega al golf para distender los músculos.

Esos rasgos excéntricos, que en otros deportistas serían catalogados de ostentación, no molestan el orgullo de aquellos que chapalean en el fango de carencias que Carlitos también pisó. Ellos saben que Tevez pateaba piedras descalzo cuando un detector de talentos lo llevó a su primer club. Ellos saben que, muchísimas noches, el único manjar que se degustaba en la casa de los Tevez era un huevo duro. Ellos saben que muchos de sus amigos de la infancia vieron sus hazañas deportivas desde la cárcel y que otros ya no están, como el Guacho Cabañas, que se quitó la vida cuando se vio acorralado por la policía, algo que Carlitos nunca le reprochó porque “uno decide su destino”.

Carlitos es (¿fue?) El Jugador del Pueblo. La suya es la parábola del chico pobre que superó las dificultades y llegó a lo máximo. La adhesión que Messi sólo pudo conseguir luego de remar y remar en un Mundial Sub 20, un Juego Olímpico, dos Mundiales de mayores y 200 goles en el Barcelona, Tevez la tuvo desde el primer día. Llámenle carisma, don divino o como quieran. Pero su magnetismo traspasa la barrera de la argentinidad. Si hay dos rivales futboleros de la Argentina, esos rivales son Brasil e Inglaterra. ¿Y qué pasó? Que pocas veces un argentino despertó los niveles de idolatría de Tevez en Corinthians. Que los hinchas ingleses jamás habían cantado “¡argentino, argentino!” en las tribunas hasta la llegada de Tevez, siempre dispuesto a zambullirse entre la multitud para festejar sus goles, postal que vimos con él vestido de rojo o de celeste, hasta que se encargó de desbaratarla.
Tevez podría decir lo mismo que Barros Schelotto y habría poco más que agregar. Pero Carlitos prefiere que lo eximan del rol de espejo: “Yo creo que para la gente soy más una inspiración que un ejemplo”. Lo dice él, para qué agregar más.

TRASH TOUR TEVEZ SHIRT fue la leyenda de los camiones en donde cientos de hinchas arrojaron sus camisetas.

Nunca fingió cuando habló del retiro. Más allá de su temor a “quedar rengo”, lo único que lo ata al fútbol profesional son las motivaciones. Ya es millonario, ya triunfó en el club del que es hincha, ya se consagró en Europa, ya disputó mundiales, ya se colgó el oro olímpico, ya ganó todos los títulos que un jugador puede ganar a nivel de clubes. Hoy por hoy, le queda una sola motivación: lograr un título con la selección mayor. Es su obsesión. ¿Se acuerdan? Tevez contrató un entrenador personal durante seis meses para llegar mejor a Sudáfrica 2010. Si Argentina hubiese logrado el título, tal vez Carlitos ya estaría afuera del circo. Pero no ganó y le costó motivarse para la Copa América, pese al indulto de Checho Batista tras su voluntario faltazo en el amistoso con Brasil en Qatar. ¿Cómo le iba a tener miedo a Batista, si él fue el único que le puso los puntos al presidente de la AFA cuando despidió a Maradona? “Grondona nos mintió, Maradona debió seguir”, dijo entonces.

Aquel mazazo en la Copa América activó sus alarmas internas. Se dejó estar, engordó, se internó para recuperar la silueta y volvió a Manchester para ponerse una camiseta que ya no siente –la del City- y obedecer a un entrenador que no le simpatiza, Roberto Mancini. Con los bolsillos llenos y la vida resuelta, Tevez cree que se acabó el tiempo del sufrimiento (su infancia) y de los sacrificios (su vida deportiva). El incidente en el partido con el Bayern Munich derivó en una comprensible reacción de los hinchas y en la insólita confabulación de los seguidores del City y el United para arrojar a la basura su camiseta. Una paga muy dura para un desliz aún no comprobado fehacientemente.
Entre la historia, el recuerdo y el diagnóstico del principio están ocultas las respuestas relacionadas con el presente volátil de Carlitos. Acostumbrado a decidir, Tevez decidió. ¿Importa si decidió bien? A él, no. Ese es su modo, su manera de vivir. Ya comprobó que es eficaz y con eso le alcanza. ¿Podrá cambiar? Very difficult.


Elías Perugino

1-Su nombre real es Barrio Ejército de los Andes. Lo habitan unas 75.000 personas. Fue bautizado “Fuerte Apache” cuando así lo denominó el periodista José De Zer en una cobertura para el noticiero de Canal 9.

2- El equipo del expresidente Lula salió campeón de Brasil tras cosechar 81 puntos en 42 fechas. Carlitos convirtió 20 goles y fue la gran figura de un plantel que también integraron Mascherano y Sebastián Domínguez.

3- El Mellizo jugó 300 partidos con la camiseta de Boca. Metió 86 goles y ganó 16 títulos (6 locales y 10 internacionales).

4- Carlitos le metió presión a la dirigencia luego de que los paparazzi lo fotografiaran con la modelo Natalia Fassi. Usó la excusa del acoso periodístico para acelerar su salida.

5- “Yo amo la camiseta. Juego por mi país, por mi gente. La guita me importa un huevo, yo la hago en Europa”. (Carlitos dixit)

6- A un costo de 20 mil dólares semanales, Carlitos pasó unos días en la clínica suiza La Prairie, donde alguna vez reposaron Susana Giménez y Diego Maradona, entre otros famosos.

7- A poco del final y en un episodio aún confuso, Mancini ordenó el ingreso de Tevez, quien no habría entendido bien la indicación. El DT interpretó que se negó a entrar y estalló el conflicto.

8- Cientes de hinchas de ambos clubes arrojaron sus camisetas a los camiones ploteados con la leyenda “Trash your Tevez shirt” .



















Por Elías Perugino: 06/12/2011

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